Fuerte Príncipe


Camille Chalmers, desde Haití denuncia la ocupación militar norteamericana bajo ropajes humanitarios

“No aceptaremos convertirnos en una nueva base norteamericana en el Caribe”, dice desde un Puerto Príncipe en escombros y bajo régimen militar un Camille Chalmers indignado por la conducta de los gobiernos, en especial Washington, que acudieron al “rescate” de Haití con tropas y armas.

Transcurridas tres semanas del sismo, amplificadas en cuanto a la repercusión mediática de los proyectos que las grandes potencias prevén para el país que ocupa parte del territorio de la isla “La Española”, el integrante de la organización PAPDA (Plateforme Haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif) y miembro de la coordinación internacional de la red Jubileo Sur, dialogó con Radio Mundo Real denunciando cómo el “salvataje” puede empeorar más aún las cosas en su país.

Algunas pinceladas de la catástrofe pos-catástrofe haitiana: lejos de anular la deuda externa contraída durante el régimen de facto de Duvalier, el Fondo Monetario Internacional se apresuró a aprobar un nuevo préstamo de más de 100 millones de dólares atado a la aplicación de medidas de ajuste por parte de Haití.

Asimismo, el ejército norteamericano impidió el aterrizaje de vuelos conteniendo ayuda humanitaria en el aeropuerto de Puerto Príncipe durante los dos días que le insumió tomar el control del mismo para recibir a la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

Deuda represiva

Chalmers recuerda que apenas declarada la independencia haitiana a través de la revolución esclavista surge un primer empréstito destinado a mantener a la nación negra bajo la órbita de la “economía mundial”, esto es, en el subdesarrollo y la dependencia, reducida a una enorme plantación azucarera para endulzar a los países ricos.

“Se utilizó el mecanismo de la deuda para la reintegración de Haití a la economía mundial y para contrarrestar un proyecto revolucionario”, comenta el activista haitiano.

La deuda contemporánea sigue siendo igualmente política, ilegítima y odiosa. De ahí el reclamo por su anulación que han elevado a los gobiernos varias organizaciones internacionales.

“Frente a la crisis instalada por el terremoto, vimos que el Fondo Monetario Internacional impuso un nuevo préstamo de 104 millones de dólares, pagadero a partir de 2012”, explicó Chalmers.

El fracaso de la MINUSTAH

La Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) que desde hace ocho años se encuentra presente en el país ha demostrado largamente su fracaso tanto en la etapa previa como posterior a la crisis del sismo.

Al momento del terremoto, los efectivos de la MINUSTAH “quedaron completamente paralizados” y fueron vistos en las calles “recién al cuarto día” relata el integrante de Jubileo Sur.

Bajo la comandancia militar de Brasil, participan con efectivos militares en la MINUSTAH Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Guatemala.

Todos los objetivos fijados a la misión por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han fracasado, dice Chalmers y hoy está más claro aún que se trata de una “misión militar de ocupación que lesiona la soberanía del pueblo haitiano y que impone al gobierno políticas específicas en materia económica”, pero que además representa una amenaza militar directa a los países de la región “que no acepten el neoliberalismo”.

La diferencia del ALBA

Finalmente, el activista haitiano puntualiza la conducta diferencial adoptada tras el terremoto por parte de algunos países latinoamericanos vinculados a la Alternativa Bolivariana para América (ALBA).

“Es importante subrayar que desde hace muchos años Haití recibe la solidaridad de países del espacio ALBA. Es una cooperación fraternal sin condicionalidades y tras el terremoto el primer equipo médico en llegar fue cubano”, explicó Chalmers.

Nota publicada en Radio Mundo Real el 4 de febrero. La puede leer y escuchar en:
http://www.radiomundoreal.fm/Fuerte-Principe