Conflicto diplomático entre Argentina y Uruguay refuerza negativa local a intento de instalar planta de celulosa


(Fray Bentos-Montevideo/Uruguay) La oposición que grupos locales y organizaciones ambientalistas –tanto de Argentina como de Uruguay– vienen manteniendo en los últimos años ante la instalación de una planta de celulosa sobre la margen uruguaya del río Uruguay se ha visto reforzada con la declarada oposición del gobierno argentino al emprendimiento.

La presencia del presidente argentino, Néstor Kirchner, en la provincia de Entre Ríos este 24 de febrero, generó un mayor énfasis en la oposición a la instalación de la planta de celulosa, entre otras cosas porque el mandatario tomó contacto directo con la posición del gobernador local Jorge Busti, y de las organizaciones sociales y ecologistas, tanto de Gualeguaychú Argentina, como de Fray Bentos, Uruguay.Una de las personas que estuvo presente en Gualeguaychú durante la visita de Kirchner fue Delia Villalba integrante del MOVITDES de Fray Bentos, Uruguay.

El Movimiento por la Vida, el Trabajo y un Desarrollo Sustentable manifestó el absoluto rechazo a la instalación de la planta de celulosa en la Terminal Logística M’Bopicuá, de la Empresa española ENCE así como la pretensión de la Empresa finlandesa Botnia de instalarse en las proximidades de la propia ciudad de Fray Bentos, también en la margen oriental del río Uruguay.

Villalba aseguró que “la Dirección Nacional de Medio Ambiente permite la instalación de esta planta pero no da ninguna garantía sobre la aplicación de los controles previstos por la ley” al tiempo que aseguró que este emprendimiento pone en serio riesgo la salud de la población.

Las plantas de celulosa como la que se proyectan para el litoral del río Uruguay generan dioxinas, sustancias cancerígenas cuya utilización se está abandonando en los países desarrollados.

El gobernador entrerriano Busti solicitó al canciller argentino Rafael Bielsa que la documentación del proyecto presentada por las autoridades uruguayas sea enviada a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y a la delegación argentina en particular para que se realice un informe sobre el avance de las actuaciones y los procedimientos de la CARU, así como de los resultados de la evaluación del impacto ambiental.

La parte argentina ha denunciado que no ha sido informada de ninguno de los avances sobre estos emprendimientos, y que tampoco ha recibido los correspondientes informes de impacto ambiental de alguna de estas propuestas.

El intendente del departamento de Río Negro, Francisco Centurión, y algunas otras autoridades uruguayas han centrado el debate en negar el derecho del gobierno argentino a incidir en una decisión que es propia del gobierno uruguayo. Este tipo de argumentos desconocen la responsabilidad compartida de ambos gobiernos sobre el río Uruguay.

También parecen desconocer el hecho irrefutable de que para la contaminación no existen fronteras geográficas (y más aún cuando se trata de cursos de agua).

REDES-AT reitera su frontal oposición a este tipo de emprendimientos y al modelo de desarrollo del que son expresión. Un modelo que va en contra de la construcción de un Uruguay Sustentable. Un modelo forestal con impactos negativos a nivel social, ambiental y económico, ya probados y documentados (como las malas condiciones y retribuciones a los trabajadores –se habla de trabajo semi-esclavo en la forestación–).

Este modelo se expande, y tiene proyecciones en emprendimientos como la propuesta de un puerto en la zona del balneario esteño La Paloma o la megaconcesión de rutas nacionales.

Sin embargo es particularmente llamativo que no existen estudios de impacto ambiental serios sobre este tipo de emprendimientos, que continúan propagándose por todo el país y por diferentes reparticiones oficiales.

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