La espera terminó


Lausanne/Montevideo, 8 de julio de 2016

Gran victoria de Uruguay en la batalla contra Philip Morris, pero la indignación de la opinión pública contra el mecanismo de solución de controversias inversionista-Estado (ISDS) no disminuye

La espera terminó: luego de seis años, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), el tribunal de arbitraje del Banco Mundial, dio la razón a Uruguay en su batalla contra Philip Morris. Alliance Sud y REDES-Amigos de la Tierra Uruguay se alegran por este fallo, pero el juicio nunca debió haber ocurrido en primer lugar.

En 2010, Philip Morris demandó a Uruguay por considerar que las medidas del gobierno relativas al control del tabaco eran demasiado restrictivas. La multinacional suiza fundamentó su demanda en el tratado de protección de inversiones firmado entre Suiza y Uruguay. La tabacalera solicitó el pago de una indemnización de 25 millones de dólares a pesar de que el Estado uruguayo estuviera implementando una política totalmente acorde con el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco. Sin embargo, Philip Morris consideró como expropiaciones de su marca comercial la obligación de que las advertencias sobre el riesgo de fumar ocuparan el 80 por ciento de la superficie de las cajas de cigarros y la prohibición de vender distintas presentaciones de una misma marca de cigarrillos (solo una variedad de Marlboro, no Marlboro Light o Azul, o Amarillo o Verde)… Sin embargo, desde la adopción de estas medidas en 2005, 443.000 uruguayos dejaron de fumar y el porcentaje de fumadores se redujo de un 35% a un 22% de la población.

Alliance Sud y REDES-Amigos de la Tierra Uruguay, organizaciones que siguieron este caso desde sus inicios, comparten la alegría con el pueblo uruguayo por ese fallo, pero consideran que el juicio ni siquiera tendría que haber sucedido en primer lugar. El tribunal del CIADI nunca tendría que haber aceptado la jurisdicción en materia del caso y debería haberlo desestimado desde el comienzo, dando prioridad a las legislaciones marco acordadas internacionalmente sobre el control del tabaco, aprobadas por la mayoría de los países del mundo, pero no Suiza. Aunque esta sea una gran victoria para el pueblo uruguayo y el Convenio Marco para el Control del Tabaco, el hecho de que la demanda fuera aceptada y siguiera su curso hasta el final tuvo un efecto de enfriamiento tanto en Uruguay como en otros países; retrasó la implementación de otras medidas anunciadas contra el tabaco, tal como la prohibición de exhibir cigarrillos en los puntos de venta y la introducción de un empaquetado plano o genérico en Uruguay. De manera similar, la demanda desalentó a otros países dispuestos a introducir medidas parecidas a las impugnadas por PMI, como Costa Rica, Paraguay y Nueva Zelanda, debido al miedo de ser demandados por tabacaleras. En su lugar, han estado esperando el resultado en este caso. Por otro lado, siguiendo las medidas de Philip Morris, otros inversionistas extranjeros amenazaron con demandar a Uruguay por sus políticas progresistas, algunas de las cuales han sido postergadas o enfrentan barreras innecesarias. Los tratados de protección de inversiones, tal como el firmado con Suiza, son desiguales ya que permiten a las empresas extranjeras demandar a los países anfitriones, pero no a la inversa. Es necesario excluir el mecanismo de solución de controversias inversionista-Estado de estos tratados.

En momentos en los cuales los países quieren introducir este mecanismo en el acuerdo de asociación transatlántica de comercio e inversiones (TTIP) y lo han hecho en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y el acuerdo entre la UE y Canadá (CETA), este fallo recuerda que el derecho a reglamentar en interés del público debe ser prioridad, por encima de los intereses comerciales privados.

Por más información:

Isolda Agazzi, encargada de comercio e inversiones, Alliance Sud, isolda.agazzi@alliancesud.ch Tel. ++ 41 79 434 45 60

Alberto Villarreal, Amigos de la Tierra Uruguay, comercioredes@gmail.com, Tel. +598 98 556 360



Lausanne/Montevideo, 8 July 2016

Uruguay wins big in battle against Philip Morris, but public rage against ISDS is far from over

The suspense is over: after six years, the International Center for the Settlement of Investment Disputes (ICSID), a World Bank arbitration tribunal, has proven Uruguay right on all scores in its battle against Philip Morris. Alliance Sud and Friends of the Earth Uruguay rejoice about this judgment, but this case should never have happened.

In 2010, Philip Morris had sued Montevideo for tobacco control measures that it considered too restrictive. The Swiss multinational based itself on the investment protection agreement between Bern and Montevideo. It claimed 25 millions USD in compensation, yet Uruguay is pursuing a policy that is totally in line with the Framework Convention on Tobacco Control of the World Health Organization (WHO). But Philip Morris was blaming the obligation of using 80% of the box surface for warning against the dangers of tobacco, and the prohibition to sell more than one variety per brand (only one Marlboro, not Marloboro Light or Blue or Yellow or Green) as an expropriation of their trade marks… Yet, since the adoption of these measures in 2005, 443’000 Uruguayans have given up smoking and the percentage of smokers has fallen from 35% to 22% of the population.

Alliance Sud and Friends of the Earth Uruguay, that follow this case since the beginning, rejoice with Uruguay’s people about this sentence, but they think that this claim should never have happened. The ICSID tribunal should never had accepted jurisdiction over this case, and should have dismissed it from the beginning, giving precedence to the internationally agreed framework legislation on tobacco control approved by most countries in the world, but not Switzerland. Even if this is a big win for the people of Uruguay and the Framework Convention on Tobacco Control, that the case was accepted and run its full course had a chilling effect both in Uruguay and elsewhere, It delayed the implementation of other announced measures against tobacco, such as the prohibition of exhibiting cigarettes in sales points and the introduction of plain packaging in Uruguay. Similarly, other countries willing to introduce similar measures as those challenged by PMI, including Costa Rica, Paraguay and New Zealand, where deterred from doing so for fear to be sued by tobacco companies, and have waited instead for the outcome of this case. On the other hand, following Philip Morris, other foreign investors have threatened to sue Uruguay for its progressive policies, some of which have been delayed or faced unnecessary hurdles. The investment protection agreements – starting with the Swiss ones – are unbalanced since they allow foreign enterprises to sue host countries, but not the other way around. the investor – State dispute settlement mechanism must be excluded from these agreements.

At a time when States want to insert this mechanism in the Transatlantic trade and investment partnership (TTIP) and have just done so in the Transpacific Partnership (TPP) and in the EU Canada agreement (CETA), today’s judgment reminds that the right to regulate in the public interest must have the priority over private commercial interests.

For more informations:

Isolda Agazzi, trade and investment officer, Alliance Sud, isolda.agazzi@alliancesud.ch Tel. ++ 41 79 434 45 60

Alberto Villarreal, Friends of the Earth, Uruguay comercioredes@gmail.com, Tel. +598 98 556 360