Por Justicia Ambiental y Social

Entre el salto productivo y la contrarreforma agraria

Hace años que el ministro de Ganadería y Agricultura insiste con intensificar el riego en la producción de carne, leche, soja, maíz y sorgo. Hace años que el intento rebota contra un muro de opiniones en contra, argumentos que ven en esa promesa de crecimiento productivo una serie de problemas legales, ambientales y sociales.

La idea de intensificar el riego en la actividad agropecuaria a través de proyectos asociativos entre productores e inversores para la construcción de embalses multiprediales tuvo su impulso y su freno en la administración de José Mujica. Sin embargo ahora volvió a cobrar fuerza con la media sanción que le dio el Senado a las modificaciones de la ley 16.858, de riego con destino agrario, que se venían discutiendo desde 2016. El proyecto aprobado por unanimidad en la Cámara alta el pasado miércoles 5 de julio tiene varios cambios con respecto al primero presentado, pero en concreto persigue los mismos fines –tomar medidas ante el cambio climático e intensificar la productividad de algunos rubros clave (soja, maíz y ganadería, tanto de carne como de leche)– y despierta muchas críticas desde el punto de vista ambiental y también legal, ya que hay quienes sostienen que se trata de un proyecto “claramente inconstitucional” porque implica una “privatización encubierta del agua”.

Publicada originalmente en Semanario Brecha, descargar en formato pdf.