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“Estamos en estado de emergencia climática”

En el marco de los Días de Acción de 2017, Amigos de la Tierra reunió gente en el Estado Español para pintar murales exigiendo justica climática y que para ellos se pongan en manos de la gente las energías renovables. También rindieron homenaje a los/as defensores/as ambientales que a diario pagan con sus vidas esta lucha. (c) Amigos de la Tierra España

Movilización mundial contra la energía sucia al tiempo que el IPCC advierte sobre una catástrofe climática si continúan los niveles actuales de calentamiento

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático publicó su Informe especial sobre los impactos de un calentamiento global de 1,5 grados, los grupos de Amigos de la Tierra Internacional se están movilizando a favor de medidas climáticas ambiciosas y equitativas para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados, sin necesidad de recurrir a soluciones tecnológicas rápidas.

El nuevo informe del IPCC proporciona pruebas que los gobiernos deberán escuchar con atención: aún es posible evitar un cambio climático sin control, pero solo si el mundo actúa de forma inmediata y decidida: es necesario ir mucho más allá de los compromisos asumidos en el contexto del Acuerdo de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Karin Nansen, presidenta de Amigos de la Tierra Internacional, afirmó:

Estamos en estado de emergencia climática. El informe del IPCC sobre los impactos de un aumento de la temperatura de 1,5 grados ilustra claramente la diferencia entre un aumento de 1,5 grados y otro de 2 grados. Para mucha gente en todo el mundo esta diferencia es cuestión de vida o muerte. Es fundamental mantener el aumento de la temperatura bastante por debajo de 1,5 grados, sin compensaciones, mercados de carbono, ni geoingeniería; pero las pruebas presentadas por el IPCC demuestran que tenemos una ventana de oportunidad estrecha, y cada vez más chica para hacerlo. Los/as activistas se están movilizando en todo el mundo para exigir el abandono de los combustibles fósiles, la energía sucia y las tecnologías peligrosas. La responsabilidad común pero diferenciada y el pago de la deuda ecológica deben ser pilares de la acción climática. Queremos una transición justa hacia un sistema de energía limpia que beneficie a los pueblos, no a las empresas transnacionales.

El informe del IPCC sobre 1,5 grados señala que los aumentos de la temperatura deben mantenerse muy por debajo de 1,5 grados: demasiadas personas ya están sufriendo y muriendo a causa de los impactos climáticos con un aumento de 1 grado. Las consecuencias de un aumento de 2 grados serán graves y potencialmente irreversibles. El informe demuestra que si limitamos el aumento a 1,5 grados, en lugar de 2, podríamos reducir a la mitad la cantidad de personas que podrían sufrir de escasez de agua, y reducir significativamente el riesgo de padecer eventos climáticos extremos (como graves sequías e incendios forestales), escasez de alimentos, enfermedades y muertes causadas por el calor, y daños a la biodiversidad y los ecosistemas. Podríamos evitar el desplazamiento de hasta 10 millones de personas debido a un ascenso menor del nivel del mar.

Pero varias de las trayectorias para no exceder 1,5 grados analizadas por el IPCC incluyen peligrosos supuestos referidos a tecnologías riesgosas y no probadas que se alega pueden sustraer el carbono de la atmósfera. Un método particularmente peligroso, la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS), requeriría plantar cultivos en amplias extensiones de tierras, quemarlos para producir combustible y luego almacenar el carbono. Esto generaría problemas y crisis adicionales, especialmente para las poblaciones más pobres del mundo.

Amigos de la Tierra Internacional rechaza estas tecnologías riesgosas. Las mismas no son inevitables: el IPCC analiza algunas trayectorias que pueden mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5 grados sin depender de falsas soluciones no probadas. Pero una trayectoria justa y segura exigirá que prescindamos radical e inmediatamente de la energía sucia en todo el mundo, y un enorme flujo de financiamiento del Norte global al Sur global para financiar la transición. Lo que requiere es nada menos que un cambio radical de sistema.

Karin Nansen afirma:

El propio IPCC afirma que “limitar el calentamiento global a 1,5°C sin exceder ese umbral requeriría transiciones sistémicas rápidas y de gran alcance en la próxima década o las próximas dos décadas, en los sistemas energético, urbanos, industriales y de suelos”. Esto comprueba lo que Amigos de la Tierra Internacional ha estado diciendo durante años: sólo un cambio radical de sistema ofrece una trayectoria esperanzadora que nos libere del derrotismo. Únicamente cambiando de sistema –con una transformación radical de nuestros sistemas energéticos, alimentarios y económicos- incorporando la justicia ambiental, social, económica y de género, podremos evitar una catástrofe climática e impedir que el aumento de la temperatura exceda 1,5 grados.

 

Contacto:

Karin Nansen, presidenta de Amigos de la Tierra Internacional:
chair[at]foei.org

Sara Shaw: coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía
+44 7974 008270
sara.shaw[at]foe.co.uk

 

Antecedentes:
El IPCC presentó su Informe especial sobre los impactos de un calentamiento global de 1,5 grados el lunes 8 de octubre en Incheon, Corea del Sur.

Como parte de la lucha mundial contra el cambio climático, los grupos ambientales de base de Amigos de la Tierra Internacional se movilizarán en una Semana de Acción por la justicia climática del 6 al 13 de octubre de 2018. En el marco de esta semana, Amigos de la Tierra Corea del Sur realizará distintas actividades con motivo de la presentación del informe del IPCC.

Con alcance en los seis continentes, la campaña aspira a poner énfasis en la emergencia climática, luchar contra las energías sucias como el carbón, el petróleo y el gas y exigir una transformación hacia alternativas limpias como la energía solar y eólica. También destacará el papel de las comunidades que presionan a favor de un cambio del sistema energético actual, tanto a nivel local como mundial.

El cambio climático es inherentemente injusto ya que los pueblos más pobres y vulnerables del planeta, que tuvieron la menor responsabilidad en generar el cambio climático, son los más golpeados por sus impactos. Es profundamente injusto que corramos el riesgo de exceder 1,5°C de calentamiento y que traspasemos los puntos de inflexión sin retorno hacia un cambio climático irreversible debido a la prolongada inacción del Norte global, que ha sido el que más se ha beneficiado de la extracción y consumo de combustibles fósiles, que es lo que ha provocado la crisis climática.

El Norte global tiene que reducir sus emisiones a cero lo antes posible y a la vez garantizar una Transición Justa para los trabajadores y trabajadoras y las comunidades. El Norte global tiene que abandonar todo NUEVO proyecto de combustibles fósiles, inclusive la exploración, los oleoductos y las obras de infraestructura en todas partes del mundo, y descontinuar rápidamente su dependencia actual de los combustibles fósiles. También deben cesar de financiar la extracción de combustibles fósiles en el Sur global.

El Sur global debe abandonar urgentemente las trayectorias de desarrollo que dependen de la extracción y quema de combustibles fósiles y forjar futuros limpios y sustentables, libres del yugo del control empresarial y la infraestructura de energía sucia que trae consigo contaminación a nivel local, acaparamiento de tierras y violaciones de derechos humanos, además de cambio climático. Pero se tiene que respetar la equidad: tiene que darse un flujo enorme de financiamiento público del Norte hacia el Sur para pagar la transformación energética, la adaptación y las pérdidas y daños que ya han ocurrido.

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