ENFOQUE SOBRE COMERCIO
No. 156, Mayo 2011
EN ESTA EDICIÓN
LA ESTRATEGIA INDIA DE BAJAS EMISIONES PARA EL CLIMA: POR LA SENDA DE LA AMBICIÓN CERO
Benny Kuruvilla
REFLEXIONES EN EL CAMINO DE COCHABAMBA A DURBAN
Elizabeth Peredo Beltrán
LA CRISIS DEL CAPITALISMO GLOBALIZADO Y EL FANTASMA DEL FASCISMO DEL SIGLO XXI
William I. Robinson
ACTIVISTAS DE LA SALUD Y CONTRA EL LIBRE COMERCIO RECLAMAN A LOS LÍDERES DE ASEAN QUE DEFIENDEN EL DERECHO DE LOS PUEBLOS A LA SALUD Y AL ACCESO A LOS MEDICAMENTOS
CARTA ABIERTA A LOS LÍDERES DE ASEAN SOBRE LAS AMENAZAS PARA EL ACCESO DE LOS PUEBLOS A LOS MEDICAMENTOS Y EL DERECHO A LA SALUD
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LA ESTRATEGIA INDIA DE BAJAS EMISIONES PARA EL CLIMA: POR LA SENDA DE LA AMBICIÓN CERO
por Benny Kuruvilla*
(Delhi, 16 de mayo de 2011) Durante el proceso hacia la cumbre de la CMNUCC de diciembre de 2009 en Copenhague, China anunció que su meta de reducción de la intensidad de emisiones (la cantidad de energía utilizada por unidad de PIB) para 2020 era de 40-45 % respecto de los niveles de 2005. Esto fue parte de un esfuerzo concertado para aplacar las críticas de que, siendo el principal país emisor de gases de efecto invernadero del mundo, no estaba haciendo lo suficiente en materia de cambio climático. India (actualmente el 4º mayor emisor) – rápido en seguir el ejemplo- anunció una semana después que también reduciría la intensidad de sus emisiones en 20 a 25 % para 2020 respecto de los niveles de 2005. Cerca de la mitad de la promesa china. A pesar de esto, China e India fueron duramente atacadas en Copenhague por los países desarrollados y los medios internacionales por su posición supuestamente inamovible sobre las reducciones de emisiones legalmente vinculantes.
Con posterioridad, como de costumbre, el Ministro de Medio Ambiente y Bosques de India creó un “Grupo de expertos sobre estrategias de bajas emisiones para lograr un crecimiento inclusivo” (EGLCS por su sigla en inglés) cuyo propósito es establecer una hoja de ruta que permita cumplir la promesa hecha en Copenhague. Desde el comienzo, había dos razones por las que era dable esperar muy poco del trabajo de esta comisión : en primer lugar, su mandato derivaba de la consigna política pre-Copenhague de reducir la "intensidad de las emisiones”, y en segundo lugar, su ámbito de competencia fue trabajar dentro del paradigma llamado de "crecimiento inclusivo” con tasas de crecimiento anual del PIB de 8 a 9 por ciento hasta 2020, siendo esto último un prerrequisito para erradicar la pobreza y cumplir con las metas de desarrollo humano del país.
Esto representa, en el mejor de los casos una actitud continuista de “negocios como siempre”. Las reducciones en materia de intensidad de las emisiones esquivan, obviamente, el problema real, es decir, la necesidad urgente de realizar recortes absolutos en las emisiones. En un documento presentado al gobierno indio antes de Copenhague, más de 200 organizaciones de la sociedad civil (india) argumentaban que no era necesario que esos recortes fueran legalmente vinculantes en el marco de la CMNUCC sino en la legislación nacional. Más aún, hay análisis de las tendencias actuales en materia de energía y tecnología realizados por investigadores que demuestran que la meta de India, aparte de ser mucho menos ambiciosa que la de China, se puede cumplir prácticamente sin que sea necesario aplicar políticas específicas de mitigación de las emisiones.
La semana pasada, con una tardanza considerable (14 meses en vez de 4) el EGLCS -integrado por 34 miembros- entregó su informe preliminar. Predeciblemente, el informe no contradice la tendencia general de la diplomacia india sobre el clima—que consiste en ser proactiva y agresiva en los foros internacionales como la CMNUCC, el Foro de las Grandes Economías (MEF por su sigla en inglés) y el G20 en la defensa del derecho de India al desarrollo y a disponer de espacio para elaborar y aplicar políticas propias-- pero que deja mucho que desear en materia de equidad y justicia ambiental en su política interna.
Presentando una serie de cálculos, el EGLCS simplemente confirma que realizando cierto esfuerzo “determinado” India podrá cumplir con su meta de reducción de la intensidad de las emisiones en 2020. Quizá como consecuencia de asumir que esto en realidad no es más que una declaración obvia, el informe agrega un segundo grupo de posibilidades relativas a que con esfuerzos "agresivos" podrá hacer más y lograr a la misma vez un crecimiento del 8 por ciento y hasta un 35 por ciento de reducción en la intensidad de las emisiones.
El Presidente del EGLCS, el economista Kirit Parikh, agrega además la condición crucial de que para lograr ambos escenarios (el "determinado" y el "agresivo") India necesita nueva tecnología y más financiación. No hay ninguna mención a la cantidad de tecnología o financiación en el informe preliminar. Pero esos cálculos sin duda aparecerán antes de la Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 17) en Durban a celebrarse este año, de manera que el Ministro de Medio Ambiente Jairam Ramesh pueda calentar motores con datos e investigaciones para demostrar que India está haciendo su parte en el tema del clima, pero que --con tecnología y dosis liberales de financiamiento de manos de la comunidad internacional-- puede hacer más.
Básicamente el informe analiza los sectores económicos clave --como la energía, el transporte, la industria, la construcción y la silvicultura (páginas 29 a 101)-- en los que se pueden establecer estrategias sectoriales para reducir la intensidad de las emisiones. A continuación presentamos un breve pantallazo de tres de estas estrategias sectoriales:
Energía: En el capítulo 3.1 sobre estrategias sectoriales en materia de energía, aparece reiteradamente la preocupación obsesiva de India de generar más y más energía. En referencia a la oferta se establece que el carbón seguirá siendo la principal fuente de generación de energía en 2020 (se proyectan cerca de 200.000 MW para un 9 por ciento de crecimiento del PIB) y por lo tanto que es necesario incrementar dos veces y media el suministro (lo que implica que tanto la minería nacional como las importaciones de carbón deben aumentar de manera considerable). Se prevé más que triplicar la capacidad de energía nuclear respecto de sus valores actuales con una combinación de reactores de Agua Pesada Presurizada y reactores de Agua Liviana, pasando así de 4.780MW a 17.500MW. También se prevé un aumento de la capacidad de las grandes represas hidroeléctricas, aunque no de manera sustancial debido al problema de las emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo y los altos costos de reasentamiento. En pocas palabras, el EGLSC sigue el ejemplo de la Política Integrada de Energía de India (elaborada por Kirit Parikh) adoptando un camino conveniente que consiste en: (i) asumir que la demanda de energía crecerá exponencialmente y (ii) satisfacer esta demanda a través de fuentes convencionales de energía y algún componente simbólico de energías renovables.
Transporte: La Sección 3.2 sobre el sector del transporte, reconoce la necesidad de políticas integradas que abarquen transporte, viviendas urbanas y hábitat. Pero el informe no menciona que esto exigiría una completa revisión de la actual planificación e infraestructura urbanas que hoy privilegian a los vehículos particulares y discriminan activamente a los usuarios del transporte público, así como a los ciclistas, los carros a tracción humana y los peatones. La sección sobre mejoras en la eficiencia de los combustibles recomienda establecer impuestos a los vehículos a diesel como los vehículos utilitarios deportivos, e incentivos para los vehículos privados amigables con el medioambiente. Una política más prudente habría sido impulsar de manera inequívoca el transporte público y el transporte no motorizado en las ciudades (y proporcionar un marco de planificación urbana que minimice la necesidad de traslados).
Silvicultura: en el capítulo de silvicultura, el EGLCS le cede el espacio a la Misión India Verde (GIM por su sigla en inglés), una de las ocho misiones en el marco del Plan Nacional de Acción sobre el Cambio Climático. Se espera que este organismo dé a conocer su hoja de ruta sobre cómo utilizará un monto estimado en diez mil millones de dólares en los próximos diez años en planes de forestación y manejo sustentable de los bosques. En base a una evaluación de los documentos disponibles en el Ministerio de Medio Ambiente, las organizaciones de las comunidades de los bosques como la Campaña de Supervivencia y Dignidad y el Foro Nacional de Pueblos de los Bosques y los Trabajadores de los Bosques (NFFPFW por su sigla en inglés) han expresado sus aprehensiones respecto de que la Misión India Verde privilegie al Departamento Forestal, y que actúe por ende a contramano de la Ley de Derechos de los Bosques, una ley con un enfoque progresista que ha consagrado derechos legales para las comunidades de los bosques.
Por otra parte, la Misión India Verde se propone incrementar los fondos para la protección, el manejo y el aumento de la cobertura forestal, a través del viciado mercado del carbono. Los bosques en los países en desarrollo, que hasta ahora han quedado afuera del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, pronto obtendrán créditos de carbono a través de la plataforma REDD plus (REDD: Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los boques). El plus de REDD permite a los países en desarrollo obtener fondos para (a) la conservación, (b) el aumento de las reservas de carbono y (c) el manejo sustentable de los bosques. No resulta nada sorprendente que todos estos aspectos aparezcan mencionados de forma destacada en los documentos de la Misión India Verde. Los grupos de los bosques temen que el respaldo de la Misión al REDD plus conduzca a un aumento de los acaparamientos de tierras, las violaciones de los derechos de los pueblos, la destrucción ambiental y la pérdida de tierras colectivas y las formas de sustento que se basan en ellas, sin aportar ninguna respuesta genuina al candente problema del cambio climático.
La creación del EGLCS es sin lugar a dudas un paso positivo, pero la definición de la reducción de la “intensidad de las emisiones” como su ámbito de trabajo central es esencialmente errada. Buena parte de esa reducción, como lo mencionamos anteriormente, tendrá lugar en un escenario de continuismo, a partir de mejoras en la eficiencia y la tecnología. Por otra parte, el argumento de que India necesita aumentar drásticamente su PIB (y por ende sus emisiones) para lograr un "crecimiento inclusivo" por el bien de los más pobres y más vulnerables ha sido exhaustivamente desacreditado por diferentes economistas y diversos movimientos sociales. Estos supuestos beneficiarios están a la vanguardia de la resistencia contra los mega-proyectos de minería, puertos, usinas de energía eléctrica, proyectos hidroeléctricos, carreteras y parques industriales. El EGLCS debe seguir el ejemplo de estos movimientos de base que no se limitan simplemente a oponer resistencia contra el modelo de desarrollo predominante sino que luchan proactivamente por vivienda pública, transporte, acceso a los bosques, requerimientos básicos de energía y formas de vida sustentables.
* Benny Kuruvilla es investigador de Focus on the Global South. Contacto: bennyk@focusweb.org
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REFLEXIONES EN EL CAMINO DE COCHABAMBA A DURBAN
por Elizabeth Peredo*
Hay un movimiento rebelde que crece en todo el planeta y protesta contra los injustos impactos del cambio climático y la crisis ambiental. Se estaba gestando una intuición colectiva acerca de las verdaderas causas de la crisis climática y de que la forma en que habitamos el planeta está profundamente equivocada, que debemos escuchar las voces de la naturaleza que nos recuerdan que hemos tocado límite y que se debe cambiar más pronto que tarde si no queremos llegar a un punto sin retorno. Más y más gente se está dando cuenta que se trata de una de las crisis más cruciales que la humanidad ha enfrentado hasta ahora y que nos lleva a cuestionar tanto al capitalismo como el desarrollismo y a reflexionar sobre cómo aún ahora el colonialismo que se impuso en el mundo hace 5 siglos, permanece como el origen de una lógica de ocupación de territorios y explotación inclemente de la naturaleza y de la sabiduría de las personas. La crisis refleja las consecuencias de la codicia y el sobre-consumo como paradigma de vida dominante en el planeta. Esta situación nos ha llevado a una encrucijada entre la vida o la muerte. Nunca antes hemos hecho una opción tan importante. De eso no cabe duda.
Esta intuición global explica porqué la Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra realizada en abril de 2010 en Bolivia haya sido todo un éxito, a pesar de que fue convocada y organizada en sólo 4 meses. Este evento reunió a más de 35.000 personas de 142 países diferentes y a algunas delegaciones oficiales nacionales. Para enfrentar este desafío, se organizaron 17 Grupos de Trabajo, e incluso hubo un Grupo 18 adicional, con su visión crítica como signo de sociedades saludables donde deben escucharse todas las voces.
Cochabamba dio la palabra a los movimientos sociales. Esta conferencia permitió romper los cercos construidos alrededor de las negociaciones del clima y socializar la discusión técnica sobre temas críticos como “visión compartida”, protocolo de Kioto, financiamiento para el clima, adaptación, mitigación. Pero también permitió desarrollar otras propuestas planteadas desde la sociedad civil, los activistas y las organizaciones sociales como el Tribunal de Justicia Climática, los derechos de la Madre Tierra, los derechos de los pueblos indígenas y las causas estructurales. Toda esa fuerza y emoción surgió de las bases. De nuestras experiencias de lucha de toda una vida en distintos campos hemos logrado construir una plataforma política integral que es el reflejo de agendas amplias, que abre caminos y posibilidades para enfrentar esta crisis civilizatoria. Cochabamba fue el esfuerzo más serio de los últimos años por abrir las puertas cerradas del debate, y se demostró que para construir una agenda mundial de transformación ese debate tiene que ocurrir entre la gente.
Quizá uno de sus logros más importantes fue que pudo capitalizar la acumulación política de al menos una década de luchas, estableciendo un puente entre dos vertientes de los movimientos sociales: los activistas cuyas raíces están en las luchas sociales y económicas y aquellos que vienen de las luchas ambientalistas. Sus conclusiones se están comenzando a discutir en distintos ámbitos, entre ellas la propuesta de codificar los Derechos de la Madre Tierra como reflejo del deseo mundial de recuperar el equilibrio perdido entre los seres humanos y la naturaleza y superar el legado del colonialismo y el capitalismo en la historia de la humanidad.
La propuesta de establecer los derechos de la Madre Tierra es un verdadero desafío ya que cuestiona nuestros valores tradicionales y nos obliga a repensar si nuestro sistema vigente de derechos humanos es capaz de frenar la destrucción del planeta, o si esos derechos han sido en realidad secuestrados por las grandes empresas. También nos permite percatarnos de que vivimos una especie de esquizofrenia en la que todos esos lindos valores y acuerdos aprobados en el sistema de la ONU son de hecho menos vinculantes que el sistema de gobernanza neoliberal que rige nuestras vidas. Tanto la nueva Constitución de Bolivia como la del Ecuador han empezado a reconocer el concepto del ‘buen vivir’, llamando a que se termine el sobre-consumo y reconociendo los límites finitos que le impone la naturaleza al crecimiento y desarrollo ‘ilimitado’. La huella ecológica es una herramienta que puede ayudarnos a cuantificar y reconocer este concepto.
Pero necesitamos avanzar. En esta crisis necesitamos una narrativa, y la estamos construyendo. El Acuerdo de los Pueblos es una importante propuesta de narrativa construida desde abajo y que refleja los aportes y las luchas de los movimientos sociales. Sobre esa base hay muchas otras iniciativas y pensamientos y declaraciones que están contribuyendo a esa construcción de una nueva visión. Pero tenemos que ir más allá, porque la retórica y las declaraciones son insuficientes para crear la transformación que se requiere. Tenemos que superar la retórica.
Para superar la retórica necesitamos decisión política –y también personal- para desmontar el sistema con la construcción desde los tejidos más inmediatos y concretos priorizando los niveles locales y de allí fortaleciendo las propuestas globales. Reconociendo los esfuerzos que ya se están haciendo desde abajo, como por ejemplo las luchas de los indígenas contra las represas en la Amazonía, las luchas sociales contra los daños de las industrias extractivas, o la lucha diaria de las mujeres que cuidan de la vida día a día y que no se reconocen como esfuerzos que ayudan a cambiar el paradigma. También exige profundos cambios culturales y personales que no serán posibles hasta que logremos generar políticas y estructuras sociales de apoyo.
En este sentido es particularmente importante poner en práctica el concepto del ‘buen vivir’ (que básicamente significa que nadie tiene derecho a sobre-consumir el planeta) en las ciudades y los grandes centros urbanos que se están devorando al planeta.
Otro desafío es el de la unidad de los movimientos sociales. Entre Cochabamba y Durban hubo un Cancún y fue una lección de cómo las cosas pueden tornarse cuando la unidad no es una prioridad. La unidad de los movimientos sociales tiene que ser una tarea central para que las visiones y reclamos de la sociedad civil obliguen a los países más ricos a reconocer en Durban que sus decisiones están condenando a los pueblos y los ecosistemas a una muerte inevitable en los próximos pocos años, y que este en un proceso que ya comenzó en todo el mundo.
Tenemos que reunir la fuerza suficiente para poder exigir que el proceso de la CMNUCC arroje necesariamente un resultado que respete la deuda climática. Es espantoso cómo las tragedias que suceden en el planeta no tocan el corazón de las negociaciones. Sólo para citar algunos ejemplos, desde la Conferencia de Copenhague en 2009 se han vivido tragedias en Pakistán, Brasil, Centroamérica, los Andes, Filipinas, Rusia, Australia y ahora EEUU con los tornados. Pero la amnesia es todopoderosa. Los países desarrollados olvidan sus responsabilidades históricas y en lugar de dar soluciones buscan hacer trampa… y hasta cambiar el año base para sus medidas de reducción de emisiones.
Mahatma Gandhi decía que la lucha más importante es por la Verdad: La no-violencia y la verdad (Satya) son inseparables y una y otra son condición de la otra. No hay dios más superior que la verdad”. Y este es un tema que confronta la violencia y la verdad. Los poderosos, las corporaciones y las grandes potencias saben que están provocando impactos destructivos especialmente en el sur global, particularmente para los más pobres, los más viejos, los niños y niñas y las mujeres. Pero no les importa. Ellos conocen los datos y las consecuencias pero no dicen la verdad a sus pueblos. Exijámosles que digan la verdad.
Es por eso que yo creo que, además de brindar solidaridad, tenemos que tomarnos muy en serio la tragedia de Fukushima, porque es una verdadera metáfora de la crisis climática y medioambiental. Toda la humanidad está viviendo una especie de “Síndrome de Fukushima” que marca cuán lejos puede ir la codicia neoliberal en ocultar la verdad y olvidar el valor de la vida. Las grandes empresas y los gobiernos poderosos saben la verdad pero prefieren cuidar los negocios; ellos saben del peligro pero condenan a sus trabajadores a morir; saben que la muerte acecha pero maquillan la realidad y cambian las regulaciones de control. No respetan el derecho a la vida.
Las luchas por justicia climática nos traen algunas señales vitales para que sigamos fomentando la esperanza de una vida armónica en la Tierra, y ponen de presente sus lazos con las causas estructurales de otras crisis como la ambiental, de la biodiversidad y de las migraciones. Y están aportando grandes ideas como la del Tribunal, que es una iniciativa de la gente para demostrar la criminalidad y poner al descubierto a los responsables de estas crisis, ofreciéndole una plataforma a los más vulnerables y presionando a los poderosos a cambiar.
Pero el cambio llegará de abajo hacia arriba, desde lo local y desde nuestras vidas cotidianas. Los cambios verdaderos llegarán de combinar lo global y lo local, lo público y lo privado, lo personal y lo colectivo. Son los pueblos y la gente quienes ofrecerán sus manos y su fuerza para esta transformación.
* Elizabeth Peredo Beltrán es directora de la Fundación Solón, La Paz, Bolivia. Esta es una versión editada de su intervención en la plenaria final de la Conferencia internacional “Cochabamba + 1” en Montreal, Canadá, 15-17 de abril, 2011.
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LA CRISIS DEL CAPITALISMO GLOBALIZADO Y EL FANTASMA DEL FASCISMO DEL SIGLO XXI
por William I. Robinson*
La crisis del capitalismo globalizado no tiene precedentes, considerando su magnitud, su alcance mundial, la extensión de la degradación ecológica y el deterioro social, y la escala de los medios de violencia. Verdaderamente nos enfrentamos a una crisis de la humanidad. Nunca antes hubo tanto en juego: hoy nuestra propia supervivencia está en riesgo. Hemos ingresado a un período de grandes insurgencias e incertidumbres, de cambios impulsivos, plagados de peligros pero también de oportunidades. Me importa analizar aquí la crisis del capitalismo globalizado y la noción de respuestas eminentemente políticas a la crisis, haciendo énfasis en la respuesta de la extrema derecha y el peligro del avance de lo que he dado llamar el fascismo del siglo XXI en Estados Unidos.
Enfrentar la crisis nos exige hacer un análisis del sistema capitalista, que ha atravesado reestructuras y transformaciones en las últimas décadas. El momento actual representa una nueva fase transnacional o globalizada del capitalismo mundial, cuyos orígenes se pueden rastrear en la década de 1970 y que se caracteriza por el auge del capital verdaderamente transnacional y de una clase capitalista transnacional o CCT. El capital transnacional ha conseguido liberarse de las restricciones a la acumulación que le imponía el Estado-Nación en la época anterior, y de esta forma modificó la correlación de fuerzas sociales y clases en todo el mundo claramente a su favor, y logró socavar la fuerza acumulada por las clases trabajadoras y populares en todo el mundo a raíz de las rebeliones mundiales de las décadas de 1960 y 1970.
El capital transnacional emergente vivió una gran expansión en las décadas de 1980 y 1990, que involucró una hiper-acumulación a través de nuevas tecnologías como las computadoras y la informática, a través de las políticas neoliberales, y a través de nuevas modalidades de movilización y explotación del trabajo en el mundo -incluyendo una nueva ronda descomunal de acumulación primitiva, que desarraigó y desplazó a cientos de millones de personas especialmente en el ámbito rural del tercer mundo, que se transformaron en migrantes internos y transnacionales.
Enfrentamos un sistema que hoy está mucho más integrado, y grupos dominantes que han hecho una extraordinaria acumulación de poder transnacional y de control sobre los recursos mundiales y las instituciones internacionales.
Acumulación militarizada, especulación financiera y saqueo de los presupuestos públicos
Pero a fines de la década de 1990 el sistema ingresó en una crisis crónica. La aguda polarización social y una inequidad ascendente ayudaron a generar una profunda crisis de sobre-acumulación. La extrema concentración de la riqueza del planeta en manos de pocos, y el acelerado empobrecimiento y desposesión de la mayoría, forzó incluso a los participantes de la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos a reconocer que la brecha entre ricos y pobres a nivel mundial es "el desafío más importante que enfrenta el mundo" y que está "resucitando el fantasma de la inestabilidad y guerras civiles en todo el mundo”. Las desigualdades en el mundo y el empobrecimiento de amplias mayorías significan que el capital transnacional no puede encontrar bocas de salida productivas adonde descargar las enormes cantidades de excedentes de producción que acumula. En el siglo XXI, la CCT ha recurrido a diversos mecanismos para sostener la acumulación mundial, o generación de lucro, ante esta situación de crisis.
Uno de ellos es la acumulación militarizada; la realización de guerras e intervenciones que desatan ciclos de destrucción y reconstrucción y generan enormes ganancias para un complejo militar-de prisiones-industrial- de seguridad y financiero en permanente expansión. Vivimos hoy en una economía de guerra globalizada que va mucho más allá de las “guerras calientes” en Irak y Afganistán.
Por ejemplo, la guerra contra los inmigrantes en Estados Unidos y en cualquier otra parte, y de manera más general, la represión de los movimientos sociales y las poblaciones vulnerables es una estrategia de acumulación independientemente de cualquier objetivo político que persiga. Esta guerra a los inmigrantes es sumamente rentable para las transnacionales. En Estados Unidos, el complejo industrial de cárceles privadas para los inmigrantes es una industria floreciente. Los inmigrantes indocumentados constituyen el sector de mayor crecimiento de la población carcelaria en Estados Unidos. Son detenidos en centros de detención privados y deportados por compañías privadas contratadas por el Estado estadounidense.
No es nada sorprendente que William Andrews, director ejecutivo de Corrections Corporation of America, o CCA --el mayor contratista del Estado en materia de centros de detención de inmigrantes-- declarara en 2008 que "la demanda de nuestros servicios e instalaciones podría verse negativamente afectada por la flexibilización de los esfuerzos de aplicación...o por la descriminalización [de los inmigrantes]". Tampoco resulta sorprendente que CCA y otras compañías hayan financiado la avalancha de legislación neo-fascista anti-inmigrantes en Arizona y otros estados de EE.UU..
Un segundo mecanismo es el saqueo de los presupuestos públicos. El capital transnacional usa el poder financiero para tomar control de las finanzas públicas e imponer medidas de mayor austeridad sobre la mayoría del pueblo trabajador, lo que tiene por consecuencia un constante crecimiento de las desigualdades y la pobreza. La CCT emplea su poder estructural para acelerar el desmantelamiento de lo que aún queda en pie de los Estados de bienestar y la renta o salario social básico.
Y un tercer mecanismo es la fiebre de especulación financiera –que transforma a la economía mundial en un gigantesco casino. La CCT ha volcado miles de millones de dólares para especular en el mercado inmobiliario, el de alimentos, el de energía y otros mercados mundiales de bienes básicos, así como en los mercados de bonos de todo el mundo (esto es, presupuestos públicos y finanzas estatales), y en cualquier ‘derivativo’ imaginable --desde los fondos de inversión de alto riesgo (fondos hedge) a los canjes, los mercados de futuros, las obligaciones de deudas garantizadas, las pirámides de activos y los esquemas Ponzi. El colapso del sistema financiero globalizado en 2008 fue nada más que la gota que desbordó el vaso.
Esta no es una crisis cíclica sino una crisis estructural -una crisis de reestructuración como la que tuvimos en la década de 1970, y antes, en 1930- que potencialmente puede transformarse en una crisis sistémica, dependiendo de cómo respondan los agentes sociales a la crisis y de una serie de contingencias que no son conocidas. Una crisis de reestructuración implica que el único camino para sortear la crisis es la reestructura del sistema, en tanto que una crisis sistémica es aquella en la que solamente un cambio de sistema en sí puede resolver la crisis. Los tiempos de crisis son tiempos de cambios sociales rápidos, cuando la actuación colectiva y las contingencias entran en juego más que en los tiempos en que el sistema está en equilibrio.
Las respuestas a la crisis y la república de Weimar de Obama en Estados Unidos
Al enfrentar una crisis parece haber respuestas inconfundibles de los Estados y las fuerzas sociales y políticas. Se destacan tres: el reformismo mundial, el resurgimiento de las luchas populares y de izquierda desde la base; la extrema derecha y el fascismo del siglo XXI. Parecería haber, por sobre todas las cosas, una polarización política a nivel mundial entre la izquierda y la derecha, siendo ambas fuerzas insurgentes.
En Estados Unidos es evidente una insurgencia neo-fascista. Se puede rastrear sus orígenes varias décadas atrás, en la movilización de extrema derecha que se inició después de la crisis de hegemonía provocada por las luchas de masas de las décadas de 1960 y 1970, en particular, las luchas por la liberación de Negros y Chicanos y otros movimientos militantes encabezados por los pueblos del tercer mundo, corrientes contraculturales, y luchas de la clase obrera militante. Las fuerzas neofascistas se organizaron durante los años de gobierno de George W. Bush. Pero mi historia aquí comienza con la elección de Obama.
El proyecto de Obama fue desde el principio una iniciativa de los grupos dominantes para restablecer su hegemonía, después de su deterioro en los años de Bush (que involucró además el surgimiento de un movimiento de masas por los derechos de los inmigrantes). La elección de Obama implicó un desafío al sistema en el ámbito cultural e ideológico, y conmovió cimientos raciales y étnicos que estuvieron en la base de la República estadounidense desde sus orígenes. Pero el proyecto Obama nunca pretendió poner en cuestión el orden socio-económico, por el contrario, buscó preservar y fortalecer ese orden, reconstruyendo su hegemonía y dirigiendo una revolución pasiva contra el descontento de las masas y el avance de la resistencia popular que comenzaba a crecer en los últimos años de la presidencia de Bush.
El socialista italiano Antonio Gramsci desarrolló el concepto de revolución pasiva para referirse a las iniciativas de los grupos dominantes para generar un cambio moderado desde arriba, a fin de socavar así la movilización de la base tendiente a una transformación más profunda. La cooptación del liderazgo de las clases bajas es inherente a la revolución pasiva --su integración al proyecto dominante. Las fuerzas dominantes en Egipto, Túnez y en cualquier otro lugar del Oriente Medio y América del Norte intentan llevar adelante esa revolución pasiva. Con respecto al movimiento de derechos de los inmigrantes en Estados Unidos -uno de los movimientos más vitales de este país-, el Partido Demócrata y el círculo de Obama cooptaron líderes latinos moderados/de la corriente dominante del establishment, en un caso clásico de revolución pasiva, al mismo tiempo que la represión sobre las masas de inmigrantes en la base se ha intensificado.
La campaña de Obama aprovechó y ayudó a ampliar la movilización de masas y las aspiraciones populares de cambios en una medida nunca vista en muchos años en Estados Unidos. El proyecto Obama cooptó la creciente tormenta proveniente de las bases, la canalizó en la campaña electoral y luego traicionó sus aspiraciones, en la medida en que el Partido Demócrata efectivamente desmovilizó la insurgencia de las bases con más revolución pasiva.
De ese modo, el proyecto Obama debilitó la respuesta popular de base y de izquierda frente a la crisis, y abrió así un espacio para que la respuesta de derecha a la crisis -con un proyecto de fascismo del siglo XXI- se volviera insurgente. En este sentido, la administración Obama se parece a la república de Weimar. Aunque los socialdemócratas gobernaron durante la república de Weimar en Alemania en la década de 1920 y comienzos de la década de 1930, no fueron proclives a una respuesta de izquierda a la crisis sino que más bien marginaron a los sindicatos militantes, a los comunistas y los socialistas, volcándose progresivamente a complacer al capital y la derecha, antes de entregarle el poder a los nazis en 1933.
Fascismo del siglo XXI en Estados Unidos
No uso el término fascismo con ligereza. Estas son algunas características clave del fascismo del siglo XXI que identifico aquí:
(1) La fusión del capital transnacional con el poder político reaccionario. Esta fusión viene desarrollándose desde los años de Bush y probablemente se habría profundizado en una Casa Banca bajo el mando de McCain-Palin. Entre tanto, movimientos neofascistas como el Partido del Té, así como una legislación neofascista como la ley anti-inmigrantes de Arizona, SB1070, han sido ampliamente financiadas por el gran capital empresarial. Tres sectores del capital transnacional en particular son proclives a promover disposiciones políticas fascistas para facilitar la acumulación: el capital financiero especulativo, el complejo industrial militar y de la seguridad, y el sector extractivo y de energía (en particular el petrolero).
(2) Militarización y masculinización extrema. La acumulación militarizada se ha intensificado, el presupuesto del Pentágono se incrementó en 91 por ciento en términos reales en los últimos 12 años, y los altos mandos militares están cada vez más politizados e involucrados en la formulación de políticas.
(3) Un chivo expiatorio que sirve para desplazar y redirigir las tensiones y contradicciones sociales -en este caso particular, los inmigrantes y los musulmanes. El Southern Poverty Law Center informó recientemente que "tres tendencias de la derecha radical -grupos de odio, grupos de nativistas extremistas, y organizaciones patrióticas- crecieron en 2009, pasando de 1.753 grupos a 2.145 en 2010, un aumento del 22 por ciento, que se suma al crecimiento del 40 por ciento que ya habían experimentado estos grupos en el período 2008-9”.
Un informe del Departamento de Seguridad Nacional de 2010 expresaba que “los extremistas de derecha pueden estar ganando nuevos adeptos al aprovechar los miedos en torno a diversos problemas de emergencia. La recesión económica y la elección del primer presidente afro-americano proporcionan un impulso especial para la radicalización y el crecimiento de la derecha”. El informe concluía: “en los últimos años, diversos movimientos extremistas, entre ellos las milicias y los grupos por la supremacía blanca, han adoptado el tema de la inmigración como lema de acción, punto de movilización y herramienta de reclutamiento".
(4) Una base social de masas –en este caso, esa base social está siendo organizada entre sectores de la clase trabajadora blanca que históricamente disfrutaron de privilegios de casta racial, y que con los avances del neoliberalismo en el país ha venido siendo desplazada y sufre una rápida movilidad descendente, perdiendo la seguridad y estabilidad que disfrutó durante la época previa del capitalismo nacional fordista-keynesiano.
(5) Una ideología fanática milenarista que implica la idea de supremacía racial y cultural, abrazando un pasado mítico idealizado, y la movilización racista contra un chivo expiatorio. La ideología del fascismo del siglo XXI se basa en general en la irracionalidad –la promesa de seguridad y de restauración de la estabilidad es emocional, no racional. El fascismo del siglo XXI no distingue -y no necesita hacerlo- la verdad de la mentira.
(6) Un liderazgo carismático que hasta ahora en gran medida no se ha dado en Estados Unidos, aunque figuras como Sarah Palin y Glen Beck aparecen como arquetipos.
El circuito mortal de acumulación-explotación-exclusión
Una nueva dimensión del capitalismo globalizado del siglo XXI es la dramática expansión de la población mundial superflua -esa porción de población marginada y excluida de participación en la producción en la economía capitalista, que constituye aproximadamente un tercio de la humanidad. La necesidad de asegurar el control social sobre esta masa de seres humanos que viven en un planeta de tugurios y asentamientos precarios le imprime un ímpetu poderoso a los proyectos neofascistas y facilita la transición desde el Estado de bienestar social al de control social, o Estado policial. El sistema se torna cada vez más violento.
Dicho en términos teóricos, en condiciones de globalización capitalista, el Estado no puede cumplir ambas funciones a la vez --la de acumulación y la de legitimación. La crisis económica intensifica el problema de la legitimación de los grupos dominantes, de modo que crisis de acumulación como la presente generan conflictos sociales y se manifiestan como un espiral de crisis políticas. En esencia, la capacidad del Estado para funcionar como "factor de cohesión" dentro del orden social se rompe en la medida que la globalización capitalista y la lógica de acumulación o mercantilización penetra en cada aspecto de la vida, de modo tal que la "cohesión” requiere más y más control social.
Los fenómenos de desplazamiento y exclusión social se han acelerado desde 2008. El sistema ha dejado por el camino grandes sectores de la humanidad --que hoy están entrampados en un circuito mortal de acumulación, explotación y exclusión-- y ni siquiera intenta incorporar a esta población excedente, por el contrario, trata de aislarla y neutralizar su rebelión (real o potencial), criminalizando a los pobres y desposeídos, manifestando en algunos casos tendencias al genocidio.
En la medida que el Estado abandona todo esfuerzo para asegurarse legitimidad entre las amplias masas de la población que ha quedado relegada a mano de obra excedente o super-explotada, recurre a una serie de mecanismos de exclusión coercitiva: la encarcelación masiva y los complejos carcelarios industriales, la policía invasiva, nuevas formas de manipulación del espacio, una legislación anti-inmigrantes muy represiva, y campañas ideológicas que apuntan a la seducción y pasividad a través de fantasías y un consumo baladí.
El fascismo de siglo XXI no sería igual al del siglo XX. Entre otras cosas, la capacidad de los grupos dominantes para controlar y manipular el espacio y ejercer un control sin precedentes sobre los medios de masas, los medios de comunicación y la producción de mensajes, imágenes y símbolos, implica que la represión puede ser más selectiva (tal como vemos por ejemplo en México o Colombia) y además se puede organizar jurídicamente, y de este modo la encarcelación masiva “legal" sustituye a los campos de concentración. Por otra parte, la capacidad del poder económico para determinar resultados electorales permite el surgimiento del fascismo del siglo XXI sin que deba mediar necesariamente una ruptura en el ciclo electoral y el orden constitucional.
No se puede caracterizar hoy a Estados Unidos como un Estado fascista. No obstante, están presentes y en marcha todas las condiciones y procesos, y las fuerzas sociales y políticas detrás de un proyecto de este tipo se movilizan rápidamente. De manera más general, las imágenes de años recientes de lo que implicaría un proyecto político de este tipo van desde la invasión israelí de Gaza y la limpieza étnica de los Palestinos, hasta la criminalización de los trabajadores inmigrantes como chivo expiatorio y el movimiento del Partido del Té en Estados Unidos, el genocidio en el Congo, la ocupación de Estados Unidos y las Naciones Unidas en Haití, el crecimiento de los movimientos neonazis y de cabezas rapadas en Europa, y la intensificación de la represión india en la Cachemira ocupada.
El contrapeso para frenar al fascismo del siglo XXI debe ser un contraataque coordinado de la clase trabajadora mundial. La única solución real a la crisis del capitalismo globalizado es una redistribución masiva de la riqueza y el poder en beneficio de las mayorías pobres del mundo. Y el único camino para que esa redistribución se produzca es a través de la lucha de masas transnacional y desde abajo.
* William I. Robinson es profesor de sociología y estudios internacionales en la Universidad de California en Santa Bárbara. Este artículo ofrece un pantallazo de varias charlas que ha realizado recientemente sobre la crisis mundial, el movimiento por los derechos de los inmigrantes, y el fascismo del siglo XXI.
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ACTIVISTAS DE LA SALUD Y CONTRA EL LIBRE COMERCIO RECLAMAN A LOS LÍDERES DE ASEAN QUE DEFIENDEN EL DERECHO DE LOS PUEBLOS A LA SALUD Y AL ACCESO A LOS MEDICAMENTOS
(Yakarta, 6 de mayo de 2011) Activistas de la salud y contra el libre comercio han salido a la opinión pública con una carta abierta dirigida a los líderes de ASEAN en la que plantean su preocupación por el impacto negativo de los tratados de libre comercio sobre el derechos de los pueblos a la salud y al acceso a los medicamentos. Millones de personas en los países de ASEAN dependen hoy de los medicamentos genéricos para tratar todo tipo de enfermedades, entre ellas el VIH-SIDA, enfermedades cardíacas y el cáncer. Según este grupo, "el suministro futuro de estos medicamentos necesarios para salvar vidas está amenazado por las políticas comerciales agresivas impuestas a los países en desarrollo, en particular, por la Unión Europea y los Estados Unidos de América”.
“El ataque a la producción de medicamentos genéricos ocurre de varias maneras distintas, entre ellas a través de los tratados bilaterales de libre comercio, las reglamentaciones aduaneras y los tratados internacionales", agregan. Particularmente preocupantes resultan las negociaciones en curso para firmar un TLC entre la UE y la India. Las exigencias de la UE de una regulación más estricta de los derechos de propiedad intelectual (DPI) en el marco del TLC, implican una severa reducción de la capacidad de la industria de medicamentos genéricos india para producir y distribuir versiones más económicas de estos medicamentos que salvan vidas. Entre el 80 y el 90 por ciento de los medicamentos genéricos de ASEAN provienen de India, por lo que un TLC entre la UE y este país que incluya estas disposiciones sobre DPI tendría también profundos efectos en los costos de los medicamentos y los tratamientos médicos en la región.
“Restringir la producción y distribución de medicamentos accesibles significa dejar sin expectativas de vida a personas que necesitan desesperadamente estos medicamentos”, afirman en la carta.
Los activistas reclaman que los líderes de ASEAN garanticen que sus “gobiernos no se rendirán a las presiones políticas de la Unión Europea y Estados Unidos para que renuncien a las salvaguardias consagradas en el acuerdo sobre los ADPIC, ni cederán a ninguna otra demanda que, mediante tratados de comercio actuales o futuros, ponga en riesgo el acceso a estos medicamentos genéricos que salvan vidas”.
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CARTA ABIERTA A LOS LÍDERES DE ASEAN SOBRE LAS AMENAZAS PARA EL ACCESO DE LOS PUEBLOS A LOS MEDICAMENTOS Y EL DERECHO A LA SALUD
Millones de personas en los países de ASEAN dependen hoy de los medicamentos genéricos para tratar todo tipo de enfermedades, entre ellas el VIH-SIDA, enfermedades cardíacas y el cáncer. Pero el suministro futuro de estos medicamentos necesarios para salvar vidas está amenazado por las políticas comerciales agresivas impuestas a los países en desarrollo, en particular, por la Unión Europea y los Estados Unidos de América.
No podemos permanecer en silencio mientras Europa y Estados Unidos trabajan para restringir todos los aspectos del suministro de medicamentos, inclusive la producción de medicamentos genéricos, su registro, y su transporte transfronterizo. El ataque a la producción de medicamentos genéricos ocurre de varias maneras distintas, entre ellas a través de los tratados bilaterales de libre comercio, las reglamentaciones aduaneras y los tratados internacionales. Si Europa y Estados Unidos tienen éxito, millones de personas en el mundo en desarrollo verán como la fuente de medicamentos a los que podían acceder desaparece, ya que las compañías que fabrican genéricos no tendrán ya posibilidades para producirlos ni venderlos.
En los hechos, lo que están haciendo Europa y Estados Unidos es arrebatarnos los medicamentos de las manos. Como los medicamentos genéricos son más económicos, hemos logrado que un número cada vez mayor de personas acceda a tratamientos que salvan vidas. Esto implica volver a vivir, volver a trabajar y volver a hacernos cargo de nuestros hijos. Pero si Europa y Estados Unidos se salen con la suya y cierran estas fuentes de medicamentos accesibles, se corre el riesgo de que se erosione todo lo logrado en los últimos diez años en términos de abaratamiento de los costos de los tratamientos por medio de los medicamentos genéricos.
El acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) obliga a todos los países miembro de la OMC a otorgar patentes a los productos tecnológicos, inclusive los farmacéuticos.
Para cumplir con los ADPIC, India modificó su legislación de patentes en 2005 y comenzó a otorgar patentes de medicamentos. El otorgamiento de patentes a nuevos medicamentos en India redujo la capacidad de los fabricantes de medicamentos genéricos locales para producir versiones genéricas más baratas de estos medicamentos. El impacto no lo sufrirá solo India, sino también los países miembros de ASEAN que dependen de la importación de medicamentos genéricos indios para el tratamiento de sus poblaciones. El acceso a los medicamentos, por lo tanto, dependerá crecientemente del uso de las llamadas flexibilidades de los ADPIC, que son las medidas legales consagradas en las leyes nacionales para favorecer el acceso de la población a medicamentos más económicos.
La Unión Europea y Estados Unidos están socavando las salvaguardias consagradas en las flexibilidades de los ADPIC al promover agresivamente:
1. Regulaciones aduaneras que bloquean el comercio de los medicamentos genéricos
2. Tratados de libre comercio bilaterales que exigen la inclusión de disposiciones ADPIC+
3. Un Acuerdo Internacional anti-falsificación (ACTA por su sigla en inglés)
Al promover estas políticas comerciales, la Unión Europea y Estados Unidos actúan en contravención de sus compromisos previos. En 2001, todos los países de la OMC incluidos los Estados miembro de la Unión Europea, firmaron la Declaración de Doha que establece que el Acuerdo [ADPIC] puede y deberá ser interpretado y aplicado de una manera que apoye el derecho de los Miembros de la OMC de proteger la salud pública, y en particular, de promover el acceso a los medicamentos para todos.
Esta declaración permite a los países tomar medidas para proteger la salud pública. Si bien la Unión Europea y Estados Unidos reiteradamente dicen que actúan en consonancia con la Declaración de Doha, promueven al mismo tiempo políticas agresivas que amenazan con impedir el acceso a medicamentos accesibles en todo el mundo.
Restringir la producción y distribución de medicamentos accesibles significa dejar sin expectativas de vida a personas que necesitan desesperadamente estos medicamentos.
Por lo expuesto, los convocamos hoy a garantizar que nuestros gobiernos no se rendirán a las presiones políticas de la Unión Europea y Estados Unidos para que renuncien a las salvaguardias consagradas en el acuerdo sobre los ADPIC, ni cederán a ninguna otra demanda que, mediante tratados de comercio actuales o futuros, ponga en riesgo el acceso a estos medicamentos genéricos que salvan vidas.
Mayo 2011
Firman:
EU-ASEAN FTA Campaign Network, EU ASEAN FTA Network –Philippines (Red de Campaña contra el TLC UE-ASEAN); FTA Watch, Tailandia; The Thai Network of People living with HIV/AIDS (TNP+) (Red Tailandesa de personas que viven con VIH-SIDA); Alternative Agricultural Network (Red de Agricultura Alternativa); Rural Pharmacists Foundation (Fundación de Farmacéuticos Rurales); Rural Doctors Foundation (Fundación de Médicos Rurales); Rural Doctor Society (Sociedad de Médicos Rurales); Drug Study Group (Grupo de Estudio de Drogas); Thai NGO Coalition on AIDS (Coalición de ONGs Tailandesas sobre SIDA); Foundation for AIDS Rights (Fundación para los Derechos asociados al SIDA); AIDS ACCESS Foundation (Fundación ACCESO SIDA); Foundation for Consumers (Fundación de Consumidores); Health and Development Foundation (Fundación Salud y Desarrollo); Thai Holistic Health Foundation (Fundación Tailandesa de Salud Holística); Campaign for Alternative Industry Network (CAIN) (Red de Campaña por una Industria Alternativa); Health Consumers Protection Program (Programa de Protección a los Usuarios de la Salud); Drug System Monitoring and Development Program (Programa de Desarrollo y Monitoreo del Sistema de Medicamentos); Social Pharmacy Research Unit (Unidad de Investigación de Farmacéutica Social); Universidad de Chulalongkorn; Alliance of Progressive Labor Philippines (Alianza Filipina Laborista Progresista); COHRE; Yogyakarta Consumer Institute (Instituto del consumidor Yogyakarta).
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Enfoque sobre Comercio es un boletín electrónico periódico que ofrece información actualizada y análisis de las tendencias en el comercio y las finanzas regionales y mundiales, sobre la economía política de la globalización y la resistencia de los pueblos, y alternativas al capitalismo global. Nicola Bullard es la editora de Enfoque sobre Comercio. Sus aportes y comentarios serán bienvenidos. Por favor escriban a: n.bullard@focusweb.org
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Nicola Bullard
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