ENFOQUE SOBRE COMERCIO

No. 157, Junio 2011


EN ESTA EDICIÓN


NUEVO FRAUDE DE GRAN MAGNITUD SACUDE A LA AUTORIDAD DEL AGUA DE DELHI (DJB)

Afsar Jafri


EL CAPITAL, UN AMANTE VELEIDOSO

Walden Bello


DEMASIADO TARDE PARA LA SUSTENTABILIDAD: NECESITAMOS UN CAMBIO DE SISTEMA

Nicola Bullard


DERECHOS DE LA MADRE TIERRA: REVITALIZAR LA LUCHA POR LOS RECURSOS NATURALES EN ASIA

Informe sobre un seminario en Bangkok


ENTREVISTA CON JOAO PEDRO STÉDILE

Fabiana Frayssinet


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NUEVO FRAUDE DE GRAN MAGNITUD SACUDE A LA AUTORIDAD DEL AGUA DE DELHI (DJB)

por Afsar Jafri*



El gobierno de Delhi, comandado por la Jefa de Ministros Sheila Dikshit, que es además presidente de la Autoridad del Agua de Delhi (Delhi Jal Board o DJB), ha realizado en el pasado varios intentos de introducir el modelo privatizador del Banco Mundial en la empresa de servicios de agua de Delhi. En 2005, DJB vio seriamente afectada su reputación tras sucumbir a las presiones del Banco Mundial y otorgar un servicio de consultoría para "sugerir reformas al servicio de agua de Delhi” a Price Waterhouse Coopers (PWC), una empresa que reiteradamente no había podido quedar en la lista abreviada de candidatos para este proyecto. Como era previsible, la sugerencia de PWC fue privatizar la empresa estatal y entregar el servicio de las 21 zonas que componen la ciudad a operadores privados como Degremont (Suez), Manila Water (Bechtel) SAUR y Veolia, a través de “contratos de gestión”.


Gracias a la protesta pública, en 2005 se pudieron detener los intentos de privatización, pero luego se han firmado muchos pequeños contratos con operadores privados a través del modelo de privatización por tercerizaciones que impulsa el Banco Mundial. Esto se ha hecho mediante la modalidad de contratos de operación y mantenimiento de las plantas de tratamiento de agua (PTA), a través de la tercerización del suministro de agua mediante camiones cisterna, etc. A comienzos de este año, el gobierno de Delhi organizó una reunión de alto nivel en Manesar (Haryana) para analizar la estrategia en pos de privatizar el sistema de agua potable en Delhi. En abril de 2011, DJB realizó una encuesta de opinión pública para determinar si los consumidores están dispuestos a aceptar que la empresa pública de agua de Delhi pase a manos privadas. En mayo, inmediatamente después de una reunión con el Vicepresidente de la Comisión de Planeamiento Montek Singh Ahluwalia, Sheila Diskshit conformó un comité de mucho peso, encabezado por el Primer Secretario P K Thipathi, cuyo propósito es diseñar una hoja de ruta para la privatización del agua y para la reforma de la gestión y distribución del agua potable en la ciudad, además de la reestructura de DJB.


Recientemente el Sindicato de trabajadores del servicio de Agua, Saneamiento y Disposición de Aguas Residuales (WSSDEU por sus siglas en ingles) acusó a DJB de corrupción en la tercerización del “servicio de distribución de agua mediante camiones cisterna en el sur y suroeste de Delhi”. El sindicato denunció que DJB arregló amañadamente el proceso de licitación para adjudicarle el contrato de cisternas de agua por cinco años a SPML, una empresa no habilitada incluida en una lista negra de empresas. Además, el 24 de mayo de 2011, WSSDEU denunció otro gran fraude por más de Rs 2.000 millones (ver nota al final), en el proceso de licitación para la privatización de la planta de tratamiento de agua de DJB en Bhagirathi, en la zona este de Delhi. Este es un caso evidente de fraude en la licitación y adjudicación de contratos, que se ha transformado en centro de atención de la gran corrupción en el sector del agua.


La corrupción en los contratos y compras del Estado puede adquirir diversas formas --entre ellas la de adecuar las especificaciones para un proyecto a las condiciones de un oferente específico, a través de la entrega de información confidencial, limitando la publicidad de la licitación, acortando los períodos de presentación de ofertas y violando la confidencialidad-- y el presente caso es un ejemplo típico de corrupción en un proceso de contratación de DJB.


Por otra parte, pone al descubierto la existencia de una poderosa red de funcionarios públicos corruptos, cabildantes, consultores y agentes (fundamentalmente ingenieros retirados de DJB que ahora trabajan para empresas privadas) que operan muy activamente en el interior de DJB para facilitar la estrategia del gobierno de Delhi en pos de la privatización del agua en esta mega-ciudad.


Cuando la planta de tratamiento de agua Sonia Vihar estuvo plenamente en funcionamiento para suministrar agua potable al Sur de Delhi, DJB comenzó a dar pasos para reacondicionar su planta de tratamiento de agua de Bhagirathi, que suministraba el agua anteriormente a las zonas Este y Sur de Delhi, reemplazando a tal efecto los motores y bombas de alta potencia con otros de baja potencia y algunos equipos electromecánicos para así reducir la carga de combustible y electricidad. También había aprobado el desarrollo de un sistema piloto de Supervisión, Control y Adquisición de Datos (SCADA) en la planta de tratamiento de Bhagirathi y la reserva subterránea y planta de extracción (UGR/BPS) asociada, incluyendo la operación y mantenimiento de la planta por un período de 10 años después de transcurrido un año del período de responsabilidad por defectos. Para completar el proceso de licitación y la adjudicación del contrato, DJB contrató como consultora a la Agencia Internacional de Cooperación de Japón (JICA por su sigla en inglés), que estimó que el total del proyecto costaría sólo Rs 1.207,5 millones para la planta de tratamiento y el área de distribución, incluyendo 303,3 millones de costo de capital (Rs 296,3 millones para equipos electromecánicos más obras de instrumentación y Rs 7 millones para obras civiles), y el resto, Rs 904,2 millones para el rubro de operación y mantenimiento. Esta estimación fue aprobada por DJB en su nonagésima séptima sesión el 23 de febrero de 2010, aunque la rehabilitación de la planta de tratamiento de Bhagirathi no tenía por objetivo aumentar su capacidad de producción, que actualmente es de un millón de galones por día.


Con ese trasfondo, sólo se les permitió licitar a dos compañías multinacionales “extranjeras”, mientras que a todas las empresas indias interesadas no se les permitió participar en la licitación. Larsen and Toubro Ltd (L&T) presentó una oferta por Rs 2.841 millones, que incluye Rs 1.847,2 millones de costo de capital (Rs 1.215,4 millones para equipos electromecánicos más instrumentación y Rs 631,7 millones para obras civiles) y Rs 993,8 millones para Operación y Mantenimiento. En tanto que VaTech Wabag Ltd. (WABAG) presentó una oferta por Rs 2.982 millones, que incluye Rs 1.917,6 millones de costo de capital (Rs 1.287,4 millones para equipos electromecánicos más obra de instrumentación y Rs. 630,2 millones para obras civiles) y Rs 1.064,4 millones para Operación y Mantenimiento. Ambas empresas extranjeras presentaron cotizaciones muy superiores a los cálculos de JICA, 90 veces más para las obras civiles y cuatro veces más para los equipos electromecánicos y la obra de instrumentación. Extrañamente durante el proceso de licitación, DJB contrató una nueva consultoría, STUP Consultants PVT Ltd. a un precio exorbitante, con el objetivo de monitorear el avance del proceso de licitación y para elaborar un costo sugerido, que resultó mucho mayor que el estimado por JICA. El costo según las estimaciones de STUP sería Rs 2.594,5 millones, que incluye Rs 1.188,5 millones como costo de capital (Rs 886,3 millones para equipos electromecánicos más costo de instrumentación y Rs 302,2 millones para las obras civiles) y Rs 1.406 millones para Operación y Mantenimiento.


A pesar de la enorme diferencia y la gran variación en los costos de capital propuestos por las dos empresas consultoras, así como entre el precio cotizado por los oferentes y los consultores (ver el cuadro debajo), el proyecto siguió adelante en todos los niveles. La empresa L&T fue elegida como ganadora de la licitación y el expediente fue puesto a la consideración definitiva DJB para su aprobación en su siguiente sesión, la cual había sido prevista para el 27 de mayo, pero que finalmente tuvo lugar el 30 de mayo debido al escándalo que causó en el interior de DJB la carta del sindicato WSSDEU al Director Ejecutivo en la que se denunciaba la estafa. El 30 de mayo, el Directorio en la persona de su Presidenta Sheila Dikshit decidió conformar un Comité para re-examinar el proceso de licitación e investigar el fraude denunciado.

COMPARACIÓN (Montos en millones de rupias)

Ítem

ESTIMADO DE

JICA

Costo sugerido por STUP


L&T

WABAG

Bhagirthi WTP





- Sistema SCADA

23

853,3

1.200,4

1.255,7

- Instrumentación

16,1




- Obra Mecánica

155,2




- Obra Eléctrica

65,2




- Obra Civil

7

302,2

631,8

630,2

Área de Distribución

 

 



- Sistema SCADA

26

33

15

31,7

- Instrumentación

10,8




Costo Total de Capital

303,3

1.188,5

1.847,2

1.917,6

- Operación y Mantenim.

904,2

1.406

993,8

1.064,4

Costo total

1.207,5

2.594,5

2.841

2.982


El proceso de licitación para la privatización de la planta de tratamiento de agua de Bhagirathi reafirma nuestra convicción de que la propia estructura de privatización, desde la licitación del contrato al suministro de agua potable, está plagada de corrupción. Los controles y equilibrios que podrían impedir la corrupción, como la rendición de cuentas y la transparencia están ausentes en todos los pasos del proceso. Según el señor SA Naqvi del sindicato WSSDEU, "la construcción de una planta de tratamiento nueva acorde a las normas internacionales y con la misma capacidad de 100 millones de galones por día, costaría mucho menos que los precios cotizados por L&T y WABAG por la sustitución de equipos y los trabajos de rehabilitación en la planta de Bhagirathi".


"DJB sabía desde el comienzo que el propósito de la rehabilitación de la planta de Bhagirathi no era aumentar su capacidad de producción que seguiría siendo de 100 millones de galones diarios, y que el sistema SCADA tampoco es una herramienta que sirva para mejorar la calidad o cantidad de agua ni contribuye a ubicar o reducir las pérdidas de agua, sino que sólo sirve para facilitar el funcionamiento de la planta, principalmente a través de la adquisición de datos, la supervisión y el control", declaró Naqvi.


A pesar de estar al tanto de estos hechos, DJB asumió la tarea de entregar la planta de Bhagirathi a un operador privado extranjero con un costo exorbitantemente alto para el erario público. Resulta impactante que la unidad de planificación de DJB, que es responsable del control de los cálculos y estimaciones y de elaborar la justificación de las tarifas de cada proyecto, no haya identificado la exageración en el costo proyectado, las amplias discrepancias entre los cálculos de los consultores y las cotizaciones de los oferentes. Dieron el visto bueno al pliego de condiciones de la licitación. Esta fue la negligencia delictiva de la unidad de planificación que debe ser investigada hasta el fondo.


DJB y su unidad de planificación también obviaron el hecho que el proyecto tiene un costo de operación y mantenimiento para un plazo de 10 años, a pesar que Bhagirathi es una planta con 325 empleados con un costo estable de Rs 7 a Rs 8 millones por mes, que sumarían cerca de Rs 950 millones en los próximos 10 años. Si el sindicato WSSDEU no hubiese denunciado esta estafa, DJB habría realizado un gasto doble en materia de operación y mantenimiento de la misma planta y, obviamente, habría generado enormes pérdidas para el erario público.


Otra maniobra fraudulenta novedosa que fue descubierta gracias a esta denuncia es la legalización de regalos y viajes al extranjero cuyos costos fueron integrados al precio ofertado en la licitación. Según el pliego de condiciones, el oferente ganador recibiría: i) dos vehículos 4x4 nuevos con aire acondicionado y conductor incluido durante el período del contrato (10 años); ii cuatro computadoras portátiles de última generación aprobadas por el ingeniero a cargo; iii el costo de capacitar a “dos empleados de DJB en la operación y mantenimiento de una planta de tratamiento de agua completamente automatizada y de última generación en el campo internacional".


Puesto que a la mayoría de los ingenieros/funcionarios de DJB se les suministran implementos tales como computadoras portátiles y vehículos 4x4 de la empresa con chofer, y además reciben capacitación para trabajar en diversos proyectos en el campo internacional, esta disposición es un claro caso de legalización de la corrupción que beneficia con prebendas a los altos mandos. Ante esto deberían iniciarse acciones legales contra los funcionarios que redactaron el pliego de condiciones.


Estos eventos no hacen más que subrayar con claridad que la carrera por la privatización del agua en Delhi ha conducido a un deterioro administrativo y al colapso completo de la rendición de cuentas financiera que les corresponde a los altos funcionarios de DJB. La corrupción que afecta a DJB inducida por la privatización está debilitando a la empresa de servicio público estatal, engendrando malas opciones y alentando la competencia en materia de estafas y escándalos, no en el suministro de un servicio de calidad a un precio asequible para los ciudadanos de Delhi. Los consumidores en Delhi han sufrido ya varios incrementos abruptos de las tarifas del agua en los últimos cinco años --la última en 2010-- para satisfacer demandas de reformas privatizadoras impulsadas por la corrupción, completamente ilegítimas. Cuando el mundo es testigo de la re-municipalización de los servicios públicos, es hora de que el gobierno de Delhi no ceda más a las presiones de las agencias internacionales, incluido el Banco Mundial y los consultores extranjeros, que quieren privatizar las empresas públicas, y que, por el contrario, trabaje para fortalecer a Delhi Jal Board.


Nota: Rs: Rupias indias.


* Afsar Jafri es investigador asociado de Focus on the Global South-India, una organización que trabaja en la investigación de políticas. Para contactarlo escribir a a.jafri@focusweb.org. Este artículo se publicó por primera vez en Countercurrents.org, el 19 de junio de 2011.


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EL CAPITAL, UN AMANTE VELEIDOSO

por Walden Bello*


China es hoy el Estado capitalista ideal: libertad para el capital, con un Estado que hace el ‘trabajo sucio’ de controlar a los trabajadores", escribe el destacado filósofo eslovaco Slavoj Zizek. "En su condición de potencia emergente del siglo XXI, China... parece representar una nueva clase de capitalismo: desprecio por las consecuencias ecológicas, desdén por los derechos de los trabajadores, todo subordinado al impulso implacable de desarrollarse y transformarse en la nueva potencia mundial".


Capital veleidoso

El capital, sin embargo, es un amante veleidoso. En los últimos tiempos, cada vez son más los dirigentes que tienen dudas sobre el "modelo chino" que ha jugado un papel tan central en la globalización de la producción y los mercados en las últimas tres décadas.


El alivio con que los círculos corporativos recibieron la recuperación del este asiático impulsada por el voluminoso programa de estímulos chino de US$ 580 mil millones en 2009, ha dejado lugar a la preocupación por la explosión potencial de la burbuja inmobiliaria, las poderosas presiones inflacionarias y la enorme sobreproducción originada en la inversión incontrolada. Hay además una sensación de que el liderazgo chino, en su impulso por pasar de una estrategia de crecimiento orientado a la exportación a otra centrada en el mercado interno (un cambio que para muchos es urgente, ya que los mercados tradicionales de China en Estados Unidos y Europa están viciados por un estancamiento de largo aliento), está librando una batalla perdida contra intereses y estructuras muy afianzadas.


Pero es la sensación de que la fuente clave de rentabilidad de las grandes empresas –la mano de obra china- no seguirá siendo ni dócil ni barata por mucho tiempo más, lo que más fastidia a los huéspedes empresariales del país, así como a su emergente clase capitalista. Y muchos temen que esa misma implacabilidad de la que habla Zizek –la mano de hierro que el Estado chino ha aplicado en las últimas tres décadas para lograr el invencible "precio chino"- se haya vuelto parte central del problema.


La preocupación se hizo palpable por primera vez el año pasado, cuando los trabajadores de varias empresas transnacionales afincadas en el sureste chino, como Honda y Toyota, se declararon en huelga y exitosamente lograron arrancarle a las empresas aumentos salariales sustanciales. Para sorpresa de los inversionistas extranjeros, el gobierno no se opuso a los reclamos de los trabajadores por mejores salarios, y eso llevo a algunos a especular que el régimen consideraba esas huelgas como complementarias a sus esfuerzos por reorientar la economía, de un crecimiento orientado a la exportación a otro basado en incrementar el consumo interno.


La ola de huelgas se aplacó, pero la aparición de una segunda ola de protestas, esta vez con expresiones más violentas como motines y disturbios, viene generando preocupación tanto en el gobierno como en las elites capitalistas. La base social de las masas que participan en estas últimas protestas no es la de los trabajadores relativamente educados y mejor pagos de las grandes subsidiarias japonesas, sino la de los trabajadores migrantes (internos) de bajos salarios, que trabajan para empresas pequeñas y medianas de propiedad china que producen bienes para compradores extranjeros. Zengcheng, uno de los centros de las protestas, alberga cientos de empresas subcontratistas especializadas en la producción masiva de pantalones vaqueros (blue jeans) de marca, que luego se venden con distintas marcas en las grandes cadenas de venta al público como Target y Walmart en Estados Unidos.


Conscientes del hecho que la Provincia de Guangdong, donde han surgido la mayoría de las protestas, es responsable de un tercio de las exportaciones del país, las autoridades chinas han respondido con la fuerza. Pero la represión policial no logrará la estabilidad, dice un informe de una de las usinas de pensamiento estratégico del gobierno, el Centro de Investigaciones para el Desarrollo del Consejo de Estado. "Los trabajadores migrantes están marginados en las ciudades" dice el informe, "tratados como mera mano de obra barata, no son absorbidos por las ciudades e incluso son desatendidos, discriminados y maltratados". El informe advierte, "Si la sociedad urbana no los absorbe, y no disfrutan de los derechos que les corresponden, se acumularán muchos conflictos... Si no se maneja correctamente esta situación, ella degenerará en una importante amenaza de desestabilización".


El problema, sin embargo, es estructural y no parece haber ninguna salida fácil. Las reservas de mano de obra rural del interior de China aparentemente inagotables fueron las que mantuvieron los salarios bajos y una mínima organización sindical de los trabajadores a lo largo de las últimas tres décadas. Ahora, el suministro de mano de obra en las provincias costeras orientadas a la exportación podría estarse terminando, lo que implicaría un aumento constante de los salarios, una mayor militancia entre los trabajadores, y el fin del ”precio chino”.


¿El despegue de Brasil?

Cooperación Sur-Sur" fue lo que supusieron muchos observadores, cuando al finalizar su viaje a China la nueva Presidenta brasileña Dilma Rousseff anunció que Foxconn International Holdings, el mayor fabricante de aparatos electrónicos por contrato, iba a reubicar parte de sus operaciones de China a Brasil, y que se esperaba invirtiera US$12 mil millones en la construcción de fábricas en su país. Pero, aparentemente, había más en esta movida que un gesto de "solidaridad BRIC". Foxconn, productor de iPhones y de iPads para Apple, de computadoras para Dell, y de muchos otros dispositivos para distintos clientes muy reconocidos de la industria de alta tecnología en el mundo, dio pérdidas en 2010 debido a los costos crecientes de la mano de obra china.


Foxconn no es el único que está votando con sus pies y trasladándose a Brasil. La razón clave por la cual los inversionistas emigran a Brasil es al parecer que el país bajo el gobierno de Lula no sólo se hizo amigable para con el capital, con atractivas leyes de inversión extranjera y la aplicación de políticas macroeconómicas conservadoras, sino que además ha aplicado políticas sociales que promueven la estabilidad. Una de las voces más entusiastas en la promoción de Brasil es la revista The Economist que el 12 de noviembre de 2009, comparando a Brasil con China y otros "mercados emergentes" para la inversión, decía:


A diferencia de China, es una democracia. A diferencia de India no tiene movimientos insurgentes, ni conflictos étnicos o religiosos, ni vecinos hostiles. A diferencia de Rusia, exporta otras cosas aparte de petróleo y armas, y trata a los inversionistas extranjeros con respeto. Bajo la presidencia de Luis Ignacio Lula da Silva, un ex dirigente sindical que nació en la pobreza, el gobierno de Brasil ha avanzado en la reducción de las profundas desigualdades que desfiguraron por tanto tiempo al país. Ciertamente, si hablamos de política social inteligente y de promover el consumo interno, el mundo en desarrollo tiene mucho más que aprender de Brasil que de China".


Siguiendo con sus loas al Brasil de Lula, la revista expresa: “La inversión extranjera viene a raudales, atraída por un mercado impulsado por la reducción de la pobreza y una clase media baja en franca expansión. El país ha logrado establecer algunas instituciones políticas fuertes. Una prensa libre y vigorosa que pone al descubierto la corrupción -aunque existe mucha, y en su mayor parte logra salir impune". Y concluye que "el despegue es aún más admirable porque se ha logrado mediante reformas y la construcción de un consenso democrático. Ojalá China pudiera decir los mismo".

Lula parece haber cuadrado el círculo. ¿Será eso verdad? El analista progresista Perry Anderson cree que sí. En un largo e iluminador artículo en el London Review of Books (31 de marzo de 2011 http://www.lrb.co.uk/v33/n07/perry-anderson/lulas-brazil), plantea que la innovación de Lula consistió en combinar una política macroeconómica conservadora y políticas amigables para la inversión extranjera, con un programa para combatir la pobreza --la llamada Bolsa de Familia-- que tiene un costo relativamente bajo en términos de gasto estatal pero que ha tenido impactos políticos y sociales significativos. Se trata de un programa de ayudas monetarias, condicionado a que los padres mantengan a los niños de la familia en la escuela y los lleven a controles médicos periódicos. La bolsa, según algunas estimaciones, ha contribuido a reducir el número de personas pobres, que pasaron de 50 a 30 millones -y de esta forma transformó a Lula en uno de los pocos políticos con más popularidad al final de su mandato que al comienzo. En lo que refiere a los trabajadores organizados, que representan el 17 por ciento de la mano de obra brasileña, ha habido mayoritariamente conformidad en seguir el liderazgo de Lula, un hombre que surgió de las bases para transformarse en el líder sindical más importante del país antes de iniciar su carrera política.


¿El momento de Indonesia?

Un entusiasmo similar marca hoy los comentarios de la prensa de negocios respecto de Indonesia. Brasil e Indonesia son a grandes rasgos comparables en términos de población y extensión geográfica. Mientras Brasil es la octava economía del mundo, Indonesia es la décimo octava. Ambos países han sorteado la crisis económica mundial, prácticamente sin roces, al basar sus economías en buena medida en el comercio interno y no en las exportaciones, aunque ambos albergan poderosos sectores exportadores. Mientras el resto de los vecinos de Indonesia que orientan sus economías a la exportación sufrieron una importante disminución de su crecimiento económico en el pico de la crisis económica en 2009, este país logró un crecimiento nada menos que del 4,6 por ciento.


En los últimos años, según Mari Pangestu, Ministra de Comercio, el país ha sido receptor de “muchas [empresas] desplazadas” de China, inducidas por “la [apreciación del] yuan, el aumento de los salarios, la regulación laboral estricta y todos los problemas que tuvo que enfrentar China”. Con salarios promedio que hoy son más bajos que en China en muchos sectores, incluido el de la tecnología de la información, Indonesia se está transformando en una opción para la reubicación de empresas que están preocupadas por los aumentos salariales de dos dígitos en China y Vietnam. La inversión extranjera ascendió a unos US$15 mil millones en 2008, se tambaleó y cayó a US$10 mil millones en 2009, se recuperó con US$12.500 millones en 2010, y se espera que ascienda a US$14.500 millones en 2011.


El Foro Económico Mundial (FEM) para Asia Oriental se realizó este año en Yakarta el 12 y 13 de junio, y vino aparejado de un respaldo entusiasta para Indonesia de la principal agencia de promoción del capital mundial. En su informe sobre la "competitividad" de Indonesia, el FEM destaca: “Entre las fortalezas de Indonesia, es de resaltar su ambiente macroeconómico... El rápido crecimiento y un buen manejo fiscal le han dado solidez fiscal al país. El peso de la deuda se redujo drásticamente, y la calificación crediticia del país ha mejorado". También señala que "como una de las primeras 20 economías más grandes del mundo, Indonesia dispone de una gran reserva de consumidores potenciales, así como de una clase media en rápido crecimiento, de gran interés tanto para los inversionistas locales como para los extranjeros". La infraestructura es un gran cuello de botella, pero al capital extranjero se le hace agua la boca con la posibilidad de proporcionarla, con el Wall Street Journal a la cabeza, que en un editorial que es de resto bastante elogioso, advierte al gobierno que debe ceder el suministro de infraestructura al sector privado y al capital extranjero.


Mas lo que hace más atractivo a Indonesia para el capital extranjero es su gobernanza. La corrupción sigue siendo un problema omnipresente y algunos sectores empresariales de capital extranjero se quejan de que el código del trabajo revisado es más beneficioso para los trabajadores que para el capital. Pero se sostiene que el país ha sorteado con éxito la caída de la dictadura de Suharto, la crisis financiera asiática, y el período caótico de experimentación democrática. Trece años después del derrocamiento de Suharto, la ventaja singular de Indonesia es según se dice, ofrecer al capital mundial un "crecimiento rápido con estabilidad democrática". Si bien no hay ningún programa como la "bolsa" de Brasil, la reducción de la pobreza en Indonesia es celebrada con bombos y platillos en Naciones Unidas y en el Banco Mundial como una de las más impresionantes en todo el mundo, con un número de personas que viven en la pobreza estimado en el 13 por ciento de la población. A esto ha contribuido lo que muchos ven como uno de los pocos legados positivos del régimen de Suharto: un programa exitoso de control demográfico.


El papel de Lula en Brasil ha sido desempeñado en Indonesia por el Presidente Susilo Bambang Yudhoyono, un ex general de Suharto a quien se le atribuye la estabilización de la economía del país al mismo tiempo que consolidó la gobernanza democrática durante su primer período de gobierno entre 2004 y 2009. Al igual que Lula, Yudhoyono no sólo goza de popularidad entre el capital mundial, sino además entre la población: en la campaña de 2009 para un segundo mandato obtuvo una victoria incuestionable. Y de la misma forma en que Lula no se comportó en el gobierno como el representante de los trabajadores que supo ser, Yudhoyono - "SBY" para la mayoría de los indonesios- no ha gobernado con el verticalismo que podría esperarse de un ex-militar.


Para muchos izquierdistas en ambos países, sin embargo, la situación social dista mucho de ser ideal, y consideran que la formula de Lula y SBY de favorecer al capital y mitigar la pobreza es una fórmula errónea para solucionar los enormes problemas de sus países. Su escepticismo no es injustificado. Según el Instituto de Investigación Económica Aplicada de Brasil (http://www.ipea.gov.br/portal/), la desigualdad social no se ha modificado en 25 años: la mitad del ingreso total del país está en manos del 10% más rico, y tan sólo el 10% de la riqueza nacional se reparte entre el 50% más pobre. Debido al saqueo continuo a manso de poderosos intereses madereros con amigos en altos cargos de gobierno, la tasa de deforestación de Indonesia es la décima más alta del planeta, y ésta es la razón principal por la cual el país ha ascendido al tercer lugar en la lista de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. Por el momento, sin embargo, estos críticos disidentes son una minoría contenida.


¿Necesita el capital mundial regímenes más liberales?

Pasará un tiempo antes que China sea desplazada de su posición dominante como lugar preferido de las inversiones del capital mundial, pero los temores de este último se están dejando sentir cada vez con mayor peso. Zizek tiene razón, y está equivocado: parece que aun cuando el gobierno autoritario de mano de hierro fue funcional a los intereses del capital mundial durante las últimas dos décadas, también, en opinión de los huéspedes empresariales de China, produjo una organización política del Estado con profundas fisuras que ahora hacen frecuentemente erupción. Su gran preocupación respecto de China es que el país se está transformando en una olla a presión con pocas válvulas de seguridad, mientras que el Partido Comunista se torna más duro con los trabajadores y más intransigente con las iniciativas democráticas.


Todo parece indicar que para garantizar la reproducción estable de las relaciones capitalistas durante la fase actual de la economía mundial, desde la perspectiva del capital, conviene más apostar a los sistemas políticos más abiertos que permiten que los conflictos se resuelvan por la vía electoral y que poseen regímenes laborales más liberales. La ironía de la situación es que hasta las propias empresas chinas podrían eventualmente encontrar que los regímenes sociales de Brasil o Indonesia son más beneficiosos para su rentabilidad y un crecimiento estable que la propia China.


* Walden Bello representa al partido político Akbayan en la Cámara de Representantes de Filipinas y es analista del Centro de Investigaciones Focus on the Global South con sede en Bangkok. Este artículo apareció por primera vez en Inq.net.


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DEMASIADO TARDE PARA LA SUSTENTABILIDAD: NECESITAMOS UN CAMBIO DE SISTEMA

por Nicola Bullard*


Al tratar de encontrar un equilibrio entre el presente y el futuro sin plantearse una reformulación fundamental del desarrollo, el enfoque de la sustentabilidad de la Comisión Bruntland, hoy, en retrospectiva, resulta ingenuo. No obstante, en aquel momento parecía esperanzador. Creo que simplemente subestimamos la voraz capacidad del capital de cooptar y desvirtuar las ideas para ponerlas al servicio de sus propios intereses. Y puede ser que el problema radique no tanto en el término "sustentable" en sí mismo, sino en la dudosa compañía que lo rodea. Consideremos lo absurdo de la promoción doctrinaria que hace el Banco Mundial de un “crecimiento sustentable” a través de políticas que básicamente autorizan a las grandes empresas a arrebatar y vender la riquezas naturales como si no hubiera un mañana. Como consecuencia, nos enfrentamos hoy a la posibilidad de que nuestros mañanas estén contados, o al menos los mañanas que se parezcan al hoy.


Pero a pesar de las buenas intenciones y los sinceros deseos de la Comisión Bruntland de encontrar un mejor equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, la visión era esencialmente antropocéntrica, ya que su intención era encontrar la forma para hacer posible que la humanidad pudiera vivir digna y decentemente sin destruir el planeta. El desarrollo sustentable, un término profusamente mencionado en todo el Informe Bruntland, depende del crecimiento y la acumulación, aunque además incluye su redistribución y que ocurra dentro de límites “sustentables”.


De modo que quizá el mayor desafío que enfrentamos no sea cómo entendemos la sustentabilidad, sino más bien cómo entendemos el desarrollo. Cuando consideramos el estado del mundo y el fracaso sistemático del "desarrollo" en proveer de alimentos, vivienda, educación y cuidado a la mayoría invisible, la palabra deja de tener contenido moral o incluso práctico.


Del mismo modo, confrontados con el colapso de los ecosistemas, medioambientes tóxicos, el agotamiento de los suelos, el caos climático, la desaparición de especies, y la finitud de los combustibles fósiles, ¿tiene la sustentabilidad algún sentido, cuando es tan poco lo que queda para sostener? Deberíamos estar hablando más bien de regeneración y restauración de lo que se ha destruido, antes que de sustentabilidad.


La falta de imaginación es quizá nuestro mayor obstáculo: no la falta de imaginación para diseñar soluciones tecnocráticas complicadas para absorber los gases de efecto invernadero, construir formas de vida hechas a medida o nuevos instrumentos financieros para comerciar créditos de carbono. Ya hay demasiada imaginación humana abocada a “solucionar” problemas de manera equivocada. Lo que hace falta es imaginación para pensar cómo vivir de modo diferente, cómo desarmar las estructuras de poder que obstruyen el cambio, y cómo repensar el "desarrollo".


Las visiones del futuro que se basan en un progreso lineal hacia la modernidad y la felicidad no son más que ilusiones. Los Pueblos Indígenas y otros pueblos que viven con la Naturaleza ya lo saben. La sustentabilidad es circular, compleja, tiene que ver con armonía, relaciones y ritmos. No es un ejercicio contable cuyo propósito sea racionar la forma en que usamos los recursos del planeta.


Los Pueblos indígenas andinos hablan de la última crisis – la “crisis civilizatoria”- que nos obliga a volver a imaginar qué significa el “vivir bien” o “buen vivir”. El Presidente de Bolivia Evo Morales lo describe como “pensar no sólo en términos de ingreso per cápita, sino de identidad cultural, comunidad y armonía, entre nosotros, y con nuestra Madre Tierra".


Hermosas palabras, pero ¿cómo se pueden hacer realidad?


El Estado Plurinacional de Bolivia ha vuelto a escribir su Constitución. Ha vuelto a nacionalizar recursos claves, está desarrollando nuevas formas de gobierno y Evo Morales es el primer presidente indígena de la Américas. No obstante, los obstáculos a vencer son tremendos. Bolivia sigue profundamente sumergida en una división internacional del trabajo que se remonta al colonialismo del siglo XVI, y que la relega al papel de proveedor de mano de obra barata, tierra y recursos al resto del mundo. Los pueblos de Bolivia reclaman empleo, vivienda, tierras, salud, educación, agua potable y oportunidades de futuro. Estas mismas comunidades también defienden activamente la Naturaleza y los Derechos de la Madre Tierra, bloqueándoles el camino a las compañías mineras, defendiendo los bosques, deteniendo la extracción de petróleo. El Banco Mundial quizás quisiera hacernos creer que estos hechos contradictorios pueden amalgamarse en algo denominado "desarrollo sustentable". Pero en la medida que Bolivia siga atrapada en el sistema mundial donde el poder y los intereses económicos se imponen sobre todo, no habrá ni sustentabilidad ni desarrollo, sólo pobreza y desposesión. Y así termina el vivir bien o el buen vivir.


Los desafíos que enfrenta la sustentabilidad son muchos, pero a continuación presento los tres que quiero subrayar como conclusión.


En primer lugar, nuestra forma de entender el “desarrollo” simplemente es equivocada. No es posible seguir pensando a la sociedad como algo independiente de la naturaleza, ni a la economía separada de la base material de la producción (naturaleza). El crecimiento tal como lo conocemos ya no es posible.


En segundo lugar, el planeta está demasiado degradado y frágil para hablar de sustentabilidad. Debemos comenzar a hablar de regeneración y restauración.


En tercer lugar, el orden político y económico internacional se alza como obstáculo a los derechos de los pueblos y la Madre Tierra, y es necesario transformarlo. Más vale pronto que tarde.


La mayor esperanza de que el sistema cambie radica en el movimiento en constante crecimiento por justicia climática y ambiental. Este movimiento reúne a activistas de la justicia social y ambiental de maneras novedosas para enfrentar a las ortodoxias del desarrollo. Levanta las voces de las comunidades que luchan y resisten en el frente de batalla de las crisis ecológica y social, y está generando nuevas ideas sobre cómo volver a alinear la relación entre naturaleza y sociedad, informado por visiones del mundo que ya llevan demasiado tiempo subordinadas a las nociones occidentales del progreso. Los Pueblos indígenas hablan de crisis civilizatoria y de los Derechos de la Madre Tierra. Debemos escuchar y aprender.


* Nicola Bullard es actualmente la directora de Focus on the Global South. Este artículo apareció por primera vez en Development, Volumen 54, número 2, junio de 2011, “Challenges to Sustainability”, http://www.palgrave-journals.com/development/journal/v54/n2/index.html


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DERECHOS DE LA MADRE TIERRA: REVITALIZAR LA LUCHA POR LOS RECURSOS NATURALES EN ASIA


La Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra fue propuesta y hecha pública el 24 de abril, en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en Cochabamba, Bolivia. La Declaración, que garantiza los derechos de la Madre Tierra, reconoce que todos los seres vivos tienen la responsabilidad de mantener el equilibrio en la naturaleza y proteger el funcionamiento armonioso de la Madre Tierra.


En este panel de discusión de los Derechos de la Madre Tierra, organizado por el Grupo de trabajo por la Justicia Climática de Tailandia en Bangkok durante el período inter-sesiones de la CMNUCC el 5 de mayo de 2011, Elizabeth Peredo Beltrán, Directora de la Fundación Solón de Bolivia, compartió su conocimiento y experiencias en torno a los avances del concepto de los Derechos de la Madre Tierra, un concepto que ha comenzado a ganar espacio en el discurso internacional sobre desarrollo y cambio climático. Lo que sigue es un resumen de su presentación y la discusión posterior con la Dra. Sriprapa Petchmeesi y Prue Odochao.


En medio de la frecuencia y severidad creciente de los desastres inducidos por el cambio climático, la capacidad de recordar y reconocer las contribuciones de los seres humanos al cambio climático es uno de los primeros pasos necesarios para garantizar una real reparación del medioambiente. En el marco del sistema capitalista, los seres humanos han mercantilizado y explotado la naturaleza sin tomar conciencia de la interdependencia entre todos los seres vivos a escala planetaria. Los paradigmas dominantes de desarrollo se han vuelto unidimensionales, con un enfoque que tiene como único centro el aumento de la riqueza económica, que puede continuar hasta el infinito a través del cambio tecnológico. Las instituciones dominantes, como la Organización Mundial del Comercio, también facilitan este proceso de mercantilización dirigido a satisfacer los intereses de las grandes empresas privadas. De esta forma, los principales programas de desarrollo están sesgados para permitir que el dinero y el poder se transformen en los motores de lo que dan en llamar un mundo mejor. El principal indicador para medir el desarrollo –el PIB- claramente no da cuenta de todos los problemas y costos que implican las actividades humanas. Por ejemplo, la extracción de minerales conduce a un PIB mayor, pero la contaminación y las malas condiciones de vida de los mineros simplemente son ignoradas en la contabilidad del PIB.


Los movimientos por los derechos humanos se originaron como una reacción ante las atrocidades del régimen nazi. Pero no podemos pagar el costo de otra tragedia para llegar a los consensos necesarios para defender nuestro medioambiente y nuestras vidas. Cada año se liberan a la atmósfera más de 9 mil millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero (GEI) y cada año 350.000 personas mueren debido al cambio climático. Esta cifra podría ascender a 5 millones en los próximos 10 años, si se mantienen los niveles actuales de emisión de GEI. Para mitigar los desastres que nos asechan, los seres humanos debemos volver a conectarnos con la Madre Tierra y recuperar las nociones de pertenencia, gratitud y destino común. Como la pequeña parte que somos del mundo natural, no podemos ni tenemos derecho a traspasar los límites de la Madre Tierra que es nuestra casa y quien nos da la vida y sustento, no una simple fuente de recursos.


En el período 2007-2009, Ecuador y Bolivia tomaron la iniciativa de reconocer los derechos de la Madre Tierra en sus constituciones nacionales, reemplazando la palabra “desarrollo” por el concepto de “vivir bien” y apuntando a la redistribución de los recursos de una forma democrática y equitativa. Sin embargo, el reconocimiento nacional no es suficiente para abordar la crisis mundial. Estas ideas fueron retomadas luego en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en 2010 en Cochabamba, Bolivia. Allí, ciudadanos del mundo entero se reunieron para analizar qué se puede hacer para enfrentar el cambio climático y la crisis asociada a éste. La conclusión fue muy clara, el único camino que garantiza la continuidad de la humanidad es reconocer los Derechos de la Madre Tierra, de quien dependen todos los seres vivos. La crisis reciente de la usina de energía nuclear en Japón es un ejemplo de cómo la búsqueda permanente de crecimiento y desarrollo de la humanidad ha horadado esos Derechos y terminado en una catástrofe.


La propuesta de los Derechos de la Madre Tierra establece que los derechos de cada ser vivo están limitados por los derechos de los demás, pero todos deben ser resueltos y equilibrados de manera tal que se mantengan los Derechos de la Madre Tierra. Todos los seres humanos tenemos que hacernos responsables por las violaciones de los Derechos de la Madre Tierra que cometimos en el pasado y por la protección de los mismos en el futuro, especialmente de aquellos que implican mayor daño para el medioambiente. Ya hay varias Resoluciones de la ONU que reflejan valores similares. La Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas y el Segundo Comité sobre Desarrollo Sustentable reconocen que los seres humanos somos parte del mundo natural, no sus dueños. El derecho humano al agua y al saneamiento, un derecho reconocido recientemente, también se podría implementar fácilmente en el marco de los Derechos de la Madre Tierra.


Las sociedades indígenas ya poseen el conocimiento de vivir de manera armoniosa con la naturaleza, y están reclamando esos derechos después de años de lucha por la defensa de su condición y contra el menoscabo sistemático de la sabiduría tradicional. En 2009, por ejemplo, los indígenas de la zona de la Amazonía intentaron llevar los problemas de la degradación del medioambiente a la Corte Internacional de Justicia. Un número creciente de ciudadanos y activistas en todo el mundo están comenzando a sumárseles.


Diciembre de 2009 marcó un hito como escenario de uno de los primeros juicios por violación de los derechos de la Madre Tierra, en este caso al amparo de la Constitución ecuatoriana, a través del cual se identificó a BP, una compañía multinacional del petróleo y el gas, como violadora de los derechos de la naturaleza en virtud de sus derrames de petróleo. El movimiento feminista también nos enseñó que cosas que considerábamos problemas personales, como el cuidado de la naturaleza y la protección del conocimiento local, son también temas políticos. Por eso debemos estimular la creatividad a la hora de cuestionar el sistema que destruye a la Madre Tierra y para imaginar un futuro mejor. No podemos permitir que la idea de los Derechos de la Madre Tierra quede como un tema de conciencia individual, así que ahora es el momento de adoptar este nuevo paradigma para crear una nueva política, nuevos sistemas y nuevas formas de gobernanza que pongan la protección del medioambiente en práctica, especialmente a nivel local. Estos no son pasos de regresión hacia un pasado lejano, sino pasos en pos de un futuro sustentable.


Reflexionando sobre cómo se relaciona este concepto con el contexto de Asia, la Dra. Sipras Petchmeesi, experta tailandés en derechos humanos y miembro de la Comisión Intergubernamental de Derechos Humanos de ASEAN, expresó su acuerdo con la idea de que existe un destino compartido entre todos los seres vivos, incluidos los seres humanos. En su opinión, hay una base común entre los derechos humanos y los Derechos de la Madre Tierra, y no es posible separar el vínculo entre derechos y responsabilidades. Sin embargo, enfrentamos una nueva forma de colonización en la que los colonizadores, que hoy asumen generalmente la forma de empresas multinacionales, ejercen el poder y el control de manera indirecta a través de los gobiernos y las leyes. El concepto de responsabilidad (rendición de cuentas) debe desempeñar un papel que permita impedirles a las empresas y a otras entidades jurídicas externalizar sus costos ambientales.


Los Derechos de la Madre Tierra están inextricablemente unidos a los derechos de autodeterminación, los derechos de los Pueblos Indígenas y el derecho a la vida. En términos de justicia, no obstante, todavía necesitamos encontrar bases comunes entre la justicia ambiental, la económica y la política, declaró.


Según la Dra. Sriprapa, los movimientos por los derechos humanos siguen enfrentando el desafío de concientizar y promover la noción de los derechos humanos en Asia. En consecuencia, la propuesta de los Derechos de la Madre Tierra inevitablemente se topará con desafíos similares. Es necesario llevar los Derechos de la Madre Tierra al ámbito público y el sistema educativo para generar discusiones más abiertas y llegar a audiencias más amplias.


Prosiguiendo con la discusión, Prue Odecha, integrante de la Red de Reforma Agraria de Tailandia, expresó que desde su punto de vista los Derechos de la Madre Tierra coinciden con las creencias y el sistema de valores de los Pueblos Indígenas. Para Khun Prue, el respeto por la Madre Tierra es parte intrínseca de la vida cotidiana de los pueblos de los bosques, inclusive la de su propio pueblo, los Karen. Para los Pueblos Indígenas hay una compleja tela de araña de jerarquías dentro de la naturaleza, pero cada ser es parte de una familia. El agua, la tierra, las montañas son respetadas y se les da el título de Madre, y la Madre Tierra es en las tradiciones Karen, la Abuela Tierra, la que mantiene el equilibrio del mundo y gobierna este sagrado sistema de interacción entre las Madres y sus Hijos. Los espíritus humanos también son compartidos por otros seres vivos como los tigres, los elefantes e incluso los escarabajos. La destrucción de estos animales significaría por lo tanto el fin de la vida humana. Este conocimiento de la interconexión de la vida inspira la imaginación para indicarnos cómo debemos conducir nuestra vida. Sin embargo, los sistemas jurídicos, políticos y económicos de la actualidad desprecian la integridad ambiental y frustran los vínculos entre los seres naturales. Por ejemplo, distintas agencias gubernamentales (como el Departamento de Bosques y el Departamento de Recursos Hídricos), trabajando cada una sobre diferentes “partes” del bosque, impiden lograr una comprensión holística del bosque, y menoscaban los derechos de los Pueblos Indígenas a vivir en armonía con la naturaleza.


Khun Prue señaló que la propuesta de los Derechos de la Madre Tierra expresa el imaginario tradicional que percibe al mundo a través de su valor, no de su precio. Si este concepto se introdujera en Tailandia, podríamos entender mejor cómo vivir bien y en armonía con la Madre Tierra. El principal problema es que las leyes tailandesas, cuyos principales arquitectos son las políticas gubernamentales que hoy dominan el mundo, no son representativas del imaginario de las culturas tradicionales. Bolivia está usando el relato de los Derechos de la Madre Tierra para confrontar al capitalismo y Tailandia debería emprender un camino similar.


Los comentarios y aportes de los asistentes al seminario fueron de respaldo y acuerdo con la propuesta de los Derechos de la Madre Tierra. Un grupo de indígenas así como otras personas de Tailandia y Laos explicaron que mostrar respeto y realizar sacrificios ocasionales por la Madre Tierra hace parte de su modo de vida. Sin embargo, en el presente, los seres humanos simplemente culpan a la naturaleza o a otros cuando ocurre un desastre, sin reflexionar sobre sus propias actividades. El sistema dominante también promueve la desconexión entre el mundo humano y el mundo de la naturaleza, al tiempo que les otorga a las grandes empresas el poder y la legitimidad para hacerse cargo de las necesidades sociales. Jao Pah (Señor del Bosque) ya perdió su autoridad a manos del Departamento de Bosques, que aprueba la personería jurídica y los derechos de las corporaciones más que los derechos de los pobladores locales y los grupos indígenas que habitan los bosques.


Otros participantes preguntaron cómo operativizar un concepto que parece tan abstracto. ¿Cómo se puede traducir en acceso a alimentos y saneamiento y crear un cambio real? ¿Cómo se puede usar los Derechos de la Madre Tierra para detener la tendencia desarrollista actual y a la vez responder a otros problemas graves como el de la pobreza? Una medida aparentemente radical pero posible, podría ser revertir la propiedad privada, pasando al recurso comunitario, un sistema que ha permitido el sostén de las sociedades tradicionales durante miles de años. Sin embargo, algunos no ven claro cómo se puede llevar adelante esta iniciativa frente a la omnipresencia del acaparamiento de tierras y la violencia.


En su intervención final, la Dra. Sriphapha agregó que en ASEAN ya se han sentado algunos precedentes para proteger el medioambiente, y que inclusión eventual de los Derechos de la Madre Tierra en la constitución de ASEAN proporcionaría un gran impulso a favor del cambio.


En resumen, el concepto de los Derechos de la Madre Tierra no es nuevo, aunque su relato e introducción en el discurso mundial sobre desarrollo sustentable pueda serlo, y es posible que su reconocimiento lleve tiempo. La operativización de este concepto requerirá tomar en cuenta las necesidades inmediatas y al mismo tiempo apuntar a una meta de sustentabilidad ambiental a largo plazo. El reconocimiento de los Derechos de la Madre Tierra puede abrir nuevas áreas de lucha contra el sistema que nos rige en la actualidad, pero para que ocurran cambios reales será necesario que grupos experimentados y emprendedores como los activistas de derechos humanos, los medios de comunicación y particularmente los Pueblos Indígenas –que pueden brindar liderazgo a partir de su experiencia y su ejemplo de cómo vivir en armonía con la naturaleza—presionen para que esos derechos ocupen un lugar destacado. La realidad es que hoy por hoy luchamos contra los mitos del desarrollo infinito y leyes que han sido creadas para la mercantilización y la apropiación de los recursos, armados sólo con las herramientas correlativamente débiles de los derechos humanos. La prioridad ahora es construir ese relato y ampliar la comprensión de los Derechos de la Madre Tierra en todo el mundo.


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ENTREVISTA CON JOAO PEDRO STÉDILE DEL MST Y LA VÍA CAMPESINA BRASIL SOBRE LAS ELECCIONES EN LA FAO Y LOS PROBLEMAS ALIMENTARIOS EN EL MUNDO


por Fabiana Frayssinet, IPS , Rio de Janeiro, 27 June 2011


¿Qué importancia tiene que se haya elegido a un brasileño y no a un europeo como director de la FAO?

Reviste un simbolismo importante para los luchadores sociales del Brasil, ya que tras la fundación de la FAO en la década de 1950, su primer secretario general fue Josué de Castro, un luchador social brasileño, autor de la tesis de la geografía del hambre y que murió en el exilio durante la dictadura militar. Ahora el cargo vuelve a ser ocupado por un brasileño, que también defiende la reforma agraria y la lucha contra el hambre.

También tiene un significado político porque la candidatura de Graziano da Silva fue preferida por los países del Sur, los países pobres y agrícolas, contra la dictadura del capital y de las transnacionales, representada por el candidato español que no quería cambiar nada.

José Graziano, un brasileño, fue electo director general de la FAO. ¿Qué desafíos le esperan?

Tendrá muchos desafíos por delante. La FAO es una institución multilateral desmoralizada, ya que la pregonada revolución verde de la década de 1960 sólo aumentó el número de hambrientos en todo el mundo, y ya son mil millones las personas que pasan hambre todos los días. El papel da la FAO es, en mi opinión, generar propuestas de políticas agrarias y agrícolas que garanticen la soberanía alimentaria en todos los países del mundo, es decir, que cada pueblo tenga condiciones de producir sus propios alimentos en su territorio. Y para eso los gobiernos precisan aplicar políticas agrarias y agrícolas acertadas. La FAO necesita reunir a los investigadores serios de todo el mundo, necesita escuchar a los movimientos campesinos e ir diseñando esas propuestas de acuerdo a la realidad de cada país y según las necesidades de los pueblos.

¿Qué elementos de su gestión del programa Hambre Cero debe aplicar durante su administración en la FAO, y cuáles debe evitar?

La contribución principal del programa Hambre Cero fue establecer el marco para una política de seguridad alimentaria, que es algo distinto a la soberanía alimentaria. Seguridad alimentaria es cuando los gobiernos asumen la responsabilidad de que no le falte comida a sus pueblos. Aquí en Brasil el programa Bolsa Familia sacó del hambre a 10 millones de familias --¡cerca de 40 millones de personas! Sería un primer paso que todos los gobiernos adoptasen esa política. Pero esa política debe considerarse transitoria, como una medida de emergencia para superar la desnutrición de casi 1.000 millones de personas en el mundo. Después habría que construir políticas que lleven a la soberanía alimentaria, donde cada país produzca los alimentos básicos necesarios para su pueblo. O sea, que la superación del hambre esté fundada en medidas estructurales y duraderas, para que las personas no se tornen dependientes de recibir ayuda del gobierno de por vida.

¿Cómo debe impedir una nueva crisis mundial de alimentos y el alza de precios de los alimentos?

Las causas de la crisis alimentaria actual son fundamentalmente: el control oligopólico del mercado mundial de granos, carnes, leche, etc., en manos de algunas empresas transnacionales. Así pueden controlar los precios e imponer sus condiciones, ya que su objetivo principal es solamente el lucro. En segundo lugar, en esta fase del capitalismo los alimentos se transformaron en meras mercancías, y las cosechas y reservas están siendo utilizadas como fuente de especulación en las bolsas de valores. Por eso quien controla las bolsas controla los precios. ¡Se dice que las cosechas de granos de los próximos cinco años ya están negociadas en la bolsa! Tercero, vivimos bajo un régimen de agricultura industrial que es cada vez más dependiente del petróleo. Y cada vez que sube el precio del petróleo, suben los precios de los insumos agrícolas, suben los costos de producción y suben los precios de todas las mercancías agrícolas.

En cuarto lugar, la llamada revolución verde condujo al monocultivo en muchos países del mundo, a la destrucción del campesinado y a su expulsión del campo. Por primera vez en la historia de la humanidad, la población de las ciudades pasó en los últimos años a ser mayor cantidad que la del medio rural. Pero los campesinos siempre fueron los productores principales de alimentos en todos los países. Y si la política general del capital conduce al éxodo y los expulsa, es evidente que la oferta de alimentos para sí mismos y para las ciudades disminuye.

Por eso los movimientos campesinos organizados en La Vía Campesina en todo el mundo defendemos políticas internacionales de control de esas causas. Para eso, precisamos partir del principio de que los alimentos no son mercancías sino un derecho de todas las personas. Los gobiernos deberían estimular en primer lugar la producción de alimentos, de modo que cada país produzca lo que su pueblo necesita como fundamental. Y que en el comercio agrícola internacional sólo se intercambien los excedentes de cada país.

En segundo lugar, tenemos que contar con políticas que valoricen el mundo campesino, como la reforma agraria, y con mejores condiciones de vida en el campo para que los campesinos permanezcan en el medio rural y produzcan alimentos sanos sin agrotóxicos, y se organicen en cooperativas para escapar así del control de las empresas transnacionales.

Tercero: tenemos que evitar que la Organización Mundial del Comercio (OMC) continúe legislando y estableciendo acuerdos para regular la agricultura y los alimentos. La OMC no tiene mandato ni legitimidad para imponerles leyes a los pueblos.

Precisamos reorganizar el modo de producción agropecuaria en todo el mundo, recuperando y aplicando las técnicas de agroecología a gran escala, con investigación y fomento rural, para evitar la petrolización de la agricultura. Y cada gobierno debe tener el control absoluto de las reservas de alimentos.

Evidentemente, estas políticas no dependen únicamente de la FAO. Ellas requerirán de una verdadera articulación mundial de movimientos campesinos, organizaciones, investigadores, opinión pública y gobiernos progresistas que ejerzan presión en pos de los cambios necesarios, y para contar con la fuerza necesaria para enfrentar a las empresas transnacionales y sus intereses, que son las únicas beneficiadas por la crisis alimentaria y los aumentos de precio de los alimentos.

¿Son los agrocombustibles culpables de esta nueva crisis?

La expansión de los cultivos destinados a la producción de agrocombustibles contribuye al aumento de los precios de los alimentos, aunque ésta sea solamente una de las diferentes causas que señalé anteriormente. Diversos países como el Brasil están ampliando la superficie cultivada para ese destino y dedican muy buenas tierras al cultivo sobre todo de caña de azúcar para la producción de etanol. En otros países se expanden otros monocultivos para agrocombustibles. Esos monocultivos afectan el equilibrio ambiental y las condiciones climáticas del planeta, ya que destruyen toda la biodiversidad que existía antes en el territorio ahora ocupado por enormes plantaciones. Como los precios del etanol se establecen con referencia a los del petróleo, eso representa un lucro agrario extraordinario para quienes producen etanol. Ese lucro extraordinario del etanol empuja al alza los precios de todas las mercancías agrícolas. Por ende, según las leyes de la economía política, los elevados precios del etanol inciden directamente en el precio de todos los productos agrícolas del país y el mundo.

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Enfoque sobre Comercio es un boletín electrónico periódico que ofrece información actualizada y análisis de las tendencias en el comercio y las finanzas regionales y mundiales, sobre la economía política de la globalización y la resistencia de los pueblos, y alternativas al capitalismo mundial. Nicola Bullard es la editora de Enfoque sobre Comercio. Sus aportes y comentarios serán bienvenidos. Por favor escriban a: n.bullard@focusweb.org

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Nicola Bullard

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