ENFOQUE SOBRE COMERCIO
No. 148, 3 de diciembre de 2009
Enfoque sobre Comercio está nuevamente en línea, acercándoles noticias, informes y análisis periódicos sobre la Ministerial de la OMC en Ginebra, las negociaciones del clima en Copenhague y muchas otras instancias y espacios.
EN ESTA EDICIÓN
La 7ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio transcurrió sin pena ni gloria en Ginebra, Suiza. Aunque fue anunciada como una Ministerial sin negociaciones, su apertura fue precedida por conferencias de prensa realizadas por los países en desarrollo en las que se discutía la posible conclusión de la Ronda de Doha –estancada desde hace mucho tiempo- en el 2010, al tiempo que circulaban muchos rumores de reuniones paralelas de los negociadores. Durante la apertura los movimientos sociales, las organizaciones de la sociedad civil, y los/as activistas en temas de comercio realizaron protestas y acciones manifestando que la ronda de Doha es el problema y no la solución a la crisis. Finalmente, la Ministerial de Ginebra pareció ser un último intento por salvar un sistema fracasado, en el que los negociadores comerciales trataron denodadamente –contra toda evidencia—de darle un impulso a una mayor liberalización comercial. Pero ¿en qué planeta viven? Es más, cómo quedará el planeta si ellos continúan con esta locura. La próxima semana nos trasladaremos a Copenhague, donde la canción será la misma de la OMC, aunque podemos estar seguros de que los movimientos en las calles cantarán una tonada muy diferente.
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Gobiernos: ¡Escuchen a sus pueblos. Abandonen Doha, enfrenten las crisis!
Declaración de miembros de la Coalición Nuestro Mundo No Está en Venta
El G20 silencia sus demandas a costa de sus agricultores
Afsar Jafri
Retroceso de la India en las negociaciones de Doha
Benny Kuruvilla
Los pescadores artesanales de Asia protestan contra la usurpación de sus medios de sustento por la OMC
Joseph Purugganan
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También puedes descargar el original en inglés, Focus on Trade, directamente en:
http://www.focusweb.org/focus-on-trade-number-148-december-2009.html
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Gobiernos: ¡Escuchen a sus pueblos. Abandonen Doha, enfrenten las crisis!
Declaración de miembros de la Coalición Nuestro Mundo No Está en Venta*
La 7ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) tuvo lugar en Ginebra en medio de múltiples crisis, en un momento en que la gente en todo el mundo está demandando a sus gobiernos que emprendan acciones categóricas para proteger sus medios de sustento de los peligros que conlleva la globalización liderada por las empresas transnacionales. El fracaso de la desregulación y liberalización que la OMC impone mediante su régimen comercial es demasiado evidente para la gente común en todo el mundo. Los ministros de comercio no llegaron a Ginebra con el mandato popular de hacer avanzar las negociaciones, pero en una inexplicable desconexión con las realidades de sus países, muchos de ellos han llamado a una rápida conclusión de la Ronda de Doha en el 2010.
Quince años después de su nacimiento, la OMC está más lejos que nunca de un sistema de comercio multilateral equitativo, justo y sustentado en normas, que pueda fomentar el desarrollo. Desde el lanzamiento de la Ronda de Doha ocho años atrás, se ha hecho cada vez más evidente que la Ronda de Desarrollo de Doha es completamente antagónica a las verdaderas prioridades de los pueblos en los países en desarrollo. Por el contrario, las demandas de las potencias globales continúan definiendo la agenda de las negociaciones comerciales, y eso ocurre en un clima determinado por el miedo en el que el juego de acusaciones inculpando a los demás está a la orden del día. Cualquier país que no se muestre dispuesto a respaldar una rápida conclusión de la Ronda de Doha corre el riesgo de ser acusado como culpable del fracaso del sistema multilateral de comercio.
La OMC no es la solución a las múltiples crisis que enfrenta el mundo, sino que por el contrario, las evidencias demuestran que las reglas de comercio de la OMC son más bien causantes de las crisis alimentaria, financiera y climática, y de hecho las exacerbarán. Si el principal objetivo de la conferencia ministerial fuera realmente examinar el papel de la OMC en el actual ambiente económico global, entonces los gobiernos deben:
-detener inmediatamente todas las negociaciones de la Ronda de Doha;
-revertir los compromisos adquiridos en el marco de la OMC y rechazar una liberalización progresiva;
-conducir auditorías de desarrollo exhaustivas sobre los impactos del comercio en el marco de la OMC en las economías locales y nacionales;
- en cooperación con las organizaciones nacionales, desarrollar nuevas reglas de comercio que garanticen la seguridad alimentaria, financiera, económica, climática y ambiental.
Gobiernos: ¡Escuchen a sus pueblos. Abandonen Doha, enfrenten las crisis!
* http://www.ourworldisnotforsale.org/
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El G20 silencia sus demandas a costa de sus agricultores
por Afsar Jafri*
El G20, una alianza de 23 países miembros de la OMC que gira en torno a los temas de comercio agrícola, liderado principalmente por India y Brasil y que representa al 51% de la población mundial y al 63% de los agricultores del mundo, demostraron gran irresolución e inercia ya que en lugar de arremeter contra las prácticas proteccionistas de EE.UU., buscaron una ruta fácil para enfrentar el tema llamando a una “urgente” conclusión de la Ronda de Doha, aun cuando sus demandas fundamentales no han sido siquiera abordadas en el texto de negociación actual. El comunicado emitido luego de la reunión Ministerial del G20 en Ginebra, el 29 de noviembre, afirma que “la conclusión de la Ronda de Desarrollo de Doha conllevaría tres logros: (i) reforzaría la confianza en el sistema de comercio multilateral; (ii) elevaría la vigilancia contra tendencias proteccionistas; y (iii) contribuiría a impulsar la economía global reduciendo asimetrías y contrastes. “ Y continúa diciendo que “Los Ministros del G20 llamaron a una acción urgente para la conclusión de Doha…existe la necesidad urgente de traducir las declaraciones políticas en un compromiso concreto en Ginebra, con miras a lograr el objetivo común de concluir la Ronda en el 2010…la única manera de lograr este objetivo es buscar convergencias en las modalidades del texto de diciembre de 2008”.
Este es un cambio muy grande en la posición del G20 desde su conformación en 2003, justo antes de la 5ª Conferencia Ministerial en Cancún. Este es el primer comunicado del G20 en los últimos seis años cuyo tono es muy bajo en lo que respecta a su demanda básica de una reducción “efectiva” de los subsidios en los países desarrollados, principalmente en EE.UU. y la Unión Europea (UE). Irónicamente, el comunicado del G20 no incluye ninguna de sus demandas clave respecto al Trato Especial y Diferenciado, especialmente en relación a los Productos Especiales (PE) y el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) que el G20 ha defendido anteriormente. Los PE y el MSE han sido ostensiblemente concebidos para proteger los intereses de las grandes masas de campesinos pobres en los países en desarrollo, pero parece que el G20 está dispuesto a aceptar disposiciones debilitadas, inadecuadas e ineficaces sobre PE y el MSE, tal como han sido esbozadas en el texto del Presidente de diciembre de 2008.
La reunión Ministerial del G20 realizada el 20 de julio de 2008 en Ginebra había declarado que “los países desarrollados son responsables de las principales distorsiones y restricciones en el comercio y las políticas agrícolas” y llamaba a “logar recortes efectivos de la Ayuda Interna Agregada que Distorsiona el Comercio.” Ellos también “recalcaron la importancia de que el Trato Especial y Diferenciado sea operativo e integral en las negociaciones en sus tres pilares, y enfatizaron el papel imprescindible de los PE para el abordaje de la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y las preocupaciones relativas a los medios de sustento de los países en desarrollo, así como el del MSE”. Sin embargo lo que ellos han aceptado en el texto de diciembre de 2008 es lo opuesto.
El texto de diciembre de 2008 dispone una reducción del 70% para los subsidios permitidos en EE.UU., con lo que si llega a un acuerdo, los subsidios permitidos bajo el Acuerdo sobre Agricultura (AoA) pasarían de los US$48.700 millones actuales a US$ 14.500 millones. Pero el monto total real de ese tipo de subsidios en EE.UU. en 2007 fue de aproximadamente US$8 mil millones, por lo que en realidad se le permitiría duplicar sus niveles actuales de subsidios. Lo peor es que toda esta “reducción” no afectará los subsidios que prosperan rápidamente bajo el denominado “compartimento verde” (que actualmente se estiman en aproximadamente US$50 mil millones y constituyen aproximadamente el 80% del total de subsidios establecidos por la legislación de EE.UU., que no están sujetos a ningún tipo de compromiso de reducciones.
Incluso las disposiciones de salvaguardia para los PE han sido bastante debilitadas si se las compara con la demanda original del G20 de que un 20% de las líneas arancelarias pudieran ser designadas como Productos Especiales. El proyecto de texto actual dispone que sólo el 12% de las líneas arancelarias podrán ser elegibles para recibir el tratamiento de Productos Especiales, y de éstas, sólo el 40%, o sea el 5% de las líneas arancelarias, podrán quedar exentas de las reducciones arancelarias, y el restante 60%, o sea el 7% de las líneas arancelarias podrá estar sujeto a una reducción promedio del 19%. En el contexto de la India, de un total aproximado de 700 líneas arancelarias en agricultura, tan sólo 35 líneas podrían quedar exentas de las reducciones arancelarias, y a 49 líneas se les podría aplicar una reducción del 19%. Comentando esta disposición del texto de diciembre, Mr. SP Shukla de la Campaña de Popular de la India Contra la OMC expresó: “considerando la gran multiplicidad de productos agrícolas en la India, y la importancia vital de estos productos para el sustento, el nivel de protección disponible es demasiado limitado y demasiado débil”.
Más aún, los condicionamientos para el uso del Mecanismo de Salvaguardia Especial como mecanismo de protección ‘en base a los precios’ y ‘en base al volumen’, han sido diseñados de forma tal que los torna ineficaces en caso de avalanchas de importaciones. En lugar de prever un mecanismo flexible y práctico para los países en desarrollo, el texto de diciembre impone numerosos condicionamientos que harán que sea imposible para los países importadores introducir aranceles extraordinarios si estiman que las importaciones a bajo precio podrían afectar sus sectores agrícolas nacionales y generar impactos negativos en sus medios de sustento, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria del pueblo. Algunas de estas condiciones son bastante problemáticas, por ejemplo el MSE en base al volumen sólo podrá ser utilizado durante dos períodos consecutivos; la aplicación del MSE sólo será sobre el nivel arancelario de la Nación Más Favorecida; el MSE en base al volumen y el precio no puede ser utilizado para cargamentos en ruta; el MSE en base al volumen sólo será aplicable cuando el precio nacional se desplome; el período máximo para la aplicación del MSE en base al volumen será de 4 a 8 meses; la cantidad máxima de líneas arancelarias que se podrán amparar en las disposiciones del MSE es el 2,5%, y el límite máximo para el MSE en base al precio está determinado por los aranceles consolidados de los países durante la Ronda Uruguay. Estas condiciones convierten al MSE en una “red de seguridad” extremadamente débil para los millones de hogares de bajos ingresos y pocos recursos de los países en desarrollo, que tienen muy pocas posibilidades de absorber las fluctuaciones de precios y una inundación de importaciones de productos agrícolas subsidiados. Más aún, estas disposiciones con fuertes condicionamientos no responden a las demandas originales del G33 que solicitó un mecanismo de salvaguardias especiales “eficaz, flexible, práctico y operativo”. Por otro lado, los países desarrollados han diseñado disposiciones de salvaguardias especiales más flexibles y prácticas para sí mismos, principalmente en “base a precios” y no tienen ninguna de esas condiciones engorrosas para su aplicación efectiva.
Las organizaciones de campesinos y agricultores a pequeña escala, y de la sociedad civil presentes en Ginebra, están muy disgustadas con las posiciones de los países miembros del G20 y el G33 en relación al texto de diciembre de 2008. Ellos pusieron su confianza en la instrumentalización de los Productos Especiales y el Mecanismo de Salvaguardia Especial, pero lo que está sobre la mesa es completamente inadecuado para brindar algún tipo de protección a los agricultores pobres en los países en desarrollo que se ven afectados por las importaciones baratas de productos subsidiados de los países desarrollados. Su mayor preocupación consiste en que la reciente Ministerial de Nueva Delhi realizada en septiembre de 2009 tomó la decisión de negociar sólo las partes del texto de diciembre de 2008 que no han sido acordadas aún y que se encuentran todavía entre corchetes. Desafortunadamente, sólo una pequeña parte del texto sobre el MSE está aún entre corchetes, lo que significa que la mayoría de las disposiciones y condicionamientos para el MSE ya han sido acordados y no estarán abiertos para una mayor discusión durante las negociaciones de la Ronda de Doha. Por ejemplo, las disposiciones del MSE en base a precios no están entre corchetes, lo que implica que ya no serán objeto de debate, aún cuando países como Filipinas están tratando de abrir la discusión.
Las organizaciones de agricultores a pequeña escala y de la sociedad civil están también preocupadas por el hecho de que los países en desarrollo se hayan comprometido a reducir sus aranceles agrícolas en un 36%, cuando no existe un compromiso final de los países desarrollados de eliminar, y ni siquiera de reducir sus subsidios agrícolas. Y en caso de concluirse la Ronda de Doha, y es probable que esto suceda cuando EE.UU. decida avanzar, con estas disposiciones truncas e ineficaces sobre PE y el MSE, los países en desarrollo no tendrán ninguna carta de negociación para exigir una mayor reducción de los subsidios, de cualquier tipo, de los países desarrollados. Esto será suicida para la agricultura y las economías de base agrícola del Sur, y las profundas inequidades entre los miembros de la OMC persistirán para siempre.
* Afsar Jafri es investigador asociado de Focus on the Global South y puede ser contactado en a.jafri@focusweb.org. El G20 es un grupo de 46 países en desarrollo en la OMC.
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Retroceso de la India en las negociaciones de Doha
por Benny Kuruvilla*
Liderada por el Ministro Anand Sharma, la delegación comercial de la India a la 7ª Conferencia Ministerial de la OMC ha tenido una recepción inusualmente fría en Ginebra, y no solamente de parte de los movimientos sociales, sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil congregadas en torno al contundente llamado a un ‘cambio de rumbo de la OMC’. Muchos países en desarrollo más pequeños, que anteriormente han mirado a India como el líder moral del Sur, se encuentran hoy decepcionados con el giro que ha dado la India, lamentablemente en la dirección errada.
El cambio súbito de la India en la Ronda de Doha para el Desarrollo comenzó con el cambio de guardia a nivel Ministerial. El veterano Ministro Kamal Nath fue sustituido por Sharma quien es relativamente novato. Este último actúa bajo instrucciones estrictas de la oficina del Primer Ministro, y la tarea que le han asignado es revertir el ‘daño a la imagen global de la India” causado por la firme negativa de Nath a acordar la conclusión de la Ronda de Doha teniendo en cuenta las consecuencias desastrosas que la misma tendría para los agricultores marginados y vulnerables de la India. Sharma por otra parte, ha sido más que entusiasta respecto a la conclusión de la Ronda. Él convocó a la reunión mini-Ministerial de la OMC en Nueva Delhi en septiembre de 2009, la cual enfrentó las protestas de más de 50.000 agricultores, trabajadores, y miembros de los partidos políticos de izquierda, y fue catalogada como anti-democrática y contraria a los intereses del mundo en desarrollo.
El Ministro Sharma avaló luego los polémicos textos de diciembre de 2008 sobre aranceles agrícolas e industriales. Ambos textos fueron duramente criticados y rechazados por su predecesor cuando fueron presentados en julio de 2008, debido a que lo dispuesto en los mismos no podría proteger los intereses de los agricultores y trabajadores de la India. Desde entonces, la doble crisis alimentaria y financiera ha acentuado más aún la vulnerabilidad de los agricultores y trabajadores. El analista de política alimentaria Devinder Sharma informa que los suicidios de los agricultores se han incrementado, informándose unos 900 casos en la región de Vidarbha en India occidental desde enero de 2009. El número de suicidios está aumentando también en los estados de Orissa y Andhra Pradesh. El economista C P Chandrasekhar escribe que una encuesta de la oficina de trabajo del pasado año, cuya muestra cubrió ocho sectores incluyendo textiles, metalúrgico, minero, automotriz, piedras preciosas y joyas, construcción, transporte y las industrias de tecnología de la información, mostró que se han perdido más de medio millón de empleos y que la perspectiva es que esta cifra se incremente.
Un análisis de los textos actuales de negociación muestra que los agricultores y los trabajadores estarán en peores condiciones como consecuencia de las reducciones drásticas de aranceles propuestas, asociadas a salvaguardias débiles e ineficaces para impedir las avalanchas de importaciones. La aceptación celosa de los textos actuales carece de lógica para la India, excepto que quiera ser vista como un actor global responsable y esté buscando favores de EE.UU.
Pero incluso esto último escapa a la lógica. El Representante Comercial de EE.UU. Ron Kirk viene a Ginebra con instrucciones estrictas de un Congreso estadounidense anti-comercio, de no negociar. Kirk no tiene la autoridad que otorga la vía rápida para firmar un acuerdo de Doha, y es poco probable que la consiga próximamente. Con los ambiciosos paquetes de rescate que violan los compromisos en el marco de la OMC, y un cabildeo agrícola que no aceptará ni siquiera un magro recorte de los subsidios, Estados Unido no está en condiciones de mostrar una cara pro-liberalización en la conferencia Ministerial de la OMC. Sharma debería cerrar filas con otros países en desarrollo para dejar en evidencia la retórica vacía del gobierno estadounidense.
La posición de India es incluso más incomprensible en las negociaciones sobre servicios. En la última Ministerial de la OMC en 2005 en Hong Kong, India apoyó el texto sobre servicios, o el Anexo C de la declaración Ministerial, citando las enormes ganancias potenciales en el movimiento de profesionales altamente capacitados hacia países como EE.UU.. La inutilidad de su posición agresiva en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) quedó al descubierto con la crisis financiera, cuando durante el actual año fiscal varios miles de visas H-1B no fueron expedidas. India ahora parece haberse resignado a conseguir poco en términos de intereses ofensivos en el AGCS, pero continúa presionando en cuestiones polémicas como la reglamentación interna, haciendo todavía alusión al espejismo de las ganancias asociadas al movimiento de la mano de obra calificada. Un análisis del South Centre con sede en Ginebra alerta que las disciplinas sobre reglamentación interna entrarán en conflicto con el derecho a regular, especialmente en áreas críticas como las finanzas. De hecho, India debería haber asumido el liderazgo en dejar al descubierto a EE.UU. por su hipocresía al demandar una desregulación financiera en los países en desarrollo al tiempo que vuelve a regular a Wall Street.
La ingenuidad de Sharma en materia de política de negociaciones internacionales fue más evidente aún cuando él rechazó bruscamente una solicitud de los representantes de los agricultores, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil de la India de reunirse con la delegación oficial para recibir información sobre la posición del país. Por otro lado, el Ministro de Comercio de Sudáfrica Rob Davies se reunió con varios sindicatos en la OIT y su rechazo del actual texto sobre aranceles industriales fue tajante, ya que el mismo no pasa la prueba de contribuir a la creación de puestos de trabajo decentes para sus ciudadanos. Davies exhortó a sus colegas Ministros a utilizar el actual impasse en la Ronda de Doha para reflexionar e iniciar un diálogo sobre una reforma sustancial de la OMC. Sharma haría bien en utilizar esta Ministerial sin negociaciones para adquirir alguna capacitación en el difícil terreno de las políticas comerciales globales, y compartir algún tiempo con Davies sería un buen comienzo.
* Benny Kurruvilla es investigador asociado de Focus on the Global South y puede ser contactado en bennyk@focusweb.org
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Los pescadores artesanales de Asia protestan contra la usurpación de sus medios de sustento por la OMC
por Joseph Purugganan*
Ginebra, 30 de noviembre de 2009 ---
Sin inmutarse por la lluvia y el clima frío de Ginebra, los pescadores de subsistencia del Sudeste Asiático lideraron una protesta frente al centro de conferencias de la OMC, reclamando el cese las desastrosas políticas comerciales que han amenazado los medios de sustento de los pescadores y de los pobres en toda la región.
Marchando alrededor de un bote pesquero tradicional que utilizaron en las protestas realizadas en el Lago Ginebra dos años atrás, los pescadores de la Red de Pescadores por la Justicia del Sudeste Asiático (SEAFISH) alzaron sus voces para manifestar sus fuertes objeciones a las actuales negociaciones en la OMC que tiene como objetivo la liberalización del sector de la pesca.
“Estamos aquí para poner de manifiesto la apremiante situación de los pequeños pescadores de Asia, cuyas condiciones de vida con cada vez peores como consecuencia de las políticas comerciales y de desarrollo que priorizan las necesidades de los mercados de exportación, al tiempo que abren los merados nacionales a las importaciones de pescado más barato”, afirmó Ruperto Aleroza, un líder de la pesca artesanal de Filipinas.
La liberalización del sector de la pesca está siendo discutida en las negociaciones sobre el Acceso al Mercados de Productos No Agrícolas (NAMA, por su sigla en inglés) en el marco de la OMC, donde los países Miembro están tratando de alcanzar un acuerdo para eliminar los aranceles en un amplio espectro de productos no agrícolas, y hacer que esas tasas arancelarias sean vinculantes bajo un acuerdo multilateral.
En el texto del Presidente con propuestas de modalidades publicado en diciembre de 2008, que se ha convertido en la base para la continuidad de las negociaciones, se informaba que el texto sobre el NAMA estaba prácticamente competo, con excepción de unas pocas cuestiones pendientes como las sectoriales y la erosión de preferencias.
Las cuestiones críticamente importantes en torno al coeficiente de reducciones arancelarias y las flexibilidades para los países en desarrollo, por ejemplo, parecerían haberse “estabilizado” en torno a ciertas cifras y rangos. Las discusiones sobre el coeficiente se han resuelto con las siguientes cifras: 8% para los países desarrollados y un rango del 20-25% para los países en desarrollo; y parece existir ya un acuerdo general entre los Miembros para adoptar este enfoque que asocia el coeficiente a las flexibilidades, el cual enfrentó una fuerte oposición previamente.
Estas cifras, sin embargo, son completamente inaceptables para los pequeños pescadores.
“Las negociaciones sobre el NAMA han ido de mal en peor. El reclamo de los países en desarrollo de mayores flexibilidades, que es completamente coherente con los objetivos de desarrollo de las negociaciones, ha sido seriamente socavada en el actual texto de negociación”, afirmó Aleroza. Más aún, él agregó que “estas negociaciones no han tomado en cuenta la extrema pobreza y la inequidad que persiste en el sector pesquero en Filipinas y en toda Asia. Nosotros estamos por lo tanto llamando a los gobiernos a defender nuestras pesquerías y proteger nuestros medios de sustento de la usurpación de la OMC”.
Por eso, mientras que los negociadores y diplomáticos allanan los detalles técnicos de los temas aún pendientes, y emiten declaraciones políticas apoyando una pronta conclusión de la Ronda de Doha, los pequeños pescadores a lo largo y ancho de Asia continúan manifestando y vociferando su oposición a la OMC y su agenda de liberalización comercial, en cualquier lugar a donde sus botes los lleven.
* Joseph Purugganan es un investigador asociado de Focus on the Global South y puede ser contactado en Joseph@focusweb.org
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Enfoque Sobre Comercio es un boletín mensual de distribución electrónica, publicado por Focus on the Global South, que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias regionales y mundiales de la economía y el comercio, la economía política de la globalización y las luchas populares de resistencia y alternativas al capitalismo mundial. Sus contribuciones y comentarios son bienvenidos, escriba a n.bullard@focusweb.org y comercioredes@gmail.com
Enfoque Sobre Comercio es editado por Nicola Bullard (n.bullard@focusweb.org).
Traducción: Karin Nansen y Alberto Villarreal (comercioredes@gmail.com) para REDES - Amigos de la Tierra Uruguay (www.redes.org.uy)
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