Enfoque sobre Comercio
No. 124, Octubre 2006
Un mes después del golpe militar “blando” en Tailandia, que derrocó al primer ministro Thaksin Shinawatra, continúan los debates en torno a lo que esto significa para la “democracia”, tanto dentro como fuera del país. Como ocurre siempre, el punto de vista de cada persona depende de cuál sea su posición. Sin embargo, en el caso de Tailandia –donde incluso los tabúes bien definidos se navegan con una flexibilidad sorprendente, y donde lo que se dice no siempre es lo que se quiere decir-- llegar a una posición clara sobre sucesos que se fueron desarrollando muy rápidamente, resulta incluso más difícil.
En esta edición de Enfoque sobre Comercio, Chanida Chanyapate, Alec Bamford y Walden Bello nos ofrecen en sus respectivos artículos diferentes perspectivas del golpe de estado en Tailandia. Seguramente no será la última palabra, ya que los eventos continúan avanzando rápidamente: cuatro semanas después del golpe el “Consejo por la Reforma Democrática” (los que llevaron adelante el golpe) ha anunciado la creación de un gabinete interino de 26 miembros, liderado por el General Retirado Surayud Chulanont, y una Asamblea Nacional Legislativa integrada por 242 miembros, responsable de supervisar la redacción de la nueva constitución. El Gabinete dio juramento ante el Rey el 9 de octubre, y los responsables del golpe se auto-denominaron “Consejo de Seguridad Nacional”. Para muchos/as progresistas en Tailandia, la prueba de fuego para el nuevo régimen y su compromiso con la democracia, será la forma en que se redacte la nueva Constitución y sus contenidos. Aún no hay plazos establecidos, pero los militares prometieron elecciones a un año del golpe, y eso requiere una nueva Constitución. Encontrarán análisis en profundidad en esta sección.
Además, Shalmali Guttal analiza en esta edición las recientes asambleas del FMI y del Banco Mundial, donde estas instituciones trataron de acallar las crecientes críticas internas recalibrando cuidadosamente los derechos de votación, y distrayendo la atención hacia la problemática de la corrupción de otros para desviarla de su propio desempeño. El balance es que ninguna de las estrategias dio resultado, y la retórica del Banco sobre la transparencia y la rendición de cuentas demostró ser una farsa en el momento en que el gobierno de Singapur prohibió el ingreso de 27 participantes de organizaciones de la sociedad civil debidamente acreditados. Finalmente, Walden Bello hace un análisis de los grandes temas subyacentes al esquema de micro-créditos del Grameen Bank, creado por quien fuera recientemente galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
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EL GOLPE DE ESTADO EN TAILANDIA, LA DEMOCRACIA Y LAS CAMISAS AMARILLAS LOS LUNES
Chanida Chanyapate y Alec Bamford
UNA TRAGEDIA SIAMESA: EL COLAPSO DE LA DEMOCRACIA EN TAILANDIA
Walden Bello
ALIMENTANDO EL DESCONTENTO: EL BANCO MUNDIAL Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL EN SINGAPUR
Shalmali Guttal
MICROCRÉDITOS, MACROPROBLEMAS
Walden Bello
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EL GOLPE DE ESTADO EN TAILANDIA, LA DEMOCRACIA, Y LAS CAMISAS AMARILLAS LOS LUNES
por Chanida Chanyapate y Alec Bamford*
El golpe
Si eres una persona educada extranjera, que está poco familiarizada con la política tailandesa (y en ese caso estarías en la misma situación que Kofi Annan y otros líderes mundiales), el golpe militar del 19 de septiembre en Tailandia te parecerá una regresión anti-democrática drástica hacia un estado semi-feudal donde el poder es ejercido por la fuerza bruta.
Dentro de Tailandia la percepción es bastante diferente.
Los motivos precisos del golpe quizás nunca se conozcan bien, pero la falta de legitimidad del gobierno de Thaksin es sin dudas uno de ellos, y el mismo parece haber sido lo suficientemente bueno como para persuadir a la vasta mayoría de la población de Tailandia (83% en una encuesta de opinión dos días después del golpe) (1) de que en definitiva el golpe ha sido una Buena Cosa.
Los observadores extranjeros sorprendidos deberían hacerse la siguiente pregunta:
¿Qué es menos democrático y más peligroso en el largo plazo, o menos legítimo?
(a) un golpe bien organizado sin derramar una gota de sangre que rápidamente neutralizó cualquier oposición violenta probable, que al instante resolvió un impase político que ya tenía medio año de duración y que seguramente continuaría por meses, y que prometió una nueva (y esperemos que limpia) administración civil en cuestión de unos días; o
(b) el uso del dinero, el amiguismo y el nepotismo para neutralizar los controles y equilibrios consagrados en la constitución, y a toda la oposición, ya sea violenta o no violenta; masivas violaciones de los derechos humanos (incluyendo asesinatos y desapariciones extra-judiciales); la acumulación de enormes niveles de riqueza personal; y la manipulación de un sistema electoral supuestamente democrático para perpetuar el dominio personal del poder.
Para la mayoría de los/as tailandeses/as, esta es la opción a la que se vieron enfrentados,
Los golpes -exitosos, fracasados, abortados, o sólo a forma de amenaza- han sido una característica reiterada de la política tailandesa durante casi un siglo. Ha emergido una especie de patrón de comportamiento de los golpes, por el que cada golpe sigue los precedentes sentados en los previos. Lo que para una persona externa aparece como un terremoto político, de hecho tiene una cierta normalidad predecible.(2)
La constitución
Pero los golpes son malas noticias para las constituciones. Todas las constituciones tienen alguna disposición que condena la usurpación ilegal del poder. Un golpe es exactamente eso. Por lo tanto, la página número 1 del Manual Militar para Tontos de Cómo Hacer Golpes, tendrá una instrucción que dirá 'hacer trizas la constitución existente'. Si no hacen eso, entonces los golpistas serán automáticamente culpables de traición.
Esto significa que los golpistas de 2006 no necesariamente tenían alguna objeción seria a la constitución que ellos destruyeron. (3) La constitución de 1997 es un documento especialmente apreciado. La misma se basó en una filosofía esencialmente liberal que respetaba los derechos humanos, consagraba la equidad de género, y promovía el bienestar social y la participación popular en la toma de decisiones. Ella fue el producto de meses de cuidadosos análisis sobre cuáles habían sido los errores de las constituciones anteriores, de amplios aportes durante el proceso de redacción, y algunas negociaciones dificultosas para mantener sus premisas básicas frente a una oposición reaccionaria. (4)
Parece una tragedia que esta 'constitución del pueblo' haya sido tirada por el excusado.
Pero quizás la pérdida no sea tan grave como parece a primera vista. El espíritu de la constitución ya había sido negado de muchas formas por el único gobierno electo en el marco de sus disposiciones -el gobierno de Thaksin. Lo que fue tirado por el excusado comenzaba a parecerse a cualquier trozo de papel.
Los tailandeses y la democracia
Es necesario entender que una crítica que comúnmente se hace respecto al desarrollo político de Tailandia es bastante real: la democracia, al menos tal como es comprendida por los extranjeros, no tiene raíces muy profundas en las estructuras sociales tailandesas.
Los generales que llevaron a cabo este golpe conformaron rápidamente un consejo que, sin ninguna vergüenza aparente, se autodenominó el 'Consejo para la Reforma Democrática en el marco de la Monarquía Constitucional'. Pero habiendo transcurrido dos días del golpe ellos reconsideraron este título y decidieron que podría generar confusiones en la gente respecto al papel del Palacio. Por lo tanto, le dijeron a los medios que comenzaran a llamarlos simplemente 'Consejo para la Reforma Democrática'. El hecho que se auto describieran como 'democráticos' cuando acababan de derrocar a un gobierno democráticamente elegido, no pareció sonarle inapropiado ni a ellos ni al público tailandés.
La política es, para muchos tailandeses, la única esfera de la vida donde se supone que los principios y prácticas democráticas formales se aplican. Ellos no encontrarán nada que sea democrático en sus trabajos, educación, religión, o en su relacionamiento con el gobierno. Incluso en la política, la veta democrática es tan fina como el papel. Antes de su caída, Thaksin se jactaba de que su mandato provenía de los 16 millones de votos a su favor. Pero cuando se trataba del funcionamiento interno de su propio partido Thai Rak Thai (5), él no perdía tiempo en frivolidades como las elecciones y los votos, o cualquier otra cosa que pudiera ser reconocida como democracia en acción. Las decisiones eran tomadas por el Primer Ministro y Director Ejecutivo, y se esperaba que los miembros leales del gabinete y los Miembros del Parlamento (que también recibían buenas retribuciones de su partido) las cumplieran, y no que contribuyeran a las mismas. El único miembro del partido Thai Rak Thai que parece haber tenido una voz de peso es Khunying Pojaman (la Sra. Thaksin), y eso quizás se deba a que la mayor parte del dinero del partido provenía de su bolsillo.
Una buena explicación de cómo llegan los/as tailandeses/as a una respuesta ante la interrogante básica de la democracia -¿quién decide las cosas?- resulta intrincada y complicada por el hecho de que parecen haber cambios importantes en marcha. Pero uno de los pilares más importantes de las relaciones de poder en Tailandia (como en otras culturas del Sudeste Asiático) ha sido, y aún lo es, el sistema de padrinazgo y clientelismo. (6)
Y los problemas con un sistema de gobernanza basado en un vínculo de padrinazgo y clientelismo intrincado y bien establecido como en el caso de Tailandia, son que:
-es anti-democrático
-no permite ningún tipo de transparencia y rendición de cuentas que no sean apelaciones personales de favoritismo,
- la participación en la toma de decisiones es cada vez más limitada a medida que uno se acerca a la base de la pirámide;
- refuerza el patriarcado;
- no se sustenta en ningún concepto de derechos, equidad o justicia;
- las relaciones son opacas, poco transparentes, incluso para la gente que participa en él,
- a menudo funciona mejor cuando la información se mantiene como confidencial en lugar de transparentarse,
- fomenta altos niveles de nepotismo,
- y ha probado ser lo suficientemente flexible como para funcionar en la política, el sistema judicial, la burocracia gubernamental, la actividad empresarial, el sistema educativo, las fuerzas armadas, las diversas fuerzas de seguridad, y prácticamente todas las áreas relevantes de la vida de Tailandia.
Y la relación de padrinazgo y clientelismo que triunfa sobre todas las demás es aquella entre el Rey y sus súbditos, (7) esto es algo que todos los golpistas deben recordar. La aprobación Real, aunque sea silenciosa y de mala gana, te mantendrá a salvo.
Pero el mayor problema con este sistema de padrinazgo y clientelismo es que funciona, y funciona especialmente bien cuando el capitalismo desenfrenado usurpa una economía agraria como ha sucedido en el caso de Tailandia.
Cómo se aman los tailandeses entre sí (o por lo menos se soportan unos a otros)
Las relaciones de poder en Tailandia, tal como ustedes se imaginarán por el predominio de redes de padrinazgo y clientelismo, tradicionalmente se han basado en relaciones personales. Si volviéramos cien años atrás, las relaciones personales involucrarían a todos los tailandeses en prácticamente todas sus actividades diarias. Las poblaciones estaban aisladas, la movilidad era limitada, y la mayoría de la gente que los pobladores de Tailandia encontrarían a lo largo de su vida sería gente que ya conocían. Hacer negocios con un extraño era un evento relativamente poco común, y no requería el nivel de sofisticación que se había desarrollado para gobernar las relaciones entre gente que se conoce. (8)
En una cultura en la que incluso hablar con extraños resulta difícil, la idea de la democracia representativa donde un Miembro del Parlamento representa los intereses de decenas de miles de ciudadanos, no cuadra fácilmente.
Sin embargo, existen razones para pensar que las relaciones entre los tailandeses eran mediadas por un cierto sentido de justicia, fundado en un sentido de obligación moral, aun cuando esto no se tradujera en la equidad. (9) Pero por supuesto hay muy pocos signos de alguna cosa tan formal como los intrincados artículos que gobiernan el proceso electoral en la constitución que acabamos de perder.
Estos acuerdos no escritos, basados en las relaciones personales y en gestos afirmativos o negativos, se aplicaban a arreglos entre las personas y también entre las comunidades, como lo demuestran los sistemas de gestión inter-comunitaria del agua. (10)
Claro que hace cien años también había gente en Tailandia que no vivía en aldeas, pero esas personas constituían una porción mucho menor de la población que hoy en día; y si bien ellos controlaban las palancas del poder, no les resultaba fácil extender su autoridad a todo el reino. Pero Pasuk y Baker señalan que en ese tiempo Bangkok no se parecía en nada a lo que es hoy. (11) Tenía la corte y la nobleza, pero esos eran los Tai que estaban pendientes del mundo externo y que en muchas formas lo emulaban. El resto de la población urbana (como en los poblados del interior del país) era más china que Tai. Un siglo atrás, el Tai común no tenía muchas razones, si es que tenía alguna, para vivir en Bangkok. Por lo tanto, Bangkok misma no era realmente Tai.
Pero hoy en día se están dando grandes cambios en la sociedad tailandesa. Uno de ellos es la urbanización. Ahora los tailandeses generalmente son vecinos, trabajan junto, e incluso se casan, con alguien que proviene de una comunidad completamente diferente a la suya. Esto exige una forma efectiva de tratar con extraños. Un resultado de esto es la expansión de los grupos urbanos, que van desde organizaciones de barrios marginales, pasando por propietarios de clase media que luchan contra los promotores inmobiliarios poco correctos o el basural de al lado, hasta grupos bastante elitistas que hacen valer sus reivindicaciones ambientales o conservacionistas.
El otro cambio importante es la interferencia del gobierno en el auto-gobierno. Durante los últimos 40-50 años, la burocracia gubernamental le ha estado diciendo a los tailandeses en el medio rural qué hacer y cómo hacerlo. Miles de funcionarios del servicio de extensión agrícola, por ejemplo, rondan las zonas rurales del país intentando convencer a los agricultores a que apliquen la última de las ideas brillantes originadas en Bangkok.
Este intento de controlar el comportamiento de los aldeanos ha sido puesto en práctica con los mejores métodos que se les puedan ocurrir a los expertos en desarrollo extranjeros: por medio de comisiones, con presidentes y tesoreros y secretarios, y toda la parafernalia de lo que formalmente aparenta ser democracia. (12)
Pero no en los hechos. El procedimiento operativo estándar para una ONG tailandesa que comienza a realizar trabajo de desarrollo en una aldea rural, se inicia con el mapeo de la comunidad, esto incluye mapear las relaciones de poder para identificar a las personas clave a involucrar. Al personal de las ONG que está siendo capacitado se le dice en forma rutinaria que ignore los títulos tales como 'jefe de la aldea' y 'presidente' de tal o cual comité, ya que estos líderes 'formales' seguramente no coincidan para nada con los líderes 'naturales'.
Cuando el poder estatal ha sido especialmente intrusivo, amenazando por ejemplo, la propia existencia de la comunidad, surge a veces un líder natural que formará una estructura paralela, y en oposición a lo que sea que haya sido creado, controlado y cooptado por la autoridad central. Esto sucedió en casos tales como el de la planta de tratamiento de efluentes Khlong Dan, y el proyecto de construcción de dos centrales eléctricas a carbón en Bo Nok y Ban Hin Krut. Vale la pena resaltar que en ambos casos, las líderes comunitarias mujeres ocuparon un lugar destacado, y que la desigualdad de género, que en Tailandia es típica de las estructuras democráticas formales, desapareció.
Los tailandeses de las zonas rurales han desarrollado mecanismos para enfrentar y evitar las peores intrusiones de la burocracia gubernamental, y, al mismo tiempo, tratar de aprovechar cualquier beneficio que se les ofrezca. Una forma de hacer esto es vincularse a una red política de padrinazgo-clientelismo cuyos miembros de mayor rango puedan apoyarse en la burocracia local. El intercambio de favores se expresa casi inevitablemente en los votos cautivos del campesinado en el período de elecciones.
En la periferia de las iniciativas de desarrollo del gobierno se encuentran los Proyectos Reales. Si bien a menudo éstos han incorporado los recursos del sistema de gobierno, a los ojos de los aldeanos estos proyectos constituyen una forma de asistencia mucho más atractiva. Siendo esencialmente paternalistas, generalmente eran adecuadamente planificados y contaban con los recursos necesarios, y comparados con ellos las iniciativas del gobierno se veían muy mal.
Thaksin y el poder
Cuando Lord Salisbury se puso de pie en el parlamento Británico del Siglo XIX, un cuerpo hasta ese momento reservado exclusivamente para hombres adinerados, para despotricar contra los horrores de la democracia representativa (un hombre, un voto) el utilizó como contra argumento lo que el denominaba 'democracia natural'. Esa era una democracia de una empresa de accionistas. Una acción, un voto. La democracia del capitalismo. (13)
Este era el tipo de democracia que Thaksin estaba desarrollando en Tailandia y que estaba consolidando cada vez más profundamente.
Thaksin comenzó serruchándole el piso a la burocracia. Esto lo logró mediante una mezcla de 'reforma burocrática' que en muchos casos cayó rápidamente en un caos permanente, que mantuvo a los funcionarios demasiado confundidos como para molestar a otros, y el establecimiento de un mecanismo independiente de beneficios a los que los aldeanos podrían acceder sin tener que halagar a los funcionarios del gobierno para conseguir lo que querían. Thaksin se apoderó de cada una de las alcancías de fondos gubernamentales que pudo detectar, y volcó su contenido en las economías rurales y de las clases bajas urbanas.
Las medidas anti-pobreza de Thaksin incluían: Fondos para las Aldeas, cada uno de un millón de baht, ofreciendo 236.000 millones de baht en créditos; el Banco Popular, que ofrecía 25.600 millones de baht en créditos; y una línea de créditos de 15.700 millones de baht para las pequeñas y medianas empresas. Thaksin 'generó' también 52.000 millones de baht por concepto de valor de propiedades, otorgando títulos a bienes que anteriormente carecían de títulos de propiedad. (14) [La tasa de cambio aproximada es de 47 baht = 1 Euro, y 37 baht = 1 dólar estadounidense]. Estas iniciativas generaron oportunidades para que un número mayor de empresarios locales escaparan del patrocinio forzoso de los funcionarios de gobierno. (15) No queda claro si la gente en las áreas rurales considera que esto es una forma de democracia, pero votaron por ello en masa. Thaksin el promotor del desarrollo, el prestamista, el neo-feudal Señor 'Generoso', estaba utilizando el mecanismo del capitalismo sustentado en el endeudamiento para establecerse como un mecenas serio, uno cuyo éxito en las elecciones iba más allá de lo imaginable.
Por lo tanto, si Thaksin estaba estableciendo una alternativa a las dádivas controladas por la burocracia, la cual era lo suficientemente exitosa como para garantizarle el triunfo en tres elecciones, ¿por qué no hubo una oposición masiva al golpe de estado en el medio rural?
Thaksin fuera del poder
Siempre existieron unos pocos grupos, aparte de sus rivales políticos naturales, que nunca iban a confiar en Thaksin. El tenía el deseo del empresario de obtener resultados rápidos, lo que lo llevó a pasar por encima de la gente que se le interponía en su camino sin miramientos. Los 2500 cadáveres resultantes de su guerra contra las drogas (en 2003) eran en su mayoría inocentes según pudo evaluar la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y todos tenían familiares y amigos que pudieron que sobrevivieron y podían sacar conclusiones respecto a los costos (muertes) y los beneficios (los precios de las drogas rápidamente volvieron a niveles cercanos a los del período previo a la 'guerra'). Los productores de pollo por contrato, atrapados entre la gripe aviar, las mentiras del gobierno y la esmirriada compensación por las aves sacrificadas, no iban a correr a votar por el Thai Rak Thai.
Pero al final, Thaksin luchó contra la burocracia y la élite urbana que se beneficiaba con el status quo. Él no fue derrocado por ellas, sino por dos instituciones que él no podía controlar.
Una era la institución militar. Si bien Thaksin trató de colocar a su gente en las posiciones adecuadas (16), el no llegó tan lejos y sus intentos este año eran lo suficientemente agresivos como para empujar a algunos oficiales al terreno de los golpistas. Y muchas familias en Tailandia, cuyos hijos son reclutados, creen que el ejército, a pesar de ser a menudo muy brutal (17), de alguna manera es uno de 'nosotros'. No sucede lo mismo con la policía, el otro perpetrador principal de las violaciones de derechos humanos en Tailandia (18). Si bien la mayoría de las familias querrían ver a sus hijos vestidos con un uniforme policial, no pueden hacerlo, y la policía es vista como 'ellos', quienes conducen camionetas y motocicletas (en lugar de Mercedes y BMW), fabrican evidencia, ponen en escena representaciones infructuosas, y por lo visto, asesinan a 2.500 supuestos traficantes de drogas y diversos otros indeseables. Thaksin inició su carrera en la policía y contrajo matrimonio con la hija de un policía.
En el proceso hacia el golpe, a los militares se les recordó una y otra vez que ellos le debían lealtad al país y por lo tanto al Jefe de Estado, no al gobierno del Primer Ministro. La mayoría de las alertas no demasiado encubiertas provenían del anterior Primer Ministro y Jefe del Ejército retirado General Prem Tinasulanonda, ahora Consejero de la Corona. En un discurso enérgico, que seguramente sólo podría provenir de un ex oficial de caballería, el describió a la institución militar como una carrera de caballos. El gobierno de turno, argumentó, es sólo el jinete. El dueño es el rey.
La otra institución era la monarquía misma. Los rumores infundados de una 'conspiración Finlandesa' por los asesores de Thaksin, para transformar a Tailandia en una república, no contribuyeron a dar oportunidades a Thaksin. Y al final Thaksin perdió incluso en el juego de los números. Sus 16 millones de votos, de los que hizo tanto alarde, representaban aproximadamente el 60% de los votos emitidos en la elección de abril, ganada mayormente sin oposición. Pero la encuesta de opinión colocó el sentimiento favorable al golpe por arriba del 80%. Y los tailandeses comunes que los lunes van a a trabajar en Bangkok vistiendo camisas amarillas representan entre el 60% y 80% de la población. Este es un acto voluntario destacable en honor a Su Majestad. (19)
La lucha continúa
Visto en forma aislada el golpe ha sido un éxito, tanto en sus propios términos, como por abrir los ojos al hecho de que la democracia es algo más que elecciones justas y libres, y que incluso entonces, no lo es todo. El nombramiento de un defensor de la economía de la suficiencia como Primer Ministro quizás anuncie también un desplazamiento de la política inspirada en el capitalismo de Thaksin, la cual probó ser conflictiva. Pero desde una perspectiva más amplia, que es no es la forma en que los tailandeses prefieren ver las cosas hoy en día, los problemas son notorios.
En primer lugar, el sentido de impunidad y auto-complacencia de los militares no se habrá modificado en lo más mínimo por este hecho. Si bien se han visto fisurados desde hace mucho tiempo por facciones y rivalidades a la interna del servicio, los militares cierran filas rápidamente ante cualquier insinuación de crítica de su lealtad hacia la Corona, y su poco afable sentido del honor. Su popularidad actual se podría disipar rápidamente de existir otros signos de despotismo como el cierre del sitio web de la Midnight University, un programa de educación popular a cargo de académicos activistas en la segunda ciudad de Tailandia (lugar de origen de Thaksin) Chiang Mai (20).
En segundo lugar, no existe tal cosa como un político neutral. Los militares han nombrado, tal como lo prometieron, un gabinete mayoritariamente de civiles. Pero en su conjunto, se trata de un grupo más conservador y de mentalidad más estrecha que los comités asesores que fueran anunciados enseguida después del golpe. (21) Esto podría responder a que el golpe fue llevado a cabo por un grupo de soldados conocidos como 'no políticos' que no están muy al tanto de los temas. Pero no es un buen presagio para el proceso de redacción de la constitución. Cualquier erosión de los derechos y libertades de la constitución de 1997 ganados con gran esfuerzo, provocará disenso.
Y finalmente, Tailandia ha confiado una vez más su bienestar a su Majestad el Rey. La estabilidad política de Tailandia se ha vuelto dependiente de un sólo actor. Ha funcionado anteriormente y ha funcionado esta vez. Pero no funcionará por siempre.
* Chanida Chanyapate es sub Directora de Focus on the Global South. Alec Bamford es un profesor y escritor que ha vivido en Tailandia por más de 30 años, trabajando en lingüística, desarrollo comunitario, y derechos humanos.
Notas
1. Por Suan Dusit University, que realiza este tipo de encuestas en forma periódica. Cifras muy similares fueron dadas por los encuestados tanto de Bangkok como del interior, en contraste con los patrones electorales en las elecciones previas, donde las provincias (con excepción del Sur) eran claramente pro-Thaksin
2. En un nivel mundano, la primer noticia que la mayoría de los tailandeses reciben de un golpe, es cuando la programación habitual de la TV es interrumpida y en su lugar se transmiten imágenes de la Familia Real realizando acciones meritorias, al tiempo que se oye una música patriótica de fondo. La imagen satelital se vuelve errática, y una voz masculina lee una serie de proclamas. Otra característica recurrente de los golpes es que generalmente se oyen declaraciones pre-golpe a cargo de los golpistas, de que no habrá un golpe.
3. Los golpistas redactaron rápidamente una constitución interina con un mecanismo para redactar una nueva constitución permanente. Esto explícitamente utiliza la constitución de 1997 como referencia. Cualquier diferencia entre ésta y la constitución a ser redactada tendrá que ser explicada por los encargados de redactarla (que aún tienen que ser seleccionados).
4. También era la más popular en términos de la cantidad de personas que llevaban copias de ella.
5. 'Thai Rak Thai’ significa 'Los tailandeses aman a los tailandeses'. Necesitan saber esto para entender el juego de palabras en el encabezamiento de la próxima sección.
6. Para beneficio de los lectores no-tailandeses, en términos resumidos el sistema funciona de la siguiente manera. X tiene mayor estatus (por su edad, sexo, clase social, nivel educativo, nivel económico, fama o autoridad formal) que Y. Y opta por prestar servicios para beneficio personal de X. Estos servicios van desde servirle tragos al padrino, a votar de la forma que el padrino quiere, incluso servir de cómplice en actividades semi-criminales. A cambio de ello, X que generalmente es un hombre no una mujer, utiliza su estatus para brindar protección a Y, distribuir dádivas cuando la ocasión lo exige (en situaciones tales como bodas y funerales), y cuidar los intereses de Y. La relación que se establece generalmente es de uno hacia muchos. Un padrino con un sólo cliente no obtendrá mayores beneficios. La relación de padrinazgo-clientelismo es el componente básico con el que se construyen estructuras de poder complejas. Los padrinos pueden ser clientes en una relación con alguien de estatus aún mayor (y uno de los componentes de tu estatus son los hilos que puedas tirar más arriba en la pirámide). Y un cliente puede servir a más de un padrino en diferentes esferas de la vida.
La palabra tailandesa para lo que denominamos aquí 'padrinazgo-clientelismo' ('upatham') tiene connotaciones positivas y está muy vinculada a un concepto de obligación moral, donde los deudores sienten que deben al prestamista no sólo el pago del préstamo y los intereses a tasas de usura, sino también un sentido de gratitud por haberles otorgado el préstamo.
El hecho de que el sistema de padrinazgo-clientelismo construya relaciones verticales entre la gente de diferentes niveles sociales, significa que un análisis de las estructuras de poder de Tailandia basado en la solidaridad de clase es difícil.
7. Sumado a este sentimiento cuasi universal de que Su Majestad el Rey sirve como padre de la nación, todos los funcionarios de gobierno (y aquí se incluye al personal militar y policial, así como también a académicos independientes en las universidades estatales), son llamados 'kharatchakan'. Esto se traduce como 'servidores del Rey'.
8. Consideren por ejemplo, cuan difícil es utilizar pronombres personales en Tai. La forma en que elijas referirte a tí mismo (y hay muchas), indica automáticamente tu estatus social, vis-a-vis la persona a la que le estás hablando. Perfectamente factible, aunque a veces delicado, cuando dos personas se conocen entre sí. Casi imposible cuando no se conocen.
9. Sin dudas había también áreas de ilegalidad y violencia, especialmente en aquellos puntos donde la frontera agrícola avanzaba en tierras sin titulares.
10. Existen razones para pensar que las necesidades físicas de la agricultura en los climas monzónicos han moldeado el desarrollo social. Las denominadas sociedades hidráulicas necesitaban un mayor grado de esfuerzo colectivo para controlar el suministro de agua para el cultivo de arroz, que el que se necesitaba en sistemas agrícolas más individuales que eran posibles en las zonas templadas. La cooperación comunitaria adquirió por lo tanto un valor mayor que la reafirmación de los derechos y libertades individuales.
11. Pasuk Phongpaichit y Chris Baker, ‘Thailand: Economy and Politics’, 2003, Oxford University Press.
12. Sería una exageración pensar que tales comités eran democráticamente elegidos. Durante muchos años, el Departamento de Administración Local 'supervisó' la elección de los organismos de las aldeas y de los sub-distritos con responsabilidades de gobierno local. Pero cada vez que el Oficial de Distrito nombrado en Bangkok, y casi siempre no local, considerara que las elecciones habían producido el resultado errado, él las podía cancelar. Esto fue denominado democracia 'guiada'. Esto nunca pareció concitar el rechazo internacional que atrajo el golpe del 19 de septiembre.
13. El sufragio universal (incluso cuando excluía a todas las mujeres) fue un anathema tanto para la aristocracia terrateniente como para los capitalistas emergentes. Para ellos, tenía más sentido si el poder de las personas para tomar decisiones que afectaban a la sociedad como un todo, era equivalente al estatus de la persona en esa sociedad -cuanto más poseías, más poder merecías. Esta visión de la democracia aún es practicada por el Banco Mundial y el FMI.
14. Esta iniciativa política se basa en la teoría de Hernando de Soto que dice que la gente pobre carece de activos tales como títulos de tierra, permisos de negocios, e incluso títulos de un área de pesca en el mar, contra los que pueda adquirir capital. Al otorgárseles títulos de propiedad formales, los pobres pueden acceder al crédito y encontrar una salida de la pobreza. La teoría tiene adeptos en el Banco Mundial, la USAID, y una serie de institutos y publicaciones pro-libre mercado, aunque ha sido objeto de muchas críticas respecto a cómo funciona esto en la práctica. De Soto fue invitado a Tailandia por Thaksin para promover sus ideas.
15. Definir lo que estas cuatro medidas hacen exactamente, revela algunas diferencias interesantes en la opinión económica. Estas medidas crean opotunidades de crédito (y, automáticamente de deuda). Sin embargo, para el economista Dr. Kitti Limskul, miembro fundador del Thai Rak Thai, ellas representan una 'transferencia directa de ingresos a los pobres' ( Wichit Chantanusornsiri, ‘Alternatives to Thaksinomics’ Bangkok Post, 11 de octubre de 2006). A los pobladores que no han podido pagar los préstamos del Fondo de la Aldea, puede resultarles difícil pensar que han recibido una 'transferencia directa de ingresos'.
16. Como todos los funcionarios de gobierno, los funcionarios militares se retiran el 30 de septiembre después de cumplir sus 60 años. Tampoco hay un sistema de ascensos o retiros que permita evitar una larga cola de oficiales de alto rango que se acercan a la jubilación. Eso significa que la lista de recambio anual es objeto de intenso cabildeo entre las diferentes facciones, y no es pura coincidencia que septiembre/octubre sea la “estación de los golpes” en Tailandia. El resultado normal es que ninguna facción gana demasiado poder y que el poder general de las fuerzas armadas es conflictivo y por lo tanto diluido. Parece ser que en 2006 Thaksin estaba acomodando a oficiales amigos de alrededor de cincuenta años de edad (los contemporáneos de Thaksin en la escuela de pre-cadetes) en posiciones clave para asegurarse el control de lo más alto de la jerarquía militar en los años por venir.
17. Los militares son responsables por episodios tales como las muertes de detenidos después del incidente de Tak Bai el 25 de octubre de 2004. Después de una manifestación que se tornó violenta, frente a una estación de policía en el sur, en la que murieron siete manifestantes a tiros, los militares arrestaron a unos 1.300 hombres, los maniataron y los cargaron en camiones apilados como troncos. 78 murieron sofocados en el viaje a un campo de detención. Cuando se descubrieron las primeras muertes aparentemente no se tomaron medidas para prevenir las muertes en los otros camiones. Ningún oficial de las fuerzas armadas ha sido acusado por estas muertes, las cuales fueron denunciadas por varias organizaciones de derechos humanos como violaciones graves de los derechos humanos.
18. Existen informes periódicos y creíbles de malos tratos y tortura a personas que están bajo custodia policial, lo cual concuerda con la idea de que las violaciones de derechos humanos son una forma normal de proceder de algunos policías.
19. Es de destacar también que quienes no se visten de amarillo no son presionados. Además de ser el color de Su Majestad, el amarillo es el color del Budismo.
20. La Midnight University es una iniciativa educativa no formal, gratuita, originalmente inspirada por académicos de la Universidad de Chiang Mai. Su sitio web contiene miles de artículos académicos, y alega tener 2,5 millones de visitas por mes. Luego de que el sitio web publicara protestas contra el golpe, fue cerrado el 30 de septiembre (aparentemente sin el conocimiento previo del Ministro de Información y Tecnología de la Comunicación). Los responsables del sitio han elegido que el mismo permanezca cerrado por censura, en lugar de buscar un servidor extranjero.
21. Dado el carácter improvisado de las medidas post-golpe, los nombramientos se han dado a conocer públicamente antes de que las personas seleccionadas fueran notificadas, y algunas de ellas han sido abiertamente críticas al golpe.
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UNA TRAGEDIA SIAMESA: EL COLAPSO DE LA DEMOCRACIA EN TAILANDIA
por Walden Bello*
(Resumen: Incluso antes de Thaksin, la democracia tailandesa ya atravesaba una severa crisis a causa de una sucesión de regímenes electos pero inútiles, o excesivamente corruptos, desde 1992. Su legitimidad se vio aún más erosionada por el FMI, que de hecho ha administrado el país sin transparencia alguna durante cuatro años, de 1997 a 2001, e impuesto un programa que generó sufrimiento a la mayoría de la población. Thaksin utilizó en su favor este descontento con el FMI y el sistema político, para crear una coalición mayoritaria que le permitió violar los límites constitucionales y vulnerar las libertades democráticas, al tiempo que le posibilitaba utilizar el estado como un mecanismo de acumulación privada de capital en un estilo sin precedentes. Esto condujo a una oposición de clase media, políticamente diversa, que trató de destituirlo apoyándose no en la democracia electoral, sino en el poder popular, la democracia de la calle. La corriente se volvió contra Thaksin, y en los últimos meses él no sólo perdió legitimidad moral, sino también una gran porción de poder político. La política tailandesa no estaba atascada, y el movimiento por la democracia estaba por lanzar la última fase de su campaña para destituir a Thaksin cuando los militares intervinieron. Aunque por el momento goce de popularidad entre los habitantes de Bangkok, eventualmente el golpe probará ser una cura peor que la enfermedad. La sociedad civil no puede tolerar el golpe, y se tiene que movilizar para hacer sentir su presencia en el actual vacío institucional para contrarrestar los movimientos de la Vieja Derecha, ahora fortalecida. Pero más que esto, debe elaborar un programa político alternativo que gane el apoyo de la masa crítica o hegemónica que podría colocar la democracia sobre bases firmes.)
El golpe militar en Tailandia marcó el segundo colapso de alto perfil de la democracia en el mundo en desarrollo en los últimos siete años. El primero fue el golpe en Paquistán en octubre de 1999 que llevó al poder al General Pervez Musharraf. Tal como sucedió con el golpe en Tailandia, ese golpe contó con apoyo de la clase media. Al igual que en Tailandia, se suponía que los militares dejarían el poder enseguida después de derrocar al Primer Ministro Nawaz Sharif, pero ya han transcurrido seis años y Musharaff y las fuerzas armadas continúan en el poder.
La democracia en la cuerda floja
Hoy en día se plantea en algunos círculos que Thaksin Shinawatra socavó el régimen democrático construido a partir del levantamiento popular de mayo de 1992. Esto es verdad, pero la democracia tailandesa ya estaba en malas condiciones antes de que Thaksin llegara al poder en enero de 2001. El primer gobierno de Chuan Leekpai, de 1992 a 1995, se caracterizó por la ausencia del más mínimo esfuerzo por llevar adelante una reforma social. El gobierno del ex empresario provincial Banharn Silipa-Archa, entre 1995 y 1996, fue descrito como “una administración semi-cleptocrática, que les pagó a los socios de la coalición para que no le retiraran su apoyo, de la misma manera que solía comprar los contratos de obra pública.” Luego, entre 1996 y 1997, siguió el gobierno del ex general Chavalit Yongchaiyudh, que se apoyó en una alianza entre las grandes élites empresariales, los jefes provinciales y los padrinos locales. Se realizaron elecciones relativamente libres, pero las mismas sirvieron para determinar a qué coalición de la élite le tocaba el turno de utilizar al gobierno como un mecanismo de acumulación privada de capital.
No es de sorprender entonces, que la corrupción generalizada, especialmente bajo los mandatos de Banharn y Chavalit, haya generado rechazo en la clase media de Bangkok, y que los pobres del medio rural y urbano no hayan vislumbrado ningún cambio en sus vidas con el advenimiento de la democracia.
Tailandia bajo el poder del FMI
La democracia sufrió otra afrenta entre 1997-2001 luego de la crisis financiera en Asia. Esta vez, la responsabilidad no fue de las élites locales, sino del Fondo Monetario Internacional (FMI), que presionó al gobierno de Chavalit, y luego al segundo gobierno de Chuan, para que adoptaran un programa de reformas muy severo que consistía en el recorte radical de gastos, declarar a muchas corporaciones en bancarrota, liberalizar las leyes de inversiones extranjeras, y privatizar las empresas estatales. El FMI armó un fondo de rescate de 72.000 millones de dólares, pero el dinero no se utilizó para salvar la economía local, sino para que el gobierno le pagara a los acreedores extranjeros. Cuando el gobierno de Chavalit dudó si adoptar estas medidas, el FMI presionó para que hubiera un cambio de gobierno. El segundo gobierno de Chuan cumplió cabalmente con el Fondo, y durante tres años Tailandia tuvo un gobierno que rendía cuentas no a su pueblo, sino a una institución extranjera. No es de sorprender que el gobierno perdiera su credibilidad a medida que el país caía en una recesión profunda, y que un millón de tailandeses pasaban a vivir bajo la línea de pobreza. Mientras tanto el Representante Comercial de EE.UU. manifestó ante el Congreso de su país que era de esperar que “el compromiso (del gobierno de Tailandia) de reestructurar las empresas públicas y acelerar la privatización de ciertos sectores clave -incluyendo energía, transporte, servicios y comunicaciones- generara nuevas oportunidades de negocios para las empresas estadounidenses.”
En breve, el FMI contribuyó en gran medida a quitar legitimidad a la democracia en ciernes de Tailandia, y en ese sentido, esta no fue la única instancia en la que el Fondo contribuyó a erosionar la credibilidad de un gobierno, especialmente entre los pobres. Si hoy en día hay un proceso de retroceso de la denominada “Tercera Ola” de democratización que se inició como una tendencia en el mundo en desarrollo desde mediados de los setenta, al FMI le cabe sin dudas parte de la responsabilidad, apoyado por supuesto por el gobierno de Estados Unidos. Un programa del FMI que exigía un aumento exponencial de los costos de transporte destruyó la última pizca de legitimidad de la democracia venezolana en 1989, y condujo al país al levantamiento espontáneo conocido como el “Caracazo”. Anteriormente, en 1987, el FMI forzó al recientemente electo gobierno de Aquino en Filipinas, a adoptar un programa económico nacional que anteponía el pago de la deuda al desarrollo, empujando al país a un período de recesión, incremento de la pobreza, y creciente desigualdad, que llevó entre otras cosas a un agotamiento de gran parte de la legitimidad de la democracia que sucedió a Marcos. De igual forma, los programas de ajuste estructural que el FMI y el Banco Mundial lograron imponer en Paquistán a través de los gobiernos de Benazir Bhutto y su rival Nawaz Sharif, contribuyeron claramente al desmoronamiento de la democracia de este país. En la medida en que la democracia parlamentaria comenzó a estar asociada al incremento de la pobreza y la recesión económica, no es de sorprender que el golpe de Musahrraf haya sido percibido como un alivio para la mayoría de los paquistaníes, tanto de la clase media como de las masas trabajadoras.
Los años de Thaksin: capitalismo monopólico y populismo a la vez
Regresando a Tailandia, la democracia que llevó al poder a Thaksin en 2001 -luego de realizar su campaña y ganar las elecciones sobre la base de una plataforma anti-FMI- ya estaba severamente comprometida. En su primer año en el gobierno, Thaksin inauguró tres fuertes programas de gastos que contradecían directamente al FMI: una moratoria a las deudas que tenían los agricultores, además de facilitarles nuevos créditos; tratamiento médico para todos por sólo 30 baht, lo que equivale a menos de un dólar, por enfermedad; y un fondo de un millón de baht para cada uno de los distritos para que invirtieran en lo que les pareciera más oportuno. Estas políticas no condujeron a la crisis inflacionaria que el FMI y los economistas conservadores locales habían pronosticado. En lugar de eso, mantuvo la economía a flote y consolidó el apoyo masivo a Thaksin entre los pobres del medio rural y urbano.
“Este fue el lado 'bueno' de Thaksin. El problema fue que luego de haberse asegurado el apoyo de las mayorías con estos programas y prácticas, que los analistas Chanida Chanyapate y Alec Bamford denominaron “padrinazgo neofeudal”, él comenzó a suprimir la libertad de prensa, a utilizar el control del gobierno para alimentar su riqueza o disminuir las restricciones a sus negocios y los de sus compinches, y comprar aliados y sobornar a sus oponentes. Su guerra contra las drogas para la que utilizó a su agencia favorita, la policía, resultó en la muerte unas 2.500 personas; si bien esto molestó a los activistas de derechos humanos, su campaña contó con el apoyo de la mayoría de la población. Él además asumió una política de línea dura, puramente punitiva, contra la insurgencia musulmana en tres provincias del sur del país, lo que empeoró la situación en esos lugares. Su defensa del tratado de libre comercio con EE.UU. condujo a la creación de una coalición de oposición conformada por activistas e intereses agrícolas e industriales amenazados. Despótico, arrogante, poco dispuesto a escuchar y vengativo, él mismo fue su peor enemigo.”
Thaksin parecía haber creado la fórmula para una larga estancia en el poder con el apoyo de una mayoría de electores, hasta que se extralimitó. En enero, su familia vendió su paquete accionario mayoritario en el conglomerado de las telecomunicaciones Shin Corp, a un testaferro del gobierno de Singapur denominado Temasek Holdings, por 1.870 millones. Antes de que se efectuara la venta, Thaksin se había asegurado de que el Departamento Impositivo interpretaría o modificaría las normas para eximirlo del pago de impuestos. Esto llevó a la clase media de Bangkok a las calles para exigir su deposición, en un movimiento que tenía una semejanza sorprendente al denominado “Levantamiento del Poder Popular” que derrocara a Joseph Estrada en Filipinas en enero de 2001.
Para resolver el problema de la polarización, Thaksin disolvió el parlamento e hizo un llamado a elecciones, sabiendo que él ganaría las ganaría por amplio margen, tal como lo hiciera su coalición en 2001 y 2005. Las elecciones del 2 de abril se realizaron, y la coalición de Thaksin obtuvo el 57 por ciento de los votos, pero las mismas fueron boicoteadas por la oposición, lo que llevó a que se conformara un Parlamento sin Oposición. Luego de una sugerencia no demasiado encubierta del venerado Rey Bhumibol, la Suprema Corte determinó que las elecciones violaban la Constitución y ordenó que se realizaran una vez más. Thaksin renunció como Primer Ministro y dijo que sería un Primer Ministro interino hasta que se realizaran nuevas elecciones.
Ahora sería bueno hacer una pausa y resaltar algunas dimensiones del conflicto tailandés:
El mismo enfrentó en términos generales a las clases urbanas y rurales -la mayoría- contra las clases medias, lo que significa principalmente la clase media de Bangkok.
Fue testigo, como un principio de sucesión, de un conflicto entre la democracia representativa vía elecciones y la democracia directa en las calles.
Involucró una división entre los dos principios que están unidos en el sistema de la democracia liberal -el liberalismo y la democracia. Invocando el legado del liberalismo, la gente en las calles buscó derrocar a Thaksin por sus violaciones a los derechos humanos y civiles, y su forma de gobierno arbitrario, al tiempo que los partidarios de Thaksin intentaron mantenerlo en el poder apelando al principio básico de una democracia – o sea, el gobierno de la mayoría. Las fuerzas anti-Thaksin, sin embargo, alegaron que el gobierno de la mayoría de Thaksin, se adecuaba al fenómeno que John Stuart Mill describiera como la “tiranía de la mayoría”, que se basaba en gran medida en sobornar a la gente.
Polarizado pero no atascado y sin salida
Resulta muy importante señalar que previo al golpe el país no estaba atascado y sin salida. Ciertamente se encontraba muy lejos de caer en una guerra civil. Lo más importante es que la moral colectiva se había vuelto contra Thaksin, y su renuncia como primer ministro fue un reconocimiento de este hecho. Él había perdido el control, las críticas hacia él se habían difundido ampliamente en los medios que antes fueran dóciles, y existía gran presión sobre él para que renunciara antes de las próximas elecciones inicialmente previstas para el 15 de octubre pero luego agendadas para noviembre. El jueves, el día después del golpe, la Alianza Popular por la Democracia había planificado realizar una manifestación de masas para comenzar a dar un empuje final contra Thaksin desde las calles.
Esta era una democracia en acción, con todos sus avatares y los bulliciosos esfuerzos por resolver principios conflictivos. Por supuesto, el resultado no estaba garantizado, ni la violencia estaba descartada, pero la incertidumbre y la prolongada resolución de las disputas son parte de los riesgos que van unidos a la democracia. Los tailandeses estaban luchando para resolver la cuestión de la sucesión política mediante métodos democráticos y civiles. El aparente caos generalizado hacía parte de los crecientes dolores de una democracia. Y parecía que el “poder popular” o la democracia de las calles podría, como en el levantamiento popular de mayo de 1992, definir con éxito la sucesión política, creando un importante precedente en la práctica democrática. La democracia directa no sólo tenía relevancia para la sucesión política, sino que era revitalizante y renovadora de la práctica y el espíritu democrático.
Ese es el vibrante proceso democrático al que el golpe militar puso fin rápidamente. Todo el mundo está de acuerdo en que esta movida fue inconstitucional, ilegal y anti-democrática. Muchos dicen sin embargo, que si bien es todo eso, al mismo tiempo cuenta con gran apoyo y que es válida porque puso fin a una crisis.
La cura peor que la enfermedad
Sin embargo eso es cuestionable. Este golpe momentáneamente puede haber puesto fin a la crisis, pero al costo de provocar una mucho más profunda por varias razones:
Las masas que constituían la base de Thaksin, o sea lo pobres y los menos privilegiados estarán profundamente marginados de los regímenes sucesores, y percibirán a los regímenes post golpe como faltos de legitimidad democrática.
Las fuerza armadas han reafirmado su tradicional papel autoadjudicado de “árbitro” de la política tailandesa, y este golpe tiene tanto que ver con la reafirmación de ese rol -que ha sido definido como ilegítimo durante los últimos 14 años- como con la crisis política actual.
Ha emergido un peligroso eje institucional informal que podría subvertir futuros arreglos democráticos entre los militares y el Consejo de Asesores del Palacio, una de las pocas instituciones políticas nacionales que no fue eliminada por el decreto militar. Esto no resulta sorprendente dado el hecho de que el Consejo está presidido por un militar retirado con fuerte personalidad, el General Prem Tinsulanonda. En efecto, existen fuertes sospechas que el General Prem no jugó tan sólo un papel neutral en el asunto, en la medida en que días antes del golpe le dijo a los militares que ellos le debían lealtad principalmente “a la Nación y al Rey.”
La constitución de carácter realmente popular, la Constitución de 1997, ha sido abolida por autorización militar. Esta constitución, aprobada luego de una consulta con la sociedad civil, instauró muchos controles al ejercicio del poder parlamentario y ejecutivo, y al comportamiento de políticos y burócratas. Irónicamente, los líderes golpistas anti-Thaksin, con toda su retórica acerca de la “restauración de la democracia”, simplemente le dieron su golpe de gracia a un documento muy democrático que Thaksin había violado sistemáticamente.
Alguna gente dice que el líder del golpe, el General en Jefe del Ejército Sondhi Boonyaratkalin, es optimista respecto a hacerse a un lado. Pero las predilecciones personales no se corresponden con los intereses institucionales. Más que cualquier otra fuerza militar en el Sudeste Asiático, las fuerzas armadas de Tailandia tienen una propensión a intervenir en los procesos políticos, habiendo llevado a cabo 18 golpes militares desde 1932. Los hombres militares de Tailandia tienen un desprecio profundamente arraigado hacia los políticos civiles, y los consideran tontos torpes. A menudo, después de un golpe los generarles han prometido retornar al gobierno civil, pero continuaron gobernando directa o indirectamente a través de civiles nombrados por los militares. Las palabras del General Sondhi deben ser tomadas con la misma seriedad con que aseguró días antes del golpe, que los golpes militares “eran cosa
del pasado”.
Los generales ya han redactado una constitución interina que los convierte en “asesores” de un gobierno civil interino. En efecto, a su círculo se han sumado figuras autoritarias clave que detentan poder independientemente de ellos. Se dice que son los dos principales candidatos para el puesto de primer ministro, y uno de ellos, Surayud Chulanont, es un ex Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. El otro es un civil. Eso no es necesariamente una virtud, ya que la mayoría de los primer ministros civiles nombrados por los militares han sido políticos débiles, cuyos mandatos se caracterizaron por responder a sus supervisores militares o autoritarios. Anand Panyarachun, quien fuera nombrado primer ministro después del golpe militar de 1991, fue una excepción notable en ese sentido. El civil que está en la mira de los generales seguramente se ajustará más al modelo de una herramienta dócil, que al de un líder independiente como Anand. Supachai Panitchpakdi fue percibido como un débil Director General de la Organización Mundial de Comercio, y uno demasiado leal a la agenda de los países desarrollados en lugar de responder a los intereses de los países en desarrollo. Más directamente relevante es el hecho que fue vice-Primer Ministro durante el segundo gobierno de Chuan, entre 1997-98, que cumplió con lujo de detalle el programa del FMI que probó ser sumamente devastador para el país. En esa época, él admitió en una entrevista que “Nosotros hemos perdido nuestra autonomía, nuestra habilidad de definir nuestra política macroeconómica. Esto es desafortunado.” Un historial de ese tipo no inspira mucha confianza en que se trate de una persona que pueda plantarse frente a los militares y otros centros de poder del país.
¿Hacia dónde ir?
Hoy en día hay en Tailandia un vacío institucional que está siendo llenado por la vieja derecha conservadora (en oposición a la populista). Pero el resultado final no está definido aún. En gran medida depende de la sociedad civil crecientemente movilizada de Tailandia. Para el movimiento popular de masas al que se le privó de la oportunidad de reemplazar a Thaksin por métodos propios de la democracia directa, resulta esencial, antes que nada, defender los principios y condenar el golpe como una vuelta a un pasado Jurásico que no puede ser admitida. No puede haber peros en esta cuestión. Algunos activistas dicen que más allá de eso, el movimiento debe insistir en que la Constitución de 1997 continúa vigente. Ellos proponen además establecer un Consejo Popular Interino, cuyos miembros provengan de la Alianza Popular por la Democracia, que entre otras cosas debería organizar nuevas elecciones muy rápidamente, en otras palabras, un sistema de “poder paralelo”. Si bien son importantes, estas serían medidas de corto o mediano plazo. Lo más importante ahora es si los líderes populares serán capaces de formular un programa político verdaderamente transformador que cierre la brecha entre el movimiento de poder popular con base en la clase media, y las clases más bajas alienadas que constituían la base electoral del régimen depuesto. Una alianza de ese tipo asentaría la democracia tailandesa sobre bases verdaderamente firmes. La pregunta es: ¿la sociedad civil tailandesa asumirá este desafío histórico?
* Walden Bello es director ejecutivo de Focus on the Global South y Profesor de Sociología en la Universidad de Filipinas (Diliman). Él es el autor de “Una Tragedia Siamesa: Desarrollo y Desintegración en Tailandia Moderna” ("A Siamese Tragedy: Development and Disintegration in Modern Thailand") (London: Zed, 1998).
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ALIMENTANDO EL DESCONTENTO: EL BANCO MUNDIAL Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL EN SINGAPUR
por Shalmali Guttal*
A pesar de los intentos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional de dar un giro a la imagen de sus Asambleas Anuales de 2006 (19-20 de septiembre) en Singapur, y presentarlas como un éxito, los eventos ocurridos antes y durante las Asambleas demuestran que ambas instituciones han sido incapaces de despejar las dudas relativas a su credibilidad, legitimidad y relevancia, presentes en la sociedad civil y en los países en desarrollo.
En el frente 'oficial', el Banco y el Fondo fueron incapaces de ofrecer argumentos convincentes en apoyo a las únicas dos iniciativas nuevas que sacaron a relucir: una propuesta del Fondo de reformar el sistema de cuotas, y el marco anti-corrupción del Banco. En el frente de la sociedad civil, el Banco y el Fondo dejaron de manifiesto su hipocresía una vez más, por su negativa a presionar al Gobierno de Singapur para que permitiera la participación plena y libre de los representantes de la sociedad civil en las asambleas anuales.
Tratando de engañar a los gobiernos
La gran noticia del Fondo fue que presentó a la Asamblea una propuesta para reformar el sistema de cuotas de votos a su interior, incrementando las cuotas de Turquía, México, China y Corea del Sur. Si bien el objetivo manifiesto de este incremento era aumentar la participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones del Fondo, la propuesta no buscó alterar el dominio que ejercen los países desarrollados sobre las políticas y operaciones del Fondo. La propuesta sobre la mesa no ofrecía incrementos significativos de las cuotas de los cuatro países: China pasó de 2,98% a 3,72%, México de 1,21% a 1,45%, Corea de 0,77% a 1,35%; y Turquía de 0,45% a 0,55%. (1) Pero al mismo tiempo, las cuotas de votación de algunos otros países en desarrollo disminuyeron.
La propuesta fue aprobada con el 90% de los votos, pero 23 de los 184 países miembro votaron contra la propuesta. Muchos miembros de países en desarrollo que votaron a favor de la propuesta lo hicieron en el entendimiento tácito de que en los próximos años habrá reformas de más largo alcance de toda la estructura de toma de decisiones en el Fondo. Los países en desarrollo hicieron un llamado a que las reformas se formulasen mediante una fórmula simple y transparente que refleje cabalmente la posición de los países miembro en la economía global, y que no disminuya las cuotas relativas de los países de menores ingresos, como alternativa al “voluntarismo”, haciendo referencia a la propuesta sobre la mesa.
La propuesta fue criticada también por los países de bajos ingresos, representantes de la sociedad civil, y analistas independientes. El incremento de las cuotas para los cuatro países arriba nombrados no modifica la correlación de fuerzas en el Fondo. Incluso peor, los países de bajos ingresos que generalmente tienen que llevar a cabo las reformas de ajuste estructural más atroces para poder acceder a capital para su desarrollo, prácticamente no tienen voz en la institución. Más aún, la denominada “segunda fase” de las reformas a ser completada en los próximos dos años, seguramente tendrá como fundamento los indicadores económicos favoritos del Fondo, tales como el PBI y la “apertura” al comercio y las inversiones, lo que implica que a los países de bajos ingresos se les exhortará a liberalizar aún más, y a perseguir metas de crecimiento económico en forma más agresiva que antes, si quieren tener voz en la toma de decisiones a la interna del Fondo.
Sin dudas el Fondo perdió puntos en lo que se refiere a la democracia, el compromiso con la reducción de la pobreza, e incluso una reforma creativa en la cuestión de las cuotas.
Al Banco tampoco le fue demasiado bien. El producto que publicitó en las Asambleas Anuales fue el marco anti-corrupción inspirado por Wolfowitz. En el centro de la estrategia anti-corrupción del Banco se encuentra el Programa de Disponibilidad Voluntaria de la Información (VDP, por su sigla en inglés) mediante el cual los contratistas de los proyectos del Banco son alentados a llevar a cabo sus propias investigaciones e informar sobre actos de corrupción en los proyectos del Banco durante los últimos cinco años, y a comprometerse a dar cumplimiento a las normas del Banco en proyectos futuros. Luego son sujetos a un programa de monitoreo de tres años gestionado por el Departamento de Integridad Institucional del Banco, y a cambio de ello se les garantiza la confidencialidad y el derecho a continuar licitando proyectos financiados por el Banco. Si bien el VDP fue alabado por algunas organizaciones de la sociedad civil, muchas otras señalaron que el programa no sólo protege a las empresas e individuos corruptos de la descalificación, sino que además le permite al Banco cubrir su propia complicidad o negligencia. (2)
Si bien el Banco ha realizado algunos movimientos de alto perfil en los últimos meses, cancelando proyectos identificados como corruptos en Cambodia, India y otros países, hay pocas señales de que el Banco tenga la intención de aplicar las normas de transparencia y anti-corrupción que siempre le exige a los gobiernos para todos los proyectos financiados por el banco y sus a propias operaciones. Los funcionarios de gobierno se ofenden ante los cargos de corrupción, pero la verdad es que muchos son en efecto corruptos y se resisten a que haya controles en el manejo de los presupuestos de los proyectos de cualquier origen. Al mismo tiempo, muchos funcionarios señalan también que los proyectos y programas del Banco continúan siendo formulados y ejecutados sin la supervisión de una tercera parte independiente. Los grandes proyectos de infraestructura son especialmente problemáticos, la licitación, obtención y adjudicación de contratos son conducidas en pequeños grupos cerrados para garantizar la confidencialidad comercial. Los organismos elegidos democráticamente a nivel nacional y local, tienen poco o ningún control de cómo se diseñan ese tipo de proyectos, y tampoco de cómo se seleccionan los contratistas de los proyectos. El Banco aún no ha prestado atención a los llamados de la sociedad civil a que se realicen auditorías independientes para los grandes proyectos de infraestructura.
Otro inconveniente de la estrategia anti-corrupción del Banco es que socava las leyes anti-corrupción nacionales al iniciar procesos paralelos de investigación y resolución. Esto es evidente en proyectos tales como el Proyecto Lesotho Highlands Water, la represa de Bujagali, y numerosos proyectos de minería, gas y petróleo. La Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial (CFI) tiene acciones en algunas de las empresas transnacionales mineras que tienen financiación de la CFI. La CFI también apoya a empresas transnacionales que se sabe han pagado a los funcionarios nacionales para ganar apoyo para sus proyectos. El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a las Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, opera fuera de la jurisdicción de los procesos legales nacionales, e incluso puede iniciar acciones legales contra gobiernos nacionales. Al mismo tiempo, todas las instituciones en el Banco Mundial tienen inmunidad frente a los procedimientos legales nacionales e internacionales en virtud de su carta de fundación.
En ningún lugar del marco anti-corrupción del Banco se menciona la complicidad del Banco en la generación de deudas odiosas. Dada la probada inclinación del Banco a apoyar regímenes dictatoriales, una auditoría transparente e independiente de las operaciones del Banco en varios países, seguramente generaría gran cantidad de evidencia sobre las odiosas deudas generadas por los préstamos del Banco a procesos corruptos y faltos de transparencia.
Pero por otra parte, ¿qué más se puede esperar de un marco anti-corrupción bajo el liderazgo de Paul Wolfowitz?
Tratando de engañar a la sociedad civil
Posiblemente el gran premio por el doble discurso en las Asambleas Anuales de este año debería ir al Banco y al Fondo por sus llamados de atención poco convincentes cuando el Gobierno de Singapur aplicó su fuerza soberana y negó la entrada de muchos representantes de la sociedad civil al país. Si bien las acciones paranoicas del Gobierno de Singapur deben ser condenadas en los términos más fuertes posible, el Banco y el Fondo no pueden escapar de su propio papel y culpabilidad por generar esta situación.
El hecho de que Singapur no era un lugar apropiado para ser sede de las Asambleas Anuales de Banco y del Fondo fue señalado en reiteradas ocasiones por numerosas organizaciones de la sociedad civil desde que Singapur fuera elegido para recibir las Asambleas Anuales. Singapur es bien conocido por su estricto control sobre la libertad de expresión y asociación dentro de su territorio, y sus leyes prohíben la expresión del disenso en cualquier forma, incluyendo las protestas callejeras. Las señales de alerta comenzaron a emerger a principios del año cuando el Gobierno de Singapur -sacudido por las muchas protestas de masas durante la Sexta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Hong Kong, en diciembre de 2005, anunció que cualquier persona que infringiera la ley durante las Asamblea Anuales sería castigada con palizas.
En marzo, se comenzaron a filtrar noticias del estado insular acerca del exhaustivo servicio de vigilancia y las medidas de seguridad que el Gobierno de Singapur había comenzado a poner en funcionamiento para garantizar la seguridad de los delegados a las Asambleas Anuales. El gobierno se rehusó a dar permiso a las organizaciones de la sociedad civil para que organizaran un foro paralelo de debate y discusión, denominado Foro de los Pueblos contra el FMI y el BM. En lugar de eso destinó un espacio de diez por cuatro metros en el Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones Suntec de Singapur -el lugar donde se realizaban las Asambleas Anuales-- como el único lugar donde se permitirían acciones de protestas. Cualquier reunión que se realizara fuera del área atentaría contra la ley de Singapur, y por lo tanto sería penalizada en concordancia con la ley de Singapur, por ejemplo con palizas.
Las Gerencias del Banco y del Fondo hicieron caso omiso a las preocupaciones de la sociedad civil respecto a la posibilidad de participación libre que tendrían las organizaciones sociales en las Asambleas Anuales, alegando que habían firmado una Memorandum de Entendimiento con el Gobierno de Singapur que otorgaba al Banco y al Fondo el derecho de acreditar participantes de la sociedad civil, y exigía al Gobierno de Singapur “garantizar procedimientos expeditivos para el ingreso al país” de los individuos acreditados. A principios de septiembre el gobierno de Singapur había objetado la participación de 19 personas que habían sido acreditadas para participar en las Asambleas Anuales, con base en “consideraciones relativas a la seguridad, la ley y el orden.” Muy pronto la lista negra creció para incluir a 27 individuos. El mensaje del gobierno era claro: a estas personas no se les permitiría ingresar a Singapur aunque hubieran recibido la acreditación oficial y tuvieran visas válidas de Singapur.
Si bien los departamentos de relaciones públicas del Banco y del Fondo objetaron la lista negra del Gobierno de Singapur, hicieron poco esfuerzo para ejercer presión sobre el gobierno para que anulara su decisión. Las Organizaciones de la Sociedad Civil exhortaron al Banco y al Fondo a no realizar las Asambleas Anuales en Singapur si el gobierno no retiraba la lista negra, pero estas demandas cayeron en oídos sordos. Los/as organizadores/as del Foro Internacional de los Pueblos trasladaron el Foro a Batam, en la vecina Indonesia, y más de 160 Organizaciones de la Sociedad Civil emitieron un llamado a boicotear el programa oficial de las Asambleas Anuales. La situación se deterioró aún más cuando el Gobierno de Singapur comenzó a bloquear el ingreso de individuos que no figuraban en una lista negra conocida. Más de 60 individuos fueron detenidos en el aeropuerto Changi de Singapur -algunos estuvieron allí hasta 18 horas- y fueron sometidos a un interrogatorio bajo custodia, sin que se les permitiera realizar llamadas telefónicas, comer, ingerir líquidos o dormir. Muchos fueron deportados a sus países. El Gobierno no dio ningún tipo de explicación por estas acciones.
Las objeciones del Banco y del Fondo hacia estos malos tratos y acosos fueron débiles y no surtieron efecto. Una declaración muy publicitada de Paul Wolfowitz en la que tildó de “autoritario” a Singapur, y afirmó que lo sucedido le había hecho un enorme daño a la reputación del país, irritó a muchos habitantes de Singapur. (3) Los medios de Singapur informaron que muchos de sus lectores habían escrito cartas protestando porque el Banco y el Fondo estaban utilizando a Singapur como chivo expiatorio por acciones que en realidad eran de su propia responsabilidad. Después de todo, alegaron muchos habitantes del país asiático, Singapur implementó todas esas medidas de seguridad y fue cauteloso a la hora de permitir a la gente ingresar a su territorio, a causa de las Asambleas del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional. En realidad la situación resultante fue tanto responsabilidad del Banco y del Fondo, como del Gobierno de Singapur. Pero en lugar de admitirlo, el Banco y El Fondo desviaban todas las críticas y se las traspasaban al Gobierno de Singapur.
Amantes felices
Para Singapur, el principal atractivo de ser anfitrión de las Asamblea Anuales era sin dudas comercial. Durante los últimos años, Singapur ha estado compitiendo en forma agresiva con sus vecinos para venderse como un centro de última generación de servicios, finanzas, recreación y convenciones. El mantener un control estricto sobre la conducta de sus ciudadanos y las actividades de la sociedad civil ha sido una medida clave que le ha permitido al estado insular atraer capitales que de otro modo podrían dirigirse a otros destinos más democráticos en la región. En las entrevistas de prensa y en los medios, el Gobierno de Singapur reconoció que el permitir protestas públicas por parte de los visitantes los colocaría en una situación política problemática con sus propios ciudadanos a los que no les permite manifestarse. Aparentemente, el último permiso policial para una manifestación fue emitido en 1980.
Las Asambleas del Banco y del Fondo fueron las conferencias de mayor envergadura que se hayan realizado en Singapur hasta la fecha, y el Gobierno hizo todo lo posible para asegurarse que nada empañara la reputación de Singapur de eficacia y seguridad, o afectara sus oportunidades futuras de negocios. La información de los noticieros indicaba que el personal en los comercios, hoteles e industrias de servicios, habían recibido capacitación especial para mejorar los servicios ofrecidos durante las Asambleas Anuales, combinando la eficacia con la “calidez”. Ni siquiera los conductores de automóviles de Singapur quedaron al margen, sino que recibieron un manual de 66 páginas que delineaba lo que se podía y no se podía hacer, incluyendo el tipo de vestimenta y comportamiento adecuado, y el modo en que debían atender el tema de los olores corporales y actuar como guías de turismo.
Se estima que el Gobierno de Singapur gastó unos 100 millones de dólares en los preparativos para las Asambleas Anuales, y seguramente los 16.000 delegados habrán gastado una cifra similar en hoteles, entretenimientos, compras, alimentación y atención médica. También había expectativas de que las empresas de Singapur firmarían acuerdos comerciales lucrativos con ejecutivos de las empresas globales de finanzas y logística que frecuentan las Asambleas Anuales del Banco y del Fondo.
¿Pero qué motivó al Banco y al Fondo para aceptar a Singapur como sede de sus Asambleas Anuales de 2006? No es que el Banco y el Fondo desconocieran el aborrecimiento del Estado de Singapur hacia el disenso y las protestas. El Banco tiene una oficina en Singapur que actúa como centro de sus comunicaciones regionales, e irónicamente, del trabajo con la sociedad civil. (4) Sin dudas, el Banco podría haber previsto la reacción del Gobierno de Singapur ante la posibilidad de que los críticos del Banco y del Fondo se reunieran en ese país.
La verdad es que el autoritarismo sirve tanto a los objetivos del Banco y del Fondo, como a los de Singapur. El Banco y el Fondo tienen un largo historial de apoyo a regímenes dictatoriales en Asia, África y América Latina con el propósito de imponer sus propias políticas y programas pro empresariales y anti populares. El Banco Mundial recientemente le dio a Singapur uno de los primeros lugares por la “facilidad para hacer negocios” en su Escalafón Económico de Hacer Negocios (5). Muchos habitantes de Singapur piensan que la elección de ese país como sede de las Asambleas Anuales, es la forma en que el Banco y el Fondo recompensaron las políticas económicas de Singapur que abrazaron la liberalización del comercio y las inversiones, y abrieron las puertas a las actividades de las empresas multinacionales, sin imponerles normativas complicadas y sin permitir la oposición de los grupos locales.
El sector privado de Singapur tiene fuertes vínculos con el Grupo Banco Mundial. Entre 2002-2004, Singapur se sumó a la lista de donantes del Fondo Fiduciario e hizo el lanzamiento del Fondo Fiduciario de Consultores de Singapur, mediante el cual los consultores de Singapur se aseguran contratos con el Banco para proyectos en los países en desarrollo. En 2005, el sector privado de Singapur nombró a un funcionario especial de enlace en el International Enterprise (IE) de Singapur para facilitar el acceso al Grupo Banco Mundial. El mismo año se conformó la Asociación Comercial de Organizaciones Internacionales (International Organisations Business Association, INTOBA)-- un agrupamiento de empresas con sede en Singapur que se “asocian” al Banco Mundial, al Banco Asiático de Desarrollo y a las Naciones Unidas. La IE e INTOBA organizan seminarios conjuntos sobre contrataciones y relaciones de las empresas con el Banco. (5)
La verdad del asunto es que el Banco y el Fondo no quieren que sus asambleas anuales sean acompañadas por protestas y manifestaciones, no importa si son pacíficas o no. Esto es especialmente cierto en un momento como el actual, donde las organizaciones están reuniendo cada vez mayor evidencia de la irrelevancia e incompetencia del Banco y del Fondo en el mundo del desarrollo y las finanzas, y su incapacidad de hacer frente a las acusaciones de que ambas instituciones sirven a los intereses de Washington DC, y no a las necesidades de otros miembros.
Crece el descontento
El Banco y el Fondo no están en la misma posición de confort en que estaban durante el siglo pasado. Los movimientos sociales, las comunidades locales desplazadas o perjudicadas por los programas del Banco y del Fondo, las organizaciones de la sociedad civil, académicos y analistas independientes, por largo tiempo han hecho un llamado al cierre del Banco y del Fondo. Pero en la actualidad, después de años de ajustes estructurales y pagos de la deuda, medidas de austeridad, estrategias de reducción de la pobreza, préstamos basados en políticas, “reformas” económicas y de gobernanza; apertura comercial, y un sin fin de condicionalidades, la mayoría de los gobiernos de los países en desarrollo ya se han cansado también de las artimañas del Banco y el Fondo. Ellos perciben claramente que están pagándole al Banco y al Fondo mucho más de lo que pidieron prestado, y que son ellos, los “clientes” del Banco y del Fondo, y no los miembros ricos, los que realmente financian estas instituciones, pero que no obstante, tienen poco poder de decisión en su funcionamiento.
El Banco y el Fondo continúan demostrando que tienen altos costos y mucha retórica, pero que son incompetentes e ineficaces. Su “asesoramiento en políticas” es ideológico, prescriptivo y completamente inadecuado para las realidades locales y nacionales. En efecto- la mayoría del personal del Banco y del Fondo no tienen la experiencia necesaria, ni la profundidad que se requiere para rediseñar los marcos de políticas nacionales como lo hacen en la actualidad. Los funcionarios del Banco y del Fondo se quejan del la carga que supone el juego político nacional para la creación de una “política económica apropiada”, pero como lo señala Ngaire Woods, “La Política siempre ha influido al asesoramiento brindado por el FMI y el Banco Mundial....Los proyectos del Banco Mundial, a menudo son encubiertamente modelados por acuerdos pre-existentes de contratos entre grandes empresas respaldadas por gobiernos poderosos y prestatarios(7). En un nivel más esencial aún, los procesos de selección del Presidente del Banco Mundial y del Director del Fondo Monetario Internacional, son nombramientos políticos en los que los países en desarrollo no tienen poder de decisión.
El descontento de las grandes mayorías del mundo hacia el Banco y el Fondo está creciendo y se está tornando cada vez más visible. Muchos gobiernos de países en desarrollo están sumando sus voces a los crecientes movimientos ciudadanos globales que llaman a un replanteamiento fundamental de la ideología, política y funcionamiento de los mellizos de Bretton Woods. A pesar del hecho de que muchos de estos gobiernos no necesariamente son los adalides de la democracia, ellos no pueden continuar ignorando las voces de sus propios ciudadanos por mucho tiempo más. Y a diferencia del Banco y del Fondo, la mayoría de los gobiernos (al menos hipotéticamente) rinden cuentas a sus ciudadanos.
* Shalmali Guttal es investigadora de Focus on the Global South. Se la puede contactar ent s.guttal@focusweb.org
Notas
1. "IMF adopts quota proposal amidst disquiet by many." TWN Info on Finance and Development (Oct 06/03). 2 de octubre de 2006. Red del Tercer Mundo. www.twnside.org.sg
2. "Wolfowitz to push anti-corruption program at World Bank meeting." Odious Debts Online, 15 de septiembre, 2006. www.OdiousDebts.org
3.http://article.wn.com/view/2006/09/15/Wolfowitz_calls_Singapore_activist_ban_authoritarian/
4.http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/COUNTRIES/EASTASIAPACIFICEXT/SINGAPOREEXTN/0,,contentMDK:20146406~menuPK:290565~pagePK:141137~piPK:141127~theSitePK:272832,00.html
5.http://www.doingbusiness.org/EconomyRankings/Default.aspx?direction=asc&sort=1
6.http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/COUNTRIES/EASTASIAPACIFICEXT/SINGAPOREEXTN/0,,contentMDK:20146406~menuPK:290565~pagePK:141137~piPK:141127~theSitePK:272832,00.html
7. "The Globalizers in Search of a Future: Four reasons why the IMF and World Bank must change, and four ways they can. " Ngaire Woods. Abril 2006. Center for Global Development. www.cgdev.org
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MICROCRÉDITO, MACRO PROBLEMAS
por Walden Bello*
[Publicado el Domingo 15 de Octubre de 2006 por The Nation. Este artículo está disponible en inglés en la Internet en http://www.thenation.com/doc/20061030/bello].
(Traducción: ALAI).
El
otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Muhammad Yunus, considerado
el padre del microcrédito, sobreviene en un momento en que el
microcrédito se ha convertido en una especie de religión
para muchas personas con poder, fortuna o fama. Hillary Clinton habla
regularmente sobre su viaje a Bangladesh, patria de Yunus, donde se
sintió "inspirada
por el poder de estos préstamos
que ayudan incluso a las mujeres más pobres a iniciar
negocios, permitiendo que sus familias -y sus comunidades- salgan de
la pobreza".
Al
igual que la liberal Clinton, el neoconservador Paúl
Wolfowitz, ahora presidente del Banco Mundial, también se ha
sumado a la religión, luego de un reciente viaje al estado de
Andhra Pradesh, de la India. Con el fervor del convertido, él
habla del "poder transformador" del
microfinanciamiento:
"Pensé que quizá éste era un solo proyecto
exitoso en una aldea, pero entonces fui a la aldea siguiente y
encontré la misma historia. Esa noche, encontré más
de cien mujeres líderes de grupos de autoayuda, y me di cuenta
que este programa estaba abriendo oportunidades para las mujeres
pobres y sus familias en todo un estado de 75 millones de
personas".
No cabe duda que Yunus, economista de
Bangladesh, concibió una idea ganadora que ha transformado las
vidas de muchos millones de mujeres pobres, y quizás solo por
eso, él merece el premio Nobel. Pero Yunus -por lo menos el
joven Yunus, que al inició no contaba con la ayuda de
instituciones globales- no veía su Banco Grameen como panacea.
Son otros, como el Banco Mundial y las Naciones Unidas, quienes lo
han elevado a ese estatus (y, algunos dicen que a Yunus también
le han convencido que es una panacea), de modo que el microcrédito
se presenta ahora como una vía del desarrollo relativamente
indoloro. Mediante su dinámica que establece la
responsabilidad colectiva del reembolso de un grupo de mujeres
prestatarias, es cierto que el microcrédito ha permitido de
hecho a muchas mujeres pobres revertir la pobreza aguda.
Toda
vez, son principalmente las moderadamente pobres, más que las
muy pobres, quienes se benefician de ello, y son pocas quienes pueden
afirmar que han salido permanentemente de la inestabilidad de la
pobreza. Asimismo, no muchas pretenderían que el grado
de
autosuficiencia y la capacidad de enviar sus niños a la
escuela, que resulta del microcrédito, sean indicadores de
haber escaldo a niveles de prosperidad de la clase media. Como lo
anota la periodista económica, Gina Neff, "después
de 8 años de pedir préstamos, el 55% de los hogares de
Grameen todavía no puede resolver sus necesidades alimenticias
básicas; de modo que muchas mujeres utilizan sus préstamos
para comprar alimentos, en lugar de invertirlos en un negocio".
En
efecto, Thomas Dichter, quien ha estudiado el fenómeno a
fondo, afirma que la idea de que el microfinanciamiento permite que
sus beneficiarios pasen de la pobreza a ser microempresarios está
inflada. Al esbozar la dinámica del microcrédito,
Dichter sostiene: "Sucede que los clientes con la mayor
experiencia comenzaron utilizando sus propios recursos, y aunque no
han progresado mucho -y no pueden, porque el mercado es sencillamente
demasiado limitado- tienen un volumen de ventas suficiente como para
seguir comprando y vendiendo, y probablemente lo harían con o
sin el microcrédito. Para ellos, los préstamos se
desvían a menudo al consumo, al contar de pronto con un monto
relativamente grande, un lujo que no les permite su volumen diario de
ventas". Concluye: "definitivamente, el microcrédito
no ha hecho lo que la mayoría de entusiastas del microcrédito
pretenden que puede hacer: funcionar como capital dirigido al aumento
de la renta de una actividad empresarial".
De
allí, la gran paradoja del microcrédito, como lo
expresa Dichter, que: "es poco lo que la gente más pobre
puede hacer productivamente con el crédito; y quienes pueden
hacer más, en realidad no necesitan tanto el microcrédito,
sino cantidades más grandes, con condiciones de crédito
distintas (a menudo a más largo plazo)".
En
otras palabras, el microcrédito es una gran herramienta como
estrategia de supervivencia, pero no es la clave del desarrollo, que
exige no solamente inversiones masivas, intensivas en capital, y
dirigidas por el Estado, para construir industrias, sino también
atacar frontalmente las estructuras de la desigualdad, tales como la
propiedad concentrada de la tierra, que sistemáticamente
privan de recursos a los pobres para escapar de la pobreza. Los
programas de microcrédito terminan coexistiendo con estas
estructuras enraizadas, sirviendo como red de seguridad para la gente
excluida y marginada por ellas, sin transformarlas. No, Paul
Wolfowitz; el microcrédito no es la clave para poner fin a la
pobreza que existe entre las 75 millones de personas en Andhra
Pradesh. Siga soñando.
Quizás
una de las razones de tal entusiasmo por el microcrédito en
los círculos del establishment, hoy en día, es que se
trata de un mecanismo basado en el mercado, que ha gozado de un
cierto éxito, justamente cuando otros programas basados en el
mercado se han estrellado. Los programas de ajuste estructural que
han promovido la liberalización del comercio, la desregulación
y la privatización, han traído mayor pobreza y
desigualdad a la mayor parte del mundo en desarrollo, durante el
último cuarto de siglo, y han convertido al estancamiento
económico en una condición permanente. Muchas de las
instituciones que promovieron y siguen promoviendo estos fallidos
macro programas (a veces bajo nuevas etiquetas como los "Papers´
de Estrategia de Reducción de la Pobreza"), como el Banco
Mundial, son a menudo las mismas que promueven los programas de
microcrédito. En términos generales, el microcrédito
se puede considerar como la red de seguridad para millones de
personas que se encuentran desestabilizadas por las macro fallas a
gran escala engendradas por el ajuste estructural.
Sí
se han producido avances en la reducción de la pobreza en
algunos lugares, como China, donde, contrariamente al mito, son las
políticas macro dirigidas por el Estado, y no el microcrédito,
el factor central para sacar de la pobreza a unos 120 millones de
chinos.
Entonces,
probablemente la mejor manera de honrar a Muhammad Yunus es decir,
sí, él merece el premio Nobel por haber ayudado a
tantas mujeres a hacer frente a la pobreza. Sus acólitos hacen
un descrédito a este gran honor, e incurren en la demagogia,
cuando reivindican que él ha inventado una nueva forma
compasiva de capitalismo -el capitalismo social o el "empresariado
social"- que sería la bala mágica para terminar
con la pobreza y para promover el desarrollo.
* Walden Bello
es profesor de sociología y administración pública
en la Universidad de las Filipinas, y director ejecutivo de Focus on
the Global South.
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Enfoque Sobre Comercio es un boletín mensual de distribución electrónica, publicado por Focus on the Global South, que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias regionales y mundiales de la economía y el comercio, la economía política de la globalización y las luchas populares de resistencia y alternativas al capitalismo mundial. Sus contribuciones y comentarios son bienvenidos, escriba a n.bullard@focusweb.org y comercioredes@gmail.com
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