Enfoque sobre Comercio
Nº 123, Agosto 2006
EN ESTA EDICIÓN: Hace apenas unas semanas, una misión de parlamentarios y representantes de la sociedad civil de India, Filipinas y Brasil llegó a Beirut. La delegación incluía a Walden Bello y Herbert Docena de Focus on the Global South, junto a compañeros de La VÍa Campesina, la central sindical (CUT) de Brasil, el movimiento por la paz de India, parlamentarios de la India y Filipinas, un periodista y un intérprete. El motivo del viaje era expresar solidaridad y su mensaje –que está reflejado en los distintos artículos y declaraciones que presentamos aquí—es uno de respeto por el sufrimiento y el coraje del pueblo libanés, y de clamor por justicia en el Medio Oriente.
** REPORTAJES **
11 de agosto
NASRALLAH: EL NUEVO HÉROE DEL MUNDO ÁRABE
Seema Mustafa
12 de agosto
UN ESPÍRITU INQUEBRANTABLE PUEBLA LAS CARRETERAS DE LA MUERTE
Seema Mustafa
13 de agosto
SIGUIENDO EL RASTRO DE LA DESTRUCCIÓN: INFORME DESDE EL LÍBANO (1)
Walden Bello
SURGEN ESPERANZAS DE UNA TREGUA ENTRE LOS NUBARRONES DE LA GUERRA
Seema Mustafa
14 de agosto
BAJO LAS BOMBAS HASTA EL ÚLTIMO MINUTO: INFORME DESDE EL LÍBANO (2)
Walden Bello
JÚBILO E INQUIETUD EN BEIRUT
Herbert Docena
UN DÍA AGRIDULCE: INFORME DESDE EL LÍBANO (3)
Walden Bello
15 de agosto
¿PORQUÉ ACEPTÓ LA RESISTENCIA LIBANESA LA RESOLUCIÓN 1701?
Feroze H. Mithiborwala
** DECLARACIONES Y COMUNICADOS DE PRENSA **
COMUNICADO DE PRENSA: DELEGACIÓN INTERNACIONAL DE PAZ VISITA EL LÍBANO
DECLARACIÓN DE LA MISIÓN INTERNACIONAL DE PAZ DE PARLAMENTARIOS Y ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL, SOBRE EL CESE DE HOSTILIDADES EN EL LÍBANO
COMUNICADO DE PRENSA: HALLAZGOS Y CONCLUSIONES DE LA MISIÓN INTERNACIONAL EN EL LÍBANO
DECLARACIÓN DE LA VÍA CAMPESINA SOBRE SU PARTICIPACIÓN EN LA MISIÓN DE SOLIDARIDAD CON EL LÍBANO
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NASRALLAH: EL NUEVO HÉROE DEL MUNDO ÁRABE
por Seema Mustafa*
(Este artículo fue publicado primero en Asian Age http://www.asianage.com/)
DAMASCO, 11 de agosto de 2006: “Nasser en 1956, Nasrallah en 2006”—El mundo árabe encontró un nuevo héroe, la figura que ha venido buscando para que actúe como catalizador para unir al mundo árabe y generar una agenda que lo englobe y una misión común. Sayyed Hassan Nasrallah, el carismático líder de Hezbollah, ha ocupado claramente esta posición y ha sido abrazado por los pueblos del oeste asiático como el “héroe”.
Grandes carteles con el retrato del líder de Hezbollah nos miran desde las calles, muchos de ellos con un fondo que muestra armas evidentemente mucho más sofisticadas que las que tiene la organización. Hace exactamente un mes desde que Nasrallah y sus hombres capturaron a los israelíes con poco más que agallas y determinación para sostenerse, mientras en las tiendas y las casas la población ha estado pegada a la radio y a Al Jazeera, saludando cada golpe exitoso con vivas y aplausos. El taxista, aún sin hablar nada de inglés, se dio maña para comunicarnos que Nasrallah es el nuevo líder de las masas árabes, un sitial que se ha ganado por enfrentarse al poder militar de Israel y Estados Unidos.
Los diarios en Kuwait y en Siria, apenas tienen espacio para algo que no sea la agresión israelí al Líbano; tanto el tono como el tenor de las noticias sugieren que el mundo árabe no está dispuesto a tolerar gobiernos que no manifiesten un apoyo total al pueblo del Líbano y al líder de Hezbollah. Hosni Mubarak, presidente de Egipto, considerado el líder de uno de los regímenes cercanos a Estados Unidos, tuvo que rendirse ante la presión de la opinión pública en las calles y enviar a su propio hermano –que es también ministro de trabajo—con una gran delegación a Beirut a expresar su apoyo a Nasrallah y sus combatientes. Arabia Saudita, que había manifestado al principio una actitud crítica frente a Hezbollah, cambió su posición y manifestó su apoyo a la organización y exigió un cese del fuego inmediato.
Ahora los informes periodísticos están todos señalando que Israel ha perdido la guerra diplomática, y está en camino de perder incluso la guerra militar si no es cuidadoso. Los informes sugieren que Hezbollah ha perdido menos combatientes y que las verdaderas víctimas han sido los civiles libaneses, mientras todos los diarios muestran imágenes horribles de muerte y destrucción. Israel por otra parte, según los informes, ha perdido más soldados y muy pocos civiles lo que es una muestra clara de que Hezbollah está peleando una guerra contra el ejército mientras que Israel tiene a civiles inocentes como blanco. En la batalla por Bint Jbeil, fueron los israelíes quienes se batieron en retirada tras la caída en combate de nueve de sus soldados. Hay informes de prensa que dicen que Israel tuvo que evacuar un poblado en su propio territorio, algo que según los diarios, sucede por primera vez en la historia.
Significativamente, la guerra de un mes que los árabes ya proclaman como una “victoria” de Hezbollah, ha derrotado los planes estadounidenses para el oeste asiático en dos áreas cruciales. Por un lado, Nasrallah, a quien los funcionarios describen como un líder “secular”, ha superado completamente a Osama Bin Laden de Al Qaeda como el verdadero héroe del mundo árabe. No hay ninguna persona en Damasco que no esté orgullosa del líder de Hezbollah, a quien la población identifica crecientemente como el nuevo Nasser. Tiene una visión de unidad y es el hombre que hoy los árabes dicen abiertamente les gustaría que los dirigiera.
Por otra parte, y ésta es probablemente la consecuencia más importante de esta guerra, se ha generado un puente –por obra de Hezbollah—para zanjar la división entre Sunitas y Chiítas promovida por Estados Unidos y Occidente. La popularidad de Nasrallah atraviesa ambos grupos, y todo el mundo árabe se alinea detrás de la figura del líder de Hezbollah. Hamas, cuyas relaciones con Hezbollah no han sido particularmente buenas, ha salido abiertamente a apoyarlo. “Lucha, Hezbollah” es la nueva canción de los integrantes de Hamas, según dicen los diarios locales. El Primer Ministro del Líbano Fouad Siniora ha expresado su apoyo a Hezbollah. Los grupos sunitas están manifestando abiertamente su apoyo, al igual que los gobiernos. Turquía por ejemplo, ha cortado sus lazos militares con Israel y se rehúsa a comprarle más armas.
Una tercera consecuencia de la guerra que puede tener repercusiones estratégicas importantes, es que el poderío del ejército israelí se ha visto “amenazado” por primera vez en décadas. El entusiasmo en realidad deriva de que ha quedado en evidencia que Israel no es invencible, y que un ejército de soldados firmes armados con poco más que unos cohetes poco sofisticados, puede mantener a raya a Israel y Estados Unidos. Esto es lo que están señalando los columnistas de los periódicos árabes, que informan extensamente las inteligentes tácticas de Hezbollah y su capacidad para manejar la estrategia de la guerra. Con su expresión sonriente, Nasrallah ha superado a los jefes de gobierno y es claramente más popular que los déspotas que gobiernan muchos de los países en esta parte del mundo.
Aquí se ve a Estados Unidos y a Israel como una sola entidad; en uno de los principales diarios en inglés se puede ver la foto de un soldado israelí usando una bandana con la bandera estadounidense. Los comentarios de la Secretaria de Estado estadounidense Condolezza Rice en su visita reciente a Israel, cuando dijo que el mundo estaba siendo testigo de los dolores de parto de un nuevo Oriente Medio, llevaron a un periódico libanés a calificarla como la “partera del infierno”. La ira es palpable, y por primera vez en años, el mundo árabe alza su voz bien fuerte. Esto no pasó en 1982, cuando todos estaban divididos, pero está pasando hoy, y esta unidad es por sí misma un hecho formidable para los gobiernos así fortalecidos, y para Occidente, que todavía no ha exigido inequívocamente un cese del fuego y el retiro de las fuerzas israelíes del Líbano.
* Seema Mustafa es una de doce integrantes de la Misión Internacional de Paz de Parlamentarios y Organizaciones de la Sociedad Civil que actualmente visita el Líbano. Es editora residente de Asian Age.
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UN ESPÍRITU INQUEBRANTABLE PUEBLA LAS CARRETERAS DE LA MUERTE
por Seema Mustafa*
(Este artículo fue publicado primero en Asian Age http://www.asianage.com/)
BEIRUT, 12 de agosto de 2006: El Líbano es un país que claramente no ha perdido su temple, pero está preocupado, triste, y, nadie dudará en decirle, “muy pero muy enojado”. El viaje de ocho horas por carretera de Damasco hasta Beirut a través de una ruta tortuosa que nos lleva todo a lo largo de la costa hasta el punto de control de Daebouissie para entrar al norte del Líbano, está marcado por los signos de la devastación, la huída de los refugiados y una nación que no ha perdido su capacidad de recuperación y que se ha cerrado filas detrás de Hezbollah y de su carismático líder de 48 años, Sayyed Hassan Nasrallah.
Familias con hijos chicos se apilan en largas colas en medio del calor con sus autos abollados, esperando que revisen sus papeles para entrar a Siria. Una madre joven con cuatro niños pequeños nos cuenta que su casa no fue bombardeada. “No queríamos irnos pero estamos obligados porque los niños se aterrorizan cuando ven venir los aviones israelíes” nos dijo. Un padre, sentado con dos jóvenes brillantes hablando en un inglés perfecto, deja su hogar en el norte del Líbano para ir a Damasco. ¿Por cuánto tiempo? Sacude los hombros, “Quién sabe, pero volveremos”. Sus hijos son sombríos, pero están resignados a que verán interrumpidos sus estudios ahora que la guerra se ha extendido al norte, y se han cerrado las escuelas. Los niños pequeños de las familias de refugiados mendigan para comer y algunos se ofrecen a lustrar los zapatos a cambio del dinero que tanto necesitan.
A tres kilómetros de la frontera comienzan a verse las señales de la agresión israelí. Justo cuatro horas antes que pasáramos por allí, los aviones israelíes atacaron un puente y lo destruyeron. Éste es al parecer el patrón general, ya que todos los puentes a lo largo de la ruta han sido bombardeados, y ahora los libaneses deben utilizar caminos laterales para viajar. La principal carretera entre Siria y Beirut está inutilizada porque ha sido blanco de las bombas en toda su extensión y no hay caminos laterales que se puedan usar. En Haissa, en un bombardeo hace 24 horas, murieron doce personas y diez resultaron mal heridas en un ataque aéreo israelí. Hace cinco días, el blanco fue un campo de refugiados palestinos cercano a Trípoli, y los aviones israelíes atacaron un puesto policial donde murieron ocho policías libaneses. Un poco más adelante en nuestro camino, encontramos otro puente destruido hace seis días; hubo víctimas pero no hay nadie en los alrededores para darnos las cifras. Allí está un auto completamente incendiado, mudo testimonio de que también hubo muertes en ese ataque. No queda un sólo puente intacto tras los ataques aéreos de la semana pasada que destruyeron esa infraestructura tan valiosa en el norte del Líbano, un lugar que oficialmente no era un blanco para los israelíes.
El otro blanco visible en la zona son las estaciones de combustible. Ahora, el Líbano no tiene combustible; en Abi Shamra, vemos una enorme estación devastada conjuntamente con un puente y los postes eléctricos cercanos. Este ataque también tuvo lugar el sábado de mañana. Ciudadanos libaneses han subido los postes y están intentando restaurar la electricidad mientras otros nos muestran la devastación y expresan su enojo. Diez kilómetros dentro del territorio del Líbano era evidente que los blancos israelíes no eran militares por su características sino que todos los esfuerzos apuntaron a destruir la infraestructura, parar el suministro de gas, alimentos y los productos esenciales al impedir el paso de los camiones que no pueden circular por los caminos laterales, y hacerle la vida imposible a los civiles libaneses. “Están luchando contra nosotros, no contra el ejército, nuestro Hezbollah lucha contra su ejército, no contra su población civil”, señala con calma un libanés.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas quizás haya aprobado una resolución, pero aquí en el norte o el sur del Líbano no ha habido ninguna tregua de la ofensiva israelí.
Los bombardeos continúan, y en Beirut los hoteles, los mercados y las plazas se llenan de personas desplazadas provenientes del sur. El pequeño hotel donde nos estamos quedando está atestado con libaneses desplazados: las mujeres con lágrimas en los ojos, los hombres apenas pueden hablar sin que la emoción los embargue, ya que la mayoría ha visto sus casas destruidas y la muerte de sus familias. Una hermosa mujer sentada en el lobby del hotel mientras fuma un hookah tradicional, me dice como si hablara del tiempo: “Mi casa ha desaparecido totalmente, no creemos que esto se vaya a detener. Estamos aquí ahora, mañana este mismo hotel podría no ser seguro”. Hay temor en la mirada de su pequeña hija, que acaba de dar sus exámenes del último año escolar pero no sabe qué va a pasar con ella y su familia. Son de Tiro.
Israel está usando bombas de fósforo blanco, pero hasta ahora no hay rastros de bombas con cabeza de uranio. Se usaron bombas de dos toneladas en el vecindario. Las localidades civiles están virtualmente destrozadas en el sur de Beirut y los suburbios. Esta ciudad habitualmente llena de luces es hoy una ciudad fantasma. Según un activista: “Es una guerra de muy alta intensidad”. Los negocios han cerrado las cortinas metálicas y solamente los letreros hablan de un Beirut que es famoso en todo el mundo por su vida nocturna. Casinos, hermosos complejos turísticos de lujo a lo largo de la costa y salones de belleza hablan de otro mundo, pero todo lo que se ve ahora es a la gente apurada y tensa, que durante las horas de luz intenta conseguir algo de combustible o alimentos, y terminar sus asuntos antes que los aviones de guerra israelíes vuelvan a barrer la ciudad.
Los libaneses de Beirut han comenzado a recibir llamadas telefónicas en sus celulares. Es el método de guerra sicológica que Israel ha perfeccionado.
La voz en el teléfono transmite este mensaje: “Éste es el ejército israelí. Si usted está muy cerca de Hezbollah le aconsejamos que no siga en contacto con ellos. Los vamos a arrasar y no queremos que usted salga herido”. El objetivo es crear miedo, pero los libaneses que nos cuentan esto comentan “todos nos reímos, es tan infantil, tan estúpido”. Dicho sea de paso, este informe está siendo redactado después que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara la resolución que ha traído un alivio a la región. Nadie en Beirut espera mucho de esta resolución, y si bien puede haber alguna esperanza, también está claro que existe una firme resolución de seguir a “Hezbollah y cualquier decisión que tome”. Hezbollah ha dejado claro que espera que el gobierno libanés adopte la decisión correcta “por el bien de la nación” y que ellos la respetarán. Para el pueblo que vive bajo el terror, esto es semántica; para ellos la guerra terminará, al decir de hasta el último niño, solamente después que “Israel se retire de nuestras tierras y podamos irnos a casa”.
* Seema Mustafa es una de doce integrantes de la Misión Internacional de Paz de Parlamentarios y Organizaciones de la Sociedad Civil que actualmente visita el Líbano. Es editora residente de Asian Age.
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SIGUIENDO EL RASTRO DE LA DESTRUCCIÓN: INFORME DESDE EL LÍBANO (1)
por Walden Bello*
BEIRUT, 13 de agosto de 2006: Las heridas de la guerra se hicieron evidentes poco después que cruzamos la frontera entre Siria y el Líbano a las 11:30 de la mañana del 12 de agosto. En Haissa, a unos tres kilómetros del paso de frontera de Dabboussiyeh, pasamos por las ruinas de un puente bombardeado por los aviones de guerra israelíes el día anterior. Los pobladores locales nos cuentan que 12 personas murieron y 10 resultaron heridas, todos ellos civiles.
¿Una guerra contra los civiles?
Veinte minutos después, en un lugar llamado Abu Shamra, nos encontramos con los restos de una estación de combustible y un puente, blancos del ataque aéreo israelí apenas ocho horas antes. “Y bien, ¿cuál es la lógica militar detrás de esto?, pregunta Seema Mustafa, periodista india, una de los 12 integrantes de nuestra misión internacional de paz. Es una pregunta que comparten los libaneses que nos cuentan lo que sucedió.
En otros tres lugares, Matfoun, Halat, y cerca del famoso Casino du Lebanon en Jumieh, tuvimos que tomar desvíos al lado de los puentes y los vehículos destruidos por los ataques israelíes. Estos son sitios muy alejados del frente en el sur del Líbano, en una parte del país en donde Hezbollah, el movimiento contra el cual lucha Israel, tiene muy poca presencia. Estas escenas frescas de la destrucción nos golpean con una de las características clave de la ofensiva israelí: ha tomado deliberadamente como blanco infraestructura no militar para que los costos de la guerra para la población civil sean más altos.
Con las pruebas flagrantes de la estrategia israelí de ataques a civiles tan frescas en nuestra memoria, no nos sorprende escuchar al llegar a Beirut, que una caravana de civiles que dejaba la ciudad de Merieyoun en el Sur ha sido atacada por aviones israelíes desde baja altura. El viernes, varios cientos de autos dejaron la ciudad, después de negociaciones entre los israelíes y el ejército no beligerante del Líbano. Mientras se escapan hacia el Norte, fueron repetidamente ametrallados por los aviones israelíes, con el resultado de al menos seis muertos y muchos más heridos. ¿Por qué se violó el acuerdo? Las excusas israelíes fueron desde sostener que fue un “error” a que se “sospechaba que el convoy escondiera guerrilleros de Hezbollah”. Nahla Chahal, una de las coordinadoras de las delegaciones internacionales de la sociedad civil en el Líbano, nos cuenta: “Los ataques deliberados contra los civiles son un nuevo elemento en la reelaboración de las reglas de la guerra que está haciendo Israel. Son sencillamente crímenes de guerra”.
Herbert Docena, uno de los miembros de nuestra delegación que ha pasado bastante tiempo en el Irak ocupado nos comenta: “La diferencia entre Irak y aquí, es que en Irak Estados Unidos parece tener una cierta preocupación por la opinión pública internacional. Aquí, a los israelíes simplemente no les importa la opinión pública. Por eso es mucho más peligroso”.
Israel y Hezbollah: estrategias que contrastan
En una reunión informativa organizada por nuestros anfitriones libaneses a nuestra llegada, se nos indica que el contraste entre la estrategia bélica de los israelíes y Hezbollah resulta evidente cuando se analiza la naturaleza de las víctimas: la mayoría de los más de 1000 libaneses muertos por el ejército israelí son civiles, en cambio la mayoría de los más de 100 israelíes que han muerto en la guerra hasta ahora, son soldados.
Hay, por cierto, un fuerte sentimiento de orgullo por el desempeño militar de Hezbollah que resulta evidente en los informes que nos dan esa noche los representantes de distintos partidos políticos libaneses, entre ellos el derechista Movimiento Patriótico Libre que dirige el General Aoun, el centrista “Tercera Fuerza”, el Partido Comunista del Líbano y el propio Hezbollah. Según el Dr. Issam Naaman de la Tercera Fuerza, la guerra ahora lleva ya 31 días, más que cualquier otra guerra entre árabes e israelíes. “En este momento, está claro que Israel perdió la guerra en el terreno y está tratando de conseguir en el frente diplomático, con el apoyo de Estados Unidos, lo que ha perdido en el campo militar”.
¿Un nuevo Nasser?
La destrucción de unos 34 tanques Mercaba israelíes en las batallas del viernes, la muerte de unos 19 soldados israelíes –el número mayor en este largo mes que lleva la guerra- y el abatimiento de un helicóptero israelí son mencionados como prueba de la victoria de Hezbollah, cuya resistencia a Israel, según las encuestas, cuenta con el apoyo del 87% de los libaneses. Igualmente importante para los árabes, nos damos cuenta mientras nos informan, es que la resistencia exitosa de unos cuantos cientos de guerrilleros de Hezbollah bien motivados y bien entrenados ha terminado la era de humillación de los árabes a manos del poder militar israelí.
“Es verdaderamente interesante y emocionante” comenta Seema Mustafa, la periodista india, “la forma en que el mundo árabe ha cerrado filas detrás de Hassan Nasrallah”. En realidad, este hombre al que un representante de Hezbollah que está presente en el evento se refiere cariñosamente como nuestro líder “cara de niño”, está alcanzando el prestigio que otrora fuera reservado únicamente para Gamal Abdel Nasser, el líder egipcio. Esto me lo hizo ver Taufik, el taxista que nos trajo de Damasco a Beirut, que mientras nos conducía por los desvíos que rodeaban los puentes bombardeados más temprano en el día me dijo “Yo no tengo ningún partido salvo aquel que pueda poner la comida en la mesa de mi familia. Pero la verdad me gusta este hombre Nasrallah. Nos trajo orgullo a todos nosotros los libaneses”.
* Walden Bello es catedrático de Sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un instituto de investigación con sede en Bangkok, Tailandia. Es uno de los miembros de la Misión Internacional de Paz de Parlamentarios y Organizaciones de la Sociedad Civil.
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SURGEN ESPERANZAS DE UNA TREGUA ENTRE LOS NUBARRONES DE LA GUERRA
por Seema Mustafa*
(Artículo publicado primero en Asian Age: http://www.asianage.com/)
BEIRUT, 13 de agosto de agosto de 2006. El proceso del cese del fuego, si es que efectivamente se concreta, ha sido violento y sangriento. Israel redobló su ofensiva contra el Líbano, volviendo a atacar el sur de Beirut después de una pausa de poco más de 24 horas. Un grupo de periodistas internacionales y activistas por la paz fuimos conducidos por integrantes de varios grupos sociales libaneses a los suburbios de Beirut a una hora acordada previamente, para ser testigos de la extensión de la destrucción. Minutos después de dejar el lugar, en la tarde del domingo, llegaban los aviones israelíes y con ellos una lluvia de bombas, mientras el estruendo de las explosiones se oía en toda la ciudad. Para los libaneses, eran portadores de un mensaje: “No quieran volver a la normalidad, todavía estamos aquí”.
El sur de Beirut ha sido arrasado por bombardeos ininterrumpidos desde el 12 de julio, en los que ha habido solamente 6 días de respiro. Calles enteras han desaparecido en esta parte de la capital, que representa la base social del partido Hezbollah y que fue elegida una y otra vez como blanco. La residencia de Sayyed Hassan Nasrallah, Secretario General de Hezbollah fue destruida, al igual que las oficinas de la organización. Numerosos hospitales, maternidades, clínicas, centros comerciales y edificios de viviendas de la población civil presentan hoyos en las paredes y en las calles se ven esparcidos juguetes y utensilios domésticos, recuerdos mudos de que ésta fue alguna vez la parte más animada de la capital del Líbano.
Hezbollah ha pasado las últimas veinticuatro horas rechazando una gran ofensiva israelí. La "resistencia”, como se le dice a nivel popular, está peleando esta guerra de igual a igual o incluso con superioridad, aunque con armas inferiores y sumamente inadecuadas.
Veintisiete tanques israelíes fueron destruidos en el sur del Líbano por los cohetes de Hezbollah, una noticia difundida por los canales de televisión Al Yazira y Al Arabia mostrando imágenes de tanques ocupados por civiles que todavía no han abandonado las zonas del sur. Aparentemente esto no ha tenido mucha repercusión en los medios internacionales, aunque el aeropuerto israelí pasó la noche del sábado dedicado literalmente al bombardeo sistemático de la zona donde sus tanques fueron atacados e inutilizados.
Lo que ha llamado considerablemente la atención en Beirut ha sido el abatimiento de un helicóptero israelí, el primero desde el 12 de julio. Hay que señalar que los cuadros de Hezbollah, siguiendo el ejemplo de Nasrallah, son partidarios de la mesura, y su ideólogo político, el Dr. Ali Fayyad, nos había contado antes que tenían informes no confirmados de que habían derribado un helicóptero. Los informes, que se confirmaron más tarde esa noche, indicaban que el helicóptero fue derribado por un misil de Hezbollah llamado "Waid", término que significa "Promesa". Los rumores callejeros afirman que Hezbollah cuenta con otro misil que puede alcanzar Tel Aviv, llamado “Zilzila”, que significa “Terremoto”.
Israel perdió más de 24 soldados en el día de ayer, según un informe que también ha sido confirmado por las agencias oficiales locales. En su intento de penetrar más profundamente en territorio libanés, las fuerzas israelíes han encontrando una resistencia muy dura, que les ha impedido ingresar en los poblados, a pesar de haberlos bombardeado antes hasta el cansancio, suponiendo haber conseguido de esta forma un estado de sumisión total. La estrategia de guerrilla de Hezbollah, con la fórmula de ataque y retirada, ha demostrado ser sumamente eficaz y ha hecho difícil para las fuerzas israelíes penetrar en los poblados y mantenerlos bajo su poder, a pesar del empuje del avance de sus fuerzas. Al decir de un joven llamado Qasim, que volvió desde Dubai para estar con su familia: “Todavía no han logrado llegar al río Litani. A pesar de su poder, nuestra resistencia les ha impedido avanzar". Israel ha debido pagar costos militares inmensos, porque a diferencia de 1982, cuando logró cercar Beirut sin ningún tipo de resistencia, actualmente le está resultando extremadamente difícil contrarrestar a Hezbollah, y el número creciente de pérdidas ha generado una fisura importante entre el ejército y el gobierno y dentro del propio gobierno israelí.
Ante mi pregunta, el Dr. Fayyad del partido de Hezbollah, describió en forma brillante cómo Hezbollah “ganó” la guerra. Porque no hay ningún libanés en el país, ni ningún ciudadano del mundo árabe que no crea que la resistencia ganó y que Israel ha debido doblegarse política y militarmente, por primera vez desde su existencia como país. Afirmó que es muy importante recordar que Israel es el cuarto ejército más grande del mundo, mientras que Hezbollah no tiene armas y su estructura militar es limitada, con un número de combatientes que apenas asciende a algunos centenares. En el terreno ideológico, dijo, un combatiente de Hezbollah cree que está en la senda correcta, tiene fuertes convicciones, sabe que se sacrifica por su país y es un combatiente con gran autocontrol. Militarmente, participa solamente en actividades de resistencia, y afirmó también que: “hemos pasado estos años preparándonos para enfrentar a Israel, porque siempre creímos que volvería a agredirnos”.
El Dr. Fayyad nos explicó que el primer paso fue adoptar la táctica de la guerrilla. Destacó que esta vez introdujeron los cohetes como un nuevo elemento. “No podemos comprar tanques ni aviones. Además, si pudiéramos, no podríamos introducirlos en el país. Pero es muy sencillo contrabandear cohetes después de comprarlos en el mercado internacional”, afirmó. Hezbollah asigna gran importancia a esta “estrategia de cohetes” y actualmente posee tres tipos de cohetes, eficaces contra tanques, barcos y aviones respectivamente.
Hezbollah logró hundir un barco israelí, y en todo el mundo árabe hay carteles que muestran el retrato de Hassan Nasrallah contra el telón de fondo de un barco que se hunde. Los cohetes y la táctica de guerrilla han hecho que esta agresión termine volviéndose un verdadero problema sin solución para Israel. El Dr. Fayyad destacó que Israel había atacado el Líbano convencido de que lograría invadir Beirut.
Las imágenes de la guerra y la tragedia son más que visibles en Beirut: las escuelas, plazas y hoteles sirven de refugio para los refugiados del sur del Líbano, el sonido periódico de las bombas, los pacientes con quemaduras, fracturas y heridas debatiéndose entre la vida y la muerte en hospitales e intentando aceptar la muerte de sus familiares. Laila yace en una cama y en la cama vecina llora la hermana de su esposo, son las dos únicas sobrevivientes de toda una familia. Laila perdió a su esposo y a sus dos hijos. Su cuñada perdió a sus padres, a su esposo y a su hermano, entre otros. También está Alí, que apenas puede hablar, salió despedido de su camioneta y sufrió lesiones graves mientras intentaba cruzar un puente en Beirut, que fue alcanzado por una bomba israelí.
Nasrallah apareció en la televisión. Solamente hizo declaraciones en la red Manara, que es una red de su confianza, donde dejó claro que no está demasiado conforme con la resolución del cese del fuego, porque busca igualar la agresión de Israel y la resistencia del Líbano. Pero señaló, antes incluso que el gobierno libanés, que estaba dispuesto a apoyar una decisión de cese del fuego, si era lo que resolvía el gobierno. No obstante, fue terminante en que esto estaría condicionado a un cese del fuego israelí, porque como la guerra no había terminado, si Israel continuaba con los bombardeos, Hezbollah tenía derecho a contraatacar. Aclaró que la resolución debía contener una cláusula en la que se condenara a Israel por el asesinato de civiles en el Líbano, y que Israel debía ser obligado a pagar una multa. Estuvo firme, moderado y tranquilo, pero mostrando una gran confianza. Dejó claro que aunque Hezbollah podía continuar con la guerra, quería la paz, y que si Israel detenía la guerra, ellos también. El domingo, en Beirut, a pesar del nuevo bombardeo israelí, se respiraba un aire de cierta expectativa; la esperanza de que finalmente los israelíes se retiraran y volviera la tranquilidad a un país destruido por la guerra
* Seema Mustafa es una de las 12 integrantes de la Misión Internacional de Paz de Parlamentarios y Organizaciones de la Sociedad Civil que se encuentra actualmente en el Líbano. Es editora residente de Asian Age.
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BAJO LAS BOMBAS HASTA EL ÚLTIMO MINUTO: INFORME DESDE EL LÍBANO (2)
por Walden Bello*
BEIRUT, 14 de agosto de 2006, 6:17 AM. Hace unos minutos me despertaron dos explosiones enormes. Sonaban muy cerca, pero probablemente provenían del sur de Beirut. Estoy en el centro de Beirut. El cese al fuego debe comenzar en menos de una hora y los israelíes están bombardeando hasta el último minuto. Son increíbles. Entonces recuerdo que todavía tengo que registrar lo sucedido ayer 13 de agosto.
"Podíamos haber estado ahí”, me comenta calmado Mujiv Hataman, parlamentario de Mindanao, después de que se confirma que las explosiones que oímos minutos antes eran producto de la caída de proyectiles israelíes en los barrios chiítas del sur de Beirut donde habíamos estado apenas un par de horas antes.
"Las imágenes de edificios arrasados y escombros todavía humeantes, y de autos aplastados y cubiertos de polvo todavía están frescas. También recuerdo el oso de peluche, el coche de bebé y los libros que vi al trepar entre las ruinas de un edificio de doce pisos en el barrio de Haret Hreik”.
"El día más peligroso”
"Hoy es el día más peligroso de esta guerra”, nos dice el gerente del restaurante cuando los integrantes de la delegación nos sentamos a almorzar, agradecidos por nuestra buena suerte y muy enojados con los israelíes. “Saben que la gente va a bajar la guardia ahora que se acordó el cese del fuego. Pero quieren hacernos sentir inseguros hasta el último minuto”.
Nahla Chahal, militante libanesa que coordina la visita de nuestra delegación de doce parlamentarios y organizaciones de la sociedad civil, lo confirma: “No pueden aceptar el hecho de que no lograron derrotar a Hezbollah, y por eso van a aterrorizar a la población civil hasta el final”.
Después de recorrer las ruinas del sur de Beirut, nos trasladamos al Hospital General de la Universidad de Beirut. Visitamos brevemente a Firas Chahal, un hombre de 27 años que sufrió heridas internas y externas al ser despedido del minibús en el que viajaba cuando un jet israelí bombardeó el puente en el Casino du Liban, el mismo que debíamos bordear en nuestro camino a Beirut.
En una habitación vecina está confinada Khaleek Mahmoud, una abuela de 68 años. Sus piernas fueron destrozadas cuando el techo de su casa se le cayó encima, mientras los aviones de guerra israelíes reducían a escombros su poblado en el sur del Líbano. “Israel es un estado tiránico", nos dice. ”Deberían ir y verlo con sus propios ojos”.
Los niños de la guerra
Después de visitar el hospital nos vamos enseguida a la Ecole El Ghoul en el centro de Beirut, que funciona como refugio temporal para 355 personas de 66 familias de la zona sur. Un millón de libaneses fueron desplazados por la guerra, por lo tanto las condiciones en que se encuentran son las típicas de un tercio de la población. “La integración de los refugiados en sus antiguos barrios es un asunto muy problemático”, afirma Nahla Chahal. “Hezbollah, sin embargo, está haciendo los máximos esfuerzos por proporcionar los servicios sociales necesarios para apoyar a las personas en esta escuela”.
Niños y adolescentes llenan el patio, saludan a nuestra delegación con alegría y aprovechan cada oportunidad de sacarse una foto. Por un momento, al enfrentarnos a este mar de sonrisas, la guerra parece estar muy lejos. Los más jóvenes comienzan de inmediato a gritar vivas cuando Vijaya Chauhan, una de las integrantes de nuestra delegación que ha trabajado con mujeres y niños en India, los saluda y empieza a conversar con ellos. Luego prorrumpen en un canto que invoca el nombre de Hassan Nasrallah, el líder de Hezbollah, cuya traducción aproximada sería: “Nasrallah, estamos contigo /puedes bombardear Tel Aviv”.
Un pueblo estoico
Después del almuerzo, en medio de los estruendos de las bombas israelíes que caen sobre el sur de Beirut, pasamos la mayor parte de la tarde con ONG libanesas evaluando la medida del desastre humanitario y ecológico, y planificando la cooperación posterior al cese del fuego. Dos grandes explosiones interrumpen la discusión, pero nuestros anfitriones libaneses continúan hablando, mientras nos aseguran que se trata de los barcos de la armada israelí que bombardean el sur de Beirut a una pocas millas de allí.
Durante la cena en un restaurante esa misma noche, los estruendos de las explosiones en el sur de Beirut no impiden que siga el bullicioso festejo de una mesa vecina. Los israelíes están bombardeando hasta el último minuto para aterrorizar a los libaneses. Sin embargo, no está dando resultado. Este pueblo está muy enojado, pero están acostumbrados a la guerra y no están dispuestos a permitir que la guerra les impida vivir a su manera. Son un pueblo valiente y estoico.
* Walden Bello es catedrático de Sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un instituto de investigación con sede en Bangkok, Tailandia. Se encuentra en Beirut como parte de una misión internacional de paz de parlamentarios y organizaciones de la sociedad civil.
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JÚBILO E INQUIETUD EN BEIRUT
por Herbert Docena*
BEIRUT, 14 de agosto de 2006. Hussein Choumer está parado en una esquina del distrito de Haret Hreik en los suburbios del sur de Beirut. A su alrededor hay montañas de escombros, los restos de más de 100 edificios residenciales, en su mayoría de diez pisos, arrasados por los misiles israelíes y ahora convertidos en monumentos a la destrucción. Libros, toallas, lavarropas y colchones están esparcidos por las calles, cubiertos por una capa gruesa de polvo de hormigón y cenizas. La última página de un calendario muestra el día en que todo comenzó: el 12 de julio; las agujas del reloj de una tienda se detuvieron a las 12:25. En el aire se percibe una extraña mezcla de suciedad y pólvora.
Hussein, su esposa y sus tres hijos vivían aquí. Su casa desapareció. No obstante, “considero que mi pérdida es ínfima”, afirma Hussein. “Lo que importa es que nuestros hermanos están luchando en el sur del Líbano. Y mientras luchan, me están devolviendo mi casa”. Dos horas más tarde, una descarga de bombas ‘rompe-bunker’ israelíes cae nuevamente sobre el barrio.
Sesenta de las miles de familias que perdieron sus hogares en estos suburbios están acampando en una escuela en el centro de Beirut. Fuera del edificio, un gran retrato del líder de Hezbollah, Sheik Hassan Nasrallah, cuelga en el centro de una cuerda de tender la ropa sobre la calle angosta. En el interior del edificio los ánimos no están para nada abatidos. Más de cien niños corren y juegan en el pequeño patio. Poco tiempo después, comienzan a cantar: “¡Amamos a Nasrallah!” Los adultos acompañan el canto. Estas familias acaban de perder todo. Y sin embargo manifiestan una gran alegría.
Con más de 1.400 muertos, más de 3.000 heridos, más de un millón de desplazados y distritos enteros de la ciudad en ruinas, el Líbano recibió hoy el “cese de hostilidades” con una mezcla de asombro y ansiedad, lamentos y celebración.
La tenacidad de la familia de Hussein y las otras familias desplazadas es quizás una de las muestras más evidentes de la imposibilidad de Israel de lograr los objetivos militares que subyacen a esta guerra. Si el propósito del bombardeo aéreo masivo y el arrasamiento de los poblados que ha tenido lugar durante treinta días era atemorizar al pueblo, como creen muchos libaneses, entonces es posible que el resultado sea justamente lo contrario.
En el sur, donde la lucha y la devastación fueron más intensas, el sonido de las explosiones proviene de petardos y disparos de celebración y no de la artillería y las bombas. A las 8:15 de la mañana, apenas quince minutos después del inicio del cese del fuego, miles de familias comenzaron a volver a sus poblados vacíos. Si la aspiración de Israel fue la limpieza étnica del sur, al parecer sus esfuerzos por ahora han fracasado.
"Hezbollah le ofrenda su victoria al pueblo libanés”, afirmó el Dr. Ali Fayyad, miembro del secretariado político del partido de Hezbollah. Una ofrenda que al parecer muchos libaneses han aceptado de inmediato. En la noche, exactamente a la misma hora en que el Presidente de EE.UU. George Bush aparecía en televisión calificando a Hezbollah como “terroristas que quieren privar al pueblo libanés de su libertad”, caravanas de jóvenes manifestaban por las calles de Beirut soplando cornetas, vitoreando a voz en cuello y agitando las banderas de Hezbollah y del Líbano. En las esquinas, jóvenes y viejos por igual reunidos en pequeños grupos, repartían fotos de Nasrallah a los automovilistas.
A pesar de los persistentes intentos para mostrar a Hezbollah como una “organización terrorista” aislada, de musulmanes chiítas, la mayoría de la población libanesa --incluso cristianos y musulmanes sunitas-- han apoyado a este grupo. Una encuesta local realizada recientemente muestra que el 87% de la población apoya a Hezbollah, incluidos cuatro de cada cinco cristianos y drusos y nueve de cada diez musulmanes sunitas.
Pero si bien la mayoría de los libaneses reconocen el liderazgo de Hezbollah en la lucha contra Israel, lo que muchos describen sistemáticamente como la “resistencia nacional” es una coalición amplia que incluye prácticamente a todas las fuerzas políticas importantes del Líbano, incluido Amal, el otro movimiento chiíta importante, el Partido Comunista del Líbano (PCL), otros grupos de izquierda y demócratas liberales, e incluso el Movimiento Patriótico Libre del General Michel Aoun, perteneciente al ala derecha del espectro político libanés.
"Tenemos un chiste que dice que en la familia libanesa promedio con siete hijos, cuatro hijos serán partidarios del Hezbollah, dos serán comunistas y uno estará con Amal, todos ellos con la Resistencia”, comenta Khaled Hadadeh, secretario general del PCL.
El PCL, un partido secular de izquierda cuya composición trasciende las diversas religiones, ha tenido una relación muy estrecha con Hezbollah y ha luchado junto a este movimiento en los frentes de batalla en el sur. Según Hadadeh, por lo menos doce miembros y simpatizantes del PCL murieron en los enfrentamientos.
La guerra no ha sido, como se informa con frecuencia, sólo entre Israel y Hezbollah. Contrariamente a las acusaciones de Bush de que las acciones de Hezbollah han desafiado al gobierno del Líbano, desde el inicio de la guerra el gobierno libanés ha apoyado sistemáticamente las posiciones y demandas de Hezbollah. Hezbollah, por su parte, ha prometido acatar las concesiones del gobierno libanés.
La mayoría de los libaneses cree que ha sido esta unidad entre los grupos libaneses antiguamente divididos lo que en última instancia ha derrotado a Israel. “Esta unidad es especialmente importante porque el Líbano ha sido un país que ha estado en guerra consigo mismo”, resalta Anwar Al-Khalil, miembro del parlamento por Amal. Los grupos que hoy integran la “resistencia nacional” estaban en bandos opuestos según las líneas políticas que dividían a Beirut durante la guerra civil del Líbano en las décadas de 1980 y 1990.
El Presidente del Líbano Emile Lahoud, cristiano maronita, afirmó: “Hoy hemos salido de esto más fuertes y más unidos que nunca. Israel debería pensar dos veces ahora antes de volver a atacarnos”. Si el objetivo de Israel fue exacerbar las divisiones sectarias y religiosas del Líbano con la esperanza de enfrentar a cristianos y sunitas contra Hezbollah, esta estrategia puede haberse vuelto en su contra.
A pesar de las celebraciones, sin embargo, los libaneses todavía no han terminado de contar sus muertos. "Esta victoria ha tenido un costo muy alto", declara Hadadeh. “Ahora nos queda todavía calcular cuánto hemos pagado”.
Ayoub Hmaied, habitante de Bint Jabeil, uno de los poblados en el centro de los enfrentamientos en el sur, recitó una lista de poblados donde los misiles israelíes han causado una masacre de civiles: Bekaa, Brital, Haissa, Srifa, Qana, Ashaiya... A las 6:00 A.M., exactamente dos horas antes del comienzo del “cese de las hostilidades”, Israel bombardeó los suburbios del sur del Beirut en lo que pareció ser el golpe de gracia para esta fase de la guerra.
"Vivimos ahora tiempos borrascosos”, afirmó Al-Khalil. “No podemos afirmar que hemos llegado al final”.
Por el momento, sin embargo, los libaneses todavía no salen del asombro por lo que han conseguido. Como les gusta a muchos recordarle a sus huéspedes en estos días, en 1967 Israel necesitó sólo seis días para derrotar a todos los ejércitos árabes combinados. Ahora, después de casi treinta y tres días de bombardeo masivo y constante, lo que ellos llaman su “resistencia nacional” todavía sigue íntegra.
Teniendo en cuenta que Israel es considerado el ejército más poderoso del mundo y que recibe miles de millones de dólares de tecnología militar de avanzada, no es precisamente un logro menor, destaca Fayyad de Hezbollah.
Y por eso, afirma Nahla Chahal, una activista que es mitad iraquí, mitad libanesa, es que Hezbollah representa una amenaza tan fuerte para Israel y EE.UU. “Han demostrado no sólo que es posible resistir, sino que también es posible resistir y ganar”.
* Herbert Docena es investigador asociado de Focus on the Global South. Se encuentra actualmente en el Líbano como miembro de la Misión Internacional de Paz y Solidaridad.
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14 DE AGOSTO, UN DÍA AGRIDULCE: INFORME DESDE EL LÍBANO (3)
por Walden Bello*
BEIRUT, 14 de agosto de 2006. El estado de ánimo agridulce que se vivió hoy en Beirut al entrar en vigencia el cese del fuego posiblemente tenga su mejor expresión en las palabras de Rahul, un taxista, que me dijo: “Ganamos, pero ¿a qué costo? Tanta gente desplazada, tantos muertos, tantos edificios destruidos”.
El costo final de esta guerra todavía se está calculando, pero es probable que la cifra de muertos llegue a 1.400 y los daños económicos alcancen los US$ 6.000 millones.
Apenas comenzó el cese de hostilidades a las 8:00 A.M., automóviles, camionetas y camiones comenzaron a desplazarse masivamente hacia el sur, a medida que aquellos que se refugiaron en Beirut y en otras partes del país comenzaron el retorno a sus hogares. “Muy probablemente encontrarán que sus casas ya no existen, pero sus tierras todavía están allí, y no hay nada como volver a casa”, afirma Anwar El Khalil, un parlamentario que representa la zona de Marieyoun, el lugar donde la semana pasada los aviones israelíes bombardearon un convoy de civiles; él mismo está ansioso de volver a su casa. Con casi un tercio de los habitantes del país desplazados de sus hogares, se prevé que se produzca un movimiento civil masivo que hará que el tránsito en las principales carreteras del país avance a paso de tortuga en los próximos días.
Los perdedores
No hay duda sobre quiénes son los perdedores en esta guerra. Todas las personas con las que hablamos en este día de orgullo nacional están de acuerdo con el editorial del Daily Star, el periódico liberal del Líbano publicado en inglés, que afirma que "el gobierno israelí ha quedado desacreditado y han quedado expuestas graves dificultades en las relaciones entre Israel y EE.UU. Ahora, los israelíes tienen que confrontar un escenario político problemático”. Cuando hay incluso miembros del gobierno del primer ministro Ehud Ohlmert que dicen que Israel ha perdido la guerra, el Estado judío se hunde en la peor crisis política en muchos años.. Quizás el estado de ánimo dominante en la clase dirigente israelí se vea reflejado en el llamado de Zeev Schiff, comentarista del diario israelí Haaretz a “reconsiderar la gestión militar y estratégica, ahora que los hechos han demostrado que el ejército no es capaz de adaptarse al tipo de guerra impuesto por el Hezbollah".
Tampoco hay dudas sobre quién es el otro perdedor. Muchos políticos y analistas libaneses, tienen la fuerte convicción de que esta guerra fue planificada por Washington mucho antes de que el Hezbollah capturara a los dos soldados israelíes en un ataque fronterizo a principios de julio. Durante nuestro breve encuentro con el presidente del Líbano, Emile Lahoud, nos dijo: “Sabemos que la ofensiva israelí fue planificada con anticipación, con el apoyo de fuerzas externas”. El parlamentario El Khalil no tiene ningún prurito en identificar a EE.UU. como el verdadero autor de esta guerra, y menciona un artículo reciente de Seymour Hersh en el New Yorker donde se sostiene que ya en 1996 los neoconservadores estadounidenses tenían un gran plan para la reconstrucción de Medio Oriente –fuerzas militares de Israel mediante.
Es posible que la destrucción de Hezbollah sea más importante para EE.UU. que para Israel, afirma Henri Barkey, presidente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Lehigh y ex funcionario del equipo de planificación de políticas del Departamento de Estado de EE.UU. En un artículo reciente, Barkey afirma que quizás Israel puede vivir con una región al norte del río Litani dirigida por Hezbollah, pero EE.UU. no. La razón fundamental tiene que ver con el "modelo Hezbollah". Según Barkey, “representa la pesadilla de la metamorfosis de una milicia bien dotada y entrenada. Si funciona en el Líbano, el modelo puede ser reproducido en cualquier otro lugar del mundo. Hezbollah es mucho más sofisticado y cuenta con más arraigo que Al Qaeda. Es imposible derrotarlo sin que se produzcan víctimas civiles. Allí radica la fuerza de Hezbollah: cuenta con que el mundo exterior se apiadará ante la existencia de víctimas civiles”. Según este punto de vista, el triunfo del movimiento Hezbollah sobre Israel es el peor de todos los escenarios posibles.
El vencedor
Pero los libaneses tienen una opinión muy diferente. En los treinta días de guerra, la mayoría de los grupos políticos del país y la mayoría del país se han unido para apoyar la lucha contra la agresión israelí bajo la dirección de una organización musulmana chiíta. Uno de los primeros en brindar ese apoyo fue Emile Lahoudel, presidente del país y cristiano maronita, que no es parco al elogiar “el liderazgo del Hezbollah en la resistencia nacional”. Todo el mundo reconoce que el desempeño militar excelente del Hezbollah es el origen de lo que el Daily Star denomina los “niveles sin precedentes de solidaridad” de la sociedad libanesa en la actualidad. Las posturas críticas en el interior del país que al inicio de la guerra acusaban a Hezbollah de arrastrar al Líbano a una guerra por haber capturado a dos soldados israelíes para canjearlos por guerrilleros presos, permanecen silenciosas en estos días de orgullo nacional.
Si hay algo que ha sido superado por los acontecimientos de estos últimos treinta días, es la mentira de que Hezbollah es una organización terrorista. La actitud deliberada de los israelíes de disparar contra blancos civiles, contrapuesta a la de Hezbollah centrada en combatir al ejército israelí, ha invertido la situación. De hecho, los grupos de la sociedad civil internacional están hoy reclamando masivamente que se juzgue al ejército y los líderes políticos israelíes por crímenes de guerra y por terrorismo de Estado.
Pero en estos últimos días Hezbollah no ha exhibido solamente su destreza militar sino además su enorme capacidad de proporcionar servicios de asistencia social a la población desplazada por la situación. En un país con servicios sociales muy atrasados, en particular para los pobres, la infraestructura social de Hezbollah es un modelo de modernidad eficiente. Por ejemplo, existen 46 centros médicos y un hospital administrados por Hezbollah. Su Jihad para la Construcción, que supervisó la reconstrucción de la infraestructura material y social del sur del Líbano en los años noventa, actualmente está en condiciones de administrar una reconstrucción pos-guerra todavía más masiva.
También ha desplegado, tanto en el ámbito local como en el escenario internacional, a sus talentosos intelectuales y portavoces, entre ellos el Dr. Ali Fayyad, director del Centro Consultivo de Estudios y Documentación (CCSD), que ha elaborado más de 300 informes sobre temas sociales, económicos, políticos y administrativos.
El Dr. Ali, un intelectual de gran amabilidad, nos explica que la victoria de Hezbollah se basa en tres razones fundamentales. La primera, el uso de cohetes para neutralizar el poderío aéreo de Israel y darle a Hezbollah una capacidad ofensiva aérea sin aviones. La segunda, la aplicación de la guerra de guerrillas de Hezbollah, que frustró a un ejército israelí acostumbrado a combatir a los ejércitos árabes convencionales. La tercera, que los luchadores del Hezbollah "no son solamente una guerrilla entrenada en la autoestima, sino que además poseen la convicción ideológica de que están en el camino correcto”.
Pasando a otros tópicos, Fayyad afirma que si bien las políticas de Hezbollah “por supuesto, están determinadas principalmente por los imperativos de la realidad nacional del Líbano, también tienen en cuenta la lucha palestina y la solidaridad internacional”. Es este enfoque árabe e internacionalista lo que le ha dado a Hezbollah una importante repercusión, no sólo en todo el mundo árabe, sino también en otras partes del planeta. Los líderes de Hezbollah hablan con admiración del presidente venezolano Hugo Chávez, admiración que se dice, es mutua.
Fayyad, miembro del secretariado político del partido de Hezbollah, se ha convertido en uno de los rostros públicos del movimiento durante los treinta días de guerra, lo que lo obligó a cambiar de auto y de alojamiento casi cada noche, puesto que se descuenta que era uno de los principales blancos de los israelíes.
En la tarde del 14 de agosto Beirut es una ciudad llena de pena y orgullo, una mezcla en la que claramente predomina el orgullo. En toda la ciudad hay caravanas de vehículos que vitorean a Hezbollah y a su Secretario General Hassan Nasrallah. A las nueve de la noche, todos están frente a la televisión para ver a Nasrallah anunciar lo que él considera una “enorme victoria estratégica para el Líbano”, y que Hezbollah está dispuesto a retirar a sus combatientes detrás del río Litani.
Mientras habla, un alto funcionario del Partido Comunista Libanés, quizás el arquetipo de la política secular en el Líbano, dice que este hombre que es el rostro de la política islámica “es nuestro Che Guevara árabe --con turbante”.
* Walden Bello es catedrático de Sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un instituto de investigación con sede en Bangkok, Tailandia. Es uno de los miembros de la Misión Internacional de Paz de Parlamentarios y organizaciones de la Sociedad Civil.
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¿PORQUÉ ACEPTÓ LA RESISTENCIA LIBANESA LA RESOLUCIÓN 1701?
por Feroze H. Mithiborwala*
BEIRUT, 15 de agosto de 2006. Indudablemente la resistencia nacional libanesa ha salido victoriosa de la guerra contra la agresión israelí. Llegamos aquí para expresar nuestra solidaridad con el pueblo libanés y para ser testigos de la muqawama o resistencia. Pero de hecho tuvimos la fortuna de presenciar la Victoria del Líbano sobre el poderío militar de Israel. El rumbo de la historia está cambiando y los pueblos del mundo hacen suyas la esperanza y la inspiración de la valiente resistencia libanesa dirigida por Hezbollah y su secretario general Sheikh Hassan Nasrallah. La resistencia libanesa también fue apoyada por el Partido Comunista Libanés, cuyos integrantes pelearon hombro con hombro con sus compañeros de Hezbollah, Amal y otras organizaciones y partidos patrióticos. La unidad del pueblo libanés por encima de las diferencias religiosas y clases sociales, y la flexibilidad y resistencia de la sociedad civil, han sido factores esenciales de esta victoria sobre Israel y EE.UU.
En medio del júbilo reinante, es esencial que comprendamos el significado de la Resolución Nº 1701 de las Naciones Unidas. Israel y EE.UU. están intentando salvar en el campo diplomático las pérdidas que han sufrido en el terreno militar. Es cierto que Hezbollah logró expulsar a Israel de los territorios ocupados del sur del Líbano durante la larga guerra entre 1982 y 2000. Pero esta vez derrotó al ejército israelí en 34 días. Israel perdió más de 100 soldados y 40 tanques Merkava y además no logró capturar ni un sólo poblado o ciudad. El único logro de Israel fue masacrar una cantidad (estimada) de 1500 civiles inocentes y la destrucción sin sentido de infraestructura civil.
Entonces cabe preguntarse por qué la resistencia libanesa aceptó la resolución 1701, cuando, en realidad, tenían a los israelíes contra las cuerdas. Hablamos con los representantes de la resistencia y éstas son las conclusiones.
Es cierto que la resistencia aceptó la resolución 1701 y que lo hizo de común acuerdo con el gobierno libanés, pero con algunas reservas que nos han comentado. La primera prioridad de la resistencia era llegar a una tregua que significara detener la política de “castigo colectivo” llevada adelante por Israel mediante la matanza generalizada de civiles. Y eso ciertamente se logró. La resistencia le ha pedido a la gente que retorne a sus hogares en el sur del Líbano y anunció que todos los hogares e infraestructura destruidos serán reconstruidos. Hassan Nasrallah llamó a este emprendimiento “Jihad al-binah” o la Jihad para la Reconstrucción. La fe de la gente en la resistencia es tan inmensa que a pesar de la presencia de las tropas israelíes en el sur, cientos de miles están volviendo a sus hogares y granjas destruidos.
El otro aspecto que se debe aclarar es que la resolución 1701 no es un “cese del fuego” sino un “fin de las hostilidades” y existe una diferencia importante entre ambos términos, que quizás no resulte evidente. Básicamente, el “fin de las hostilidades” significa que Israel debe detener ahora sus ataques a las poblaciones civiles y que la gente tendrá un respiro. Por otro lado el "cese del fuego” es entre la resistencia e Israel. Lo que significa básicamente que si un tanque o soldados israelíes siguen penetrando en tierras libanesas, la resistencia contraatacará. También la resistencia declaró en forma para nada ambigua que el “estado de guerra” continuará hasta que Israel abandone todos los territorios libaneses ocupados, incluidas las granjas de Shebaa. Por lo tanto, el acuerdo de fin de las hostilidades elimina el peligro inmediato para los civiles y en consecuencia la batalla será entre la resistencia e Israel.
Pregunté a Ali Fayyad, el ideólogo político de Hezbollah, qué le impide a Israel volver a atacar zonas civiles con el pretexto reiterado de que Hezbollah está disparando cohetes desde esas zonas. Ali Fayyad manifestó claramente que el movimiento valora las vidas de los civiles mucho más que Israel, algo que queda claramente demostrado por el número de víctimas civiles sufridas por ambos bandos. Pero también cree que Israel no volverá a elegir blancos civiles debido a la presión internacional, porque los israelíes también perdieron la guerra en el terreno diplomático y político. A pesar de la resolución 1701, Israel ha anunciado el sitio del Líbano por tierra, agua y aire. La resistencia analizó la declaración y la consideró una clara violación del artículo 1º de la resolución 1701 y del derecho internacional, porque perjudica claramente a la nación libanesa. El acuerdo también habla de respetar la “línea azul” o la frontera libanesa-israelí. Ali Fayyad afirmó que “salvo que se produzca un retiro total del ejército israelí, seguiremos luchando y discutiremos el desarme de Hezbollah sólo después de que nos hayamos liberado e Israel se abstenga de futuras guerras de agresión”.
El hecho y fondo del asunto es la resistencia o muqawama es la única fuerza capaz de hacerle frente al ejército israelí. El Líbano no tiene un ejército capaz de enfrentar a Israel. Incluso el Presidente Emile Lahoud declaró que “la única fuerza capaz de contrarrestar la agresión israelí es la resistencia. Nuestro ejército sólo está preparado para la vigilancia interna y carece de armamento pesado. Fue Israel quien inició esta guerra y siempre encontrará una excusa para proseguirla. A diferencia de otros integrantes del mundo árabe, confié en que la resistencia sería capaz de luchar contra el ejército de Israel y derrotarlo. Aunque en términos de armas convencionales el saldo favorece en forma abrumadora a Israel, nuestra guerrilla de resistencia resultó victoriosa. Por eso quieren desarmar a Hezbollah, para que Israel pueda volver a ocupar el Líbano como en 1982”.
Incluso Khalid Hadadh, secretario general del Partido Comunista Libanés, apoya la resistencia libanesa y afirma que los comunistas resistirán la agresión israelí en alianza con Hezbollah. Hablando de Hassan Nasrallah, afirmó “es nuestro Che Guevara con turbante”. Sobre la resolución 1701 opinó que es contradictoria y que sólo puede generar una paz frágil, ya que recompensa al agresor.
Un factor básico de la victoria libanesa ha sido la unidad del pueblo, a diferencia de lo sucedido en Afganistán e Irak. Las fuerzas de izquierda y Hezbollah están haciendo el máximo esfuerzo por preservar esa unidad y han establecido un diálogo con todos los partidos políticos y segmentos sociales. El camarada Khalid defendió también enfáticamente a Hezbollah al que llamó el partido de los oprimidos y los desposeídos. Desde su punto de vista, Hezbollah fue “parte de cada hogar y es un movimiento sociopolítico de masas para la liberación”. También afirmó que “la derrota de la resistencia significaría el fin del Líbano como sociedad democrática moderna y multi-religiosa y por eso nos solidarizamos con Hezbollah, que es la vanguardia de la resistencia”.
La victoria de pueblo libanés permitirá la consolidación de los avances renovados del antiimperialismo en todo el mundo, y sin duda le dará una nueva dirección y un impulso importante contra el proyecto mundial del imperialismo estadounidense-israelí. Realmente estamos siendo testigos de un momento histórico para los pueblos del mundo.
* Feroze H. Mithiborwala, Forum Against War and Terror (Foro contra la Guerra y el Terror), Bombay, India
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COMUNICADO DE PRENSA: DELEGACIÓN INTERNACIONAL DE PAZ VISITA EL LÍBANO
11 de agosto de 2006
En respuesta al llamado de las organizaciones de la sociedad civil libanesa de visitar su país diezmado por la guerra, otro grupo de parlamentarios y representantes de la sociedad civil de distintos países viajará al Líbano del 12 al 16 de agosto integrando una delegación internacional por la paz y la solidaridad. La delegación se compone de representantes de Filipinas, Brasil, Francia, Noruega, India y España.
Entre sus integrantes se encuentran dos parlamentarios, dos representantes del movimiento internacional de agricultores La Vía Campesina, un representante de la confederación de sindicatos más importante del Brasil y la red continental Alianza Social Continental, un periodista y militantes por la paz y los derechos humanos (la lista completa figura al final del artículo).
La delegación espera poder transmitir su solidaridad al pueblo del Líbano, obtener información de primera mano sobre el impacto de la guerra, comprender mejor la situación política actual del país y sumar su voz a las demandas en todo el mundo de un cese del fuego inmediato e incondicional.
En el Líbano, la delegación inspeccionará zonas atacadas por los misiles israelíes, visitará centros de asistencia y hospitales, se reunirá con un amplio espectro de organizaciones políticas y de la sociedad civil, conversará con los funcionarios principales del gobierno libanés y se reunirá con trabajadores inmigrantes que se encuentran en el Líbano.
Esta delegación es el grupo más reciente invitado por los grupos locales del Líbano y se espera que muchos otros grupos visiten el país en el futuro.
Integrantes de la misión
Walden Bello, Focus on the Global South
Kjeld Jakobsen, CUT Brasil y Alianza Social Continental
Gérard Durand, Confédération Paysanne, Francia, La Vía Campesina
Kari Kobberoed Brustad, Norsk Bonde - Og Smabrukarlag, Noruega, La Vía Campesina
Mujiv Hataman, Parlamentario, Anak Mindanao, Filipinas
Herbert Docena, Focus on the Global South
Seema Mustafa, Editora residente, Asian Age
Feroze Mithiborwala, Forum Against War and Terror (Foro contra la Guerra y el Terror), Bombay, India
Kamal Chenoy, All India Peace and Solidarity Organisation, Coalición por el Desarme Nuclear y la Paz (CNDP), India
Mohammed Salim, Parlamentario, Partido Comunista de India (marxista), India Vijaya Chauhan, Rashtra Seva Dal, India (Organización juvenil)
Germán Guillot, intérprete (francés/español/inglés/árabe)
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DECLARACIÓN DE LA MISIÓN INTERNACIONAL DE PAZ DE PARLAMENTARIOS Y ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL, SOBRE EL CESE DE HOSTILIDADES EN EL LÍBANO
Conferencia de Prensa, Beirut, 14 de agosto de 2006
Los miembros de la delegación de paz, oriundos de la India, Filipinas, Brasil, Noruega, Francia y España, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo del Líbano en su resistencia frente a la agresión israelí.
La victoria de la resistencia libanesa sobre Israel ha inspirado a los pueblos del mundo que ven en esto una reafirmación del poder de los pueblos. La resistencia ha roto por primera vez el mito de la invencibilidad israelí, su supuesta superioridad militar y política en la región. Esta victoria es una derrota de los designios de Israel y los Estados Unidos de crear un “Nuevo Oriente Medio”, que no es más que otro término para el expansionismo zionista y la hegemonía estadounidense, que forman parte integral del proyecto global imperialista.
La valiente Resistencia Nacional Libanesa encabezada por Hezbollah y su secretario general Hassan Nasrallah ha conducido ha esta victoria histórica. La unidad del pueblo libanés sin distinción de religión o clases, y la resistencia de la sociedad civil han sido además elementos fundamentales de esta victoria sobre Israel y Estados Unidos.
Nos sumamos al dolor del Líbano por la muerte de todos los civiles inocentes. Condenamos la política israelí de ataque indiscriminado contra las poblaciones civiles como instrumento para ejercer el terrorismo de Estado. El ataque israelí contra civiles constituye una grave violación del derecho internacional y debe ser tratado como crimen de guerra.
También queremos expresar nuestro apoyo a la lucha de los trabajadores inmigrantes extranjeros que han sido desplazados del territorio del Líbano por esta agresión. Exigimos que los gobiernos de sus países les brinden la asistencia necesaria. Constituyen una parte importante del desplazamiento a gran escala de un millón de libaneses que ha generado una crisis humanitaria de grandes proporciones.
La política israelí de “castigo colectivo” ha destruido la infraestructura civil, incluidos complejos residenciales, pueblos enteros en el sur del Líbano, puentes, carreteras, plantas de energía eléctrica y estaciones de combustible, cuya reconstrucción requerirá invertir miles de millones de dólares. Convocamos a la comunidad internacional a ayudar al pueblo libanés en esta gigantesca tarea de rehabilitación y reconstrucción.
Saludamos el cese del fuego y exigimos el retiro incondicional e inmediato de las tropas israelíes del sur del Líbano. Israel deberá hacerse cargo de indemnizar a las víctimas de la agresión. Llamamos al movimiento por la paz de todo el mundo, incluido el movimiento israelí por la paz, a resistir la agresión de Israel y Estados Unidos.
Condenamos el carácter tendencioso con el que han actuado los medios de comunicación internacionales, formando parte de la estrategia de desinformación impulsada por Israel y Estados Unidos.
Recomendamos:
La creación de un tribunal internacional para juzgar los crímenes de guerra cometidos por políticos y militares israelíes, que constituyen crímenes contra la humanidad; el movimiento por la paz internacional debe facilitar este proceso;
El retiro de las tropas israelíes del Líbano, inclusive de las granjas de Shebaa;
El establecimiento de un Estado palestino soberano e independiente;
La liberación de todos los prisioneros que están hoy en las cárceles israelíes;
El cese de la ocupación estadounidense de Irak y Afganistán;
Que se le ponga fin a todas las amenazas de Estados Unidos e Israel a Irán y Siria.
Miembros de la misión: Walden Bello, Focus on the Global South, Filipinas; Mohammed Salim, Parlamentario, Partido Comunista de India (Marxista), India; Kjeld Jakobsen, CUT Brasil y Alianza Social Continental, Brasil; Mujiv Hataman, Parlamentario, Anak Mindanao, Filipinas; Seema Mustafa, Editor residente, Asian Age, India; Kamal Chenoy, All India Peace and Solidarity Organization, Coalición por el Desarme Nuclear, India; Kari Kobberoed Brustad, Norsk Bonde-Og Smakbrukarlag, Noruega, La Vía Campesina; Gerard Durand, Confederation Paysanne, Francia, La Vía Campesina; Feroze Mithiborwala, Foro contra la Guerra y el Terror, Bombay, India; Vijaya Chauhan, Rastra Seva Dal (Organización Juvenil), India; Herbert Docena, Focus on the Global South, Filipinas; Germán Guillot, intérprete, España
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DECLARACIÓN DE LA VÍA CAMPESINA SOBRE SU PARTICIPACIÓN EN LA MISIÓN DE SOLIDARIDAD CON EL LÍBANO
16 de agosto de 2006
La Vía Campesina es una organización internacional que trabaja en la defensa de los pequeños agricultores, pescadores y mujeres, los campesinos sin tierra y los trabajadores rurales. Este movimiento incluye más de 130 organizaciones y representa decenas de millones de agricultores. Lucha contra el modelo de globalización neoliberal que pone los intereses económicos por sobre las condiciones ambientales y sociales.
La Vía Campesina ha participado con dos delegados* en una misión internacional de solidaridad con el pueblo del Líbano. La misión se organizó en respuesta a la convocatoria de varias organizaciones libanesas. Participaron doce representantes de movimientos sociales, sindicatos, organizaciones de derechos humanos al igual que parlamentarios.
La Vía Campesina estuvo en Líbano para entrevistarse con los movimientos sociales, visitar la zona, ser testigo de las terribles consecuencias de esta guerra para la población y denunciarlas. Además, queremos dar nuestro apoyo directo a las organizaciones de la sociedad civil que se enfrentan a la destrucción de su país y a los dramáticos efectos que sufre la población. La Vía Campesina está particularmente preocupada por las consecuencias del conflicto para los agricultores y los trabajadores rurales del sur del Líbano que han sido gravemente golpeados.
La delegación se entrevistó con diferentes partidos políticos que apoyan la resistencia en el Líbano y también con Hezbollah. También tuvimos reuniones con integrantes de los movimientos sociales libaneses (movimientos contra la guerra, organizaciones ecologistas...), el Presidente de la República M. Emile Lahoud, y representantes de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento libanés, y miembros del grupo liderado por Nabil Berri, presidente del Parlamento.
Visitamos los suburbios del sur de Beirut, que han sido duramente bombardeados. Dos horas después de retirarnos volvieron a caer bombas. Pudimos ver los heridos en un hospital así como a personas desplazadas que habían buscado refugio en una escuela.
Parte de la delegación de La Vía Campesina aprovechó el cese del fuego para ir hasta Saida, unos 40 km al sur de Beirut, para encontrarse con campesinos integrantes de la Organización de Trabajadores Rurales.
Todas las fuerzas y organizaciones políticas con las que nos encontramos insistieron en denunciar que la agresión israelí no tiene nada que ver con el secuestro de los dos soldados a manos de Hezbollah, que dicha agresión estaba planificada desde hace muchos meses por Estados Unidos y su aliado en la región, Israel, y que solamente necesitaban un pretexto para llevarla adelante.
Pudimos observar que la gran mayoría de la población libanesa apoya la resistencia armada, fundamentalmente a cargo de Hezbollah pero que también llevan adelante otros grupos. La población civil también participa en la resistencia de manera activa, manteniendo su unidad en los tiempos de crisis –resistiendo así uno de los objetivos de esta agresión que apunta a fragmentar a la sociedad libanesa. Su resistencia también se puede apreciar a través de la voluntad de mantener un frente unido contra el caos ocasionado por la guerra, por medio de la movilización de la solidaridad para ayudar a un millón de personas desplazadas, y también a través de acciones preventivas que han impedido una catástrofe humanitaria de proporciones aún mayores en todo el país.
En el Líbano existe un único sindicato general campesino, que no adhiere a ninguna confesión religiosa y es independiente de los partidos políticos. Se trata del Sindicato de Trabajadores Rurales libaneses, cuyos representantes nos explicaron que el sur del Líbano ha sido devastado por las bombas. Prácticamente el 70% de la producción animal y vegetal ha sido destruida (ovejas, cabras, vacas, bananas, café, tabaco, etc.), al igual que muchas casas, cuando no poblados completos.
La Vía Campesina no sólo defiende el derecho a la justicia, la igualdad y la solidaridad para los campesinos, sino para todo el pueblo. Ésa es la razón por la cual en las grandes reuniones internacionales como el Foro Social Mundial y otros espacios de lucha (como las movilizaciones contra el G8, la OMC, el Banco Mundial y el FMI) y en sus esfuerzos por construir alianzas, La Vía Campesina trabaja con el movimiento internacional para formar un frente de resistencia a la ideología neoliberal y promover políticas alternativas. Cuando los pueblos son asaltados económica y militarmente, como sucede en el caso del Líbano, debemos responder con solidaridad y convocando a la resistencia.
Conjuntamente con otros integrantes del movimiento social, La Vía Campesina denuncia la agresión contra la población civil y exige una detención inmediata de la guerra, el retiro de las fuerzas israelíes del Líbano, y el despliegue de una fuerza internacional de paz bajo la dirección de las Naciones Unidas.
Deben cesar todas las hostilidades para facilitar una solución negociada que reconozca los derechos y las necesidades de todas las personas afectadas por este conflicto. No aceptaremos nunca la vía militar como forma de solución de los conflictos. El retorno a la mesa de negociaciones para lograr un acuerdo general es la única solución.
Todos los pueblos tienen derecho a vivir en paz y al pleno reconocimiento de sus derechos fundamentales.
* Gerard Durand de la Confederation Paysanne de Francia y Kari Kobberoed Brustad de NBS (Sindicato de Pequeños Agricultores Noruegos) - Noruega
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HALLAZGOS Y CONCLUSIONES DE LA MISIÓN INTERNACIONAL EN EL LÍBANO
Filipinos en el Líbano tratados como esclavos de los tiempos modernos
Hezbollah no es visto como una organización terrorista
Comunicado de prensa, Manila, 18 de agosto de 2006
Las trabajadoras filipinas en el Líbano son tratadas como “esclavas de los tiempos modernos”, denuncian los filipinos que acaban de llegar del Líbano después de haber participado en una misión internacional de paz de parlamentarios y organizaciones de la sociedad civil.
“Las condiciones de trabajo de los filipinos en el Líbano son terribles” declaró el Diputado Mujiv Hataman, representante de lista partidaria de Anak Mindanao.
“Se les promete un salario mensual de US$ 200 cuando están en Manila, pero solamente les pagan US$ 150 cuando llegan al Líbano. Trabajan desde las 5 AM hasta las 12 de la noche todos los días, sin ningún día libre. Algunas se ven obligadas incluso a trabajar en fábricas después de trabajar en las casas de sus patrones”, comenta Hataman, resumiendo las entrevistas que tuvo con decenas de filipinas en el centro de evacuación de Filipinas en el centro de Beirut.
“Su situación se asemeja a la del trabajo forzado, incluso a la esclavitud blanca”, observó el Dr. Walden Bello, profesor de la Universidad de Filipinas, que también formó parte de la misión.
La misión exige la creación de puestos de trabajo en el país que hagan innecesario para las trabajadoras y trabajadores filipinos emigrar. Por otra parte se denunció a la Administración de Empleo en el Exterior de Filipinas por su omisión en proteger el bienestar de los filipinos fuera del país.
En particular, recomiendan que se prohíba el funcionamiento de las agencias de empleo filipinas y libanesas que se compruebe que han abusado de los trabajadores y que se presenten cargos en su contra. También recomiendan estudiar la posibilidad de eliminar completamente las agencias de empleo y transferir al Estado el papel que hoy tienen en la búsqueda de puestos de trabajo, el reclutamiento de trabajadores y la negociación con los empleadores.
“Las agencias de empleo son los comerciantes de esclavos de los tiempos modernos; se están volviendo ricos a costa del sufrimiento de los filipinos. Cuentan con una deducción automática del salario de los trabajadores durante tres meses. Prometen $200 por mes a trabajadores que luego sólo reciben $150 por mes. En los casos de emergencias, como en esta guerra, se preocupan menos por la situación de los trabajadores que por minimizar los costos” denuncia Herbert Docena, representante de la organización ‘Stop the War Coalition-Filipinas’. “El gobierno, por su parte, tolera esta situación”.
A pesar del mal trato que reciben las filipinas de parte de las agencias y los empleadores libaneses, la misión enfatizó que el pueblo libanés no merece ser bombardeado por Israel.
“En última instancia, las bombas que cayeron sobre el Líbano, haciendo peligrar la vida de los filipinos provenían de Israel. La decisión israelí de iniciar la agresión es injustificable; su decisión de infringirle a los filipinos, junto con los libaneses, un “castigo colectivo”, constituye una violación flagrante del derecho internacional”, dice Docena, cuya organización ‘Stop de War Coalition – Filipinas’, ha solicitado el retiro del embajador filipino de Israel y la ruptura de las relaciones diplomáticas con ese país hasta que termine su ocupación en Palestina.
La misión comprobó que contrariamente a lo que informan la mayoría de los medios, Hezbollah no es considerada una organización “terrorista” por la gran mayoría del pueblo libanés. Es parte de lo que los libaneses llaman la “resistencia nacional” que incluye no sólo a Hezbollah sino a otros grupos seculares y cristianos.
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