No. 110. Junio de 2005
EN ESTA EDICIÓN: A medida que se acerca la Cumbre del G8 a realizarse en Gleneagles, Escocia, del 6 al 8 de julio, enviamos un mensaje a todas las personas que van a participar en Edimburgo en la manifestación del movimiento bajo la consigna “Que la pobreza pase a la historia” (Make Poverty History – MPH), mientras Stuart Hodkinson se mete entre bastidores para ver quién maneja los hilos de la campaña del MPH. También en esta edición, Walden Bello expone en el Tribunal Mundial sobre Irak los argumentos contra “la Coalición de la buena voluntad” (Coalition of the Willing) y en la segunda parte Herbert Docena proporciona evidencias al Tribunal Mundial sobre Irak sobre los intentos de EE.UU. de reestructurar y controlar la economía de Irak. La sesión final del Tribunal que concluye hoy en Estambul fue descrita por Walden Bello como “verdaderamente histórica, conmovedora y oportuna”. Si desea leer más informes, visite el sitio www.worldtribunal.org
PARTE UNO
Nicola Bullard
Stuart Hodkinson
EL PAPEL DE LA “COALICIÓN DE LA BUENA VOLUNTAD” EN LA VIOLACIÓN DEL DERECHO INTERNACIONAL Y LOS DERECHOS UNIVERSALES DEL HOMBRE
Walden Bello
PARTE DOS
TERAPIA DE "CONMOCIÓN Y PAVOR": ASÍ PRETENDE ESTADOS UNIDOS APODERARSE DEL PETRÓLEO DE IRAK POR LA FUERZA Y ABRIR SU ECONOMÍA
Herbert Docena
También puedes descargar el original en inglés, Focus on Trade, directamente en:
http://www.focusweb.org/main/html/Article628.html
PARTE UNO
por Nicola Bullard*
Esperamos que cientos de miles de personas llenen las calles de Edimburgo el 2 de julio en la manifestación “Make Poverty History”.
Sabemos que la mayoría de ustedes se vestirá de blanco. Pero esperamos que 10.000 de ustedes se vistan de rojo –uno por cada uno de los hombres, mujeres y niños asesinados en la sangrienta ocupación de Irak—y que denuncien a los responsables de esa guerra, George W. Bush y Tony Blair, y a sus cómplices Silvio Berlusconi y Jurichiro Koizumi.
Esperamos también que algunos de ustedes se vistan de verde para poner al descubierto que el G8 no ha hecho nada para frenar el recalentamiento mundial y en especial la negación deliberada de los Estados Unidos de la crisis ambiental mundial que está empobreciendo y poniendo en peligro al planeta.
Esperamos que otros se vistan de negro, en memoria de Carlo Guiliani, asesinado por la policía italiana durante la cumbre del G8 en Génova hace cuatro años, y para recordar la violencia a que se somete a millones de personas en nombre del poder.
Y esperamos que otros muchos se vistan de todos colores para celebrar nuestro arco iris de resistencia a los poderosos que explotan nuestra compasión con promesas vacías, que manipulan nuestros miedos para controlar nuestras vidas y que trivializan nuestras esperanzas con su discurso cínico.
También tenemos la esperanza de que ustedes no alberguen la ilusión de que el G8 realmente tiene la intención de hacer “que la pobreza pase a la historia”.
Basta con analizar su propuesta sobre la deuda. Lejos de ser la “cancelación total” exigida por Make Poverty History, los ministros de finanzas del G8 proponen cancelar un minúsculo monto en algunos países, mas sin aflojar los condicionamientos políticos asociados. Y lo que es más, el monto total prometido por el G8 (US$ 55.000 millones) es poco más que dos años de pago de intereses del Sur a sus acreedores multilaterales y bilaterales (US$ 23.000 millones en 2003).
Esperábamos que en vez de describir la propuesta del G8 como “un primer paso importante y bienvenido” (cuando no lo es), el MPH hubiera respondido a Gordon Brown y al G8 que eso sencillamente no es suficiente. Y aunque fuera sólo para agregarle algo de peso (en oposición a brillo) a sus palabras, la iniciativa del MPH podría haber anunciado que a menos que el G8 presente una oferta muchísimo mejor, los cientos de miles de manifestantes que se reunirán en Edimburgo porque les importa la justicia, volverán a las calles el 6 de julio para bloquear la cumbre del G8.
Esperamos que los pueblos y los gobiernos del Sur finalmente se cansen de esperar al G8, que digan “basta” y dejen de pagar las deudas que son onerosas e ilegales, algo que todos ustedes que vinieron hasta Edimburgo aplaudirán solidariamente, porque marcará el comienzo del fin del empobrecimiento a través de la deuda.
Esperamos que todos los que vayan a Edimburgo (no importa qué color lleven), estén preparados para la decepción y la rabia, porque, como escribiera Gerald Caplan, trabajador de las Naciones Unidas en África:
“Cualquiera que no desconfíe de los líderes del G8… no ha estado prestando atención. Son personas que dirigen países responsables por el apartheid económico que caracteriza las actuales relaciones entre los países ricos y los pobres. Todos ellos han sido incapaces de cumplir sus promesas sobre ayuda externa y cooperación para el desarrollo, alivio de la deuda y subsidios agrícolas, enunciadas con solemnidad e ignoradas sin preocupación”.
El G8 no debe ser objeto de nuestras súplicas. Por el contrario, debe ser objeto de nuestra protesta y nuestra resistencia.
Que la pobreza pase a la historia, claro que sí. Pero para lograrlo, también tendremos que hacer que pase a la historia el G8 y todo lo que representa.
* Nicola Bullard es miembro asociado de Focus on the Global South y editora de Enfoque sobre Comercio.
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por Stuart Hodkinson*, Red Pepper Magazine
Make Poverty History parecería ser una historia de éxito sin precedentes para la política de desarrollo del Reino Unido. Esta campaña que reúne a sindicatos, asociaciones benéficas, ONGs y un elenco estelar de celebridades está dominando la cobertura de los medios de prensa, y la pulsera blanca de la campaña se usa en todo el mundo. Entonces, ¿por qué, a medida que se aproxima la cumbre del G8, los líderes se atacan unos a otros en la prensa y los movimientos sociales africanos dicen “nada sobre nosotros, sin nosotros”? Stuart Hodkinson investiga.
Para ser un viernes soleado de fines de mayo, había un clima de pánico inusual en la asamblea mensual de los integrantes de la campaña ‘Que la Pobreza Pase a la Historia’ (Make Poverty History-MPH) en el Congreso de Sindicatos Británicos (British Trade Union Congress - TUC). Algunos funcionarios le pasaron de apuro las instrucciones de seguridad de último momento a la recepción: “deben asegurarse que sólo ingresen los integrantes de la asamblea”. “La reunión es abierta al público, pero solo al público miembro de la campaña MPH”.
El nerviosismo reinante era comprensible. Estaban a punto de salir a la luz dos historias condenatorias de la coalición que integra el MPH en la prensa nacional británica. La historia y titulares de primera plana del semanario británico de centro izquierda New Statesman, “Por qué Oxfam no cumple con África”, había despertado ira profunda entre los miembros de la coalición del MPH ante la relación de "puerta giratoria” (es decir, de intercambio de funcionarios y la consiguiente sincronización política) de Oxfam con los funcionarios y las políticas del gobierno británico denunciada en el artículo, que acusaba a la ONG de permitir que los dos políticos más poderosos del Reino Unido, el Primer Ministro Tony Blair y el Canciller Gordon Brown, cooptaran al MPH como fachada de la cuestionable campaña del "Nuevo Laborismo” contra la pobreza.
Mientras tanto, el periódico de derecha Sunday Telegraph, anunció en exclusiva la escandalosa noticia de cómo una enorme cantidad de las omnipresentes pulseras blancas del MPH –-símbolo mismo de la campaña—había sido comprada a sabiendas y con la bendición de Oxfam en fábricas chinas donde reinan condiciones de explotación.
Dentro del MPH, sin embargo, estas vergonzantes revelaciones no cayeron como una sorpresa. Durante los últimos seis meses, algunas de las principales ONGs ambientalistas y de desarrollo del Reino Unido habían expresado con insistencia creciente su inquietud sobre una campaña rica en celebridades pero pobre en sustrato político radical. Un miembro de la organización, participante activo de un taller de trabajo clave del MPH, argumenta que “ha existido con frecuencia una divergencia total entre el mensaje de nuestra campaña pública acordado democráticamente y lo que finalmente sale a luz para el mundo exterior". Está muy enojado:
“Nuestros verdaderos reclamos en materia de comercio, cooperción para el desarrollo y deuda y las críticas a la política del gobierno británico en los países en desarrollo han sido reiterada y consistentemente devoradas por pulseras blancas, celebridades estelares y elogios para Blair y Brown por estar a la cabeza de los líderes mundiales en estos temas”.
Seguramente no era eso lo que tenían en mente los campañistas a fines del 2003, cuando Oxfam inició una serie de reuniones informales con organizaciones benéficas y organizaciones de campaña para analizar la formación de una coalición sin precedentes contra la pobreza en 2005 –-coincidiendo con el período de presidencia del Reino Unido tanto de la Cumbre del G8 como de la UE, con la primera evaluación quinquenal de los avances en la implementación de las Metas del Milenio de las Naciones Unidas acordadas en 2000, la sexta cumbre ministerial de la OMC en Hong Kong y el vigésimo aniversario del concierto Live Aid.
En setiembre de 2004 se lanzó oficialmente la coalición ‘Make Poverty History’ (MPH – que la pobreza pase a la historia) como la expresión en el Reino Unido de la coalición internacional ‘Global Call to Action Against Poverty’ (G-CAP, un llamado internacional de acción contra la pobreza), dirigida por Oxfam International, Action Aid y DATA –-la controvertida asociación benéfica para África fundada por el líder de U2, Bono y los multibillonarios George Soros y Bill Gates de Microsoft, el segundo hombre más rico del mundo con una fortuna de poco menos que US$ 50.000 millones.
Desde entonces el MPH se ha convertido en una coalición de campaña impresionante, con más de 460 organizaciones miembros, entre ellas todos los sindicatos más importantes y el TUC, ONGs para el desarrollo, organizaciones benéficas, iglesias y varios grupos de distintas creencias y diásporas. Esta mezcla respaldada por celebridades y el mensaje contra la pobreza ha resultado muy exitosa, captando la atención tanto de los políticos como de los medios masivos. Ese éxito se tradujo y se puede medir en la casi-histeria que siguió al anuncio de Bob Geldof –-veterano y famoso rockero y campañista por África –de la realización de una serie de conciertos gratuitos en Londres, París, Filadelfia, Roma y Berlín con el nombre “Live 8” que coincidiría con la campaña de presión del MPH a la cumbre del G8 en Gleneagles, Escocia en el mes de julio de 2005.
Pero a pesar del éxito, hay mucha insatisfacción generalizada dentro de la coalición sobre la cara pública de la campaña y su cercanía a Blair y Brown. Sus críticos argumentan que al menos en el papel, las demandas del MPH al gobierno del Reino Unido en el plano de las políticas son radicales, especialmente su exigencia de “comercio justo, no libre comercio”, que requeriría que el G8 y los países de la UE, en particular el Reino Unido, dejaran de imponer sus políticas de libre mercado sobre los países pobres como condición para la ayuda externa, acuerdos comerciales o el alivio de la deuda. MPH también exige que los países ricos dupliquen de inmediato a US$ 50.000 millones por año la suma que destinan a la ayuda externa, y que finalmente cumplan con su antigua promesa formulada hace 35 años de gastar el 0,7% de su ingreso nacional en la cooperación para el desarrollo. El aumento y el perfeccionamiento de la ayuda, entretanto, debe ir acompañado de la cancelación de las deudas “impagables” de los países más pobres del mundo a través de un “proceso internacional justo y transparente" que utilice dinero ‘nuevo’ que no sea producto del recorte de los presupuestos de ayuda externa. Si a eso le sumamos las demandas de reglamentación de las empresas multinacionales y de democratización del FMI y el Banco Mundial, está claro que John Hilary, Director de campañas de la ONG británica para el desarrollo ‘War on Want’, no se equivoca cuando afirma que las políticas del MPH “golpean el corazón mismo de la agenda neoliberal”.
El problema, sin embargo, es que cuando estas políticas se transmiten a la opinión pública resulta virtualmente imposible distinguirlas de las del gobierno británico. Eso resultó evidente en marzo de este año cuando la muy cuestionada Comisión para África de Blair dio a conocer sus propuestas neoliberales para el saqueo de los recursos humanos y naturales del África a manos de las grandes empresas, utilizando exactamente las mismas consignas que el MPH: "comercio justo", "cancelación de la deuda” y “más y mejor ayuda externa”. En respuesta, la mayoría de los miembros del MPH, liderados por Oxfam y el TUC saludaron con entusiasmo las recomendaciones del informe. Como señala claramente Yao Graham de Ghana en la edición de julio de Red Pepper, la sociedad civil africana es mucho menos entusiasta respecto del informe de la Comisión, que él califica como un plan de acción para "la nueva carrera de rapíña por el dominio del África".
Gracias a las revelaciones del New Statesman, gran parte de la culpa recae sobre los líderes de Oxfam, la agencia de desarrollo británica más grande y poderosa. Aun cuando cultiva y goza de una imagen como defensora de los pobres en el mundo, en las dos últimas décadas OXFAM se ha convertido en un semillero de asesores gubernamentales especiales y funcionarios del Banco Mundial y tiene una relación particularmente estrecha con el Nuevo Laborismo. El asesor especial de Blair para desarrollo internacional, Justin Forsyth, fue anteriormente director de campañas de Oxfam. Shriti Vadera, contraparte de Forsyth pero en la Tesorería británica es integrante de la junta directiva de Oxfam, y fue ex director del banco estadounidense UBS Warburg, y especialista en asociaciones público-privadas, una política que aparece por todas partes en el informe de la Comisión para África. Menos conocido es John Clark, quien dejó Oxfam por el Banco Mundial en 1992, donde fue responsable de la estrategia de cooptación de la sociedad civil, antes de ser asesor de la “Iniciativa de Asociaciones para África" (Africa Partnership Initiative) de Tony Blair en 2000, que dio lugar directamente a la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (New Partnership for Africa’s Development - NEPAD) en 2001. Otro elemento clave del MPH proveniente de Oxfam es Sarah Kline , una ex funcionaria del Banco Mundial adalid del enfoque del "diálogo constructivo" de OXFAM con el FMI y el Banco Mundial.
La independencia política de Oxfam con relación a la gobernanza neoliberal también está en entredicho por los cerca de £40 millones de aporte a sus ingresos anuales que provienen de fondos gubernamentales u otros fondos públicos. Casi £14 millones proceden del Departamento para el Desarrollo Internacional (Department for International Development - DfID), que es el gran paladín de la privatización y sus beneficios para las compañías británicas en los países en desarrollo. Por supuesto que Oxfam no es el único caso, casi todas las ONGs para el desarrollo en el Reino Unido están en la planilla de pagos del DfID. Si bien es posible aceptar y utilizar dinero gubernamental en forma progresista y al mismo tiempo ser crítico hacia las políticas del donante, es inevitable que la amenaza de recorte de tan cuantiosos aportes influya fuertemente sobre los riesgos políticos que Oxfam está dispuesta a asumir.
Sus enormes recursos financieros y su alto perfil público hacen de Oxfam por lejos la organización más poderosa dentro de la coalición del MPH. El año pasado, el ingreso anual de Oxfam superó los £180 millones, triplicando los de su rival más cercano, Christian Aid, y dejando en la insignificancia a las ONGs para el desarrollo más orientadas a los movimientos sociales como el World Development Movement (WDM) y War on Want que hacen mucho con apenas un millón de libras esterlinas cada una. Tal disparidad de recursos se traduce inevitablemente en la dirección tomada por la coalición, especialmente en su imagen pública. El ejército de funcionarios de prensa, investigadores y funcionarios de campaña de Oxfam naturalmente aprovecha las inmensas oportunidades mediáticas generadas por la campaña.
Pero convertir a Oxfam en el chivo expiatorio de la cooptación del MPH por el Nuevo Laborismo restaría importancia al papel clave jugado por Comic Relief y su célebre co-fundador, el director cinematográfico Richard Curtis. Uno de los directores de comedias más prolíficos y brillantes del Reino Unido, Curtis saltó a la fama en la década de 1980 con la serie televisiva Blackadder, y entre sus éxitos posteriores se encuentran Mr Bean, El Vicario de Dibley y la taquillera película Cuatro bodas y un funeral. Con la riqueza y la fama Curtis adquirió también una enorme influencia política. En 2001, el periódico británico de centro izquierda The Guardian, lo catalogó como la décima persona más poderosa en la industria mediática británica, por encima de todos los editores de periódicos nacionales, salvo Paul Dacre del Daily Mail.
El compromiso personal de Curtis con la recolección de dinero para África data de 1985 cuando, en el momento culminante de la hambruna en Etiopía visitó campos de refugiados como invitado de Oxfam. La experiencia cambió su vida y a su retorno a Londres convenció a sus amigos del negocio del espectáculo para fundar Comic Relief, la asociación benéfica liderada por celebridades que utiliza el medio de la comedia para generar tanto conciencia sobre la pobreza, el hambre y las enfermedades que afectan a África, como grandes sumas de dinero para donar a estas causas.
A pesar de su éxito increíble (más de £337 millones recaudados desde su creación), los espectáculos televisados en vivo de Comic Relief, que se llevan a cabo cada dos años, han sido también criticados por la ausencia notoria de ingredientes políticos y por mostrar una imagen errada de África como un país –-en lugar que como un continente diverso—asolado por desastres naturales y guerras tribales, sin echarle un vistazo siquiera al papel del colonialismo, las empresas occidentales y los programas de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial.
El enfoque apolítico de Comic Relief sobre África es de enorme importancia en el encolerizado debate interno del MPH, porque si bien son Bono y Geldof quienes aparecen en el escenario y Oxfam quien domina la agenda política, es Richard Curtis quien conduce la imponente y muy importante maquinaria publicitaria de la coalición.
El poder de Curtis radica en parte en los recursos financieros y humanos que aporta a la campaña. Él personalmente consiguió los fondos operativos del MPH, convenciendo al magnate escocés multimillonario, Sir Tom Hunter, para que donara £1 millón para la campaña y a ejecutivos de publicidad para que donaran más de £4 millones en tiempo de emisión gratuito. Eso le permitió financiar su spot publicitario “Click" en todo el mundo, en el que mega-celebridades del cine y la música como George Clooney, Bono y Kylie Minogue, engalanados con camisetas y pulseras totalmente blancas chasquean los dedos cada tres segundos para marcar la muerte de otro niño en África. Curtis ha utilizado su incomparable agenda personal de direcciones de celebridades para garantizar que la publicidad, los eventos y toda la estrategia de relaciones públicas del MPH estén inundadas de estrellas del mundo del espectáculo.
Si bien la mayoría de los miembros del MPH aceptan agradecidos que el apoyo célebre de Curtis ha sido fundamental para el éxito fenomenal de comercialización de la campaña (se vendieron cerca de cuatro millones de pulseras blancas y el sitio web tiene miles de visitas por minuto), algunos creen que el precio que se paga por esto es demasiado alto. En primer lugar está el dudoso papel de Sir Tom Hunter, que no es cualquier filántropo. Con un capital de £678 millones, su institución benéfica, la Fundación Hunter es una fuerza evangelizadora de las asociaciones público-privadas y la promoción del espíritu empresarial entre los niños en Escocia. Desde 2001 ayuda a financiar el Programa Empresarial de las Escuelas de Ejecutivos escocesas, donde el sector privado ayuda a preparar a niños de apenas cinco años para el maravilloso mundo de los negocios.
Ewan Hunter, director ejecutivo de la Fundación Hunter, rechaza esta caracterización de su programa como “totalmente equivocada”, y afirma que es “una iniciativa líder mundial” para promover una actitud de “emprendimiento” entre los niños: “Queremos dejar en claro que consultamos ampliamente con los sindicatos, consejos y gobiernos pertinentes y con los maestros y niños involucrados antes de efectuar cualquier inversión en educación". Nótese que de hecho no niega la relación empresas—niños.
Tom Hunter generó recientemente un gran revuelo incluso entre la prensa sensacionalista de derecha cuando comenzó a vender una edición especial de las pulseras blancas de Live 8-MPH estampadas con los logotipos de seis marcas de moda mundiales, entre ellas Hilfiger Denim, cuyo propietario, Tommy Hilfiger Corporation, está denunciado públicamente por organizaciones defensoras de los derechos de los trabajadores que lo acusan de adquirir sus telas en fábricas explotadoras que combaten la sindicalización de sus trabajadores en América Latina y el sudeste asiático.
Según Stephen Coats, Director ejecutivo del Proyecto US/Labor Education in the Americas con sede en Chicago, que monitoréa y apoya los derechos básicos de los trabajadores en América Latina, los antecedentes de Hilfiger en materia de derechos laborales no satisfacen las normas mínimas:
“Según nuestra experiencia, Tommy Hilfiger está al fondo de la lista cuando evaluamos a quienes se niegan a aceptar su responsabilidad por la forma en que trata a sus trabajadores”.
En octubre de 2003, activistas por los derechos de los trabajadores acusaron a esa compañía por incumplimiento y evasión de sus responsabilidades frente a sus trabajadores al descubrirse evidencia de abusos laborales en su fábrica de blue jeans Tarrant en Ajalpan, México.
Esas revelaciones provocaron una vez más el enojo entre los militantes de la campaña MPH por la contaminación de su simbólica pulsera blanca al asociársela con empresas antisindicales. John Hilary de War on Want seguramente representa a muchos integrantes del MPH cuando dice que salvo que Hilfiger se hubiese reformado sin que ellos se enteraran, “no es el tipo de empresa con la que queremos que se nos asocie”.
Pero esto no es todo. Abbot Mead Vickers (AMV), la agencia publicitaria más grande del Reino Unido, antes trabajó para Comic Relief y se la comprometió para colaborar en la estrategia de comunicación de la campaña. Entre las muchas propuestas "políticamente incorrectas" de AMV rechazadas con indignación por los miembros del MPH, había una campaña de carteles de alto perfil en el que aparecería Gordon Brown junto a imágenes de Ghandi y Nelson Mandela, con la leyenda "¿2005…?”. El mensaje del anuncio era claro: éste podría ser el año en que el propio Brown se convierta en un "personaje histórico", logrando convencer al G8 de hacer el sacrificio de cancelar la deuda de África para ocupar su lugar junto a dos mártires de la lucha anticolonial.
Obviamente que esta propuesta ridícula de trazar una equivalencia entre personas que han dedicado sus vidas a luchar contra la supremacía blanca imperialista y un hombre que quiere convertir al África en una gigantesca zona de libre comercio para las multinacionales occidentales, fue bloqueada por varios miembros indignados de MPH. Pero esta falta de sensibilidad de la agencia es natural si tenemos en cuenta que entre los clientes corporativos de AMV no solo están Pepsi Cola, Pfizer, Sainsbury, Camelot y The Economist sino también, irónicamente, Diageo, la empresa multinacional de bebidas que, casualmente, es la propietaria del Hotel Gleneagles donde se reunirá el G8, y con importantes inversiones en África.
Según Lucy Michaels de Corporate Watch, una organización de investigación y campañas con sede en el Reino Unido, Diageo tiene antecedentes de hacer lobby ante países de la OCDE y el G8 para impulsar una mayor liberalización de la inversiones en los países en desarrollo, y sus actividades de relaciones públicas en África son sumamente controvertidas:
“Diageo promueve agresivamente sus productos en África atacando una de las microindustrias esenciales, la fabricación casera de bebidas alcohólicas. Diageo publicó recientemente su “Informe de ciudadanía corporativa para África del Este” en el cual denuncia que las bebidas alcohólicas sin marca constituyen “riesgos sociales y de salud" graves, a pesar de la evidencia proporcionada por el Centro Internacional de Políticas sobre Alcohol (International Centre of Alcohol Policies), casualmente fundado por Diageo, que sostiene que la “fabricación ilícita” de bebidas alcohólicas en general es de buena calidad y vital para la economía familiar y local”.
Pero el aspecto más destructivo de la participación de Curtis, argumentan sus críticos, ha sido su intervención personal en las comunicaciones públicas del MPH para asegurar que el factor político sea enterrado rutinariamente bajo el peso de su personalidad, como parte de su propia estrategia personal que no rinde cuentas ante nadie para cambiar la política del G8: “La filosofía de Richard se ha tornado dolorosamente obvia para todos en el MPH", sostiene uno de sus críticos. "Está convencido que debemos apoyar los esfuerzos del gobierno británico para convencer a los demás países del G8 a seguir sus pautas en materia de ayuda externa y deuda, y es inflexible en que no se debe criticar a Brown y Blair”.
Hace unos pocos meses las tensiones alcanzaron un pico cuando los miembros cuestionaron la discrepancia entre la posición acordada por el MPH y la cara pública progubernamental de la campaña. La respuesta de un funcionario clave de Comic Relief fue que a Curtis “le resultaba difícil” manifestarse contra el gobierno debido a su amistad personal con Gordon Brown. La medida de la relación entre Curtis y Brown fue revelada el sábado 25 de junio en la película de Curtis, The Girl in the Café (La chica del café) transmitida en el horario central de la televisión nacional por la BBC 1 (extrañamente anunciada como exhibiéndose en toda África).
Se trata de una historia de amor entre Gina, una joven activista e idealista y Lawrence, asesor de un severo pero preocupado Canciller estilo Gordon Brown, que ayuda a su nuevo amor a obtener una audiencia con los líderes mundiales en una supuesta cumbre del G8 en Islandia e inspira al gobierno británico a insistir en “que la pobreza pase a la historia". Brown asistió en mayo al estreno escocés de la película en un evento organizado por el gran contribuyente del MPH, Tom Hunter, a quien desde entonces se le ha concedido el título de caballero en la Lista de Honor del cumpleaños de la Reina.
Ante toda esa situación no debe sorprender que varias ONGs dentro del MPH se hayan sentido obligadas recientemente a debilitar el eje Oxfam-Curtis-Brown dando a conocer su descontento ante la prensa. La riña resultante llevó a que los miembros del MPH acordaran rápidamente tomar distancia del gobierno, adelantando varias semanas la presentación de un informe criticando la política del gobierno británico. Pero el alivio fue sólo transitorio. El golpe de gracia llegó con el anuncio reciente de que Gordon Brown fue invitado a participar en la manifestación del 2 de julio en Edimburgo.
La frustración no sería quizás tan intensa si las prácticas organizativas del MPH fueran verdaderamente pluralistas y democráticas. Pero a medida que se acerca la cumbre del G8, los operadores del aparato del MPH han llegado a extremos extraordinarios para garantizar que en la manifestación del 2 de julio en Edimburgo lo único que se vea y se escuche sean los oradores y el mensaje monolítico y con marca en el orillo del MPH.
El sitio web del MPH ni siquiera reconoce la existencia de otras manifestaciones, eventos y grupos como ‘Dissent’, ‘Trident Ploughshare’ o ‘G8Alternatives’, a pesar de que éstos han promovido activamente la concurrencia y el apoyo a la manifestación del MPH. El equipo coordinador del MPH, que incluye a Oxfam, Comic Relief y el TUC, también vetó por unanimidad en dos ocasiones la solicitud de la coalición Stop the War Coalition (STWC) de integrarse al MPH con el argumento orwelliano de que los temas de justicia económica y desarrollo no están asociados con los de la guerra y que la participación de STWC en Edimburgo el 2 de julio generaría confusión respecto del mensaje que se quiere transmitir. Será interesante entonces ver si Oxfam se prohíbe a sí misma, dado que actualmente está liderando una campaña mundial por un tratado internacional de armas sobre la base de que “el crecimiento descontrolado del armamentismo alimenta la pobreza y el sufrimiento".
STWC ha tenido desde entonces prohibido incluso montar un puesto de exhibición de sus materiales y propaganda en la manifestación del MPH. Un mensaje electrónico filtrado a fines de mayo enviado al MPH por Milipedia, la compañía “ética” de gestión de eventos que ayuda a organizar la manifestación del MPH, pide a la coalición que "considere la conveniencia de una estrategia para desalojar de nuestro evento a las personas que están instalando quioscos no deseados, eventos ad hoc, infraestructura, etc.” y elaborar una lista de los “potenciales infiltrados para decidir límites de tolerancia y acciones a tomar". El mensaje fue posterior a un rumor de que el Partido Socialista (previamente Tendencia Militante) tenía planes de vender su periódico, vocear consignas con megáfonos y usar pulseras y camisetas rojas con la leyenda “Que el capitalismo pase a la historia". (A propósito, ese día Red Pepper llevará camisetas con la leyenda “Que el G8 pase a la Historia”).
El mensaje electrónico también informa cómo, en respuesta a la intención de Stop the War de dirigir una manifestación paralela a las 4.30 pm el 2 de julio, el consejo local, la policía y los organizadores del MPH trabajan conjuntamente para asegurar que se le niegue a STWC su propio escenario, para poder retener "nuestra propiedad del evento y nuestro mensaje esencial".
Lo que está en juego no es solamnte un problema de control político del evento. Parte de la preocupación del MPH tiene que ver con la percepción de la amenaza que se cierne sobre su monopolio de la actividad comercial que tendrá lugar ese día; la coalición tiene la propiedad de la licencia comercial del evento del 2 de julio, que beneficiará exclusivamente a miembros de la coalición y que otorga poder al MPH para expulsar a comerciantes ilegales, incluso a activistas políticos, fuera del lugar. Comic Relief también ha registrado la consigna “MakePovertyHistory” como marca registrada en la Unión Europea y está amenazando tomar medidas contra "todo uso indebido o supuesto de la marca registrada”.
Pero las preocupaciones sobre el MPH son mucho más profundas que las divisiones políticas dentro del escenario británico de las organizaciones para el desarrollo. La pregunta más evidente, que aparece cada vez más hasta en los labios de los periodistas de la prensa dominante, es dónde están las voces de la sociedad civil africana y otros movimientos sociales del Sur mundial, en una campaña que supuestamente está dedicada a ellos.
Kofi Maluwi Klu, un militante panafricano de primera línea de Ghana, coordinador internacional de la campaña Jubileo 2000 en África a fines de la década de 1990, está furioso por la falta de representatividad del MPH: “En el movimiento de liberación africano utilizamos un proverbio: "Nada sobre nosotros sin nosotros". MPH es un enorme paso atrás en este sentido, incluso respecto de Jubileo 2000. La campaña está abrumadoramente dirigida por ONGs del Norte y su mensaje fundamental es que las grandes y millonarias estrellas blancas del pop van a salvar a los desamparados africanos. Se ignora por completo a los movimientos políticos africanos que todavía luchan por la liberación”.
La ausencia del Sur en la dirección del MPH se refleja inevitablemente en la política de la campaña. Por ejemplo, las ONGs y los movimientos del Sur son en general contrarios a hacer demandas al G8: “El G8 es un organismo de gobernanza mundial totalmente ilegítimo y que no rinde cuentas a nadie; sus gobiernos y empresas son los responsables históricos de la mayoría de los problemas de los países en desarrollo, y lo siguen siendo hoy en día”, afirma Nicola Bullard, de la organización Focus on the Global South con sede en Bangkok, la respetada organización internacional no gubernamental de incidencia e investigación sobre políticas. “Cabildear al G8 es contrario a la convocatoria inequívoca que han lanzado este año cientos de movimientos sociales, ONGs y sindicados del Sur y el Norte en el Foro Social Mundial para movilizarse en protesta contra la Cumbre del G8".
Lo mismo se aplica a las demandas políticas del MPH. Si bien los movimientos del Sur saludan con beneplácito la agenda para el desarrollo más holística del MPH en contraste con la campaña monotemática de alivio de la deuda de Jubileo 2000, sostienen que la postura de MPH sobre la deuda contradice las demandas de las organizaciones de base africanas y otros militantes del Sur: “MPH está exigiendo la cancelación del 100% de las deudas impagables de los países más pobres, pero eso también lo pide el gobierno del Reino Unido", explica Brian Ashley de Jubileo Sur. “No se menciona la ‘ilegitimidad de la deuda’ en primer lugar, el hecho que las deudas de muchos países del Sur son un vestigio del colonialismo o se originaron en un fuerte aumento de las tasas de interés durante las décadas de 1970 y 1980, y que ya fueron pagadas varias veces, lo que convierte al Sur en acreedor del Norte. Exigimos la cancelación total, incondicional e inmediata de todas las deudas de los países del Sur, no sólo las de los países más pobres como solicita MPH".
Para los activistas del Sur contra la deuda, el debate es casi idéntico al que llevó en 1999 a la división Norte-Sur en el movimiento Jubileo 2000 y a la creación de la red Jubileo Sur, que hoy reúne a más de 80 campañas contra la deuda, movimientos sociales y organizaciones de personas de más 40 países de América Latina, el Caribe, África y Asia/Pacífico. El principio fundacional de Jubileo Sur fue crear una mayor solidaridad Sur-Sur, fortalecer la voz, la presencia y liderazgo colectivo del Sur en el movimiento internacional contra la deuda y sentar las bases para transformaciones sociales mundiales de abajo hacia arriba.
Si bien el MPH forma parte de la coalición ‘Global Call for Action on Poverty’ (G-CAP) que incluye elementos del Sur en su liderazgo, docenas de grupos con sede en el Sur, entre ellos Jubileo Sur y Focus on the Global South se han negado a integrar el G-CAP, rechazando la invitación cursada por Oxfam y Action Aid de asistir a la reunión de setiembre del 2004 en Johannesburgo que finalmente inauguró la coalición. “Jubileo Sur decidió no asistir por la simple razón de que no se lanza una campaña en representación del Sur sin primero informar, consultar y trabajar plenamente con las redes del Sur, afirmó Brian Ashley. Nicola Bullard coincide y añade: “Focus on the Global South consideró la reunión de Johannesburgo como un intento para lograr que muchos grupos radicales y movimientos de base den legitimidad a una campaña predeterminada dirigida por el Norte. Creemos que hay que movilizarse y generar movimientos desde abajo hacia arriba”.
Quizás el aspecto más peligroso del hecho que el MPH mezcle sus mensajes con los del gobierno, y su exclusión de los críticos del Norte y del Sur, es que permite al Estado y a los medios trazar una línea definida entre los "manifestantes buenos” que asistirán el 2 de julio a la manifestación de Edimburgo y los “manifestantes malos”, es decir cualquiera que tenga la idea de involucrarse en acciones de desobediencia civil contra lo que, a fin de cuentas, es una institución ilegítima y un grupo de gobiernos responsables por la muerte de millones de personas inocentes cada año.
Las ONGs para el desarrollo británicas descontentas con la dirección del MPH saben todo esto demasiado bien, pero se niegan a abandonar públicamente una campaña que está descarrilando activamente al movimiento internacional por la justicia en el mundo. Aunque pueda sonar cínico, la razón es simple: MPH es una máquina de hacer dinero. “Aunque detestamos el mensaje y el sello comercial, algunas ONGs están ganando miles de libras con las pulseras”, admitió uno de los archi-críticos. “Tenemos muchísimas personas nuevas en nuestra base de datos interesadas en nuestras campañas, y puesto que los temas de comercio, deuda y ayuda externa súbitamente vuelven a ser atractivos, tenemos nuevos organismos de financiación que se nos acercan para hacer proyectos e investigación. MPH está pagando mi trabajo durante los próximos tres años".
Éste es, en última instancia, el fondo del asunto para las ONGs y de lo que se trata a fín de cuentas la campaña MPH: ayudar a los pobres del mundo de forma tal que se garantice la supervivencia de las propias organizaciones. Al aceptar las reglas de la máquina de hacer dinero del MPH con la esperanza de fortalecerse, las ONGs para el desarrollo más respetables del Reino Unido como Christian Aid, War on War y World Development Movement corren el riesgo de distanciarse totalmente de sus compañeras africanas, en un momento crucial en que es necesaria la unidad contra el Nuevo Laborismo, el G8 y su plan de repartir la riqueza natural de África entre las empresas occidentales.
No debemos permitir que eso suceda. No es demasiado tarde para hacer que las voces disidentes dentro de la coalición MPH deserten en masa y utilicen su poder simbólico para inspirar a millones de miembros del MPH a oponer resistencia al G8 y a presionar a Geldof, Bono, Curtis y compañía para que al menos usen su influencia en los medios para criticar la política del G8. De lo contrario, seguramente ló único que conseguirán pasar a la historia será el propio continente africano.
* Stuart Hodkinson es editor asociado de Red Pepper e investigador-activista. Su dirección de contacto es stuart@redpepper.org.uk. Este artículo es una versión larga de su artículo “Make the G8 History” (‘Que el G8 pase a la historia’, que aparecerá en breve en la edición especial de julio de Red Pepper: “El G8: la nueva carrera de rapiña por el dominio del África”. Entre otros artículos se incluyen: del respetado economista político ghanés Yao Graham, sobre la agenda neocolonial del G8 para Africa; de Lucy Michaels de Corporate Watch, sobre el cabildeo vergonzoso de los grupos de presión empresariales al G8 y la Comisión para África; de Melanie Jarman, sobre por qué el G8 no resolverá el problema del cambio climático; de Oscar Reyes, sobre la necesidad de la izquierda del Reino Unido de movilizar su propia fuerza cultural después de Make Poverty History, la campaña dirigida por las celebridades; la guía de Red Pepper sobre las propuestas del G8 y mucho más. Red Pepper mantendrá también un “blog” o bitácora electrónica durante toda la Cumbre del G8. Visita el sitio www.redpepper.org.uk
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¿QUÉ ES EL TRIBUNAL MUNDIAL SOBRE IRAK?
“Corregir la historia”, es la meta del Tribunal Mundial sobre Irak (WTI por sus siglas en inglés) declaró Arundhati Roy en la sesión de clausura del Tribunal (24-27 de junio) en Estambul Turquía. El evento, concebido como una parte integral del movimiento antibélico mundial, es la culminación de dos años de preparación y organización de una red amplia de grupos provenientes de 24 países, iniciada por el movimiento antibélico turco. Inspirado por el Tribunal Russell de la guerra de Vietnam y otros tribunales populares, el Tribunal Mundial sobre Irak intenta remediar el fracaso de las instituciones internacionales en impedir la guerra y la ocupación de Irak. Respondiendo a las acusaciones de que el tribunal pretende establecer un juicio sin derecho a la defensa, Roy, la portavoz del Jurado de Conciencia, argumentó en su discurso de apertura que “este tribunal es la defensa”. "Una defensa montada contra una de las guerras más cobardes de la historia de la humanidad”.
Por más información sobre el tribunal y la colección completa de testimonios, visite: www.worldtribunal.org. El WTI fue una de las iniciativas que apoyó el Consenso de Yakarta para la Paz, acordado en Yakarta, Indonesia, el 21 de mayo de 2003. http://www.focusweb.org/publications/2003/jakarta-consensus.pdf
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EL PAPEL DE LA “COALICIÓN DE LA BUENA VOLUNTAD” EN LA VIOLACIÓN DEL DERECHO INTERNACIONAL Y LOS DERECHOS UNIVERSALES DEL HOMBRE
por Walden Bello*
(Discurso ante el Tribunal Mundial sobre Irak, Sesión de clausura, Estambul, 24 de junio de 2005)
Honorables miembros del Jurado de Conciencia y miembros del Panel de Abogados: mi presentación hoy tiene por objetivo mostrar y detallar los cargos específicos contra la “Coalición de la buena voluntad” reunida por el gobierno de los Estados Unidos en apoyo a su agresión a Irak. El caso contra el principal agresor, los Estados Unidos, ya ha sido presentado por otros abogados. Me limitaré por ello a los otros miembros de la Coalición, entre ellos el principal socio de los Estados Unidos, el gobierno del Reino Unido.
La responsabilidad de la Coalición de la Buena Voluntad por la invasión, ocupación y destrucción de Irak es la de complicidad voluntaria. El grado de culpabilidad varía, por supuesto, pero los 50 países que componen este frente deben ser condenados colectivamente por otorgarle legitimidad a una violación fundamental del derecho internacional: la invasión de un país soberano. Por esta razón todos los gobiernos participantes deben ser responsabilizados y sus casos presentados ante los organismos judiciales internacionales que corresponda para que se los procese y sentencie y para que se proceda a evaluar las indemnizaciones que deben pagar al pueblo iraquí.
Coalición de la buena voluntad: qué, quién y por qué
La formación de la "Coalición de la buena voluntad" fue anunciada por el Secretario de Estado Colin Powell poco antes del inicio de la invasión el 20 de marzo de 2003, después que los Estados Unidos decidieran no insistir con la aprobación de la famosa Segunda Resolución que pretendía la aprobación de la guerra en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En su pico más numeroso en marzo de 2004, la coalición contaba con unos 50 miembros, incluyendo a los Estados Unidos. Treinta y cuatro de estos tenían tropas en Irak. Varios factores –especialmente los ataques armados en cada país, las actividades de la resistencia iraquí, las presiones políticas de los ciudadanos, y el bochorno internacional—llevaron a 15 países a retirar sus tropas del territorio iraquí a partir de marzo de 2005. Actualmente hay unos 23.900 soldados que no pertenecen a los Estados Unidos entre las fuerzas de la coalición en Irak, comparados con un contingente de 130.000 soldados estadounidenses. (1)
¿Qué razones dieron los gobiernos para unirse a la coalición? Varían. A pesar que sus antecedentes políticos e ideológicos son diferentes a los del Presidente de los Estados Unidos, George Bush, el Primer Ministro laborista británico, Tony Blair, pareció firmemente convencido de imponer un cambio de régimen a Irak desde el exterior. Mucho más comprensible resultó el apoyo de los compañeros de ruta ideológica de Bush, José María Aznar de España y Silvio Berlusconi de Italia, este último famoso por haber declarado que "Occidente continuará conquistando pueblos, incluso si esto significa confrontar con otra civilización, la islámica, firmemente atrincherada en sus fronteras desde hace 1.400 años". (2)
Los gobiernos de Japón y Corea estuvieron obviamente motivados por un toma y daca, en función de la protección que les brinda el paraguas militar estadounidense en sus países. La mayoría de los demás países constituían, al decir de un comentarista, una "opereta de pequeños Estados" que fueron presionados fuertemente o bien sobornados con promesas de obtener contratos pos-guerra o asistencia económica de Washington. (3)
La función básica de la coalición: maquillar un acto ilegal
Independientemente de sus intenciones, los miembros de la Coalición de la Buena Voluntad fueron utilizados por los Estados Unidos para otorgarle legitimidad a la invasión y ocupación de un país independiente. Y consiguientemente se han transformado en cómplices de una gravísima violación del derecho internacional. Las declaraciones favorables a la invasión estadounidense fueron ampliamente difundidas por Washington para diluir las críticas a sus acciones groseramente ilegales. Una muestra de las declaraciones oficiales de estos gobiernos que circuló en Washington antes y después de la invasión revela hasta qué punto permitieron ser manipulados por el gobierno estadounidense para justificar una guerra ilegal y no provocada. Las declaraciones resultaban una repetición textual de las razones invocadas por Washington para iniciar la guerra: (4)
"Saddam Hussein representa un peligro para la paz y el derecho. Por lo tanto Holanda apoya la acción emprendida contra Saddam Hussein". (Primer Ministro Jan Peter Balkenende, 20 de marzo de 2003).
"Las Filipinas integra la Coalición de la Buena Voluntad. Estamos respaldando moral y políticamente las acciones tendientes a eliminar las armas de destrucción masiva en Irak. Somos parte de una alianza de largo aliento a favor de la seguridad. Participamos de la coalición mundial contra el terrorismo". (Presidenta Gloria Macapagal Arroyo, 19 de marzo de 2003).
"En un momento en que los esfuerzos diplomáticos no han dado resultado para solucionar el problema iraquí en forma pacífica, creo que la acción es inevitable si queremos eliminar las armas de destrucción masiva rápidamente. Los coreanos creemos en la unidad cuando las cosas se ponen difíciles" (Presidente Roh, 20 de marzo, 2003).
"El gabinete presidido por Yoweri Museveni, el Presidente de Uganda, decidió el 21 de marzo de 2003 apoyar la coalición liderada por los Estados Unidos para desarmar a Irak por la fuerza. También decidió que de ser necesario, Uganda ayudará en cualquier forma posible". (Ministro de Relaciones Exteriores James Wapakhabulo, 24 de marzo de 2003).
"La responsabilidad recae exclusivamente en el régimen iraquí y su obstinación en no cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas durante los últimos 12 años... En esta hora tan difícil, Portugal reafirma su apoyo a sus Aliados, con los que comparte los valores de Libertad y Democracia, y espera que esta operación sea tan breve como sea posible y que logre alcanzar todos sus objetivos". (Primer Ministro José Manual Durao Barroso, 20 de marzo de 2003).
Participación de la coalición en la ocupación
Los 34 países que se mencionan a continuación son acusados de participar activamente en la invasión y ocupación de Irak mediante el destacamento de tropas: Albania, Armenia, Australia, Azerbaijan, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Republica Dominicana, El Salvador, Estonia, Georgia, Honduras, Hungría, Italia, Japón, Kazakhistan, Letonia, Lituania, Moldavia, Mongolia, Holanda, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Filipinas, Polonia, Portugal, Eslovaquia, Corea del Sur, España, Tailandia, Tonga, Reino Unido y Ucrania. Veinticinco de estos treinta y cuatro países continúan manteniendo fuerzas de seguridad en Irak. Algunos de estos países como España y Filipinas, ya han retirado sus tropas o fuerzas policiales, y otros como Holanda, Ucrania, Bulgaria e Italia han comenzado a hacerlo o han anunciado un retiro escalonado de sus contingentes. Todos, no obstante, deben ser considerados responsables por haber ayudado concretamente a la ocupación estadounidense.
Los siguientes países, si bien no prestaron sus tropas a la ocupación, están acusados de complicidad en la violación de la soberanía e integridad territorial de Irak, por haberse sumado a la Coalición de la Buena Voluntad: Afganistán, Angola, Colombia, Costa Rica, Eritrea, Etiopía, Islandia, Kuwait, Islas Marshall, Micronesia, Palau, Ruanda, Singapur, Islas Salomón, Uganda, y Uzbekistán.
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Contingentes de tropas en Irak por país de origen, marzo 2004
Estados Unidos, 130.000; Reino Unido, 9.000; Italia, 3.000; Polonia, 2.460; Ucrania, 1.600; España, 1.300; Holanda, 1.100; Australia, 800; Rumania, 700; Bulgaria, 480; Tailandia 440; Dinamarca 420; Honduras 368; El Salvador 361; República Dominicana, 302; Hungría, 300; Japón, 240; Noruega, 179; Mongolia, 160; Azerbaijan, 150; Portugal, 128; Letonia, 120; Lituania, 118; Eslovaquia, 102; República Checa, 80; Filipinas, 80; Albania, 70; Georgia, 70; Nueva Zelanda, 61; Moldavia, 50; Tonga, 40; Macedonia, 37; Estonia, 31; Kazakhistán, 25.
(Fuente: “Coalition of the Willing,” Perspectives on World History and Current Events, junio 19, 2005, http://pwhce.org/willing.html) |
Entre los miembros de la coalición, hay que destacar el rol y la responsabilidad que les cabe al Reino Unido, Italia y España. El Reino Unido tuvo un papel principal en la invasión, y junto con Italia y España, jugaron un rol de liderazgo en los primeros meses de la ocupación. Desde entonces su liderazgo ha tambaleado: España rompió filas al retirar sus tropas en febrero de 2005, después de las bombas de Madrid, y el gobierno de Berlusconi en Italia anunció sus planes de retirar sus tropas a partir de septiembre de 2005, después de la polémica muerte de un agente del gobierno italiano a manos de soldados estadounidenses en un punto de control en marzo de 2005. Otros dos países cuyo rol merece ser destacado son Japón y Corea del Sur. Ambos países colaboraron para prestarle una cara "asiática" a la ocupación, y Corea del Sur todavía hoy mantiene una presencia militar con 3.600 efectivos que lo convierten en la tercera fuerza de ocupación más numerosa, detrás de los Estados Unidos y el Reino Unido.
El peso de la culpa especialmente agravado del Reino Unido
Además de Estados Unidos, el gobierno del Reino Unido es claramente el que debe llevar el mayor peso de la culpa entre los integrantes de la Coalición de la Buena Voluntad. En tanto otros miembros del panel de abogados ya presentaron los cargos contra los Estados Unidos, me limitaré a comentar los que corresponden al Reino Unido.
Participación en la planificación de la guerra
Los memorandos de Downing Street recientemente revelados muestran que ya en abril de 2002, los líderes del Partido Laborista eran concientes de que: 1) la administración Bush tenía intenciones de invadir Irak; 2) estaba determinada a hacerlo sobre la base de la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Saddam; y 3) que las pruebas de la capacidad de Saddam de desarrollar armas de destrucción masiva eran muy poco consistentes. Según lo establece un memorando de lo Oficina de Asuntos Exteriores del 22 de marzo de 2002, dirigido al Secretario de Asuntos Exteriores Jack Straw, "la verdad es que lo que ha cambiado no es el ritmo de los programas de armas de destrucción masiva, sino nuestra capacidad de tolerarlos pos-11 de septiembre". Y continuaba: "pero incluso la mejor investigación de los programas de armas de destrucción masiva no mostrará mayores avances en los últimos años en la producción de misiles nucleares o armas químicas o biológicas: estos programas son sumamente preocupantes pero, hasta donde sabemos, no se los ha potenciado". (5)
A pesar de la fragilidad de las pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva, el Primer Ministro Tony Blair hizo sonar sin embargo tambores de guerra basándose en ese argumento. Prácticamente al mismo tiempo que los memorandos de Downing Street cuestionaban la prueba de la existencia de las armas de destrucción masiva, Blair declaraba ante el parlamento el 10 de abril de 2002: "El régimen de Saddam Hussein es despreciable, está desarrollando armas de destrucción masiva, y no podemos dejar que haga esto libremente". (6)
El 24 de septiembre de 2002, contradiciendo nuevamente la falta de evidencia, declaró: [el servicio de inteligencia] ha concluido que Irak tiene armas químicas y biológicas, que el régimen de Saddam las continúa produciendo, tiene planes actuales y activos de utilizarlas, y que éstas pueden ser activadas en 45 minutos para atacar cualquier blanco, incluyendo su propia población chiíta; y que está intentando activamente desarrollar armas nucleares". (7)
El 25 de febrero de 2003, en la escalada hacia la invasión declaró: "la inteligencia tiene claro que (Saddam) continúa creyendo que su programa de armas de destrucción masiva es esencial para la represión interna y la agresión externa". En el mismo discurso afirmó, "los agentes biológicos que creemos que Irak puede producir incluyen carbunco (conocido en inglés como ántrax), botulinum, toxina, aflatoxina y ricino. Todos ellos conducen a una muerte sumamente dolorosa". (8)
Posteriormente, el mismo día de la invasión el 20 de marzo de 2003, Blair declaró: "si el único medio para lograr el desarme de Irak de las armas de destrucción masiva es derrocar al régimen, entonces ése es nuestro objetivo". (9)
Ahora parece ser que el esfuerzo concertado del gobierno de Blair para producir las pruebas de la posesión de armas de destrucción masiva lo llevó a retocar o "maquillar" –como informara la BBC—el informe de 50 páginas del servicio de inteligencia británico sobre el supuesto programa de armas de destrucción masiva del régimen de Saddam publicado en septiembre de 2002. Este informe fue uno de los documentos clave que utilizó el gobierno británico para fundamentar a favor de la guerra. Atrapado en el fuego cruzado entre la presión del gobierno y la debilidad de las pruebas, el Dr. David Kelley, científico que trabajaba para el gobierno, ex-inspector de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, reveló a la prensa sus fuertes dudas sobre las conclusiones del informe, en particular respecto de la capacidad de Irak de activar sus armas de destrucción masiva en 45 minutos. Aparentemente, éste fue el detonante para que el gobierno lo presionara duramente y el episodio culminó con el suicidio de Kelley en julio de 2003.
Los memorandos de Downing Street también indican que a pesar que las pruebas de la existencia de las armas de destrucción masiva eran muy débiles o inexistentes, el gobierno de Blair estaba decidido a invadir Irak para instituir un "cambio de régimen", aunque esto no podía declararlo públicamente ya que se entendería como una clara violación del derecho internacional. En realidad, en marzo o abril de 2002 –un período en el que el gobierno de Blair y la administración Bush sostienen no haber estado implicados en la planificación de una guerra—ya habían avanzado sustancialmente en el proceso. Si bien el gobierno británico no estaba convencido de la amenaza de las armas de destrucción masiva, estos memorandos revelan que compartía con la administración Bush el deseo de cambiar el régimen por medios militares.
Un memorando a mediados de marzo de 2002 detalla una carta de Christopher Meyer, en ese entonces Embajador británico ante las Naciones Unidas, en una almuerzo de trabajo con el Subsecretario de Defensa de los Estados Unidos Paul Wolfowitz. "Respaldamos un cambio de régimen" escribió, "pero con un plan realmente inteligente en el que no haya margen para el fracaso. De lo contrario será muy difícil que lo podamos defender ante nuestra opinión pública, y probablemente sea más difícil aún en el resto de Europa". (10).
Al mismo tiempo, los funcionarios británicos eran concientes de que no podía invocarse el cambio de régimen en sí mismo como objetivo de la invasión. Tal como lo establece un memorando del 8 de marzo de 2002 al analizar brevemente las opciones en el tema Irak, "una invasión con el objetivo de cambiar el régimen no es sustentable en el marco del derecho internacional". El dilema y la solución fueron considerados dos semanas después por el Secretario de Relaciones Exteriores Jack Straw: "el cambio de régimen per sé no es justificativo para la acción militar, podría formar parte de cualquier estrategia, pero no ser la meta". (11) No sorprende entonces que el gobierno de Blair se embarcara en la elaboración de una amenaza inexistente, que culminó con el infame informe del 25 de septiembre de 2002, que se transformó en un documento clave en la propaganda de Washington y Londres para justificar la inminente invasión a Irak.
Una vez que todo ha sido dicho y hecho, resulta claro que fue fundamentalmente Tony Blair –en contra de la voluntad de la amplia mayoría del pueblo británico y una parte importante de su propio partido—quien llevó al Reino Unido a la guerra. ¿Por qué? Algunos comentaristas dicen que realmente estaba convencido que era moralmente intachable imponer desde el exterior un cambio de régimen, con lo cual se transformó (al igual que Bush) en un hombre sumamente peligroso. Otros descartan estas razones y dicen que lo que motivó a Blair fue nada más que un frío "realismo político". Mi conclusión es que, a la par de una falsa moralidad, el deseo de poner al gobierno británico en el centro del poder mundial al lado de los Estados Unidos es una motivación muy probable. En las propias palabras de Blair: "mi trabajo es proteger y proyectar el poder británico". (12)
Conducción de la guerra
Sumado a su papel en la planificación de la guerra, el comportamiento y el modo en que ha llevado adelante la guerra el gobierno británico revelan claramente su desprecio por el derecho internacional y los derechos humanos reconocidos universalmente.
La invasión del país fue precedida por una serie de bombardeos que comenzó aproximadamente 10 meses antes, en mayo de 2002. Los aviones de propulsión a chorro de la Royal Air Force británica se juntaron con sus pares de la fuerza aérea estadounidense para ataques puntuales cuyo objetivo era obligar al régimen de Saddam Hussein a contraatacar, brindando de esta forma un pretexto para iniciar la guerra. Estas acciones, que fueron justificadas por oficiales estadounidenses como el Comandante General de los Aliados, Tommy Franks, como necesarias para "degradar" las defensas antiaéreas iraquíes, no estuvieron autorizadas por ninguna resolución de Naciones Unidas. En realidad, tal como lo revelan los memorandos filtrados de Downing Street, la opinión legal emanada de la propia Secretaría de Asuntos Exteriores en marzo de 2002 –dos meses antes de que se intensificara el bombardeo—asevera que las aeronaves aliadas solamente estaban autorizadas legalmente a patrullar las zonas de exclusión aérea al norte y sur de Irak con el único fin de impedir el ataque de las fuerzas de Saddam sobre las poblaciones kurdas y chiítas, y que no estaban autorizadas a ejercer ningún tipo de presiones al régimen. Esta actividad ilegal se intensificó aún más a fines de agosto de 2002, después de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se reveló que el propósito de esos ataques puntuales era debilitar lo más posible las defensas antiaéreas de Irak para una posible invasión. (13)
Desde que se produjo la invasión, Gran Bretaña ha enviado a Irak unos 65.000 efectivos, o casi la tercera parte de sus fuerzas armadas, para participar en una guerra ilegal no autorizada por Naciones Unidas. En marzo de 2005 había unos 8.761 efectivos británicos acantonados en territorio iraquí.
La principal tarea de las tropas británicas fue asegurar el control del sector sur del país, especialmente la ciudad de Basra. Esta campaña estuvo marcada por la muerte de muchos civiles iraquíes. Algunas de estas muertes fueron causadas por el uso de bombas de racimo (diseñadas para emitir una mortal ráfaga de esquirlas calientes cuando explotan), conocidas por causar muchas víctimas fatales entre la población civil. Aunque los funcionarios del Ministerio de Defensa británico inicialmente prometieron que no se usaría esas armas "dentro de la ciudad y sus alrededores", Human Rights Watch documentó varios ataques en los que se utilizaron municiones de ese tipo en los vecindarios de esa ciudad. En el pico de las operaciones militares en marzo y abril de 2003, las fuerzas británicas utilizaron 70 municiones de racimo lanzadas desde el aire y 2100 lanzadas desde tierra, conteniendo 113.190 sub-municiones. En total las municiones de racimo utilizadas por los Estados Unidos y los británicos llegaron a 13.000, representando 2 millones de sub-municiones en el período. (14)
Human Rights Watch también acusó a las autoridades militares británicas por no haber obtenido control de la gran cantidad de armas abandonadas por las fuerzas iraquíes, a causa de lo cual la población civil sufrió víctimas fatales y heridos. Esto determinó que el hospital de Basra al Jumhuriyya recibiera cinco pacientes por día víctimas de esta situación, lo que llevó al Director Ejecutivo de Human Rights Watch Kenneth Roth a declarar: "Gran Bretaña ha incumplido con su obligación como fuerza de ocupación de brindarle seguridad a la población civil local. Su incapacidad o su falta de voluntad para obtener control de y asegurar las armas abandonadas ha hecho que una situación peligrosa sea aún más peligrosa". (15)
La ocupación extranjera es una invitación al abuso sistemático de los derechos humanos. Éste ha sido el caso de la ocupación estadounidense en el norte y centro de Irak. La prisión de Abu Ghraib se ha convertido en un sinónimo de violaciones a la Convención de Ginebra, con la tortura como política y la presencia sistemática de abusos sexuales, mientras la reconquista estadounidense de Fallujah en noviembre y diciembre de 2004 se transformó en una versión contemporánea de aplicación de la brutal orden romana "Carthago delenda est " (Cartago debe ser destruida).
La ocupación británica de Basra y el sur de Irak, si bien gozó de menos publicidad que la ocupación estadounidense, también ha estado marcada por violaciones a los derechos humanos básicos. Un año de ocupación ha traído como consecuencia numerosos casos de civiles muertos y heridos a manos de las tropas británicas. Amnistía Internacional informa que a comienzos de marzo de 2004 las autoridades británicas admitieron que sus fuerzas armadas habían estado involucradas en la muerte de 37 civiles. Reconocieron, sin embargo, que esa cifra no era una cifra total. En algunos casos investigados por Amnistía "los soldados británicos abrieron fuego y mataron a civiles iraquíes en circunstancias en las que no había aparentemente ninguna amenaza de muerte o heridas graves para ellos o terceros". (16) Según Amnistía, la Policía Militar británica actuó "manteniendo extremo secreto y proporcionando muy poca o ninguna información a los familiares respecto de los avances o las conclusiones en las investigaciones". (17) Además, el proceso para recibir indemnizaciones, disponible para las familias de las víctimas civiles fue flagrantemente inadecuado, plagado de inconsistencias, excesivamente burocrático y prácticamente inaccesible para los iraquíes pobres. (18)
La tortura y el abuso sexual de los prisioneros ha sido otra mancha negra de la ocupación británica. En enero de 2005 salieron a luz fotos publicadas en la prensa nacional donde podía apreciarse torturas y abusos sistemáticos de iraquíes a manos de soldados pertenecientes al 1er. batallón del Regimiento de Fusileros del Reino Unido. Como lo describe un informe: "una de las fotos muestra un civil iraquí con muecas de dolor, fuertemente atado dentro de una red para cargar armas, suspendido de un camión con elevador conducido por un soldado británico. Una segunda foto muestra a un soldado en pantaloneta y camiseta parado sobre el cuerpo vendado y amarrado de un civil iraquí. Otras fotos muestran a dos hombres iraquíes desnudos forzados a simular sexo anal y a dos iraquíes forzados a simular sexo oral". (19)
Los soldados fueron llevados a una corte marcial, donde varios fueron sentenciados a prisión y expulsados del ejército. Sin embargo, el juicio estuvo viciado de una grave violación del sistema de justicia, ya que la corte no admitió la presentación de evidencia proveniente de las víctimas que podría haber llevado al endurecimiento de las sentencias o a que más soldados fuesen implicados en los delitos, incluso algunos de mayor rango. Las pruebas incluían las proporcionadas por el iraquí víctima del incidente con el elevador, Hassan Abdul-Hussein, que declaró que había sido atado y colgado por haberse rehusado a cortarle el dedo a otro iraquí con un cuchillo. (20) ¿Por qué era esta evidencia inadmisible en el juicio? El honorable Phil Shiner, quién también forma parte de este panel de abogados, ha sostenido que el objetivo fue, como en el caso de los abusos en Abu Ghraib, 'limitar los daños': "ésta es la prueba más evidente de que los militares son incapaces de enjuiciarse e investigarse a sí mismos. Si se les permite, lo que se obtiene es un lavado de cara y algunas manzanas podridas arrojadas a los perros. Por cierto, algo ha funcionado muy pero muy mal, hubo oficiales involucrados y son muchas las personas que han sido abusadas". (21)
Con los soldados británicos participando ellos mismos en los abusos de los civiles, no es de extrañar que no hayan ofrecido la seguridad que deben brindar de conformidad con el derecho internacional. Como en otras partes del país, Basra y otros sitios del sur de Irak han sido testigos del "asesinato deliberado de muchos civiles --posiblemente cientos-- a manos de individuos o grupos armados, por motivos políticos, entre ellos algunos que se consideran infracciones a la moral, como vender o comprar alcohol". (22) Sin embargo, no ha habido virtualmente ninguna investigación ni procesamiento por estas muertes desde comienzos de 2004. Por este motivo, Amnistía considera que las autoridades militares británicas han violado sus obligaciones internacionales en el marco del Artículo 27 de la Cuarta Convención de Ginebra, que obliga al Reino Unido en tanto fuerza de ocupación, a brindar protección a los iraquíes, especialmente contra amenazas y actos de violencia. (23)
Al aumentar la resistencia armada en 2003 y 2004 provocada por la ocupación, las tropas británicas se vieron arrastradas a apoyar las operaciones militares estadounidenses en el centro de Irak. La instancia más notoria de este apoyo indirecto de las fuerzas británicas a los esfuerzos estadounidenses para aplastar la resistencia popular iraquí tuvo lugar en noviembre de 2004, cuando el fuerte regimiento Black Watch de 850 efectivos fue trasladado del sur de Irak a la provincia de Babil, al sur de Bagdad. Esta reasignación fue consecuencia de una solicitud de las autoridades militares estadounidenses que querían utilizar sus propias unidades militares, liberadas por este movimiento, para el asalto a la ciudad de Falujah, previsto para después de las elecciones en los Estados Unidos. Esta movida obligó al ex Ministro de Relaciones Exteriores británico Robin Cook a hablar de "la sospecha de que enviamos un tercio de las fuerzas armadas británicas a Irak, no para ocuparnos de nuestros propios intereses nacionales sino para apoyar la agenda política de la Casa Blanca. Este último giro de la historia confirma la percepción de que es Washington el que determina las acciones y Gran Bretaña la que hace la venia. Resulta igualmente obvio que la solicitud fue un producto de la política interna de los Estados Unidos". (24) El consiguiente asalto a Fallujah estuvo marcado por la muerte de centenares de civiles, con miles de personas heridas, violaciones rutinarias de los derechos humanos por parte de los soldados estadounidenses como, por ejemplo, el asesinato de prisioneros heridos, y la destrucción generalizada de la propiedad. Al trasladar tropas británicas para liberar a los soldados estadounidenses y que pudieran llevar adelante este salvaje ataque, el gobierno del Sr. Blair debe hacerse en parte responsable por los crímenes de guerra que trajo como consecuencia.
Conclusiones y recomendaciones
El historial de la Coalición de la Buena Voluntad en Irak es sórdido y lamentable. La Coalición ha tratado de hacer lo imposible: legitimar una manifiesta e injustificable violación del derecho internacional: la invasión de Irak, un acto que debe equipararse por su bajeza en términos de ignominia e infamia a la invasión nazi de Polonia en 1939. Los 50 miembros de la Coalición, hicieron hoy por Estados Unidos lo que los Estados fascistas de Rumania, Hungría e Italia hicieron por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial cuando ésta se lanzó agresiva y brutalmente a conquistar el Este de Europa. Por esta razón, la Coalición debe ser considerada cómplice no solo de la violación de la soberanía iraquí sino también de la violación sistemática de los derechos humanos, los derechos políticos y los derechos económicos que constituye el sello distintivo de la ocupación estadounidense y británica de ese país en la actualidad.
Entre los miembros de la Coalición, el rol del gobierno del Reino Unido debe ser especialmente condenado. El papel del gobierno de Blair no puede reducirse al de un socio poco entusiasta de la administración Bush. No puede reducirse al apoyo de quien meramente ofrece una cobertura conveniente para el agresor. El gobierno de Blair ha participado activamente en la preparación y conducción de la guerra. Ha comprometido un tercio de sus fuerzas armadas en la invasión y ocupación, y ha ido a la guerra de buena gana –alegremente podrían decir algunos al referirse al Primer Ministro Blair. La conducta del Sr. Blair fue mucho más allá del aliento o el simple apoyo, para transformarse en uno de los principales apologistas de la guerra, en un esfuerzo por convencer al mundo de que un acto inmoral e ilegal era moral. Como Bush y como Hitler, es, como dijimos antes, un hombre peligroso.
Este cuerpo debe imponerle la más severa censura a todos los miembros de la Coalición, aún a aquellos que no llevaron tropas a Irak. Aquellos que sí desplegaron sus tropas en ese país para apoyar la guerra de los Estados Unidos, deberán responder ante los organismos judiciales internacionales correspondientes por su complicidad en la violación del derecho internacional y los derechos humanos internacionalmente reconocidos. Los funcionarios de la más alta jerarquía del gobierno británico, en particular el Primer Ministro Anthony Blair, junto con el Presidente George Bush y otros líderes civiles y militares del gobierno estadounidense, deben ser los primeros en ser acusados ante las instituciones judiciales que corresponda, en particular la Corte Penal Internacional.
Es necesario, señoras y señores del jurado, que los criminales de guerra sean llevados a juicio, y pronto.
*Walden Bello es profesor de sociología en la Universidad de Filipinas (Diliman) y director ejecutivo de Focus on the Global South, organización con sede en Bangkok. Es autor del libro recientemente publicado "Dilemmas of Domination: The Unmaking of the American Empire (New York: Henry Holt and Company, 2005).
Notas
1. Datos extraídos del sitio web de Global Security: http://www.global security.org/military/ops/iraq_orbat_coalition.htm; también de Perspectives on World History and Current Events, “Coalition of the Willing,” http://pwhce.org/willing.html
2. Newsweek, octubre 8, 2001.
3. Eric Margolis, “Coalition of the Coerced”; http://iraqwar.mirror-world.ru/tiki-read_article.php?articleld=20863.
4. Citas de la Casa Blanca, Operación Libertad Iraquí: http://www.whitehousse.gov/news/releases/2003/03/print/20030326-7.html
5. Thomas Wagner, “Memos Show British Fretting over Iraq War,” Associated Press, junio 18, 2005; reproducido en Truthout, junio 19, 2005: http://www.truthout.org/docs_2005061905Z.Shtml
6. Noticias de la BBC: http://newsvote.bbc.co.uk/mpapps/pagetools/print/news.bbc.co.uk/1/hi/uk_politics/3054991
7. Ibid.
8. Ibid.
9. Operación Libertad Iraquí: http://www.whitehouse.gov/news/releases/2003/03/print/20030326-7.html
10. John Daniszeski, “New Memos Detail Early Plans for Invading Iraq,” Los Angeles Times, junio 15, 2005.
11. Ibid.
12. Citas en John Newhouse, Imperial America: the Bush Assault on the World Order (New York: Alfred Knopf, 2003), p. 147.
13. Michael Smith, “British Bombing Raids were Illegal, Says Foreign Office” Peace UK.Net, junio 19, 2005: http://peaceuk.co.uk.mdl-net.co-ul/archive/modules.php?name=News&fike=print&sid=1487
14. “UK Military Practices Linked to Iraqi Civilian Casualties,” Human Rights Watch: http://www.hrw.org/press/2003/12/uk-iraq-press.htm
15. Ibid.
16. Amnesty International, Iraq: Killings of Civilians in Basra and a’Amara (London: Amnesty International, 2004): http://web.amnesty.org/library/print/ENGMDE140072004
17. Ibid.
18. Ibid.
19. Tony Paterson, “Simulated Sex and a Forklift Hanging,” Independent, enero 19, 2005.
20. Liz Smith, “Further Details Released of British Army Abuses in Iraq”: http://www.wsws.org/articles/2005/jun2005/iraq-j03_prn.shtml
21. Citado en ibid.
22. Amnesty International, ibid.
23. Ibid.
24. Citado en Nile Gardiner, “the British Iraq Troop Redeployment: Why it is Necessary,” Heritage Foundation, octubre 26, 2004: http://www.heritage.org/Research/Europe/wm595.cfm
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PARTE DOS
Testimonios del Tribunal Mundial sobre Irak
TERAPIA DE "CONMOCIÓN Y PAVOR": ASÍ PRETENDE ESTADOS UNIDOS APODERARSE DEL PETRÓLEO DE IRAK POR LA FUERZA Y ABRIR SU ECONOMÍA
por Herbert Docena*
"Una de las tomas de mando hostiles más audaces de la historia" - Wall Street Journal [1]
"El mejor momento para invertir es cuando todavía hay sangre en el suelo". un delegado de la convención de negocios organizada por EE.UU. bajo la consigna de la reconstrucción de Irak (Rebuilding Iraq 2) [2]
"Debemos encontrar nuevos territorios donde podamos obtener materias primas fácilmente y al mismo tiempo explotar la mano de obra esclava barata disponible entre los nativos de las colonias". Cecil Rhodes [3]
"Irak será vendido a otros y mendigará a los extranjeros como antes mendigábamos a Saddam" hombre de negocios iraquí [4]
"Estados Unidos tiene la rebanada más grande, pero tenemos confianza que hay suficiente pastel para todos". participante en una conferencia de inversionistas en Irak [5]
Invadir
Éste fue el primer paso en lo que se ha convertido desde entonces en el proyecto de reconstrucción de una economía bajo los lineamientos neoliberales más ambicioso, radical y violento de la historia reciente. Desde la invasión de Irak en 2003, los esfuerzos de los Estados Unidos han estado dirigidos a abrir casi todos los sectores de la economía de Irak a la inversión extranjera; forzar su apertura al comercio internacional; lanzar un programa de privatizaciones masivas donde se pone a la venta más de 150 empresas estatales; liberalizar su mercado financiero y reorientar el papel de su Banco Central; imponer un impuesto general y retirar los subsidios a los alimentos y el petróleo; adoptar un régimen de patentes y derechos de propiedad intelectual beneficioso para las grandes empresas; y preparar el terreno para la eventual privatización del petróleo iraquí.
Mientras que otros casos similares de reestructuración general de la economía se iniciaron en las oficinas de los ministerios de economía o planificación, en las salas de los parlamentos, las universidades, o los hoteles cinco estrellas, en Irak, la primera fase de este proyecto de reestructuración general en varias etapas, comenzó en marzo de 2003 con bombas cayendo desde lo alto del cielo y con tanques ingresando por tierra. Fue necesario que la "conmoción y el pavor" presagiaran la "terapia de choque".
Aún antes que llovieran las bombas sobre Bagdad, el diseño de la reformulación de la economía de Irak ya estaba listo y esperando ser ejecutado. Eso indica que aunque la invasión puede haber sido parte de un plan más ambicioso en el juego geo-estratégico por el dominio de una región vital, el objetivo de implementar las políticas económicas neoliberales en el país, entre ellas asegurarse el acceso a su petróleo, no fue una ocurrencia posterior. Para febrero de 2003, los Estados Unidos ya habían terminado de redactar lo que el periódico Wall Street Journal dio en llamar "Planes radicales para rehacer la economía de Irak según la imagen de los EE.UU.". [6] Encabezado con el título "Llevando la economía iraquí de la recuperación al crecimiento", el documento explicitaba qué se iba a hacer con distintos aspectos de la economía de Irak una vez que las fuerzas de ocupación se hubieran instalado en Bagdad. Michael Bleyzer, ex ejecutivo de Enron, resumió el objetivo al presentar su informe al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y a otros funcionarios de la administración Bush: "queremos establecer un clima de negocios que permita que las compañías transnacionales mundiales como Coca Cola y McDonalds puedan ingresar y crear una economía diversificada no dependiente del petróleo...."[7]
El plan pretendía nada menos que la transformación general de la economía de Irak, de una economía controlada y centralizada con una muy fuerte intervención estatal, a una economía de mercado en la cual el papel del Estado se redujera prácticamente a generar, mantener, y defender la apertura del mercado. [8] Exactamente en la misma forma en que los Estados Unidos bombardearon y arrasaron físicamente casi todos los ministerios de Irak, este plan implica la anulación de casi todas las leyes vigentes y el desmantelamiento de las instituciones existentes, con la excepción de aquellas que encajan en el diseño de los Estados Unidos. [9] De los escombros se erigirá un Estado nuevo desde los cimientos –un Estado facultado para organizar el ingreso de las inversiones extranjeras y para facilitar el funcionamiento sin trabas de las compañías multinacionales, pero desempoderado para brindar servicios a sus ciudadanos o promover el desarrollo y la justicia social.
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Cronología
19 de marzo de 2003: Fuerza lideradas por EE.UU. invaden Irak 1º de mayo de 2003: Bush declara el fin de las "principales operaciones de combate" 13 de julio de 2003: primera reunión del Consejo de Gobierno iraquí instalado por los EE.UU. 18 julio 2003: se otorga a Bearing Point el contrato para la transformación de la economía de Irak Septiembre de 2003: la autoridad de ocupación promulga la Orden 39 que abre la economía de Irak a los inversionistas extranjeros. 15 de noviembre de 2003: EE.UU. acepta acelerar la transición política para transferir la "soberanía" a Irak 28 de mayo de 2004: Iyad Allawi es elegido Primer Ministro del gobierno interino de Irak. 28 de junio de 2004: EE.UU. traspasa la "soberanía" al gobierno interino 18 de agosto de 2004: conferencia para elegir a los miembros del Concejo Nacional Interino iraquí 30 de enero de 2005: elecciones nacionales para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional iraquí |
Aprovechar el caos
La tarea de rehacer la economía de Irak y preparar el terreno para el ingreso de Coca Cola y McDonalds y sus semejantes fue otorgada a Bearing Point, un grupo privado de consultoría a empresas. Su contrato con USAID es un documento meticulosamente metódico lleno de cronogramas, delegación de responsabilidades y asignación de tareas para mandos específicos dentro del gobierno iraquí, y constituye esencialmente el plan maestro del diseño económico de los EE.UU. para Irak –la prueba palpable de la intención de los Estados Unidos de reconstruir la economía de Irak según los lineamientos neoliberales. La redacción del contrato es reveladora: en un punto dice, "el nuevo gobierno habrá de procurar abrir sus vínculos de comercio e inversión y desarrollar instituciones que promuevan la democracia, la libre empresa y la confianza en el sector privado orientado hacia el mercado como motor de la recuperación económica y el crecimiento" [las cursivas son mías], como para recalcar que este gobierno no tendrá ninguna otra opción.
Este plan concienzudamente sistemático contrasta con la evidente falta de planificación de las operaciones humanitarias, de rehabilitación y de ayuda posguerra [10], marcando la pauta de lo que no iba a ser el llamado "proceso de reconstrucción". Tal como lo aclarara el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, "no creo que sea nuestro trabajo reconstruir ese país luego de 30 años de aplicación de controles económicos centralizados de tipo estalinista". [11]
Una vez instaladas en el viejo Palacio Republicano de Saddam, las autoridades de ocupación se movieron rápidamente para poner en práctica el plan de trabajo de Bearing Point. A poco más de un mes que Bush declarara la invasión "misión cumplida" en mayo de 2003, el entonces jefe de la Autoridad Provisoria de la Coalición (CPA por sus siglas en inglés) Paul Bremer II, revelaba el programa económico de EE.UU. para Irak en la reunión del Foro Económico Mundial en Jordania. "Nuestro objetivo estratégico en los próximos meses es poner en funcionamiento políticas que tengan por efecto reasignar personal y recursos
desde las empresas estatales a las firmas privadas que son más productivas ". [12] Ese mismo mes, el asesor estadounidense del ministerio de industria y minería anunció la privatización por la "vía rápida" de 48 empresas de propiedad estatal. [13] Llegado el momento en que los Estados Unidos traspasaron la "soberanía" en una ceremonia confidencial en junio de 2004, los elementos clave de su diseño económico para Irak ya estaban instaurados. La CPA había aprobado un conjunto de leyes que serían los cimientos y pilares del régimen neoliberal en Irak. [14]
Entre las más trascendentes hay que contar la Orden 39, de la cual The Economist dijo que satisfacía la "lista de deseos de los inversionistas internacionales", en tanto Reuteurs la calificó de "manifiesto del libre mercado". [15] La Orden le permite a los inversionistas extranjeros entrar y salir de Irak a su antojo, tener los mismos derechos que cualquier iraquí para vender en el mercado nacional, y repatriar el 100% de sus ganancias y otros bienes en cualquier momento. Desde otro punto de vista, la orden efectivamente priva a los iraquíes de la soberanía sobre su economía. [16] Al avanzar hacia la privatización de las empresas de propiedad estatal, la Orden permite en forma efectiva la transferencia del patrimonio del pueblo iraquí a manos extranjeras y/o privadas, cuya prioridad es maximizar las ganancias, no brindar servicios o productos para los iraquíes. Al eliminar las restricciones a las inversiones, la Orden le niega al Estado iraquí cualquier capacidad de regulación y control sobre las inversiones que ingresan a su territorio. Al otorgarle "trato nacional" a los inversionistas extranjeros, priva a los iraquíes de la posibilidad de respaldar a las empresas locales o desarrollar políticas de industrialización con la esperanza de conseguir un grado de autosuficiencia y soberanía económica. La cláusula que permite la repatriación total y libre de obstáculos, elimina la prerrogativa del Estado iraquí de obligar a los inversionistas extranjeros a reinvertir parte de sus ganancias en la economía nacional.
Si bien el petróleo quedó fuera de esta orden, el contrato de Bearing Point dice específicamente que "implementará las recomendaciones aprobadas por USAID para comenzar a apoyar las privatizaciones, especialmente la del petróleo y las industrias asociadas".[17] Las órdenes fueron que comenzara a preparar la legislación y las reglamentaciones correspondientes para establecer un "mejor régimen fiscal para los sectores del petróleo y la minería y para los oleoductos de tránsito".[18] Anteriormente, Bush había firmado un decreto del poder ejecutivo que daba inmunidad general e indefinida a as empresas petroleras estadounidenses involucradas en cualquier actividad relacionada con el petróleo en Irak.[19]
La Orden 12, conocida como la "Política de liberalización del comercio", suspendió los aranceles, impuestos aduaneros, y otros impuestos sobre los artículos que ingresan al mercado iraquí, impidiendo así que los iraquíes ejerzan poder de decisión sobre los ingresos provenientes de los flujos comerciales y el desarrollo de una política de comercio independiente. La Orden 40 permitió a unos pocos bancos extranjeros ingresar al mercado iraquí y hacerse cargo de hasta el 50% de los bancos nacionales. En combinación con las demás órdenes, esta orden implica que los banqueros extranjeros tienen ahora bajo su control el acceso a créditos y préstamos, a la vez que le resta al gobierno control sobre la política monetaria.
La Orden 49 redujo la tasa impositiva escalonada que se aplicaba a empresas y personas a partir de un tope del 40 % a una tasa plana del 15%. Eliminar el principio de los impuestos progresivos implica eliminar la idea de que quienes tienen más son quienes más deben contribuir, y significa además que un iraquí que gana US$ 100 al mes deberá abonar el mismo porcentaje de sus ingresos que una empresa que gana US$ 1.000 millones.
La Orden 81, que prepara el terreno para instaurar en Irak el régimen de derechos de propiedad intelectual, introduce un sistema de derechos monopólicos sobre las semillas. [20] Esto facilita la entrada de las multinacionales agrícolas y socava la "soberanía alimentaria" de los iraquíes, o sea, su derecho a definir sus propias políticas de alimentación y agricultura en lugar de subordinarlas a las fuerzas del mercado internacional.
Los observadores no tardaron mucho en encontrar y señalar las similitudes entre los elementos del plan estadounidense para Irak y las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial en muchos países en desarrollo en todo el mundo a partir de la década de 1980, o con la "terapia de choque" administrada a Rusia en la década d 1990. Sólo que en esta oportunidad, se va más allá. El columnista económico del New York Times, Jeff Madrick señalaba que, "juzgado según los patrones de casi cualquier economista exponente del pensamiento dominante, el plan ... es extremo—a decir verdad, aplastante". [21] El ex Economista en jefe del Banco Mundial y ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz observó que la de Irak fue "una terapia de choque aún más radical que la impuesta en el ex mundo soviético". [22] Naomi Klein fue incluso más descriptiva al decir, "la ‘reconstrucción’ de Irak hace que estas otras reformas económicas desgarradoras parezcan tratamientos de relajación”. [23] Si todo va bien, dice The Economist, Irak será "el sueño capitalista".[24]
El extremismo del plan –y la determinación de los funcionarios estadounidenses para implementarlo—no sólo fue ideológico; su empuje derivaba de los enormes intereses que estaban en juego. Ante la perspectiva de que para 2025 los Estados Unidos dependerán de otros países para abastecer el 70% de sus necesidades de petróleo –y considerando que tanto aliados como rivales dependerán tanto o más que EE.UU. de las importaciones de petróleo,[25] asegurarse el acceso al petróleo era una cuestión de supervivencia a la vez que una fuente de mucho poder. Viejos estudios indican que Irak tiene entre 100 y130 mil millones de barriles de petróleo, equivalentes aproximadamente al 11% del total de reservas mundiales, que lo convierten en la segunda reserva mundial detrás de Arabia Saudita.[26] Pero podría haber más. Solamente 17 de sus 80 campos petroleros han sido explotados,[27] por lo que existe la creencia extendida en la industria de que los pozos son más profundos y que las reservas podrían llegar a exceder los 300 mil millones de barriles, lo que equivaldría aproximadamente a la cuarta parte de las reservas mundiales. [28] En un discurso en el Instituto del Petróleo de Londres (London Institute of Petroleum) en 1999, el vicepresidente de los EE.UU. Richard Cheney declaró que "si bien muchas regiones del mundo brindan fenomenales oportunidades para la industria del petróleo, es el Medio Oriente, con las dos terceras partes del petróleo del mundo y los costos más bajos donde está el premio en última instancia". [29]
Esto resultó evidente durante la invasión; varios ingenieros de British Petroleum acompañaron a las tropas en su ingreso al territorio iraquí, viajando con ellas con el objetivo de ubicar y asegurar los pozos de petróleo. [30] Y aunque casi todas las sedes de los ministerios fueron bombardeadas, no pasó lo mismo con el complejo del Ministerio del petróleo. Asimismo, nada menos que el 20% del presupuesto estadounidense de US$ 18 mil millones para la reconstrucción de Irak debía destinarse a proyectos de infraestructura petrolera, inclusive la exploración y el desarrollo de nuevos campos de petróleo y de gas. [31] Un documento de política del Pentágono había afirmado ya en 1999 que una guerra por el petróleo de Irak debía considerarse como una opción militar legítima. [32] Dos meses antes de la invasión, los funcionarios del Pentágono dijeron haber “desarrollado estrategias para asegurar y proteger esos campos tan rápido como sea posible a fin de preservarlos antes de la destrucción". [33] Este ejercicio mental de apropiación de las reservas de petróleo de Irak tenía un precedente: ya en la década de 1970, el entonces Secretario de Estado Henry Kissinger había presentado planes para invadir los campos petroleros en Medio Oriente en un ensayo titulado "Apoderarnos del petróleo árabe".[34]
Apodada la actual “fiebre del oro de California" por el funcionario estadounidense asignado para la tarea de privatizar las empresas estatales, [35] la fiebre de los inversionistas por Irak no sólo estaba motivada por el petróleo en sí mismo, sino también por su potencial como generador de poder adquisitivo y consumo a nivel nacional. En teoría, a medida que las ganancias del petróleo se derramen hacia los iraquíes, es posible prever el crecimiento de la demanda y consiguientemente una mayor colocación de productos en el mercado interno. Si para los inversionistas la cosecha de la bonanza que representan los gastos de la reconstrucción posconflicto es enorme, las perspectivas a largo plazo en un Irak privatizado, liberalizado y desregulado parecen todavía más prometedoras. Según la visión del Secretario de Comercio de los Estados Unidos Don Evans, "las esperanzas y aspiraciones colectivas [de los iraquíes] constituyen un valioso mercado para bienes y servicios de todo tipo".[36]
Despreciar el derecho internacional, apaciguar la resistencia
Dos obstáculos se interponían a la conquista de todo lo que estaba en juego.
Todas las leyes aprobadas por las autoridades de ocupación estaban en clara infracción del derecho internacional. [37] Según el Artículo 43 de las Reglas de La Haya de 1907, un poder de ocupación "debe restablecer y asegurar en la medida en que sea posible el orden y la seguridad públicas, respetando a la vez, a menos que esté absolutamente impedido, las leyes vigentes en el país". En otras palabras, Estados Unidos no podía anular las leyes existentes y aprobar otras nuevas; solamente un gobierno soberano podía hacerlo. El Artículo 55 de las Reglas de La Haya de 1907 dice: "el Estado ocupante será considerado solamente administrador y usufructuario de los edificios públicos, los inmuebles, los bosques, y las propiedades agrícolas pertenecientes al Estado hostil y situadas en el país ocupado. Debe proteger el capital de estas propiedades y administrarlas de conformidad con las reglas del usufructo". En otras palabras, Estados Unidos no podía vender las empresas estatales de Irak, esto sólo podría hacerlo un gobierno soberano.
Pero había un problema aún mayor: la resistencia a la ocupación en general, y la oposición a las leyes mismas en particular. Según una encuesta realizada por la propia CPA en mayo de 2004, un porcentaje muy alto de iraquíes, el 86%, estaba a favor del retiro de las fuerzas de la coalición de su territorio nacional, inmediatamente o una vez que un gobierno electo asumiera el poder. Por contraste, apenas un 6% estaba a favor de que se quedaran. [38] El Consejo de Gobierno Iraquí, la entidad proto-gobernante de 25 miembros creada por EE.UU. en julio de 2003 que pretendió proyectarse como gobierno provisorio de Irak, era considerado comúnmente como una institución secuaz de los Estados Unidos; según una encuesta de Gallup, tres de cada cuatro iraquíes creía que sus acciones estaban "determinadas en gran medida por la CPA" y sólo el 16% pensaba que era independiente. [39] Por otra parte, una encuesta realizada por el Centro de Investigación y Estudios de Irak, mostraba que el 68% de los encuestados respaldaban enérgicamente o en alguna medida a Moqtada Sadr, el jefe del movimiento Sadrista, que ha exigido permanentemente el retiro de las fuerzas estadounidenses. [40]
Aun si violatorias del derecho internacional, si esas políticas hubiesen contado con el respaldo de los iraquíes, EE.UU. hubiera podido descansar en calma. El problema es que los cambios que se estaban introduciendo en Irak no tenían el consentimiento de los iraquíes, por el contrario, eran ampliamente impopulares, incluso entre aquellos que habían apoyado la invasión. Mientras el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos conferenciaba con el Citigroup, el JP Morgan Chase y el Bank of America sobre algunos detalles del proceso de privatizaciones, al menos uno de los ministros del Consejo General Iraquí afirmaba que él ni siquiera estaba informado de la propuesta. [41] Como lo atestigua Isam al-Khafaji, quien trabajó con los Estados Unidos en las primeras etapas de la ocupación pero que luego se alejó, " a los iraquíes no se nos ha permitido analizar muchos de los cambios radicalmente nuevos y profundos propuestos, por ejemplo, la ley sobre inversión extranjera. Ni siquiera tuvimos la posibilidad de leerla antes que la aprobaran".[42] Entre tanto lo que más preocupaba a los encargados de la ocupación era que los iraquíes no se limitaban simplemente a esperar que los tribunales determinaran la legalidad de las políticas; les tiraban bombas.[43]
Todos estos problemas amenazaban con convertir el "sueño capitalista" en una pesadilla de miles de millones de dólares para aquellos cuyas inversiones podrían ser embargadas y expropiadas por un futuro gobierno iraquí sensible a la opinión popular. Con pocos compradores dispuestos a correr el riesgo, la ilegalidad de la reestructura económica impuesta por EE.UU. y la resistencia que generó amenazaban tanto la viabilidad del programa de privatizaciones en el corto plazo como la agenda económica de mayor aliento. Lo que EE.UU. debía hacer fue resumido por Sir Philip Watts, presidente de la Royal Dutch Shell, cuando se le preguntó qué condiciones debían darse para que las compañías petroleras pudieran instalarse. "Debe haber una seguridad adecuada, una autoridad legítima y un proceso legítimo....que nos permita negociar acuerdos que se sostengan por décadas" contestó. "Cuando la autoridad legítima esté allí en nombre de Irak, nosotros lo sabremos y la reconoceremos". [44]
Instaurar un proceso de ‘transición política’
La solución de EE.UU. fue simple y directa: si sólo con un gobierno soberano era posible hacer legalmente las cosas que estaba tratando de hacer en Irak, entonces debía crear por sí mismo ese gobierno "soberano" –no simplemente un gobierno cualquiera, sino uno estructuralmente propicio para las políticas económicas preferidas por EE.UU.; operado por iraquíes deseosos de implementar y defender estas políticas; y aislado de las presiones populares. Ésta era al parecer la estrategia desde el principio. El contrato con Bearing Point, por ejemplo, da por sentado que asumirá un gobierno cooperativo. En mayo de 2003, el Secretario de Defensa Rumsfeld anunció que la administración Bush instalaría un régimen encabezado por quienes "apoyen el sistema de mercado" y "fomenten medidas encaminadas a la privatización de las empresas estatales". [45]
Si las decisiones hubiesen estado completamente en manos de las autoridades de ocupación, habrían preferido ir despacio y poder asegurar que las condiciones para gestionar el proceso político estuviesen firmemente asentadas antes de dar el paso al costado. Si bien la administración Bush había reconocido que en algún punto tendría que celebrar elecciones, trató de posponerlas hasta el momento adecuado, cuando fuera posible minimizar los riesgos. En determinado momento, los comandantes militares estadounidenses llegaron incluso a impedir las elecciones locales, iniciadas y organizadas por los iraquíes en todo el país inmediatamente después de la caída del gobierno de Saddam. [46] Por otra parte, EE.UU. resistió firmemente las propuestas de convocar a elecciones generales con voto universal tan pronto como fuera posible, argumentando que era logísticamente imposible, a pesar de las afirmaciones de la Oficina de Censos del Ministerio de Planificación en sentido contrario e incluso de algunos funcionarios británicos. [47]
En vez de elecciones, las autoridades de ocupación insistieron en conformar un gobierno iraquí de transición a través de un complejo sistema de comités políticos, como forma de lograr mayor incidencia en el resultado. Los participantes de los comités políticos serían escogidos y vetados por los militares, con la ayuda del Research Triangle Institute, un instituto de investigación contratado por USAID para "identificar a los líderes 'legítimos' y funcionales más apropiados" [las comillas en "legítimo" aparecen en el texto original]. [48] Al decir de Bremer, "no me opongo [a las elecciones] pero quiero hacerlas de forma tal que resuelvan nuestras preocupaciones ... Las elecciones que se celebran demasiado prematuramente pueden ser demasiado destructivas... En una situación como ésta, si se comienza a celebrar elecciones, es muy posible que ganen los antagonistas". [49] Con el término "antagonistas" Bremer obviamente hacía referencia a los iraquíes que rechazaban la presencia de las unidades militares estadounidenses en su país, aquellos que se oponían al programa económico y político de los Estados Unidos, y que se rehusaban a formar parte de instituciones políticas instaladas por los Estados Unidos. Un alto funcionario de la CPA fue más directo cuándo se le preguntó por qué las elecciones no se podían celebrar antes y declaró: "No hay suficiente tiempo para que los moderados se organicen".[50]
Cuando decenas de miles de personas marcharon por las calles a comienzos de 2004 exigiendo la realización de elecciones directas o de lo contrario enfrentar una resistencia más violenta, los Estados Unidos se vieron obligados a flexibilizar su posición. Los funcionarios estadounidenses accedieron sin mucho entusiasmo a acelerar la transición política solamente debido a la resistencia creciente contra la ocupación, el clamor cada vez más amplio por elecciones directas, y la consiguiente demora en la implementación del programa económico neoliberal. Estados Unidos esperaba que esta decisión aplacara la resistencia y sirviera de aliciente para los inversionistas. Al decir de un funcionario del Pentágono, "la transferencia de la soberanía tendrá evidentemente un efecto sobre la seguridad porque uno se libra de la etiqueta de "ocupación". Ése es uno de los reclamos que hacen los llamados insurgentes; que están bajo la ocupación estadounidense. Así eliminamos ese reclamo político del terreno de la lucha ideológica."[51] Desde el punto de vista diplomático, sería un elemento clave para darle a los aliados cobertura política para realizar sus contribuciones en tropas y en dinero para la reconstrucción. Desde el punto de vista jurídico, daría cobertura legal a las inversiones realizadas bajo la ocupación y las protegería de eventuales expropiaciones.
Pero eso implicaba muchos riesgos. En palabras del ex Asesor en Seguridad Nacional Brent Scowcroft cuando el presidente George Bush se enfrentó a un dilema similar en Irak luego de la primera Guerra del Golfo: "¿qué va a suceder la primera vez que celebremos una elección en Irak y resulte que ganan los radicales?¿Qué hacer? Seguro que no vamos a permitir que asuman".[52]
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Pasos en la transición política
Junio de 2004: entrega de la "Soberanía" a un gobierno iraquí de transición Agosto de 2004: formación de un Consejo Nacional Iraquí interino Enero de 2005: elecciones nacionales para la Asamblea Nacional de Irak Octubre de 2005: referéndum sobre la nueva constitución iraquí Diciembre de 2005: elecciones para un gobierno iraquí constitucional |
Traer a los expertos y atrincherar a los asesores
A la vez que intentaban diferir lo inevitable, las autoridades de ocupación se movieron rápidamente para apuntalar los cimientos de un régimen radical neoliberal de libre mercado antes que algún futuro gobierno soberano y electo decidiera proponer otras ideas. En otras palabras, la estrategia fue adelantarse al gobierno iraquí en algunas de las decisiones más fundamentales que cualquier gobierno tiene que tomar con relación a su economía. La táctica adoptada está muy bien descrita en las directivas impartidas por USAID a Bearing Point cuando emprendiera "establecer el marco legal básico para una economía de mercado funcional". Bearing Point recibió órdenes explícitas de que en la ejecución de sus tareas –desde escribir leyes y reglamentos hasta la creación del mercado de valores y el Banco Central—debía "aprovechar adecuadamente la oportunidad única que representa la actual configuración de circunstancias políticas para lograr avances rápidos en esta área ".[53]
Para poder implantar las leyes y políticas que Bearing Point estaba redactando, Estados Unidos atrincheró en los ministerios clave y en la administración a cientos de "asesores" con amplia experiencia empresarial corporativa, así como decenas de organizaciones y organismos especializados en diseñar políticas neoliberales. Para supervisar la juerga de las privatizaciones en Irak, por ejemplo, trajo a Thomas Foley, una ex-directivo de Citicorp, especializado en fusiones y adquisiciones. La supervisión de las políticas agrícolas fue encargada a Dan Amstutz, el ex vicepresidente de Cargill –la empresa exportadora de cereales más grande del mundo—que redactó el polémico acuerdo sobre agricultura de la Organización Mundial del Comercio como. [54] Una empresa estadounidense de abogados vinculada a Bush, Squire, Sanders y Dempsey fue contratada para brindar asesoría en la privatización de las industrias del Estado, la creación de organismos reguladores, y el desarrollo de la estructura impositiva de Irak. [55] Para presidir el "comité asesor" del ministerio del petróleo se designó al ex Director Ejecutivo de Shell, Phillip Carroll, quién fue posteriormente sustituido por Robert McKee, ex vicepresidente de la gigantesca empresa petrolera ConocoPhillips. El propio Bremer fue en su momento asistente de Kissinger, y había dicho como tal que "lo que se denomina ‘globalización’ no es más que otro nombre para el rol dominante de los Estados Unidos". [56] Lo que es más interesante, EE.UU. contrató los servicios de Yegov Gaidar, el ex Primer Ministro ruso que administrara la ‘terapia de choque’ en su propio país.[57]
También se desplegó el vasto aparato del gobierno estadounidense que ha estado promocionando las políticas neoliberales de libre mercado en todo el mundo durante las últimas tres décadas. Esto incluye al Departamento de Estado, USAID, el cuasi-gubernamental Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy - NED) y sus filiales. Poniendo en práctica su prédica, Estados Unidos privatizó el proyecto de privatizaciones, subcontratando varias tareas a una legión de contratistas privados. Para trabajar en la "mejora de las asociaciones público-privadas para la prestación de servicios educativos" se contrató a Creative Associates; Abt Associates fue asignada a la "reforma" del sector de la salud; y Development Alternatives Inc. está a cargo de "ayudar a la población rural pobre para que acompañe el proceso de transformación hacia una economía de mercado".
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Los expertos y asesores: contratistas de USAID que trabajan en distintos sectores de la economía de Irak
GOBIERNO LOCAL: Research Triangle Institute "colabora con los organismos encargados de identificar a los individuos o grupos que representan el liderazgo más adecuado, ‘legítimo’ y funcional con el cual vincularse". ECONOMÍA: Bearing Point "recomienda las mejores alternativas disponibles para pasar a implementar un clima legal, de políticas y de reglamentaciones más favorable para el crecimiento económico". EDUCACIÓN: Creative Associates trabaja hacia el desarrollo de "mejores asociaciones público-privadas en la prestación de los servicios de educación". AGRICULTURA: Development Alternatives Inc. "ayuda la población rural pobre a avanzar hacia una economía de mercado". SALUD PÚBLICA: Abt Associates trabaja en la "expansión, fortalecimiento, y reforma de todo el sistema de salud para mejorar su eficiencia y su capacidad en la prestación de los servicios esenciales". |
Las instrucciones impartidas a Bearing Point y la forma en que se le ordenó operar son ilustrativas de los poderes dados a estos contratistas. En nombre de la "asistencia técnica", el contratista fue autorizado a "empezar a reformar, revisar, extraer o de cualquier otro modo asesorar en lo que respecta a cambios de políticas, leyes, y reglamentaciones que afectan la economía". [58] Lamentándose de que el marco de la legislación mercantil existente es "deplorablemente deficiente para la creación de un clima legal y regulatorio favorable a un desarrollo del mercado que permita la formación y operación de las empresas", Estados Unidos le ordenó al contratista "crear un marco jurídico de comercio e inversiones compatible con las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio, que a la vez, promueva el desarrollo competitivo de las empresas nacionales... y establezca los cimientos para una mayor integración en las redes financieras y comerciales internacionales".[59] En lo que refiere al plan de privatización de las empresas de propiedad estatal, Bearing Point no sólo debe hacerse cargo de la tarea de evaluar el precio de mercado para la venta; "si fueran necesarios cambios en la legislación", dice el contrato, "el contratista brindará asistencia en la reforma legislativa, en particular, para posibilitar la privatización de las industrias y firmas de propiedad estatal y/o la creación de un organismo encargado de las privatizaciones".[60]
Mientras que USAID y sus contratistas tienen que negociar en otros países con el gobierno existente para impulsar las leyes que desean, en Irak, al decir de un alto oficial militar estadounidense refiriéndose a otro asunto, "estaríamos negociando con nosotros mismos porque nosotros somos el gobierno". [61] Aunque en otros escenarios Estados Unidos está obligado a lidiar con las burocracias existentes, en Irak son los propios Estados Unidos los que están construyendo esa burocracia –en este caso, literalmente desde adentro hacia fuera: a fin de establecer firmemente su presencia en los ministerios, se le dio a Bearing Point la tarea de crear dentro del Ministerio de Economía y el Banco Central las "Unidades de Análisis Macroeconómico" o "Unidades de Políticas Impositivas" con personal proveniente de la propia plantilla de empleados de Bearing Point. [62]
La meta era ser visible e invisible a la vez. Estados Unidos necesitaba empotrar su propio entramado de leyes y políticas y hacerlas inamovibles, pero también quería poder demostrar que éstas eran impulsadas por los iraquíes. A estos efectos, "el Contratista realizará los más amplios esfuerzos para interactuar con los funcionarios y las máximas autoridades de gobierno."[63] En la jerga de USAID, a esto se le llama "infundir sentido de propiedad", e implica asegurar que la aprobación de las "reformas" no se perciba como una imposición externa. "El objetivo último", señala el contrato, "es que haya un gobierno iraquí y un sector privado local capaces de hacerse responsables de las instituciones de mercado y administrativas adecuadamente estructuradas y dirigidas...".[64] En otras palabras, el nivel de éxito de Bearing Point depende de la capacidad de los iraquíes de continuar defendiendo y sosteniendo el régimen económico neoliberal, incluso sin la tutela de los Estados Unidos, una vez terminada la ocupación formal.
Poner iraquíes al frente
Pero las leyes, estructuras, e instituciones que EE.UU. estaba construyendo en Irak no iban a sobrevivir por sí mismas. La paradoja de cualquier sistema de libre mercado es que requiere una fuerte intervención para mantenerlo "libre". A fin de perpetuar el orden económico de su predilección en Irak, desde los primeros días de la ocupación Estados Unidos buscó la colaboración de iraquíes que estuvieran dispuestos a hacerle los mandados y cumplir sus ordenes, no simplemente porque fueran "marionetas" irreflexivas sino por convergencia de intereses con EE.UU. Esta confluencia de intereses ha probado ser una base más firme para la colaboración: Estados Unidos necesita caras iraquíes para proyectar "sentido de propiedad" y para demostrar que no son colonizadores que imponen su voluntad al pueblo iraquí; estos iraquíes necesitan a EE.UU. porque al carecer de electorado y legitimidad, no tienen ninguna oportunidad de sobrevivir en el poder sin su patrocinio y su protección. [65] Al asesorar a la administración estadounidense respecto a cómo sofocar los crecientes ataques en contra de sus fuerzas, Thomas Friedman describió esta estrategia expresando que la misma consiste en poner "más estadounidenses en la retaguardia y más iraquíes al frente."[66]
Para analizar la relación de los Estados Unidos con estos iraquíes, es muy ilustrativa la lista de verificación paso a paso desarrollada por USAID con el objetivo de evaluar las técnicas para mejorar la probabilidad de que las "reformas" sean aceptadas con éxito. Para conseguir "legitimación", o sea, el medio de lograr que la gente que debe verse a sí misma como propietaria de las políticas “asuma” voluntariamente su papel, USAID debe individualizar los "paladines de esas políticas", las personas en las que se pueda confiar para que actúen como sus principales partidarios. De acuerdo a lo que establece su "Manual de herramientas para la implementación de políticas", los contratistas de USAID deben efectuar "análisis de los actores interesados" que los ayude a "identificar los individuos y grupos que tengan intereses en juego en el resultado de una decisión de políticas". [67] Para esto, es necesario crear y mantener un catálogo de actores interesados que los clasifique como "partidarios", "opositores" o "neutrales" [68].
Cabe mencionar que los "paladines de las políticas" de los Estados Unidos no sólo deben ser colocados dentro del aparato formal del Estado, también deben ser insertados en la "sociedad civil". Junto con las tropas que entraron en Irak llegó un batallón silencioso de organismos y contratistas cuya misión era construir una "sociedad civil" pro-norteamericana y pro-neoliberal mediante la creación, el financiamiento y el respaldo a ONGs, cámaras de comercio, concejos empresariales, instituciones de investigación, asociaciones profesionales y otras organizaciones de la sociedad civil. Desde el comienzo de la ocupación, este batallón se ha desplegado por todo el país construyendo efectivamente una maquinaria política nacional de partidarios y activistas que forman parte de grupos básicamente satisfechos con el papel de EE.UU. en Irak. [69] Por una parte, debían constituir una base de masas con la cual respaldar a los iraquíes elegidos por EE.UU. para dirigir el gobierno; por otra, y al mismo tiempo, también podían ser usados para presionar a esos mismos iraquíes para que apoyaran el programa de EE.UU. USAID lo expresa con claridad: "cuando falta la voluntad política para una reforma sistémica, lo más importante que puede hacer la cooperación extranjera es fortalecer los grupos de la sociedad civil que están a favor de la reforma".[70]
Si bien los iraquíes al frente ocasionalmente pueden no estar de acuerdo con los estadounidenses que están detrás, en las cuestiones fundamentales o bien coinciden o no tienen otra opción más que someterse. Después de todo, está previsto que su poder quede confinado a los asuntos administrativos cotidianos; en las cuestiones más importante quienes tienen la última palabra son los Estados Unidos. Al decir del historiador de Medio Oriente Dilip Hiro "lo que quería Washington era iraquíes que –aunque dispuestos a participar superficialmente en alguna crítica a su administración—en última instancia estuvieran comprometidos con él". [71] Así que, aunque la relación pueda ser turbulenta por momentos, los estadounidenses saben que necesitan a los iraquíes al frente, tanto como los iraquíes necesitan a los estadounidenses detrás.
Por este motivo, al estar ambas partes forzadas a demostrar que algo estaba siendo traspasado de uno al otro como parte de una transición política, ambos trabajaron conjuntamente para aferrarse al poder. La historia de la transición política es la historia de cómo Estados Unidos intentó manejar el proceso y condicionar el resultado en cada uno de los pasos; así lo evidencian sus esfuerzos para mantener el poder de sus iraquíes “preferidos” y preservar el control real político militar y económico, y a la vez aparentar que renuncia al mismo.
Transferir la "soberanía", pero conservar todo el poder
El 28 de junio de 2004, según se informó EE.UU. traspasó la "soberanía" a Irak y comenzó un proceso gradual hacia la instalación de un gobierno electo. Sobre el significado exacto de la palabra "soberanía", los propios funcionarios estadounidenses expresaron distintas interpretaciones. Según Bush, se estaba transfiriendo la "soberanía plena"; [72] un Subsecretario de Estado en cambio la calificó de "soberanía limitada". [73] Para el entonces Secretario de Estado Colin Powell "es soberanía, pero ellos nos van a permitir que nosotros ejerzamos (parte) en su nombre y con su permiso". [74] Pero siendo los EE.UU. quienes determinan en última instancia qué parte de esa soberanía van a ejercer en nombre de los iraquíes y qué parte van a conceder a los iraquíes, tal vez la descripción más exacta sea la de la congresista estadounidense Nancy Pelosi, quien aclaró que se trata "esencialmente de un traspaso de autoridad de la ocupación liderada por EE.UU., a la nueva embajada en Irak".[75]
A pesar que la cobertura mediática podría dar a entender lo contrario, el entonces Subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz fue el primero en poner reparos a presentar el traspaso del 28 de junio como una "fecha mágica."[76] La Ley Administrativa de Transición, o la denominada constitución interina redactada por abogados estadounidenses y sobre la cual Bush prometió que iba a reflejar los "valores estadounidenses", seguirá vigente. [77] En consecuencia, también las Órdenes promulgadas por Bremer mantendrían su vigencia. Sería sumamente difícil, si no prácticamente imposible, revocarlas, ya que para hacerlo se necesitaría el voto conforme de entre dos tercios y tres cuartas partes de una futura asamblea nacional. Como para subrayar la continuidad entre el antes y el después del traspaso, un funcionario del Departamento de Estado explicó que "la ley no expira con la entrada de un nuevo gobierno, así como las leyes aprobadas bajo la administración Clinton no expiraron cuando asumió la administración Bush".[78]
La verdad es que las fuerzas estadounidenses y las de la coalición se iban a quedar indefinidamente, y el gobierno iraquí no iba a poder ejercer ninguna autoridad sobre ellas, ni para ordenar su retiro, ni para controlar sus operaciones. [79] Ni siquiera sería posible llevarlos a juicio en caso de delitos porque gozan de la inmunidad que les otorga Estados Unidos. [80] La CIA retuvo el control de los servicios de inteligencia iraquíes. [81] Preguntado sobre cuándo se irían las tropas, Richard B. Myers, presidente del Estado Mayor Conjunto contestó "realmente creo que es imposible saberlo."[82] Si bien las fuerzas de ocupación se han esforzado por presentar a las tropas iraquíes como el ejército propio de Irak, las mismas han sido creadas para funcionar como sustitutos del ejército estadounidense. La Ley Administrativa de Transición las pone bajo el mando de los Estados Unidos en sus primeras líneas. [83] Según la explicación de un funcionario del Pentágono, "ellos se harán cargo de la lucha cuando nosotros regresemos a la sombra, fuera de las ciudades, y suministremos la logística, las fuerzas de reacción rápida, las comunicaciones, los alimentos, las municiones, el asesoramiento y la capacitación".[84] Sería Bremer quien nombraría al Asesor en Seguridad Nacional –uno de los principales jerarcas del área de defensa del gobierno iraquí—que permanecería en el cargo aun después que asuma el nuevo gobierno electo. [85]
Además de dejar sus tropas en territorio iraquí para vigilar al nuevo gobierno, Estados Unidos también creó nuevas comisiones e instituciones que, según el Wall Street Journal, "efectivamente absorben virtualmente todos los poderes que antes tenían distintos ministerios".[86] Entre esas creaciones se cuenta el Inspector General de Irak, la Comisión sobre la Integridad Pública, la Comisión de Comunicaciones y Medios que tiene el poder de clausurar medios de comunicación, y el Directorio Nacional de Auditoría que tiene autoridad para examinar los contratos del gobierno. [87] Bremer designó a los jefes de estas poderosas comisiones para ejercer por un término de cinco años, asegurándose eficientemente que no pudieran ser sustituidos por el gobierno entrante, según el Washington Post, como forma de "promover sus conceptos de gobernanza durante un período que exceda largamente el traspaso previsto". [88] El Ministro del Petróleo iraquí había manifestado su esperanza de que "cuando recuperemos la soberanía, eso significará que no habrá más asesores estadounidenses, no solamente en el Ministerio del Petróleo, sino en todos los ministerios del país".[89] La realidad es que los asesores que trabajan en los distintos ministerios (entre 100 y 160 personas) no han recibido ninguna directiva de alejarse de sus puestos y siguen concurriendo a sus trabajos hasta el día de hoy. [90]
Por otra parte, además de no tener ningún poder sobre las tropas y muy poca ingerencia en los ministerios, el nuevo gobierno interino tendrá muy poco poder sobre las arcas públicas. Si bien la autoridad sobre los ingresos provenientes del petróleo iba a ser transferida al gobierno interino, EE.UU. ya ha atado las ganancias a proyectos determinados por EE.UU., a cargo de contratistas elegidos por EE.UU., agotando de esta forma los montos a ser controlados por el gobierno interino. Al acercarse la fecha del traspaso, los Estados Unidos se dieron un gran festín de gastos. Se celebraron más de 1.000 contratos en un solo día, algo que Los Angeles Times describió como "una gran venta de liquidación de Barneys en el lejano oeste, con EE.UU. en el rol de comprador frenético, dejando que los iraquíes paguen la cuenta".[91] En determinado momento, los soldados estadounidenses usaron el efectivo que se les había dado y que provenía de los ingresos de Irak provenientes del petróleo para intentar "gustarles" a los iraquíes. [92] Bajo el régimen de las autoridades de ocupación, una suma que oscila entre US$ 4.000 y US$ 20.000 millones de estos dineros se gastó sin que haya registro del gasto, llevando a Transparency International a advertir que Irak podría ser el "mayor escándalo de corrupción de la historia".[93]
Estados Unidos pudo conservar en sus manos la dirección de todos los contratos ingresados antes de que la CPA fuera disuelta; el gobierno interino no tenía poder para rescindir estos contratos, ni reasignar los fondos previamente comprometidos, ni asumir compromisos a largo plazo. [94] Junto con el Fondo Monetario Internacional, EE.UU. todavía mantiene su lugar en el organismo encargado de vigilar los gastos posteriores al traspaso, y retiene el control sobre la otra gran fuente de recursos financieros del país –el fondo de US$ 18.000 millones por ellos creado para la reconstrucción de Irak—y en cierta medida, también sobre los montos donados a Irak por los donantes extranjeros. [95] De hecho, el presupuesto de Irak para 2004-2006 tuvo que ser aprobado por la CPA y tuvo que cumplir con las pautas del FMI. [96]
Todo esto demuestra que la ocupación no finalizó; el traspaso del 28 de junio simplemente inauguró una nueva relación de los estadounidenses con los iraquíes. "Todavía estamos aquí. Estaremos prestando mucha atención y tendremos mucha influencia", declaró un alto jerarca estadounidense.[97] Fue una estrategia de salida sin tener que salir, cuyo fin fue disponer todos los elementos necesarios para poder mover los hilos. Como dijo entonces un alto funcionario de la Casa Blanca al New York Times, "tendremos más influencia que la que usted piensa, y tal vez más que la que los iraquíes piensan". [98]
Elegir a quién traspasar la 'soberanía'
Además de fijar los términos según los cuales se iba a transferir la "soberanía", Estados Unidos también decidió a quién se la iba a transferir.
Para intentar otorgarle legitimidad al proceso y demostrar que la comunidad internacional tiene un papel en la transición, Estados Unidos envió a Irak al representante especial de la Naciones Unidas Lakhdar Brahimi a realizar consultas con distintos grupos, en búsqueda de aquellos iraquíes adecuados para encabezar el gobierno de transición en el país. Brahimi terminó las negociaciones y componendas, primero furioso, luego exasperado, y por último resignado al resultado: "a veces digo –estoy seguro que a él no le molesta que yo lo diga—que Bremer es el dictador de Irak. Tiene el dinero. Tiene la firma. Nada ocurre en este país sin su consentimiento". [99]
Al final fue Estados Unidos, a través de Bremer y de un tal Robert Blackwill, quien eligió al nuevo Primer Ministro de Irak, Iyad Allawi. Blackwill, coordinador de planificación estratégica del Consejo de Seguridad Nacional y emisario no oficial de Bush en Irak, es considerado "la persona más influyente en la toma de decisiones hoy en día en Bagdad", según un experto en Medio Oriente del Instituto de la Paz (Institute of Peace) estadounidense. [100] Supuestamente fue él quien entregó a Brahimi los nombres de los iraquíes que contaban con el beneplácito de EE.UU., y según se informa "instó" al Consejo de Gobierno Iraquí (IGC por sus siglas en inglés) a apoyar a Allawi, como lo confirman algunas personas involucradas en el proceso, porque era el más dispuesto a ceder a las demandas de EE.UU. [101] Un integrante del IGC, Mahmoud Othman se quejó de que "los estadounidenses están tratando de imponernos sus decisiones, y estamos tratando de rechazarlas". [102] El New York Times observó cómo la sucesión de los eventos parecía confirmar que Brahimi "simplemente hacía la venia ante la voluntad de otros".[103] El propio Brahimi admitió que enfrentó una "presión terrible" que le impidió afirmar sus preferencias; [104] otras fuentes informaron que cedió a la opción de los estadounidenses sólo debido a su "recomendación agresiva". [105] Él declaró: "usted sabe, a veces la gente cree que soy un agente libre, que tengo las manos libres para hacer lo que quiera".[106]
Allawi, la opción de Blackwill, es un viejo agente de la CIA que suministró algunos de los informes de inteligencia engañosos que utilizaron EE.UU. y el Reino Unido para justificar la guerra de invasión.[107] Posteriormente también le dio a EE.UU. lo que tanto necesitaba en esa coyuntura particular: una invitación para que las tropas lideradas por EE.UU. se quedaran. Con Allawi como "primer ministro" consintiendo en no reclamar el retiro de las fuerzas de ocupación estadounidenses, Estados Unidos se aseguró la apariencia legal que necesitaba en la forma de una Resolución de Naciones Unidas declarando que los iraquíes habían recuperado la soberanía. Ghazi al-Yawar, el miembro de IGC que emergió como "presidente", declaró que sería una "verdadera tontería" exigir el retiro de las tropas.[108]
Para el segundo paso del proceso político, la conformación del Consejo Nacional Iraquí (CNI) Interino en agosto de 2004, los EE.UU. y el IGC acordaron reservar 19 de los 100 escaños a los partidos que estaban en el IGC. El método de votación para elegir los restantes 81 escaños fue diseñado para que estos mismos partidos dominaran eventualmente el consejo. Los participantes de la conferencia que eligió el consejo se autodesignaron, y los grupos que exigían el retiro de las tropas simplemente boicotearon el evento. [109] Aquellos que sí asistieron, se suponía que presentarían listas de candidatos, pero debido a que solamente los partidos que ya estaban en el IGC pudieron consolidar sus listas a tiempo, no tuvo lugar ninguna votación y un panel de 4 miembros terminó eligiendo a dedo al resto de los integrantes del CNI. [110] Como lo explicó un participante: "ya se repartieron el pastel entre ellos. Han estado negociando en secreto durante semanas. No sabemos ni quién está en esta lista y nos dicen '¡Tómenlo o déjenlo!'"[111]
Entronar en el poder a los amigos
El tercer paso en el proceso fueron las elecciones celebradas en enero de 2005. Aquí, EE.UU. hizo todo lo que estuvo a su alcance para asegurarse que el escenario de Scowcroft no se hiciera realidad.
Tras la decisión de acelerar el proceso de transición, Estados Unidos aumentó de US$ 100 millones a US$ 458 millones la partida destinada a la "construcción de la democracia" mediante una redistribución presupuestal de su cofre de US$ 18.000 millones para la reconstrucción de Irak. Este objetivo fue percibido de tanta importancia que el presupuesto que se le asignó casi iguala al de los proyectos de transporte y telecomunicaciones. [112] En el periodo electoral, Estados Unidos asignó US$ 30 millones para brindar "asesoramiento estratégico, capacitación e información de encuestas" a los partidos políticos iraquíes "moderados y democráticos" a fin de permitirles "competir eficazmente" e "incrementar su base de apoyo entre la población iraquí".[113] Se informó que el Departamento de Estado gastó US$ 1 millón mensuales en sondeos de opinión pública para averiguar "cuáles candidatos concitan mayor apoyo entre la población iraquí".[114]
Para realizar estos operativos electorales se trajo y utilizó a los órganos estadounidenses habituales de "promoción de la democracia" como USAID y sus contratistas, el Fondo Nacional para la Democracia (NED), el Instituto Nacional Democrático (National Democratic Institute -NDI), el Instituto Internacional Republicano (International Republican Institute-IRI), la Fundación Internacional de Sistemas Electorales (International Foundation of Elections Systems),etc., cuyo apoyo y financiamiento a partidos y candidatos pro-estadounidenses en Venezuela, Nicaragua, Haití, Ucrania, El Salvador, etc., está documentado. [115] También se informó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), cuyas oficinas en Bagdad crecieron hasta ser las más grandes en el mundo, estaba planeando operaciones encubiertas para influir en los resultados electorales. [116] El NDI y el IRI, los brazos de trabajo en el exterior de los partidos Demócrata y Republicano de los Estados Unidos respectivamente, recibieron US$ 80 millones de USAID para ayudar a sus partidos preferidos. El NED realizó jornadas para enseñar a los iraquíes cómo desarrollar las estructuras regionales y locales de sus partidos, cómo reclutar adherentes, cómo recaudar fondos y cómo cultivar relaciones con los medios de comunicación. [117] El IRI creó una base de datos de los partidos políticos con información sobre las características de cada grupo, sus regiones de operación, y estimaciones sobre el número de integrantes de cada uno. [118]
En estas actividades, la "promoción de la democracia" se tradujo como fomentar los objetivos de los EE.UU. en Irak en general, y como la promoción del partido de Allawi y de la mayoría de los demás partidos integrantes del IGC, en particular. [119] No fue una tarea fácil, ya que al estar dominado por estos partidos, el gobierno interino no era visto por el 55% de los iraquíes como representativo de sus intereses, según una encuesta del IRI. [120] Como lo hizo antes en Nicaragua o en Haití, la Casa Blanca instó explícitamente a los líderes de los partidos a los que estaba apoyando a unirse y actuar en conjunto. Blackwill siguió cumpliendo su papel, actuando como mediador entre la administración Bush y los iraquíes, sugiriendo a cierta altura que formaran una sola lista para las elecciones, supuestamente para contrarrestar el poder del Gran Ayatolá Ali Sistani, el líder religioso y político más influyente de Irak. [121]
Al mismo tiempo que les daba ventaja a sus aliados iraquíes, Estados Unidos también procuró aislar y restarle posibilidades a los rivales. No se limitaron a darle ventajas en recursos y organización a sus aliados; también escribieron las reglas para favorecerlos. La ley electoral promulgada por la CPA le otorgó a la comisión electoral de 7 miembros designada por Bremer el poder para descalificar candidatos, y le exigió aplicar un código prohibiendo a los candidatos practicar un "discurso de odio, la intimidación y el apoyo a prácticas terroristas y el uso del terrorismo." [122] En función de la definición de "terrorismo" en el contexto iraquí –como las acciones dirigidas contra las fuerzas estadounidenses—este código estaba pensado en la práctica para eliminar de la competencia electoral a aquellos a los Bremer denominaba como los "antagonistas”. En el caso de la fuerza anti-ocupación encabezada por Moqtada Sadr, no sólo se le prohibió participar en las elecciones, sino que también se la transformó en blanco de una terrible ofensiva militar, inclusive de asesinatos. [123] Otras fuerzas políticas importantes que no estaban necesariamente involucradas en la resistencia armada, boicotearon las elecciones por razones de principios o por un cálculo estratégico, ya que consideraron que incluso participando, no habrían tenido ninguna oportunidad y habrían terminado legitimando a los ganadores. Huelga decir que en la distribución de los fondos los "antagonistas" no recibieron nada. Al decir del presidente del IRI Lorne Craner "si usted es partidario de la violencia y está fuera del proceso, éste no es el lugar indicado para usted".[124]
La manera en que se llevaron a cabo las elecciones limitó aún más las opciones de los iraquíes, favoreciendo de hecho a los no antagonistas de EE.UU. Por ejemplo, la composición de las papeletas sólo podría calificarse como desorientadora. Incluía 98 formaciones políticas mayoritariamente desconocidas e indistinguibles entre sí, que prácticamente no tuvieron -con la excepción de los favorecidos por Estados Unidos- ninguna posibilidad de hacer campaña y presentarse al público. La lista completa de más de 7.000 candidatos fue anunciada sólo cinco días antes de las elecciones. Además, a todos los iraquíes residentes fuera del país que constituyen el electorado de los partidos iraquíes en exilio favorables a los Estados Unidos, se les concedió automáticamente el derecho al voto. [125]
El resultado final del escrutinio estuvo nublado por la confusión y la sospecha. En un primer momento el comisionado electoral anunció, incluso antes de la hora de cierre de las mesas electorales, que la concurrencia a las urnas era del orden del 72%, sólo para corregirse posteriormente bajando el guarismo al 58%.[126] Reuters reportó que la comisión electoral inicialmente le había informado a la Alianza Iraquí Unida (United Iraqi Alliance) que había salido triunfadora en las elecciones con el 60% de los votos –lo cual le daba una clara mayoría en el gobierno interino—pero luego este informe fue corregido y se le comunicó que en realidad contaba sólo con el 48%, por lo cual tendría que formar un gobierno de coalición con los partidos kurdos pro-estadounidenses.[127] No hubo forma de verificar si había habido fraude porque no hubo ningún observador independiente inspeccionando el escrutinio electoral. El mundo no tendría otra opción que creerle al gobierno iraquí instalado por los EE.UU.[128]
Mantener alineados a los amigos
Concluidos los tres primeros pasos del proceso político de transición gradual y tutelada, Estados Unidos ha conseguido hasta ahora instalar con éxito un gobierno favorable a sus objetivos en Irak. Actualmente, los puestos de mando del gobierno interino de Irak están prácticamente en las mismas manos y fuerzas políticas que apoyaron a los estadounidenses durante la invasión y que fueron posteriormente nombradas para el IGC.
A pesar de ocasionales tensiones y desavenencias, la mayoría de ellos ha defendido constantemente y coreado los planes estadounidenses para la economía de Irak. El primer Ministro del Petróleo designado por el Consejo Gobernante de Irak, Mohammad Bahr al-Ulum, declaró estar a favor de la privatización de las instalaciones de procesamiento de la industria petroquímica y de los contratos de participación en el proceso de exploración y extracción del crudo, aclarando que se daría prioridad a las compañías petroleras de EE.UU. y " a las empresas europeas, probablemente". [129] También alentó efusivamente a las compañías petroleras extranjeras a invertir en Irak y sustituyó a los principales tecnócratas del ministerio que se oponían a sus planes. Justo antes de despedirse de su puesto de Primer Ministro de Irak, entre junio de 2004 y enero de 2005, Allawi firmó directivas que le permiten a las empresas petroleras multinacionales “desarrollar” las reservas de Irak, y que mantienen la política petrolera fuera del alcance de cualquier futuro parlamento. Aunque se informó que tuvo algunas escaramuzas con algunas secciones de la administración Bush, Ahmed Chalabi –que es aún más agresivo en la lucha por la privatización del petróleo de Irak—pasó a ser el ministro del petróleo actuante después de las elecciones de enero de 2005.[131] "Las compañías petroleras estadounidenses tendrán una gran tajada del petróleo de Irak", había prometido Chalabi antes de la invasión.[132] Con iraquíes como éstos al frente, los funcionarios del Pentágono ya les habían asegurado a los inversionistas que firmaron contratos con la anterior autoridad de ocupación, que sus inversiones serían respetadas por el nuevo gobierno, ya que quienes habían estado participando en la planificación de la reconstrucción seguirían siendo parte de ese gobierno.[133]
Aunque algunos comentaristas han exagerado las supuestas contradicciones entre EE.UU. y la UIA triunfante –una alianza que incluye a partidos con electorados chiítas como el Consejo Supremo por la Revolución Islámica (SCIRI por su sigla en inglés) y el partido Da'awa—cabe sin embargo destacar que una semana antes de las elecciones la UIA cambió su plataforma, pasando del planteo de "fijar un cronograma para el retiro de las fuerzas multinacionales del territorio iraquí" a "el Irak que queremos es capaz de proteger sus fronteras y su seguridad sin depender de fuerzas extranjeras".[134] Fue el líder del Da'awa, Ibralhim al-Jafaari, el nuevo Primer Ministro de Irak, quien le permitió a las fuerzas estadounidenses quedarse más allá de las elecciones.[135] Fue Adil Abdel Mahdi, uno de los principales dirigentes del SCIRI y actual vicepresidente de Irak, quien justo antes de las elecciones dijo que el gobierno se propone privatizar la compañía petrolera estatal y abrir las reservas petroleras de Irak a las multinacionales: "[Esto] es muy promisorio para los inversionistas estadounidenses y para las empresas estadounidenses, indudablemente para las petroleras".[136] Tan importante como su decisión de permitir que las tropas se queden y abrir las reservas de petróleo, es su decisión de respetar la Ley Administrativa de Transición, y en consecuencia también la vigencia de las leyes económicas neoliberales.[137]
Traer a los gemelos de Bretton Woods
Tras haber instalado exitosamente a los "no antagonistas" en la dirección del gobierno interino y habiendo logrado preservar adecuadamente las estructuras que había construido para asegurar sus leyes neoliberales, Estados Unidos se muestra confiado en que sus "reformas" para Irak sobrevivirán los últimos dos pasos de la transición política: el referéndum sobre la nueva constitución previsto para octubre de 2005, y las subsiguientes elecciones de un gobierno constitucionalmente electo el próximo diciembre de 2005. Mientras los iraquíes escriben la ley más importante de su país, ya hay señales de que la embajada de EE.UU. en Bagdad, la mayor del mundo, no se quedará sentada sin hacer nada. El Vice-Primer Ministro Roz Noori Shawes ha dado a entender que "quizás utilicemos expertos extranjeros."[138] Los "asesores" de USAID están listos para brindar su "asistencia técnica". El ex Secretario de Estado Collin Powell ha expuesto claramente cuáles serán las prioridades de la embajada de EE.UU. más grande del mundo. "El desafío real para la nueva embajada, por así decirlo, o la nueva presencia, será ayudar al pueblo iraquí a prepararse para las elecciones plenas y la constitución plena...".[139]
Mientras tanto, el programa neoliberal sigue avanzando. El Ministerio de Industria de Irak anunció en mayo de 2005 que los planes para privatizar las empresas de propiedad estatal están imponiéndose.[140] Los planes para la industria petrolera de Irak están más claros ahora. Como lo proponían los asesores estadounidenses, Irak creará una empresa pública que caminará y hablará como una empresa pública pero que no será una empresa pública. Será nominalmente estatal pero "abierta a los inversionistas extranjeros"; "políticamente independiente" pero "dirigida por un equipo gerencial profesional protegido de la interferencia política en su hacer diario."[141]
A pesar del relativo éxito con que Estados Unidos ha manejado la transición política hasta ahora, aún no han logrado garantizar que el "sueño capitalista" se haga realidad. A junio de 2005 la resistencia a la ocupación está creciendo, no disminuyendo. La encuesta más reciente muestra que el 45% de los iraquíes encuestados apoya a aquellos que luchan contra las tropas estadounidenses, mientras que sólo el 15% respalda a la coalición liderada por EE.UU.[142] Además, a pesar de haber tenido éxito en colocar en el poder a iraquíes favorables a sus intereses, todavía hay oposición – incluso entre los “no antagonistas”—a los planes económicos de EE.UU., como lo evidenció dramáticamente la previa decisión unánime del IGC de no participar en el programa de privatizaciones propuesto.[143]
Para hacer frente a este desafío de su autoridad y para circunscribir aún más el poder de cualquier gobierno iraquí –ya sea que esté dirigido por antagonistas o por no antagonistas—Estados Unidos recurrió a los servicios de los organismos financieros multilaterales, conocidos por su capacidad para disciplinar a los gobiernos recalcitrantes que se resisten a la reestructuración económica. En noviembre de 2004, el Club de París decidió perdonarle una parte de la deuda de US$ 40.000 millones a Irak, pero sólo si sigue las instrucciones y acepta las condiciones del FMI.[144] Como lo demuestran sus informes y documentos de políticas, la posición del Fondo respecto de Irak está tallada claramente a imagen y semejanza de la de EE.UU., es decir: que el país se encuentra en una situación desesperada debido a la economía centralizada de Saddam, que EE.UU. ha llegado para liberarlo, que el FMI solamente quiere ayudar, y que los que se resisten a la ocupación son "opositores".[145]
Su diseño económico para Irak también encaja prolijamente con los planes de Estados Unidos. Según Takatoshi Kato, Subdirector General del FMI, "Irak tendrá que embarcarse en el futuro cercano en un programa de reformas estructurales ambiciosas para lograr un crecimiento sostenido liderado por el sector privado, incluyendo entre otras cosas el establecimiento de los marcos legales, institucionales y regulatorios para que los mercados funcionen eficazmente, y el diseño de redes de protección adecuadas capaces de mantener la estabilidad social".[146] Los préstamos del FMI, dijo Kato, deben "ayudar a las autoridades a emprender las difíciles pero necesarias reformas, incluida la reestructura del sector público."[147]
Al Banco Mundial se le encomendó coordinar sus labores estrechamente con el FMI. El Banco Mundial está actualmente presidido por uno de los principales arquitectos estadounidenses de la guerra, el entonces Subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, quien cuando se le preguntó por qué Estados Unidos invadió Irak y no Corea del Norte dijo: "económicamente, en Irak no teníamos elección. El país nada en un mar de petróleo".[148] El Banco Mundial ya ha trabajado sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo de Irak, o el marco general para la economía de Irak y, al igual que Bearing Point, está brindando ayuda técnica en casi todos los aspectos de la economía de Irak. También como Bearing Point, un funcionario del Banco Mundial insta a actuar con rapidez. Citando las lecciones de una guerra anterior, un documento de trabajo señala que "una de las lecciones principales de la experiencia de Bosnia y Herzegovina es la necesidad de presionar cuanto antes sea posible por la reforma de las políticas sobre inversiones ... No cabe duda que habría sido deseable que las reformas se procesaran antes, y ésta es una de las lecciones más importantes para otras situaciones pos-conflicto".[149]
Tal y como han hecho ya en cantidades de países del mundo entero, el FMI y el Banco Mundial usan la deuda como elemento para imponer condiciones que inhiben seriamente la capacidad política de cualquier futuro gobierno iraquí. Aunque la Asamblea Nacional Iraquí rechazó el arreglo con el Club de París sobre la deuda, [150] el gobierno interino ha prometido al FMI que llevará a destino "reformas dirigidas a reducir el rol del gobierno en la economía", incluyendo recortes a los sueldos y pensiones de los funcionarios del gobierno y en los subsidios a los alimentos y los productos del petróleo.[151] Si bien el proceso de conformación de la asamblea tuvo vicios importantes, ésta es lo más parecido a una institución representativa en Irak –indudablemente más representativa que Ministro de Finanzas nombrado a dedo—y su posición sobre la deuda y las condiciones del FMI ilustra las amenazas que enfrenta el programa económico estadounidense cuando aumenta el número de iraquíes facultados para expresarse con algún poder de decisión.
Mantener las tropas listas para atacar en cualquier momento
Pero no hay vuelta atrás; tal opción no existe. Aunque sí se han registrado divergencias entre los funcionarios estadounidenses sobre la escala y el ritmo de la reestructura económica de Irak, son muy pocas las grietas respecto al objetivo final de transformar a Irak en una economía abierta de libre mercado. [152] Mientras los iraquíes al frente estén protegidos por las fuerzas de la coalición que están detrás, los planes seguirán su curso. Como dijo el General David Petraeus, encargado de supervisar el entrenamiento de las fuerzas iraquíes, "la clave es por supuesto el liderazgo iraquí, respaldado y muy firmemente contenido por las fuerzas de la coalición". [153]
Por las dudas y en caso de cualquier eventualidad –es decir que los antagonistas tomen el poder a pesar de todas las precauciones de EE.UU., o que los no antagonistas comiencen a desobedecer sus órdenes—Estados Unidos siempre puede recurrir a las tropas, u ordenarles que salgan de sus bases en cualquier momento. La presencia indefinida de las tropas estadounidenses y el plan de establecer bases militares permanentes en Irak representan la garantía final para el programa económico de EE.UU. en Irak. Los ingenieros militares estadounidenses están construyendo actualmente una red de hasta 14 bases militares "perdurables" en todo Irak.[154] Destacando que las bases navales en Filipinas le dieron a EE.UU. una "gran presencia en el Pacifico", el ex administrador de Irak Tte.General Jay Garner declaró, "para mí eso es para lo que sirve Irak en las próximas décadas. Tenemos que tener algo allí... eso nos da una gran presencia en Medio Oriente".[155] Estados Unidos también redactó un Acuerdo Sobre el Estado Legal de las Fuerzas (SOFA, por su sigla en inglés) militares, similar a los que ya tiene con decenas de países en todo el mundo como forma de presentar la permanencia de las tropas estadounidenses como un acuerdo entre dos países soberanos. Como en el caso de Filipinas, se supone que la aceptación de este acuerdo será una condición para los iraquíes locales que quieran contar con el apoyo estadounidense para llevar adelante sus ambiciones políticas.
Cual misiles con la mira puesta directamente en cualquier gobierno iraquí, las fuerzas de la coalición liderada por EE.UU. presentes en Irak servirán para amenazar y contener las ambiciones de cualquier gobierno iraquí. Preguntado sobre qué haría la administración Bush si el gobierno de transición comenzara a hacer cosas adversas a los intereses de EE.UU., un funcionario del Departamento de Estado enigmáticamente dijo, "tendremos que dar a conocer nuestras opiniones de la manera en que lo hacemos en todo el mundo."[157] Así será la relación entre los Estados Unidos y el gobierno iraquí por mucho tiempo. Un funcionario estadounidense la resumió diciendo que a pesar que los iraquíes son " en última instancia el factor determinante de su propio destino... tenemos 140.000 soldados aquí, y les están disparando. También estamos gastando mucho dinero. No dictamos planes de acción. Pero les recordamos que estamos trabajando hacia el mismo objetivo, y tenemos nuestras 'líneas rojas'".[158] Estados Unidos quiere asegurarse –y lo hace—que en caso que las leyes o las instituciones fallen o que los iraquíes se pasen de la raya, el "sueño capitalista" perdurará de la misma forma en que fue creado: por la fuerza. Los iraquíes sin embargo, quizás ya estén soñando otro sueño.*
* Presentación ante el Tribunal Mundial sobre Irak realizado en Estambul, Turquía, el pasado 24 y 25 de junio de 2005. Herbert Docena (herbert@focusweb.org) es investigador y trabaja para Focus on the Global South (www.focusweb.org), un centro de investigación y campaña con sede en Bangkok. Realizó su investigación en Irak como integrante del Observatorio Internacional de la Ocupación (International Occupation Watch Center).
Notas:
[1] Chip Cummins, Susan Warren y Bhushan Bahree, "New Drill: Inside Giant Oil Industry, Maze Of Management Tensions," Wall Street Journal, abril 30, 2003
[2] citado en Naomi Klein, "Risky Business," The Nation, enero 5, 2004
[3] citado en The Ecologist, Vol 29 No 3, mayo/junio 1999
[4] citado en Suleiman al-Khalidi, "Iraq's Businessmen Feel Left Out in the Cold," Reuters, octubre 22, 2003
[5] Dale Fuchs, "Companies Everywhere Seek Role in Iraq," New York Times, octubre 24, 2003
[6] Neil King Jr. "Bush Officials Devise a Broad Plan for a Free-Market Economy in Iraq," Wall Street Journal, mayo 1, 2003
[7] Ed Vulliamy y Faisal Islam, "And Now for the Really Big Guns, " The Observer, junio 29, 2003
[8] Para mayor información sobre el proyecto de reestructura general de Irak desde el punto de vista económico, político e ideológico, ver Silent War: The US' Economic and Ideological Occupation of Iraq (Bangkok: Focus on the Global South, 2005) [puede descargarse en http://www.focusweb.org/pdf/Iraq_Dossier.pdf
[9] Por ejemplo las autoridades de ocupación preservaron la ley de la era Saddam que prohíbe la formación de sindicatos independientes. (Alan Maass, "Delegation of US unionists report back: Rise of Iraq's new labor movement," Socialist Workers Online, octubre 31, 2003)
[10] Rowan Scarborough, "US Rushed Post-Saddam Planning, Washington Post, septiembre 3, 2003
[11] "Rumsfeld:Rebuilding up to Iraqis," Seattle Times, septiembre 11, 2003
[12] Discurso ante a l Foro Económico Mundial en Jordania, junio 22, 2003,http://usinfo.state.gov/regional/nea/summit/text2003/0623bremer.htm
[13] Stephen J. Glain, "'Fast track' plan to sell state-owned firms in Iraq is put on hold" Boston Globe, septiembre 18, 2003
[14] Antonia Juhasz, "Ambitions of Empire: the Bush Administration Economic Plan for Iraq (and Beyond)," LeftTurn Magazine No 12, febrero/marzo 2004
[15] Reuters, septiembre 21, 2003
[16] Marylou Malig, "War: Trade by Other Means" in Silent War: The US' Economic and Ideological Occupation of Iraq (Bangkok: Focus on the Global South, 2005)
[17] Contrato de USAID con Bearing Point, 84
[18] Contrato de USAID con Bearing Point, 51
[19] Steve Kretzman y Jim Vallette, "Operation Oily Immunity," CommonDreams.org, julio 23, 2003; Andre Verloy, "Oil Immunity?: Government Denies Charges that Bushed Helped Oil Companies in Iraq," Center for Public Integrity, www.publicintegrity.org, octubre 30, 2003
[20] Focus on the Global South y GRAIN, "A Declaration of War against Farmers," en Silent War: The US' Economic and Ideological Occupation of Iraq (Bangkok: Focus on the Global South, 2005)
[21] Jeff Madrick, "An Extreme Plan for Iraq," New York Times, octubre 2, 2003
[22] Joseph Stiglitz, "Iraq's Next Shock will be Shock Therapy," Znet, www.zmag.org, marzo 17, 2004
[23] Naomi Klein, "Downsizing in Disguise," The Nation, junio 23, 2003
[24] "Let's All Go to the Yard Sale: Iraq's Economic Liberalization," The Economist, septiembre 27, 2003
[25] US Department of Energy, Annual Energy Outlook 2004, (Washington DC, DOE/EIA: 2004)
[26] Fondo Monetario Internacional, Informe País No.4/325, septiembre 2004
[27] Según la Administración de Información sobre Energía, del gobierno de los Estados Unidos, www.eia.doe.gov; ver también David R. Becker, "Seeking Iraq's Oil Prize: Government May Allow Foreign Firms to Invest," San Francisco Chronicle, enero 26 2005; Iain Boal, T.J. Clark, Joseph Matthews y Michael Watts, "Blood for Oil?," London Review of Books, abril 21 2005
[28] Iain Boal, T.J. Clark, Joseph Matthews y Michael Watts, "Blood for Oil?," London Review of Books, abril 21 2005
[29] citado en Gregg Muttitt, "Under the Surface: Iraqi Oil and Tony Blair's Absurd Conspiracy Theory," Red Pepper, enero 2005
[30] Pratap Chatterjee, "To the Victors Go the Spoils of War," Inter Press Service, mayo 22, 2003
[31] Stephen J. Glain, "Projected Iraq Oil Costs Up Sharply," Boston Globe, octubre 30, 2003; Iain Boal, T.J. Clark, Joseph Matthews y Michael Watts, "Blood for Oil?", London Review of Books, abril 21 2005
[32] Ritt Goldstein, "'Oil War' Questions Surround Cheney Energy Caucus" Inter Press Service, septiembre 11, 2003
[33] citado en Michael Klare, "Bush-Cheney Energy Strategy: Procuring the Rest of the World's Oil," en Petropolitics, Institute for Policy Studies y Interhemispheric Resource Center, sin fecha
[34] citado en Linda McQuaig, "History will Show US Lusted After Oil," Toronto Star, diciembre 26, 2004
[35] Comunicado de prensa de la CPA, "Commerce Secretary Evans Urges US Business to Deal with Iraq," febrero 12, 2004
[36] Discurso del Secretario de Comercio Don Evans ante el Consejo Empresarial de Irak, febrero 11, 2003
[37] Human Rights Watch, "The War in Iraq and International Humanitarian Law," mayo 16, 2003; Thomas Catan, "Iraq Business Deals may be Invalid, Law Experts Warn," Financial Times, octubre 28, 2003; Aaron Mate, "Pillage is Forbidden: Why the Privatisation of Iraq is Illegal," The Guardian, noviembre 7, 2003; Associated Press, "Experts: 'Shock-Restructuring of Iraq is on Shaky Ground," noviembre 17, 2003; Daphne Eviatar, "Free Market Iraq? Not so Fast," New York Times, enero 10, 2004
[38] Mayo 14-23, 2004 Coalition Provisional Authority survey, citado en Michael E. O'Hanlon y Adriana Lins de Albuquerque, "Iraq Index: Tracking Variables of Reconstruction & Security in Post-Saddam Iraq," Brookings Institution, www.brookings.edu/iraqindex , junio 16, 2005
[39] Richard Burkholder, "Ousting Saddam Hussein 'Was Worth Hardships Endured Since Invasion, Say Citizens of Baghdad," Gallup Poll Organization, septiembre 24, 2003
[40] Roula Khalaf. "Iraq's rebel cleric gains surge in popularity," Financial Times, mayo 19, 2004
[41] Ed Vulliamy y Faisal Islam, "And Now for the Really Big Guns," The Observer, junio 29, 2003; Seb Walker, "Corporate Takeover," Baghdad Bulletin, agosto 31, 2003
[42] Emad Mekay, "US on Track for Market Economy," Inter Press Service, febrero 11, 2004
[43] Naomi Klein, "Baghdad Year Zero," Harper's Magazine, septiembre 2004
[44] Carola Hoyos, "Oil Groups Snub US on Deals," Financial Times, julio 24, 2003
[45] Donald Rumsfeld, "Core Principles for a Free Iraq," Wall Street Journal, mayo 27, 2003
[46] William Booth y Rajiv Chandrasekaran, "Occupation Forces Halt Elections Throughout Iraq," Washington Post, junio 28, 2003
[47] Joel Brinkley, "US Rejects Iraqi Plan to Hold Census by Summer," New York Times, diciembre 4, 2003; "UK officials say Iraq elections by June viable," Financial Times, enero 20, 2004
[48] Silent Battalions of Democracy
[49] William Booth y Rajiv Chandrasekaran, "Occupation Forces Halt Elections Throughout Iraq," Washington Post, junio 28, 2003
[50] Edward Wong, "US Tries to Give Moderates an Edge in Iraqi Elections," New York Times, enero 18, 2004
[51] Tom Shanker y Steven R. Weisman, "US tries to define new Iraq role: Goal for June - a military presence under Iraqi sovereignty," International Herald Tribune, Diciembre 20-21, 2003
[52] citado por Bob Herbert, "Spoils of War," New York Times, abril 11, 2003
[53] Contrato de USAID con Bearing Point, 46
[54] Emad Mekay, "Free Marketeers Have a Plan in Iraq," Inter Press Service, abril 30, 2003
[55] Ben Wootliff, "Bush pals hired to rewrite Iraqi law", The Observer, agosto 31, 2003
[56] citado en Doug Lorimer, "Iraq: Globalisation at Gunpoint," Green Left Weekly, septiembre 10, 2003
[57] Catherine Belton y Oksana Yablokova, "Gaidar Invited to Shock, Awe Iraq," Moscow Times, septiembre 9, 2003; "Yegov Gaidar brings his heavy bag of instruments to Iraq," New York Press, Vol 16 Número 38, septiembre 17-23, 2003
[58] Contrato de USAID con Bearing Point, 5-6; En uno de sus Informes, USAID dice: "Los expertos estadounidenses en gestión económica ayudaron a los ministros iraquíes a analizar y reformar leyes, reglamentos e instituciones, y proporcionaron el marco para el comercio y la inversión del sector privado". (Informe de USAID "Reforms Pave the Way for Growth" (Las reformas marcan el camino del crecimiento))
[59] Contrato de USAID con Bearing Point, 46
[60] Contrato de USAID con Bearing Point, 7
[61] Jim Crane, "U.S. Wants Military Control in Iraq, Even After Sovereignty Handed Over," Associated Press, marzo 13, 2004
[62] Contrato de USAID con Bearing Point, 41, 43
[63] Contrato de USAID con Bearing Point, 11
[64] Contrato de USAID con Bearing Point, 40
[65] Chris Toensing, "Another 'Historic Day' Looms in Iraq," Middle East Report Online, enero 28, 2005
[66] Thomas L. Friedman, "No Time to Lose in Iraq," New York Times, agosto 20, 2003
[67] USAID Center for Democracy and Governance, Policy Implementation: What USAID has Learned, (Washington D.C. USAID, 2001), 11.
[68] USAID Center for Democracy and Governance, Policy Implementation: What USAID has Learned, (Washington D.C. USAID, 2001), 11.
[69] Herbert Docena, "Silent Battalions of Democracy," Informe sobre el Medio Oriente, otoño 2004
[70] USAID, Foreign Aid in the National Interest, 48
[71] Dilip Hiro, "Tipping Point in Iraq," MotherJones.com, junio 24, 2004
[72] Elisabeth Bumiller, "Bush lays out goals for Iraq: self-rule and stability," New York Times, mayo 25, 2004
[73] Josh White y Jonathan Weisman, "Limited Iraqi Sovereignty Planned," Washington Post, abril 22, 2004
[74] Vicki Allen, "Negroponte Says Won't Command Iraqi Government," Reuters, abril 27, 2004
[75] Vicki Allen, "US Senators Question Impact of Power Transfer," Reuters, abril 22, 2004
[76] Vicki Allen y Donna Smith, "U.S. Says June 30 Not a 'Magical Date' for Iraq," Reuters, abril 20, 2004
[77] Associated Press, "US will help draft Iraq Constitution," noviembre 16, 2003; Barbara Slavin y Steven Komarow, "Iraq's Temporary Constitution To Resemble America's" USA Today, noviembre 17, 2003; Jim Lobe, "US Lawmakers Warn of Brewing Crisis Over Women's Rights in Iraq," OneWorld, febrero 3, 2004; Rajiv Chandraekaran, "Kurds Reject Key Parts of Proposed Iraq Constitution," Washington Post, febrero 21, 2004; Rajiv Chandrasekaran y Walter Pincus, "US Edicts Curb Power of Iraq's Leadership," Washington Post, junio 27, 2004
[78] Steven Weisman, "Iraq's New Government Faces Bargaining Over its Power," New York Times, junio 2 2004
[79] Reuters, "Iraq Resolution Gives Wide Powers to US Forces," mayo 24, 2004; Rory McCarthy, "US will Override Baghdad in War on Terrorism," The Guardian, junio 1, 2004; Jim Krane, "US will retain sovereign power in Iraq," Associated Press, marzo 21, 2004; Yochi J. Dreazen y Christopher Cooper, ""Behind the Scenes, US Tightens Grip on Iraq's Future," Wall Street Journal, marzo 13, 2004
[80] Agencia France Press, "Coalition troops to enjoy immunity from prosecution in Iraq," mayo 23, 2004; Rory McCarthy, "US will Override Baghdad in War on Terrorism," Guardian, junio 1, 2004; Steven Weisman, "Iraq's New Government Faces Bargaining Over its Power," New York Times, junio 2, 2004; Robin Wright, "US Immunity in Iraq will go beyond June 30," Washington Post, junio 24, 2004
[81] Hannah Allam y Warren P Strobel, "Amidst Doubts CIA Hangs on to Control of Iraqi Security Service," Knight Ridder, 8 mayo 2005
[82] Bradley Graham, "Duration of US Presence in Iraq 'Unknowable,' Myers Says," Washington Post, febrero 20, 2004
[83] Reuters, "Powell: Iraq will have no veto on US-led force," junio 3, 2004
[84] Thom Shanker y Steven R. Weisman, "US tries to define new Iraq role: Goal for June: a Military Presence under Iraqi sovereignty," International Herald Tribune, diciembre 20-21, 2003
[85] Reuters, "Bremer to appoint Iraq National Security Adviser," marzo 25, 2004
[86] Yochi J. Dreazen y Christopher Cooper, ""Behind the Scenes, US Tightens Grip on Iraq's Future,"US Tightens Grip on Iraq's Future," Wall Street Journal, marzo 13, 2004
[87] Yochi J. Dreazen y Christopher Cooper, ""Behind the Scenes, US Tightens Grip on Iraq's Future, “US Tightens Grip on Iraq's Future," Wall Street Journal, marzo 13, 2004; Phyllis Bennis, "Reading the Elections," Inter Press Service, febrero 2, 2005
[88] Jim Krane, "US will retain sovereign power in Iraq," Associated Press, marzo 21, 2004; Rajiv Chandrasekaran y Walter Pincus, "US Edicts Curb Power of Iraq's Leadership," Washington Post, junio 27, 2004
[89] Nicolas Pelham, "Iraqi Minister Unveils Proposal to Control Oil," Financial Times, junio 10, 2004
[90] Steven Weisman, "Iraq's New Government Faces Bargaining Over its Power," New York Times, junio 2 2004; "USAID activities promote trade and open markets in Iraq, aim to help meet World Trade Organization Requirements," Portal Iraq, febrero 10, 2005
[91] T. Christian Miller, "Rules and Cash Flew Out the Window," Los Angeles Times, mayo 20, 2005
[92] Un jerarca estadounidense declaró: "A los comandantes militares les encanta ese programa [dinero en efectivo para las unidades militares estadounidenses para que lo gasten libremente] porque les permite comprar amigos. Si quiere contratar a alguien en la calle ponga dinero en su bolsillo y seguro que usted le caerá bien a esa persona. Siempre gastamos el dinero iraquí en eso". (Steven R Weisman, "Iraqi oil cash fuels rebuilding projects," International Herald Tribune, junio 22, 2004)
[93] Christian Aid, "Fuelling suspicion: the Coalition and Iraq's Billions," junio 2004; Emad Mekay, "'Staggering Amount' of Cash Missing in Iraq," Inter Press Service, agosto 21, 2004; Iraq Revenue Watch, "Audit Finds More Irregularities and Mismanagement of Iraq's Revenues," Revenue Watch Briefing No. 9, diciembre 2004; Agencia France Press, "Iraq Reconstruction 'Rife with Corruption'" marzo 16, 2005
[94] Inspector General de la CPA, Informe ante el Congreso, julio 30, 2004, 63; David Usborne, Anne Penketh y Colin Brown, "No Exit Date Set in Bush Handover Plan," The Independent UK, mayo 25, 2004
[95] Chris Shumway, "Iraq's 'Sovereign' Government to have Little Control over Oil Money," The New Standard, junio 22, 2004
[96] Presupuesto 2004 de la República de Irak, octubre 2003; trascripción de conferencia de prensa en la National Press Club Afternoon Newsmaker News Conference, Washington DC, diciembre 21, 2004, www.state.gov
[97] Jim Krane, "US will retain sovereign power in Iraq," Associated Press, marzo 21, 2004
[98] David E. Sanger, "America's Gamble: A Quick Exit Plan for Iraq," New York Times, noviembre 16, 2003
[99] Rajiv Chandrasekaran, "Envoy Bowed to Pressure in Choosing Leaders," Washington Post, junio 2, 2004; Anne Penketh y Justin Huggler, "UN fury over Bush attempts to install PM," Independent UK, mayo 27, 2004; Rajiv Chandrasekaran, "Former Exile is Selected as Interim Iraqi Leader," Washington Post, mayo 29, 2004
[100] Associated Press, "Former Indian Envoy is Bush's Man Friday," mayo 27, 2004
[101] Christopher Adams y Roula Khalaf, "US and UK Close to Deal on Shape of Iraq's Government," Financial Times, marzo 11, 2004; Luke Baker, "Iraqi Governing Council Has Doubts About UN Role," Reuters, marzo 14, 2004; Jim Lobe, "Chalabi: From White House to Dog House in Just Five Months," Antiwar.com, mayo 21, 2004; Rajiv Chandrasekaran, "Former Exile is Selected as Interim Iraqi Leader," Washington Post, mayo 29, 2004; Monte Morin y Alissa J. Rubin, "U.S. Orders Iraqis to Delay Nomination," Los Angeles Times, mayo 31, 2004; Dexter Filkins, "A Worn Road for UN Aide," New York Times, mayo 31, 2004; Rajiv Chandrasekaran, "Envoy Bowed to Pressure in Choosing Leaders," Washington Post, junio 2, 2004; Steven R Weisman, "Iraq's new government faces bargaining over its power," New York Times, junio 2, 2004; Massimo Calabresi, "Our (Irascible) Man in Iraq" Time, junio 28, 2004
[102] Dexter Filkins, "A Worn Road for UN Aide," New York Times, mayo 31, 2004
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[105] Rajiv Chandrasekaran, "Envoy Bowed to Pressure in Choosing Leaders," Washington Post, junio 2, 2004
[106] Warren Hoge y Steven R. Weisman, "Surprising Choice for Premier of Iraq Reflects US Influence," New York Times, mayo 29, 2004
[107] Patrick Cockburn, "Exiled Allawi was Responsible for 45-minute WMD claim," Independent UK, mayo 29, 2004
[108] Todd Zeranski, "Iraq's Al-Yawar Says U.S., Other Forces Mayo Be Cut by Year End," Bloomberg.com, febrero 2, 2005
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[111] Christophe Boltanski, "The Baghdad National Conference Hubbub," Liberation, agosto 18, 2004
[112] Carolyn Skorneck, "White House Revises Details of Iraq Reconstruction," Congressional Quarterly Weekly, enero 10, 2004
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[114] Adam Entous, "Bush to Aid 'Moderate' Parties in Iraqi Election," Reuters, octubre 8, 2004
[115] Por más información sobre las actividades de "promoción de la democracia" de EE.UU., ver William Robinson, A Faustian Bargain: US Intervention in the Nicaraguan Elections and American Foreign Policy in the Post-Cold War Era (Boulder: Westview, 1992). Sobre Irak, ver Lisa Ashkenaz Croke y Brian Dominick, "Controversial US groups Operate Behind Scenes on Iraq Vote," New Standard, diciembre 13, 2004; Robin Wright y Colum Lynch, "Limited UN Role Hinders Iraq Vote, " Washington Post, octubre 19, 2004
[116] Timothy Burger y Douglas Waller, "How Much US Help?: The Bush Administration Takes Heat for a CIA Plan to Influence Iraq's Elections," TIME Magazine, octubre 4, 2004
[117] Informe de gobernanza semanal del Administrador de la CPA, marzo 13-19, 2004.
[118] Informe de gobernanza semanal del Administrador de la CPA, febrero 7-13, 2004.
[119] Robin Wright, "Religious Leaders Ahead in Iraq Poll," Washington Post, octubre 22, 2004
[120] Deborah Zabarenko, "US-Backed Iraqi Government Losing Support- Survey," Reuters, octubre 22 2004
[121] Johanna McGeary, "Iraq's Shadow Ruler," TIME Magazine, octubre 17, 2004; Ashraf Khalil y Paul Richter, "US is Said to Urge its Iraqi Allies to Unite for Election," Los Angeles Times, octubre 25, 2004
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[126] Dahr Jamail, "Some Just Voted for Food," Inter Press Service, enero 31, 2003; Phyllis Bennis, "Reading the Elections," Inter Press Service, febrero 2, 2005
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[152] Naomi Klein, "Baghdad: Year Zero," Harper's Magazine, septiembre 2004
[153] Todd Eastham, "Powell: US to Command Post-July 1 Iraqi Troops," Reuters, mayo 16, 2004
[154] Julian Borger, "Iraq elections: US debate focuses on plan B - to stay on or to go?," The Guardian, enero 29, 2005; Christine Spolar, "14 'enduring' bases set in Iraq; Long-term Military Presence Planned," Chicago Tribune, marzo 23, 2004
[155] Amy Svitak Klamper, "Garner Sees Iraq as Long-Term Military Outpost in the Middle East," National Journal's Congress Daily, febrero 6, 2004
[156] Eli Lake, "Broad Latitude is Recommended for US" Military's Stay in Iraq," New York Sun, febrero 3, 2005
[157] Walter Pincus, "Limited Sovereignty for Iraq is Described" Washington Post, abril 23, 2004
[158] Paul Richter y Ashraf Khalil, "US Moves to Reaasert Itself in Iraq Affairs," Los Angeles Times, mayo 20, 2005
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