ENFOQUE SOBRE COMERCIO
No. 127, Febrero 2007
En esta edición de Enfoque sobre Comercio, Aileen Kwa analiza las perturbadoras similitudes entre los esfuerzos de último momento de los Estados Unidos y la Unión Europea para armar el paquete del acuerdo de la Ronda de Doha y las maniobras que obligaron a la finalización de la Ronda Uruguay. Kwa también nos presenta un resumen sobre el estado de las negociaciones de la OMC en las distintas áreas clave: agricultura, servicios y productos industriales. Mirando a China, Walden Bello examina la relación históricamente problemática entre el Partido Comunista de China y el campesinado chino, y especula sobre si el partido puede darse el lujo de ignorar el crecimiento del descontento y la pobreza en las zonas rurales. Bello además entrevista a Dale Wen, una intelectual china que integra el Foro Internacional sobre la Globalización (International Forum on Globalization – IFG), quien analiza la crisis social y ecológica de China y propone como respuesta necesaria el “socialismo ecológico”.
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’REANUDACIÓN’
EN LA OMC: ¿OTRO ACUERDO DE “BLAIR HOUSE”?
Aileen Kwa
CHARLAS
INFORMALES VARIAS EN LA OMC: ANÁLISIS Y PUESTA AL DÍA
DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE AGRICULTURA, NAMA Y SERVICIOS
Aileen Kwa
¿EL
FIN DEL ROMANCE? LA INDUSTRIALIZACIÓN ACELERADA, EL PARTIDO Y
EL CAMPESINADO EN CHINA
Walden Bello
ENTREVISTA
A DALE WEN: "CHINA NECESITA UN SOCIALISMO ECOLÓGICO"
Walden
Bello
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‘REANUDACIÓN’
EN LA OMC: ¿OTRO ACUERDO DE “BLAIR HOUSE”?
por Aileen Kwa*
GINEBRA,
19 de febrero de 2007: Aun cuando las negociaciones del Programa de
Doha se reanudaron en la OMC, la mayoría de los negociadores
en Ginebra se encuentra a oscuras sobre lo que está pasando
realmente. No hay reuniones formales de los miembros sobre
agricultura. La presidencia del comité de agricultura a cargo
del embajador de Nueva Zelanda Crawford Falconer mantiene en forma
regular “charlas informales” a las que solamente están
invitadas entre 23 y 25 delegaciones. (1) Estas reuniones son
solamente para embajadores. En una reunión del Grupo Africano
en Ginebra el viernes 16 de febrero, los delegados africanos
expresaran su malestar por haber sido excluidos de estas
conversaciones. De todo el continente, el único país
que figura en la lista de invitados a estas charlas informales es
Benín, en su calidad de portavoz de África Occidental
sobre el tema del algodón – toda una amarga ironía,
si se tienen en cuenta las declaraciones del Director General Pascal
Lamy de que la ronda es, antes que nada, de vital importancia para el
África.
Las
charlas informales duran alrededor de dos horas y ocurren una o dos
veces por semana. Allí se exploran distintos escenarios
–cifras de ayuda interna y acceso al mercado.
En
las últimas semanas, sin embargo, las verdaderas negociaciones
son, al parecer, las que se dieron entre Estados Unidos y la Unión
Europea, aunque el G4 [EEUU, UE, India y Brasil] se reúne esta
semana en Londres y está prevista una reunión
Brasil-India para el 5 de marzo.
El formato de negociación del G6 (EE.UU., UE, India, Brasil, Australia y Japón), el “real foro de negociación” antes de que las conversaciones fracasaran en julio del año pasado, fue disuelto. La Representante Comercial de Estados Unidos Susan Schwab comentó en una conferencia de prensa que el foro del G6 no fue útil. En su lugar, está abogando por un enfoque de “ingeniería inversa”.
Ingeniería inversa EEUU-UE: ¿un acuerdo de Blair House con otro nombre?
Según un delegado de un país en desarrollo, la “ingeniería inversa” de Schwab es el proceso por el cual Estados Unidos y la Unión Europea dejan de lado la fórmula de reducción arancelaria de acceso al mercado en sus negociaciones, haciendo énfasis en cambio en los productos cuyo acceso al mercado es de interés respectivo, o en productos que son sensibles para sus respectivos electores. Trabajan un acuerdo entre ellos producto a producto. Después de eso, trabajan en la fórmula de reducción arancelaria a ser aplicada multilateralmente, así como en el tratamiento de los productos sensibles, de forma tal que se ajusten al acuerdo bilateral.
Una vez decidido el paquete que les interesa, las conversaciones se amplían para incluir primero a India y Brasil, y luego a un pequeño grupo de otros miembros (probablemente los mismos que concurren a las “charlas informales”). La mayoría de los miembros de la OMC se encontrarán al final con un paquete del tipo “tómalo o déjalo”.
Este
proceso no es nuevo. La Ronda Uruguay terminó infaustamente
sólo después que EEUU y la UE se reunieron en Blair
House (la casa oficial de huéspedes estatales del Presidente
de los Estados Unidos en Washington) y lograron el Acuerdo de Blair
House que luego le propusieron al resto de los Miembros para que lo
aprobaran como un acuerdo multilateral.
Comentando
informalmente sobre la situación actual de las negociaciones y
su exclusión del proceso, uno de los delegados africanos cuyo
país no fue invitado a las conversaciones informales, se
lamentaba así:
“Esto no es un proceso multilateral, sino acuerdos bilaterales y plurilaterales que se “procesan” y aprueban a través de la ruta multilateral simplemente para justificar que los miembros participan. En los hechos, no se está llevando a cabo una negociación dirigida por los miembros”.
Y
agregó:
“¿Reanudación
de las negociaciones? Ésta es una reanudación falsa. El
proceso actual es para legitimar el acuerdo al que puedan llegar EEUU
y la UE. Quizá pensaron que estaban cerca de cerrar un acuerdo
o que estaban avanzando, y quieren que el resto de los miembros
adhiera a sus conclusiones, a eso le llaman “reanudación”.
Pero la realidad es que el resto de los miembros solamente nos
sentamos y esperamos... Las sesiones informales de presidencia
[abiertas a todos los miembros, de las cuales se realizó una
en dos semanas] son sólo de carácter informativo. Allí
por ejemplo se informa que no hubo avances en las charlas informales.
Es una pérdida de tiempo. Estas reuniones abiertas no son
reuniones de negociación.
Política en Washington – la ley agrícola y la vía rápida
Si el Congreso dará a la administración Bush una prórroga de la Autoridad de Promoción del Comercio (conocida como “fast track” o “vía rápida”) cuando expire la actual el 1 de julio de 2007, será un factor determinante para la vida o muerte de la ronda. Sin embargo, como comentara informalmente un funcionario estadounidense, la prórroga no tiene porqué estar vigente el 1 de julio, fecha en que expira la vía rápida actual. Podría bien ser que hubiera un lapso de varios meses entre la aprobación del Congreso de una nueva “vía rápida” a los efectos de concluir la Ronda de Doha y varios acuerdos de libre comercio (TLC), por ejemplo con Perú, Panamá, Colombia y Corea del Sur. No obstante, es evidente que la capacidad negociadora de la representante comercial estadounidense Schwab de cara a sus socios comerciales se vería disminuida al terminar la vía rápida. Se libra una dura campaña en Washington. Se analizan las cláusulas laborales y ambientales de los TLC en vistas a sumar a la causa a los demócratas. Y al mismo tiempo, también se corteja a los demócratas que representan intereses agrícolas y se les pregunta qué aspiran obtener de Doha y de la Ley Agrícola. Cuánto éxito puede tener esta campaña de la Administración todavía está por verse.
El 1º de febrero, la Administración dio a conocer al Congreso 65 propuestas para la Ley Agrícola. Si bien las mismas están todavía en la etapa de propuesta, las tendencias no son particularmente alentadoras. Hay planes de seguir moviendo subsidios de una caja a otra –trasladar subsidios que están catalogados como ilegales en la OMC convirtiéndolos en apoyos directos al ingreso de los agricultores que, en la OMC, corresponden al ilimitado “compartimento verde”. En realidad Estados Unidos ya alberga cerca del 70% de sus subsidios en el compartimento verde, que como ha demostrado el caso del algodón en la OMC, es claramente distorsionante del comercio. Estos traslados hacia pagos directos no tienen otro objetivo que el de ocultar subsidios a la exportación y distorsiones al comercio. El aumento en los pagos directos podría llegar a US$ 5.500 millones. De esta forma Estados Unidos puede declarar que es compatible con la OMC, y seguir distorsionando el comercio en los hechos.
Lamentablemente,
este juego engañoso de transferir los subsidios de un
compartimento a otro podría destrabar el estancamiento en que
se encuentra hoy la Ronda de Doha. Debido a los altos precios del
maíz y otros cultivos básicos gracias a los
biocombustibles y la gran demanda mundial, las llamadas ‘ayudas
internas distorsionantes del comercio’ se redujeron en Estados
Unidos a US$ 11.500 millones en 2006, lo que es bastante menos que
los US$ 19.000 millones del año anterior. En su última
oferta oficial en la OMC en octubre de 2005, Estados Unidos proponía
consolidar sus apoyos internos distorsionantes del comercio en US$
22.000 millones. El G20 rechazó esa oferta y le pidió a
EEUU que recortara sus subsidios a US$ 12.500 millones.
En
este momento sería concebible pensar que Estados Unidos podría
aceptar la posición del G20. De ser así, el único
obstáculo para un acuerdo en el pilar de la ayuda interna
serían las disciplinas de los compartimentos azul y verde.
Esperemos que el G20 despierte e impulse disciplinas fuertes en el
compartimento verde – aunque han enunciado algunas de estas
disciplinas no parecen haber hecho mucho esfuerzo por las mismas en
las negociaciones.
En cuanto al ‘acceso al mercado’, una fuente cercana al equipo negociador de Brasil declaró que aunque el Comisionado de la UE Peter Mandelson ha hecho conocer su intención de aceptar la posición del G20 de una reducción arancelaria del 54%, siguen existiendo diferencias entre la UE y Brasil. Aparentemente la UE quiere reducir los aranceles utilizando como base promedios (incluso aunque le están solicitando a los países en desarrollo que reduzcan los aranceles del NAMA producto por producto), en tanto que el G20 solicita reducciones producto por producto. También siguen existiendo diferencias respecto al alcance y el trato de los productos sensibles.
Acceso al mercado de productos no agrícolas (NAMA por sus siglas en inglés)
En el NAMA, el Embajador de Canadá Donald Stephenson ha mantenido también algunas consultas informales (algo similar a las charlas informales de agricultura). En estas reuniones, Stephenson ha explorado las diferentes ideas sobre el “grado de ambición”. Si bien no tiene mucho sentido que se sacrifique un sector a cambio de beneficios en otro en las negociaciones, los negociadores de la OMC están apuntando en general a que la ambición en el NAMA y los Servicios sea más o menos la misma que en Agricultura. Es decir, que si los aranceles agrícolas se reducen en un 54%, los del NAMA no deberían andar muy lejos de ese porcentaje.
Desde
la reanudación, Estados Unidos y la UE han intentado, al igual
que en servicios, intensificar las negociaciones en el NAMA. Este
enfoque fue rechazado por los países en desarrollo. Se informa
que India declaró que esta ronda es sobre agricultura ya que
es el sector que tiene mayores distorsiones y sería imposible
concluir cifras para el NAMA antes de acordar las cifras de
agricultura.
No
ha habido acuerdo sobre la conceptualización del ‘grado
de ambición’, ya que la presidencia intenta definir
“grado de ambición” como el resultado de la
ecuación “aranceles menos flexibilidades más
sectores”. El NAMA 11 [que incluye a Argentina, Brasil, Egipto,
India, Indonesia, Namibia, Filipinas, Sudáfrica, Túnez
y Venezuela] se opuso, argumentando que las flexibilidades deben ser
un tema completamente separado de la fórmula arancelaria (ésta
es la misma posición que sostuvo el NAMA 11 el año
pasado) y no deben entrar en la cuenta para definir el grado de
ambición. También sostuvieron que al ser completamente
voluntarias las negociaciones sectoriales tampoco pueden contarse
como un factor en esa definición.
La
UE sigue presionando fuertemente por un coeficiente de 10 para los
países desarrollados y uno de 15 para los países en
desarrollo en la fórmula suiza, es decir aranceles máximos
de 10 y 15% respectivamente. Se dice que Estados Unidos ha mantenido
silencio sobre los coeficientes. Aparentemente enfrenta dificultades
internas en el sector manufacturero y puede no estar dispuesto a
aceptar un coeficiente general de 10 para sí mismo. Los dos
sectores sensibles para Estados Unidos son automotores y textiles.(2)
En cambio, sigue impulsando agresivamente las negociaciones
sectoriales. Favorece a sus intereses aplicar un enfoque sectorial
para la liberalización ya que busca bajar a cero los aranceles
en muchos sectores, pero mantener aranceles altos en textiles. Ha
intentado promover una negociación ‘sectorial positiva’
en textiles en el NAMA, es decir aranceles más altos que los
de la fórmula, pero esta iniciativa no pareció tener
mucho éxito en las negociaciones el año pasado.
También
hay conversaciones sobre las barreras u obstáculos no
arancelarios (ONA) y el mecanismo no legalmente vinculante para
acordar en materia de barreras no arancelarias.
Servicios
En la reunión de Davos de fines de enero, tanto Estados Unidos como la UE intentaron que los países en desarrollo aceptaran una fecha para la revisión de sus ofertas de servicios. Nuevamente, los países en desarrollo eligieron esperar a que hubiera una señal más clara en agricultura antes de comprometerse. No se ha establecido ninguna fecha. Al explicar porqué los países en desarrollo no han tomado una decisión, un delegado del Caribe dijo “Ellos (los Estados Unidos y la UE) intentan que haya un grado de ambición bajo en agricultura y niveles altos en servicios y el NAMA. En la actual situación (en la que no ha surgido nada en agricultura), no tengo forma de justificar porqué deberíamos presentar una oferta revisada”.
Sin
embargo, en las dos últimas semanas de cada mes se están
realizando pequeñas reuniones informales sobre servicios. La
de febrero tratará de las reglas y no tanto de acceso a los
mercados –incluidas la reglamentación nacional y el
mecanismo de salvaguardia urgente.
Las
conversaciones sobre reglamentación nacional han continuado
bajo la Presidencia de Peter Govindasamy de Singapur. Ha tratado los
siguientes temas en sus reuniones –transparencia, normas
técnicas, prueba de necesidad y desarrollo. En cada reunión
ha trabajado con grupos sobre partes del texto de reglamentación
nacional.
No
obstante, las posiciones siguen aún muy distantes entre sí.
Estados Unidos dejó claro que no se los forzará a
acordar sobre una prueba de necesidad. Si se incluye una en el texto,
no habrá negociaciones sobre reglamentación nacional.
La UE acostumbraba a hacer silencio sobre el tema, pero ahora también
está manifestando su oposición a la prueba de
necesidad. Suiza, Australia, India y Hong Kong China están
entre las delegaciones que están a favor de la prueba de
necesidad. El resultado final, especulan algunos, podría ser
una prueba de necesidad no obligatoria de “mayor empeño”.
Sin
embargo, Estados Unidos ha impulsado agresivamente el “comentario
previo” en el marco de la transparencia. Es decir, los países
deben notificar a los miembros de la OMC antes de cambiar su
reglamentación nacional, y estar abiertos a recibir
comentarios de las otras delegaciones sobre los cambios que se
proponen introducir a la reglamentación. Los países en
desarrollo se oponen a esto –le abriría a los demás
países un camino para interferir en sus políticas
nacionales. Además, los países en desarrollo sostienen
que no tienen capacidad institucional para poner en práctica
un acuerdo de este tipo. El texto actual se basa en la posición
de Estados Unidos y podría ser diluido para llegar a una
formulación del tipo de “mayor empeño” no
obligatorio.
Las
preocupaciones de desarrollo de los países del África,
Caribe y Pacífico (ACP) no han encontrado eco en los países
desarrollados como Estados Unidos, que temen que los reclamos de los
ACP impliquen demasiadas excepciones al acuerdo. Además, los
principales protagonistas al parecer no están de acuerdo con
autorizar la exclusión de sectores enteros para los Países
Menos Adelantados (PMA)! En conjunto, siguen habiendo muchas
diferencias.
Perspectivas
de desarrollo de los países en desarrollo sofocadas
La historia no parece haber cambiado, y pareciera que estamos volviendo a vivir los días finales de las negociaciones de la Ronda Uruguay.
La
pobreza en África se ha duplicado en los pasados 25 años
en el contexto de las políticas de ajuste. La UNCTAD ya reveló
que incluso en los últimos años, en los que algunos PMA
han experimentado un crecimiento económico positivo, y un
aumento de las exportaciones, la pobreza no ha disminuido. En
Comoros, Malawi, Malí, Tanzania y Zambia, el crecimiento del
PBI no se ha traducido en un aumento del consumo per cápita,
es decir no se redujo la pobreza.(3) El científico de Harvard
Dani Rodrik concluye que los países pobres de África
pueden crecer, pero que al parecer no pueden sostener su
crecimiento.(4) Esto probablemente esté relacionado con las
conclusiones del economista de la UNCTAD S.M. Shafaeddin que cita
ejemplos de Jamaica, Ghana, Colombia, Uruguay y Paraguay –todos
países que han tenido tasas de crecimiento altas o moderadas
en sus exportaciones en los últimos años, pero que han
tenido un valor agregado de manufactura negativo. Es decir, incluso
aunque crecen las exportaciones ha habido un proceso de
desindustrialización, el valor agregado de manufactura de
Ghana fue –3,5% durante la década de 1990, lo que indica
una desindustrialización grave.(5)
Estos
problemas no han sido discutidos en la institución
multilateral del comercio. Por el contrario, el programa de Doha y
sus fórmulas fijas para la liberalización de todos los
sectores y productos línea a línea, y en forma
permanente, está siendo negociado con resultados que los
expertos ya han pronosticado que significarán pérdidas
para los pobres. (6)
* Aileen Kwa es investigadora asociada de Focus on the Global South radicada en Ginebra.
Notas
1.
El grupo reunido por Falconer incluye a Argentina, Australia,
Bangladesh, Benín, Brasil, Canadá, Chad, Chile, China,
Costa Rica, Croacia, la Comisión Europea (CE), India, Corea,
Indonesia, Japón, Malasia, Noruega, Paraguay, Suiza,
Tailandia, Estados Unidos y Uruguay.
2. Desde que asumió el poder Bush en 2001, ha desaparecido 1 de cada 5 puestos de trabajo en la industria manufacturera, lo que totaliza más de 96 millones de empleos perdidos. La industria automotriz y la textil son las que han sido más severamente golpeadas (Klapper B 'WTO's 150 Members to Meet Amid Uncertainty about US' AP, 7 de febrero de 2007).
3. UNCTAD 2006 LDC Report.
4.
Rodrik D 2006 'Goodbye Washington Consensus, Hello Washington
Confusion', enero.
5. Shafaeddin S.M. 2005 'Trade Liberalisation
and Economic Reform in Developing Countries: Structural Change or
De-Industrialisation?' Documento
de discusión de UNCTAD No. 179 Abril.
6.
Ver Wise T and Gallagher K 2006 'Doha Round and Developing Countries:
Will the Doha Deal Do More Harm Than Good?' y también, Polaski
S
2006 'Winners and Losers: Impact of the Doha Round'.
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CHARLAS INFORMALES VARIAS EN LA OMC: ANÁLISIS Y PUESTA AL DÍA DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE AGRICULTURA, NAMA Y SERVICIOS
*por Aileen Kwa
Desde la “reanudación blanda” de las conversaciones de Doha anunciada por el director general el 16 de noviembre del año pasado, la actividad de la OMC se ha reiniciado, pero todas las reuniones se han realizado a nivel informal. Hasta ahora no se han fijado plazos, pero los que participan dicen que Lamy le ha solicitado a los presidentes de los grupos de negociación, en voz baja, que elaboren textos en base a las consultas con los miembros. Según uno de los presidentes “si bien no hay fechas límites establecidas, estamos trabajando sobre un escenario que supone, en el mejor de los casos, tener un texto a fines de marzo”.
Está claro ahora que la “opción A” de Lamy está fuera de alcance –la ‘ventana de oportunidad’ para sellar un acuerdo a fines de marzo, tres meses antes de que expire la autoridad para la promoción del comercio de Estados Unidos (conocida como “fast track” o “vía rápida”), se ha cerrado. La Opción B es tener sobre la mesa un paquete suficientemente tentador para Estados Unidos lo antes posible este año. Los miembros del Congreso de Estados Unidos que están a favor de la ronda tendrán entonces un argumento más fuerte si quieren promover una ampliación de la prórroga de la vía rápida cuando este tema se discuta, antes de que expire la actual vía rápida el 1 de julio de 2007. El plan es no dejar que la vía rápida caduque ya que podría llevar años concretar una nueva.
En Ginebra, la mayoría cree que una prórroga o renovación de la vía rápida es altamente improbable dado el estado de ánimo que prevalece actualmente en Estados Unidos respecto del libre comercio, la sensibilidad política sobre los subsidios agrícolas y su relación con las próximas elecciones presidenciales en 2008. Sin embargo, como expresara un delegado de uno de los países del G20:
“No
es imposible. Siempre existe cierto elemento de incertidumbre. Qué
pasa si los Demócratas y Republicanos llegan a un acuerdo del
que no tenemos noticias y los Demócratas aceptan una prórroga
(para la vía rápida)? Y nunca sabremos el porqué…
En este momento, la vía rápida parece ser lo último
que tienen en mente. Pero Estados Unidos nos ha sorprendido en el
pasado un par de veces. Aunque es muy improbable, no es imposible que
aparezcan con una sorpresa”.
“Además”
declara otro delegado, “sin importar lo que sienten los
presidentes respecto de la situación a nivel personal, es su
trabajo impulsar las negociaciones”.
Agricultura
Ninguna
reducción real de la ayuda interna
Siendo el tema que frenó las conversaciones en julio, gran parte de la actividad en Ginebra hoy se centra en agricultura. El colapso de julio se originó en la negativa de Estados Unidos a mejorar su oferta en el tema de la ayuda interna, y a la vez demandar una gran apertura de acceso a mercados de los miembros. Había solicitado una reducción arancelaria algo inferior a 60% (para los países en desarrollo) y ligeramente inferior a 90% para los países desarrollados. Sin embargo, no ofreció ninguna reducción real en sus gastos efectivos en el total de la ayuda interna distorsionante del comercio (OTDS por sus siglas en inglés). Su nivel actual de gasto en OTDS es de US$ 19.700 millones (Aquí no se computa el gasto de Estados Unidos de alrededor de 50 mil millones de dólares por año en ayuda clasificada como legal en el marco del “compartimento verde” de la OMC). La oferta estadounidense fue consolidar su OTDS en US$ 22.300 millones, es decir ninguna exigencia de reducción del gasto real, sino que se reservaba para sí “agua” o la posibilidad de aumentar efectivamente los subsidios entre 2 y 3 mil millones de dólares. El único logro de esa propuesta sería que Estados Unidos eliminaría el “agua” (dinero que estaban autorizados a gastar pero no lo hacían) de su compromiso en materia de OTDS en la Ronda Uruguay, que les daba la posibilidad de gastar hasta cerca de US$ 48.000 millones.
Si
bien la UE se las ha ingeniado para aparecer como el “policía
bueno”, tampoco está reduciendo su ayuda interna. La
reforma de la Política Agrícola Común (PAC) de
la UE en 2003 no redujo el conjunto de los subsidios que reciben los
productores de la UE, simplemente recategorizó el grueso de
estos subsidios trasladándolos al “compartimento verde”
compatible con la OMC. El grueso de los apoyos que otorga la UE,
aproximadamente € 89.000 millones, ahora son legales para la
OMC, incluso aunque estas enormes sumas que se dan a los productores
inevitablemente contribuyan a la sobreproducción y a la baja
de los precios mundiales. El nivel actual de gasto OTDS de la UE
asciende a € 26.000 millones, y su oferta es fijar en €
33.000 millones el techo de su gasto OTDS. Una vez más, no hay
ningún recorte real, por el contrario, su oferta les permite
incrementar los subsidios OTDS en 6-7 mil millones de euros.
Intereses de EEUU de acceso al mercado: Objeciones al G33
Sin ofrecer nada a cambio, Estados Unidos en particular le ha caído con todo a la solicitud del G33 de flexibilizar la reducción de los aranceles. Jason Hafemeister, Sub Secretario del Representante Comercial estadounidense (USTR por sus siglas en inglés) para las negociaciones de agricultura en la OMC explicó el colapso de julio y la posición del USTR:
“Hemos
sido muy generosos en nuestra oferta sobre agricultura. Estamos
reduciendo los ayuda interna distorsionante en un 60% en comparación
con el 20% de la Ronda Uruguay. Pero en julio no se discutió
realmente sobre la ayuda interna. La atención se centró
en el acceso a los mercados y fue éste el punto en que
trastabillaron las conversaciones. Necesitamos nuevos flujos
comerciales y en este momento no hay nada sobre la mesa al respecto”.
Continuó
diciendo que existen diferencias entre Estados Unidos y la UE. “Pero
la mayor diferencia es con los países en desarrollo. El G33
está planteando excepciones importantes que implicarían
anular por completo el efecto de las reducciones arancelarias”.
(1)
Dio
varios ejemplos: India tiene un arancel consolidado medio de 114%. La
formula de reducción arancelaria del G20 reduciría el
arancel consolidado a 70%. Pero el tipo arancelario aplicado medio de
la India es 35%. Indonesia tiene una tasa consolidada de 48%. La
formula del G20 lo reduciría a 33% mientras que la tasa
aplicada media es de 9%. Según Hafemeister, solamente el 3% de
los niveles arancelarios indonesios caería por debajo de las
tasas aplicadas en la actualidad.
A esto debe sumarse, indicó, que el G33 (el Grupo de 43 países en desarrollo) sigue proponiendo los Productos Especiales (20% de las líneas arancelarias) y el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE). Concluyó que por lo tanto no habría reducciones arancelarias en agricultura. Al referirse a un estudio de la Secretaría de la OMC, dijo que el 20% puede abarcar hasta un 98% del comercio de un país y el 93% en otro. Si bien concedió que existen casos en que las reducciones de los aranceles podrían obligar a los campesinos en los países pobres a competir con importaciones baratas subsidiadas, declaró que de todas formas, los países podrían ofrecer acceso a los mercados mediante cuotas (o ‘contingentes’, según la jerga de la OMC).
¿Cuáles son los intereses de Estados Unidos? Según Hafemeister “Estamos buscando acceso a los mercados de los países en desarrollo. Es en esto en donde se puede sacar provecho de la ronda”. Declaró que grandes porcentajes de las exportaciones agrícolas estadounidenses corresponden a una pocas líneas arancelarias –por ejemplo la soja y el algodón- lo que hace inaceptable para Estados Unidos que no haya una apertura de mercados en estas líneas arancelarias. Manejó como ejemplos el algodón, la soja y el aceite de soja, para los cuales el mercado chino es el objetivo central, y señaló que el 20% de Productos Especiales podría implicar ningunas nuevas exportaciones a China.
En
conversaciones bilaterales con los líderes del G33 –Indonesia
y Filipinas- antes del colapso de julio, se informó que
Hafemeister había presentado a estos países una larga
lista de productos para los cuales Estados Unidos quería
acceso al mercado. Les solicitó a estos países que
tuvieran en cuenta esa lista al decidir sobre sus PE.
Después
del colapso de las negociaciones, el Banco Mundial también se
ha sumado a la campaña contra los PE y el MSE. Un estudio
reciente del Banco sostiene que los países en desarrollo que
protegieran sus mercados a través de los PE enfrentarían
un alza en los precios de los productos básicos. En la medida
en que los pobres también son consumidores, esto significa que
la pobreza aumentará, implicando un retroceso del desarrollo,
¡en algunos casos hasta de 30 años!. Estas conclusiones
fueron cuestionadas por el G33. Sin embargo, el Banco todavía
sigue insistiendo en esta campaña.
Propuestas
de Australia
Desde la “reanudación blanda”, los australianos –que lideran el Grupo Cairns—han estado al frente intentando generar nuevas soluciones para desbloquear la situación. Australia es obviamente un exportador agrícola competitivo y se beneficia promoviendo el libreto de EEUU en materia de acceso a los mercados. Las ideas que Australia ha dejado flotando informalmente incluyen:
“La
propuesta 5 más 5”
(2): Estados Unidos reduce el conjunto de su ayuda interna
distorsionante del comercio (OTDS) en 5 mil millones, mejorando su
oferta de US$ 22.000 millones a US$ 17.000 millones. A su vez, la
“tasa de cambio” (otro de los términos de la jerga
de Ginebra) demandará que los países desarrollados
aumenten su apertura del mercado 5% más que lo establecido en
la propuesta del G20 –de 54% a 59%. Los países en
desarrollo tendrían que abrir sus mercados en dos tercios de
la exigencia planteada a los países desarrollados, es decir,
una reducción cercana al 40% de su tasa consolidada.
Hasta el momento, la propuesta ha sido rechazada tanto por la UE como por los países en desarrollo. Según explica Peter Young de la Comisión Europea,
“El problema es que (la propuesta australiana) es estructuralmente desequilibrada. Va más allá de la propuesta del G20 respecto del acceso a los mercados y se queda corta en materia de ayuda interna. Le facilita las cosas a Estados Unidos”.
Refiriéndose
al espacio de maniobra de la UE respecto al acceso a los mercados,
Young declaró:
“Antes
del verano, indicamos nuestra disposición a ofrecer apenas un
poco menos que lo solicitado por el G20. Pero era parte de un paquete
para reducir la ayuda interna de Estados Unidos. Puesto que Estados
Unidos no se mostró dispuesto a mejorar su oferta en ayuda
interna, nuestra oferta no fue confirmada. Pero sigue estando allí,
aunque condicionada. La flexibilidad máxima a la que podemos
llegar, como término medio, está apenas un poquito por
debajo del promedio general (de reducciones) (de la propuesta) del
G20”.
“El
enfoque acumulativo para los Productos Especiales (PE) y los
Productos Sensibles”:
Para que Estados Unidos llegue a aceptar la propuesta australiana, ha
dejado claro al G33 que los PE y los mecanismos del MSE deben
proporcionar “acceso genuino a los mercados”. En esa
medida, Australia y otros han sugerido un “enfoque
acumulativo”. Se dice que Lamy también ha mencionado esa
propuesta:
-
Los países desarrollados designan 4% de sus líneas
arancelarias como productos sensibles (la UE ha solicitado un 8%, y
que para los productos sensibles se disponga una combinación
de reducciones arancelarias más bajas y ampliación de
los contingentes arancelarios (TRQ).
- Los países en desarrollo designan 6% de sus líneas arancelarias como sensibles y 2% de sus líneas arancelarias como PE, de esta forma se proporciona a los países en desarrollo flexibilidad para un 2-8% de sus líneas arancelarias.
Este es un caso típico de querer meterle a los países en desarrollo algo en lo que ni siquiera tienen interés, y usarlo como justificación para restringir el tipo de flexibilidad que realmente solicitan. Un delegado de un país del G33 dijo “nosotros no somos solicitantes de productos sensibles. Queremos Productos Especiales”.
Es difícil detectar algún “trato especial” para los países en desarrollo en la supuesta flexibilidad de los productos sensibles –una disposición sugerida por la UE en Cancún para cubrir sus propias necesidades. En realidad, obligaría a los países en desarrollo a proporcionar acceso al mercado a otros. El tratamiento para los productos sensibles de los países desarrollados (como lo propone la UE) es una combinación de reducciones arancelarias más bajas que las normales, y la expansión de su contingente arancelario de 3 a 5%.(3) Los países exportadores sugieren que los países en desarrollo amplíen sus contingentes arancelarios entre 2 y 4%. Muchos países en desarrollo no tienen contingentes arancelarios en sus listados, o tienen muy pocos. Si éste es el caso, Australia sugirió que asuman la reducción arancelaria normal que se requiere para las líneas arancelarias clasificadas como sensibles, pero con un período de transición más largo, por ejemplo, dos años más!
Otras discusiones sobre PE y MSE
Estados Unidos sigue sin poder negociar cifras, así que en Ginebra desde la reanudación blanda, no ha tenido lugar ninguna discusión real respecto del 20% para los PE. Australia y otros países han criticado la lista de “indicadores” desarrollados por el G33 para identificar los productos que podrían quedar abarcados por los PE. Los 23 indicadores fueron presentados a los miembros de la OMC el 22 de noviembre de 2005 (JOB(05)304).
Ha habido asimismo mucho debate sobre la propuesta del G33 en torno al Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE). El MSE permitiría a los países en desarrollo aumentar sus aranceles en respuesta a avalanchas de importaciones o caídas de precios repentinas. Los opositores al MSE incluyen a Costa Rica, Argentina y Chile, pero también a países desarrollados exportadores. No quieren que la cobertura de los productos abarque todas las líneas arancelarias como propone el G33, y han sugerido que cualquier aumento de aranceles no vaya más allá de la tasa consolidada de la Ronda Uruguay. Canadá, la UE y EEUU cuentan actualmente con la protección que les proporciona la Disposición de Salvaguardia Especial de la Ronda Uruguay.(4) Como aspiran mantener esta disposición, se muestran algo más dispuestos a brindar flexibilidad en materia del MSE que los opositores antedichos.
Las
charlas informales de Falconer
El embajador de Nueva Zelanda presidente de las negociaciones agrícolas, Crawford Falconer, ha organizado una serie de charlas informales (sólo para embajadores). Solamente 23 países han sido invitados a estos encuentros a puertas cerradas. Están incluidos en los invitados Argentina, Australia, Bangladesh, Benín, Brasil, Canadá, Chad, Chile, China, Costa Rica, Croacia, la Comisión Europea (CE), India, Corea, Japón, Malasia, Noruega, Paraguay, Suiza, Tailandia, Estados Unidos y Uruguay.
A estas reuniones se las ha llamado “3 por 3” –tres reuniones en las que se cubren 3 temas por sesión.
Por
ejemplo, en la sesión del 27 de noviembre se exploró la
“tasa de cambio” entre ayuda interna y acceso al mercado.
Falconer exploró el nivel de conformidad de los miembros con
una propuesta no muy diferente de la australiana, que usa la
propuesta del G20 (Estados Unidos reduce el total de su ayuda interna
distorsionante del comercio hasta 12 mil millones, y se logra una
apertura de acceso al mercado de 54% para los países
desarrollados) como punto de partida.
Él
sugirió bajar el total de la ayuda interna distorsionante del
comercio (OTDS) de Estados Unidos, de los 22 mil millones que ofrece
la propuesta de Estados Unidos a 15 mil millones de dólares.
Es decir, el OTDS para los Estados Unidos se reduciría al 70%,
y el recorte respectivo de la UE rondaría el 75%. Como
contrapartida, en materia de acceso al mercado, la reducción
arancelaria sería de 60% para los países desarrollados
y 40% para los países en desarrollo.
Estados
Unidos estuvo aparentemente muy silencioso durante esa “charla”.
La UE expresó su desacuerdo, y algunos países en
desarrollo se opusieron argumentando que la presidencia no debería
estar equiparando la “tasa de cambio” del acceso al
mercado y la ayuda interna.
Las
charlas informales y otras consultas laterales continúan.
Falconer ha dicho que podría re-redactar, en base a estas
consultas, los documentos de referencia sobre una variedad de temas
que había elaborado antes del colapso de julio. Aunque no se
han fijado plazos, es posible que el presidente pueda presentar algún
texto en la primavera (boreal). Sin embargo, un miembro del G33
observó que “Parece que el propio Falconer está
personalmente bastante pesimista”.
Acceso
al mercado de productos no agrícolas
(NAMA por sus siglas en inglés)
Las charlas de “salón” de Stephenson
Una vez que avancen las conversaciones en agricultura (o al menos una vez que se hayan realizado consultas) también se pondrán en movimiento las conversaciones sobre el NAMA, ya que los miembros evalúan el paquete en su conjunto. Sin embargo, es improbable que haya mucho avance en los ‘temas centrales’ del NAMA hasta tanto no se haya llegado a acuerdos en los ‘temas centrales’ de agricultura. Antes del colapso de julio, los países desarrollados habían solicitado aperturas de mercado muy drásticas –con coeficientes de la fórmula suiza de 15 para los países en desarrollo y 10 para los países desarrollados. [El coeficiente es el nivel arancelario final a ser alcanzado a lo largo de un número de años preestablecido]. Esto no es aceptable para la mayoría de los países en desarrollo. Si bien el NAMA apunta a aumentar los flujos comerciales, los países en desarrollo pronostican que una apertura drástica de sus mercados podría por el contrario aniquilar sus industrias.
Una reunión informal abierta al conjunto de los miembros tuvo lugar el 1 de diciembre. Donald Stephenson, el embajador canadiense que preside el NAMA, exploró con los miembros un “mapa de ruta” para las siguientes semanas. Hubo acuerdo en que el texto de julio de 2006 que Stephenson había presentado fuera la base para ulteriores consultas y trabajo. Los miembros en la reunión aparentemente no acordaron un camino a seguir para el abordaje de los temas centrales más controvertidos, es decir, los coeficientes para la fórmula de reducción arancelaria. Pero hubo acuerdo en que la presidencia debía mantener consultas sobre las “flexibilidades” para los países en desarrollo, es decir, las economías pequeñas y vulnerables, los países del párrafo 8, del párrafo 6 y los miembros de reciente adhesión.
Servicios
Las conversaciones sobre acceso a los mercados de servicios también comenzaron con consultas con un pequeño grupo. Desde fines de 2006 no se ha fijado ningún cronograma, pero los presidentes de los comités de servicios están trabajando en la hipótesis del “mejor escenario posible” en la perspectiva de que las negociaciones terminen el 31 de marzo de 2007.
En
la reunión abierta que sostuvo Mateo el 27 de noviembre,
Estados Unidos describió el acceso al mercado en servicios
como un tema que ‘hace o deshace’ cualquier acuerdo sobre
el Programa de Doha, generando consternación ente algunos
negociadores de países en desarrollo, dada la renuencia
estadounidense a mejorar su oferta en agricultura.
Las
negociaciones sobre reglamentación nacional también
avanzan bajo la presidencia de Peter Govindasamy de Singapur, que
está llevando a cabo consultas. Estas negociaciones son
básicamente sobre la puesta en práctica de disciplinas
que aseguren que las prescripciones y procedimientos en materia de
calificación y otorgamiento de licencias y la aplicación
de normas técnicas para los proveedores de servicios
extranjeros faciliten los flujos comerciales.
El
Artículo VI:4 del AGCS compromete a los miembros de la OMC a
disciplinar su reglamentación nacional. Estas disciplinas son
“horizontales”, atravesando todos los sectores y modos de
suministros. Una vez acordadas, todos los sectores que los países
se hayan comprometido a liberalizar en la Ronda Uruguay y la ronda
actual, tendrían que regirse según estas nuevas
reglamentaciones horizontales. Esto significaría una
profundización considerable de los compromisos de acceso al
mercado que los países han consolidado en la OMC. Las
reglamentaciones nacionales en el área de los servicios son
similares a las barreras no arancelarias en el área de bienes.
Un país puede realizar un compromiso en la OMC, pero usar la
reglamentación para eludirlo. Los países en desarrollo
están divididos en este tema. Algunos exportadores de
servicios como las economías del Caribe, quieren una cierta
cantidad de estas disciplinas porque han sido excluidas del mercado
estadounidense. India es un solicitante importante. Pero las
disciplinas actúan en ambos sentidos, al impedirles también
a los países en desarrollo proteger sus mercados nacionales.
Además de la India, otros solicitantes agresivos son Australia y Suiza, Chile, Colombia, Corea, Taipei, Hong Kong, México, Tailandia y Nueva Zelanda. Estos países proponen que se fije un grado de “ambición alta” para esas negociaciones y su resultado final.
El
grueso de los países en desarrollo es aprensivo, todavía
no han dicho un no rotundo, por las razones que explicamos
anteriormente. La mayoría aboga por un resultado de ambición
reducida, conscientes de su debilidad en materia normativa. Están
cautelosos y no quieren atarse las manos en la OMC y que esto limite
su capacidad de proporcionar servicios universales, o reglamentar de
acuerdo a objetivos nacionales en un futuro.
La
Prueba de Necesidad
El tema más polémico en estas negociaciones es la prueba de necesidad.(5) La prueba de necesidad ya existe en el Artículo VI:4b del AGCS. Países como Brasil y Filipinas lideran el llamado a abandonar la prueba de necesidad argumentando que puede impedirles cumplir con su obligación de brindar servicios universales. Estados Unidos también es un fuerte opositor a la prueba de necesidad. Sus reguladores nacionales objetan la idea de tener restricciones establecidas por reglas multilaterales que limiten su capacidad de regular a nivel nacional. La UE no ha adoptado una posición expresa –es probable que su posición varíe según el sector. No es probable que quiera una prueba de necesidad para el Modo 4 y las prescripciones en materia de calificación, pero puede gustarle uno para las prescripciones en materia de licencias. Otros países que se oponen son el Grupo ACP, Malasia, Indonesia, el Grupo Africano y las economías pequeñas y vulnerables.
La falta de apoyo de Estados Unidos efectivamente puso freno a las negociaciones sobre la prueba de necesidad, especialmente en la medida en que algunos de los solicitantes quieren que Estados Unidos retorne a la mesa de negociaciones de la OMC. Ahora hay conversaciones para rebajar de rango cualquier referencia al respecto, trasladándola al preámbulo y tornándola consiguientemente de menor obligatoriedad legal.
Los
solicitantes de la prueba de necesidad son Australia, Nueva Zelanda,
Suiza y Hong Kong.
Otros
peligros: Prescripciones y procedimientos de calificación y
licencia
Sin embargo, las negociaciones sobre las reglamentaciones nacionales plantean otros peligros para los países en desarrollo. Si no hay ninguna prueba de necesidad, India quiere que las disciplinas en las prescripciones (6) y los procedimientos (7) en materia de calificación sean muy detalladas. Estas disciplinas podrían reducir la práctica de algunos países (Estados Unidos y la UE) de incluir solamente “ofertas de papel” en sus compromisos para el Modo 4 (movimiento de personas físicas) mediante leyes de inmigración no transparentes.
Si
estas disciplinas solamente se aplicaran al Modo 4, podrían
ayudar a muchos países en desarrollo. Pero las disciplinas
también atraviesan transversalmente todos los demás
sectores: banca, seguros, turismo, transporte, salud, agua,
educación, etc, y probablemente recorten seriamente la
capacidad de los países en desarrollo de regular la entrada de
inversionistas extranjeros. Lo mismo también se aplica al área
de prescripciones (8) y procedimientos (9) en materia de licencias,
en la que la UE ha presentado propuestas muy detalladas.
¿Qué características presentan algunas de estas disciplinas? En el texto consolidado de la Presidencia de julio de 2006 JOB(06)225, las prescripciones en materia de calificación incluyen por ejemplo:
H1. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de calificación estén preestablecidas, sean objetivas, transparentes y estén disponibles al público...
H2. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de calificación no sean adoptadas ni aplicadas en vistas a crear obstáculos al comercio de los servicios y que las mismas se basen en criterios objetivos, como la competencia y la capacidad de prestar los servicios, etc.
Los
procedimientos en materia de licencias incluyen:
F.1. Cada Miembro asegurará que los requisitos de licencia estén preestablecidos, sean objetivos, transparentes y estén disponibles al público...
F.2. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de licencia no actúen como obstáculos al comercio de los servicios y no serán más restrictivos del comercio que lo necesario para cumplir con los objetivos de las políticas nacionales (la nota al pie de la Presidencia en este punto dice “Muchas delegaciones no han hecho propuestas sobre el concepto de necesidad y han expresado su oposición a su inclusión en las disciplinas).
Es
probable que se adopte alguna variante de estas disciplinas, si las
negociaciones llegan a puerto. Según una fuente interna, las
disciplinas en Reglamentación Nacional sobre prescripciones y
procedimientos en materia de calificación son un componente
muy importante del paquete para India en la Ronda. Los intereses
ofensivos de India están en el Modo 1 (suministro
transfronterizo) y el Modo 4. Sin embargo, a sabiendas que no se dará
mucho en el Modo 4, han decidido asignarle alta prioridad a estas
disciplinas de prescripciones y procedimientos en materia de
calificación.
Los
peligros son muchos para los países en desarrollo que quieren
proporcionar servicios universales, o tienen industrias de servicios
débiles. En el momento en que abran un sector en sus listas de
servicios en la OMC, los procedimientos en materia de calificación
y licencia, incluso si han sido elaborados para cumplir con objetivos
nacionales pueden no ser legales en la OMC. Por ejemplo, un país
que quiera solamente aceptar bancos extranjeros que proporcionen
cierto porcentaje de crédito a pequeños agricultores,
puede encontrar que su legislación contradice la
jurisprudencia “pro-comercio” de la OMC, en la cual los
criterios para el ingreso tienden a centrase en la capacidad del
proveedor de suministrar el servicio o en su nivel de competencia.
*
Ahílen Kwa es investigadora asociada de Focus
on the Global South
radicada en Ginebra.
Notas
1.
Hafemeister J 2006 Presentación realizada en el Taller
“Carnegie Endowment for
International Peace Workshop”
"The Doha Round and Trade in Agricultural
Products: Who are
the Losers and What Should be Done?", 5 de
septiembre,
Washington.
2.
Desde
el punto de vista del estilo, esta propuesta se asemeja a la
propuesta de Lamy antes del colapso de julio de “20-20-20”
–rebajar el total la ayuda interna distorsionante del comercio
de Estados Unidos del monto actual de 22 mil millones a 20 mil
millones, la propuesta del G20 sobre acceso al mercado que contempla
reducciones arancelarias del 54% para los países
desarrollados, y un coeficiente de 20 para los países en
desarrollo en el NAMA. Esta propuesta fue rechazada por el G20 y los
países en desarrollo. El G20 había propuesto
reducciones del total de la ayuda interna distorsionante de Estados
Unidos que la llevaran a 12 mil millones.
3.
Durante
la Ronda Uruguay, además de las reducciones arancelarias a
través de una fórmula, se solicitó a los países
que generaran oportunidades de acceso al mercado mínimas,
permitiendo importaciones de cantidades específicas con un
segundo nivel arancelario menor que la tasa arancelaria habitual. La
cantidad de bienes importados a esta tasa arancelaria menor fue
denominada como cuota o contingente de tasa arancelaria (TRQ por sus
siglas en inglés). Se les pidió a los países
desarrollados un TRQ de hasta 5% de su consumo interno, y a los
países en desarrollo de hasta 4% de su consumo interno. Sin
embargo, esto no es una regla. Un país puede no haber
proporcionado una segunda tasa arancelaria más baja debido a
considerar que la oportunidad de acceso mínimo que se exige ya
está disponible con la tasa arancelaria ‘normal’.
4.
La
Disposición de Salvaguardia Especial del Acuerdo de la Ronda
Uruguay sobre Agricultura fue otorgada a los productos sujetos a la
arancelización (cuando los obstáculos no arancelarios
fueron convertidos en aranceles) como resultado de la implementación
del Acuerdo. La Disposición de Salvaguardia Especial habilita
el aumento de las cargas fiscales cuando hay olas de importaciones o
bajas importantes en los precios. En la medida que la mayoría
de los países en desarrollo no tenían obstáculos
no arancelarios, la Salvaguardia Especial ha sido usada
fundamentalmente por países desarrollados como la UE y EEUU.
Solamente 21 países han accedido a esta disposición y
solamente para unos pocos productos. Ésta es otra área
en la Ronda Uruguay en la que los países desarrollados se
aseguraron un trato especial para sí mismos.
5.
El
preámbulo del AGCS reconoce el derecho de los miembros a
regular, e introducir nuevas reglamentaciones para cumplir con sus
objetivos nacionales. Sin embargo, la prueba de necesidad en el
Artículo VI.4b del AGCS exige que las disciplinas “no
sean más gravosas de lo necesario para asegurar la calidad del
servicio”, y de igual manera el Artículo VI establece
que las reglamentaciones de los países “no constituyan
obstáculos innecesarios al comercio de servicios”,
representando ambos una contradicción inherente a este
derecho. Si bien los Miembros tienen derecho a determinar los fines
de su reglamentación, los medios que elijan podrían ser
puestos en cuestión y ser sometidos a la prueba de necesidad
de la OMC por un panel de arbitraje.
6. Las prescripciones en materia de calificación son los requisitos sustantivos relativos a la competencia para brindar un servicio que se le exigen a un proveedor de servicios antes de obtener una autorización para prestar un servicio.
7. Los procedimientos en materia de calificación son reglas de carácter administrativo o procesal relativas a la administración de los requisitos de calificación, incluidas las que apuntan a verificar que los candidatos cumplan con las prescripciones en materia de calificación, así como aquellas relativas a la adquisición o complementación de dichas calificaciones.
8. Las prescripciones en materia de licencia son requisitos sustantivos, distintos de aquellos que se exigen para la calificación y las normas técnicas, que se le exigen a un proveedor para obtener o renovar una autorización para suministrar un servicio.
9. Los procedimientos en materia de licencia son reglas de carácter administrativo o procesal relativas a la administración de las prescripciones en materia de licencia para la prestación de un servicio, incluidas las relativas a la presentación y procesamiento de una solicitud de licencia o renovación de la misma.
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¿EL FIN DEL ROMANCE? LA INDUSTRIALIZACIÓN ACELERADA, EL PARTIDO Y EL CAMPESINADO EN CHINA
por Walden Bello*
Los politólogos han descrito en ocasiones la revolución china como el producto de una alianza entre los intelectuales de clase media y el campesinado. En su revisión innovadora de la teoría marxista-leninista, Mao Zedong transformó al campesinado, clase desdeñada por Marx, en la “fuerza principal” de esta revolución antifeudal y antiimperialista. Aplicada en la práctica por el Partido Comunista, dirigido y dominado por la intelectualidad revolucionaria, esta reformulación demostró ser la clave del triunfo comunista de 1949.
Pero
la relación entre el Partido Comunista de China (PCC) y el
campesinado chino nunca fue sencilla. De hecho, podría
describirse mejor como una relación tumultuosa.
Una visión desgastada
La visión que le valió al Partido Comunista el apoyo de millones de campesinos --aquella que hablaba de un campo donde la tierra de los terratenientes sería cultivada por millones de pequeños agricultores propietarios—siguió siendo precisamente eso: nada más que una visión. La transformación agraria dirigida por el partido adoptó la forma de la requisición del superávit de grano para cumplir la política de Mao de priorizar a la industria. Los campesinos vieron como se recortaban aún más sus libertades cuando a mediados de la década de 1950 se colectivizó la producción. Luego, durante el Gran Salto hacia adelante de 1958 a 1961, el partido hacinó a los campesinos en comunas (más de 26.000 en toda China) en las que su vida se transformó en una noria en torno al trabajo pesado, persiguiendo así estimular la producción y una requisición más efectiva del superávit por encima de las necesidades de supervivencia de los campesinos para sostener la campaña de superindustrialización de Mao. En su fascinante biografía “Mao: the Unknown Story” (New York: Random House, 2005), Jung Chang y Jon Halliday describen a los cuadros del partido que realizaban la micro-gestión de la producción, manteniendo a los campesinos "encerrados en sus poblados" para impedirles “robar” su propia cosecha.
Después del desastre en el que se sumió este experimento social que determinó la muerte de unos 30 millones de personas –en su mayoría campesinos—a causa de la desnutrición y el hambre, la balanza de la lucha por el superávit se inclinó hacia el campesinado. Se bajaron las metas de requisición, y como destacan Chang y Halliday: "En muchos lugares se permitió a los campesinos arrendar tierras de la comuna, lo que les permitió volver a ser agricultores individuales. Esto mitigó el hambre y motivó la productividad".
El
campesinado y la gran revolución cultural proletaria
Los especialistas en la China rural tienen opiniones encontradas sobre el impacto que produjo sobre el campesinado el siguiente gran evento, la Revolución Cultural. Para Chen Guidi y Wu Chantao, autores de “Will the Boat Sink the Water? (New York: Public Affairs, 2006), una crónica conmovedora del sufrimiento campesino bajo el dominio del partido, la Revolución Cultural fue un “desastre” para el campesinado:
"Un campesino podía ser acusado de ‘optar por la vía capitalista’ si en su casa había dos pollos o si plantaba algunas verduras para vender en el mercado". En contraste, para Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals, la Revolución Cultural, que comenzó de lleno en 1966, significó un alivio para el campesinado. Debido a la autodestrucción que implicó para el partido la purga realizada por Mao de los “seguidores del capitalismo” enquistados en todos los niveles del partido, la capacidad de las autoridades de requisar grano se vio debilitada. Como describen en su trabajo magistral “Mao's Last Revolution” (Cambridge: Harvard University Press, 2006):
"El deseo secreto de muchos campesinos era que los dejaran en paz, y cuando los recaudadores de impuestos del Estado dejaron de presentarse a tiempo y en gran número por estar ocupados en luchas internas, los campesinos estaban satisfechos. En algunas zonas de la China rural, ese subproducto no deliberado de una burocracia estatal disfuncional fue aclamado como un fenómeno nuevo y muy importante. En el condado de Shehong, en Sechuán, a los campesinos se les dijo que "la Revolución Cultural significa que ya no habrá que entregar más grano al Estado!".
Sacudidos por la lucha entre facciones, los agentes del partido y el gobierno no podían cobrar los impuestos a tiempo ni en su totalidad. En realidad, en las "dos regiones subprovinciales de Suzhou y Zhenjiang, en Jiangsu, los impuestos agrícolas equivalentes a 200 millones de jin [100 millones de kilos] de grano simplemente nunca se cobraron. La situación fue similar en las regiones subprovinciales de Enshi y Xiangyang, en Hubei, donde no se cobraron los impuestos equivalentes a unos 60 millones de jin".
No
resulta para nada sorprendente entonces que la producción
aumentara durante toda la Revolución Cultural de 214 millones
de toneladas en 1966 a 286 millones de toneladas en 1976. Con los
problemas de cobranza y transporte, el aumento de la producción
no benefició a las ciudades sino que fue absorbido por los
hogares campesinos. Pero el aumento de la producción no fue la
única consecuencia del afloje de la mano de hierro del
partido. Los años de la Revolución Cultural vieron, en
algunas zonas de la China rural, “un resurgimiento de la
agricultura familiar, que preferían los campesinos. En la
prefectura de Yibin, en Sechuán, 8.355 de 49.349 equipos de
producción pasaron hacia fines de 1969 a redistribuir tierras
a hogares individuales, subcontratando la producción a los
hogares individuales…, permitiendo así que los
intereses privados ‘tomarán el control de la economía
colectiva’”.
La
época dorada
El cambio en la correlación de fuerzas a favor de los campesinos pareció consolidarse con las reformas iniciadas por Deng Xiaoping después de la muerte de Mao en 1976. Los campesinos querían el fin de las comunas y Deng y sus reformadores los complacieron introduciendo el “sistema de responsabilidad familiar por contrato”. Según este sistema, cada familia recibía una parcela de tierra para cultivar. De lo producido, la familia podía quedarse con lo que quedara después de venderle al Estado una porción fija a un precio fijado por el Estado, o pagando simplemente en su defecto un impuesto en efectivo. El resto lo podía consumir o vender en el mercado.
Existe
consenso entre los especialistas de China de que ésta fue la
época dorada del campesinado. Ese sentimiento de grandes
expectativas es evocado por Chen Guidi y Wu Chuntao en su informe
sobre los conflictos agrarios en la provincial de Anhui:
"Cuando
finalmente la Revolución Cultural se estancó después
de la muerte de Mao en 1976, se intentó aplicar el sistema de
contrato familiar en la provincia de Anhui y resultó ser todo
un éxito. Desapareció el letargo de los años
anteriores. Era común ver a tres generaciones de una familia
trabajando juntas en el marco de uno de esos contratos, en busca de
una vida mejor. La reforma aumentó en 15 por ciento el ingreso
per capita entre los años 1978 y 1984. Fueron los años
de la recuperación".
Se
ha caracterizado a la reforma rural como una reforma "explosiva",
cuyas consecuencias se hicieron sentir en toda la economía. El
superávit generado por la reforma, destaca Minxin Pei en su
ensayo “China's Trapped Transition: the Limits of Developmental
Autocracy (Cambridge: Harvard University Press, 2006) "permitió
a los gobiernos rurales invertir en nuevas actividades industriales,
lo que eventualmente se convirtió en una fuente esencial de
finanzas públicas".
Después
de estudiar las transformaciones económicas de Taiwán,
resulta imposible obviar las similitudes entre el período de
la reforma de 1978-84 y la década de 1950 en Taiwán,
donde la reforma agraria radical transformó y consolidó
a los agricultores arrendatarios en una próspera clase de
pequeños agricultores propietarios, cuya demanda de
implementos agrícolas y otros productos manufacturados disparó
y sostuvo la temprana industrialización de la isla por medio
de la sustitución de las importaciones.
El
gran retroceso
Pero al igual que en Taiwán, la época dorada del campesinado llegó a su fin y la causa fue idéntica: la adopción de una estrategia de industrialización centrada en la ciudad y orientada a la exportación, fundada en la integración rápida a la economía capitalista mundial. Esta estrategia, promulgada en el XII Congreso Nacional del Partido en 1984, básicamente significó la construcción de la economía industrial urbana sobre "los hombros de los campesinos", como afirman Chen y Wu. La acumulación primitiva de capital adoptó principalmente la forma de la requisición del superávit campesino a través del cobro de impuestos altos. Y como en el Gran Salto hacia adelante, la maquinaria del partido en el campo jugó el papel de supervisor de la nueva estrategia.
Esta
estrategia de desarrollo orientada hacia el desarrollo industrial
urbano tuvo severas consecuencias. El ingreso campesino, que había
crecido a un ritmo del 15,2% anual entre 1978 y 1984, cayó a
un 2,8% por año entre 1986 a 1991. Hubo cierta recuperación
a principios de la década de 1990 pero la última parte
de la década se vio marcada por el estancamiento del ingreso
rural. En contraposición a lo anterior, en el año 2000,
el ingreso urbano (que ya era más alto que el campesino a
mediados de los años ochenta), era en promedio seis veces más
alto que el ingreso campesino.
Las razones clave del estancamiento del ingreso rural fueron los costos cada vez más altos de los insumos agrícolas, la caída de los precios de los productos agrícolas y el aumento de los impuestos, factores todos que actuaron transfiriendo ingresos del campo a la ciudad. Pero el principal mecanismo para la extracción de superávit del campesinado fue el incremento de los impuestos. En 1991 el Estado central cobraba impuestos sobre 149 rubros de productos agrícolas, pero esto resultó ser una parte de una tajada mucho mayor, ya que los estamentos inferiores del gobierno comenzaron a cobrar sus propios impuestos, gravámenes y cargos. Actualmente, las diversas capas del gobierno rural imponen un total de 269 tipos de tributos, además de toda suerte de gastos administrativos a menudo fijados de manera arbitraria.
Si
bien se supone que los impuestos y gravámenes no debían
superar el cinco por ciento del ingreso de los agricultores, el monto
real probablemente fuera mucho más alto, al punto que según
algunos estudios del Ministerio de Agricultura, la carga impositiva
que sobrellevaban los campesinos era tres veces superior al límite
oficial, es decir del 15 por ciento.
Ese incremento de los impuestos quizás podría haber sido soportable para los campesinos si hubieran recibido algo a cambio, como mejoras en la salud y la educación públicas y más infraestructura agrícola. Ante la ausencia de beneficios tangibles, para los campesinos sus ingresos estaban subsidiando lo que Chen y Wu describen como “el crecimiento monstruoso de la burocracia y la metástasis del número de funcionarios" que no parecían tener otra función que sacarles cada vez más.
Aparte de verse obligados a pagar precios más altos por los insumos, de cobrar precios menores por sus mercancías y de pagar impuestos más altos, los campesinos también pagaron de otras maneras el costo de la orientación industrialista de la estrategia económica. Según “China: the Balance Sheet” (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Institute of International Economics: Washington, DC, 2006), "40 millones de campesinos han sido forzados a dejar sus tierras para construir carreteras, aeropuertos, represas, fábricas y otras inversiones públicas y privadas, a los que se agregan dos millones más que serán desplazados cada año”.
La amenaza de la liberalización del comercio
Pero el impacto de todas estas fuerzas puede resultar incluso insignificante en contraste con el compromiso efectuado por China de eliminar los cupos o cuotas agrícolas y reducir los aranceles al ingresar a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos compromisos fueron, como lo destaca “China: the Balance Sheet”, de gran magnitud:
"El desafío de administrar el sector agrícola se ha multiplicado en virtud de los compromisos asumidos por la China en materia de agricultura en la OMC, que son mucho mayores que los de otros países en desarrollo y que en ciertos aspectos superan los de países de altos ingresos. El gobierno chino ha aceptado reducir aranceles e implantar otras políticas que amplían significativamente el acceso a los mercados; aceptó restricciones estrictas al uso de subsidios agrícolas; y prometió eliminar todos los subsidios a la exportación agrícola –compromisos que superan los que hicieran otros participantes en las negociaciones de la Ronda Uruguay que llevaron a la creación de la OMC".
El
acuerdo de la OMC refleja las prioridades actuales de China. Si
la dirección del partido ha optado por poner en riesgo grandes
segmentos de su agricultura como el sector sojero y algodonero, es
porque el partido desea abrir o mantener abiertos los mercados
mundiales para sus exportaciones industriales. Las consecuencias
sociales de este toma todavía no se han hecho sentir del todo,
pero es probable que haya favorecido la drástica
desaceleración del ritmo de reducción de la pobreza
durante el período de 2000 a 2004.
¿Los nuevos señores supremos?
La corrupción, que se multiplicó entre los cuadros del partido en el clima de "hacerse rico es glorioso" de la era post-Mao, contribuyó a empeorar la relación ya de por sí volátil entre los campesinos y el partido, y cuando se vio a los funcionarios locales del partido apoyar o mimar a elementos mafiosos –muchos de ellos a su vez miembros del partido—aumentó el enojo de los campesinos contra aquellos a quienes parecían considerar ahora como sus nuevos señores feudales. El libro de Chan y Wu es una sombría crónica de esta transformación del partido de cuadros dedicados y respetados a una auténtica clase gobernante rural que actúa como dueña y señora de los campesinos. Vale la pena citar en su totalidad su descripción de cómo esta clase ejerce uno de sus "privilegios":
"La verdad es que el vasto campo chino se ha convertido en el paraíso de los glotones. Como una nube de langostas, los funcionarios con sus apetitos a cuestas descienden al campo y con una inventiva sin fin despliegan mil excusas para comer y beber: cenas para inspectores, cenas para conferencias, cenas para la mitigación de la pobreza rural; cene si se puede dar el lujo y si no puede también; cene a crédito, cene con un préstamo, celebre cenas desde que empieza el año hasta que termina, desde el amanecer hasta que caiga el día; disfrute de una cena cuando asume un cargo y también cuando lo deja”.
"Un
proverbio popular sobre la costumbre de comer y beber a expensas de
los fondos públicos dice: ‘No se gana nada con no comer,
porque es gratis. Entonces ¿por qué no comer?’
Comer gratis se ha convertido en un signo de estatus, en un indicador
de posición social. La calidad de una cena puede determinar la
aprobación de un proyecto, el éxito de una transacción
o encaminar un ascenso. Se ha convertido en parte de la cultura
política".
Ante el predominio de ese tipo de prácticas, no es para nada sorprendente que se hayan multiplicado las protestas. De las 8.700 que el Ministerio de Seguridad denominó en 1993 como “incidentes grupales masivos” se pasó a 87.000 en 2005, y la mayoría de estas manifestaciones ocurrieron en el campo. Además, la participación en estos incidentes viene aumentando: de 10 personas o menos en promedio a mediados de los años 1990 se pasó a 52 por incidente en 2004.
Una
forma de protesta muy extendida es la resistencia a pagar los
impuestos. Minxin Pei de la organización Carnegie Endowment
for International Peace afirma que en Xinjiang en 2001, según
los informes, la resistencia a pagar los impuestos era una práctica
frecuente en el 40 por ciento de los poblados estudiados. En ese
mismo estudio, cerca del 70 por ciento de los cuadros del partido en
esos poblados afirmó que el cobro de los impuestos era la
tarea más difícil. Como demuestran Chen y Wu, es común
el uso de la policía para obligar a los campesinos a pagar. Y
en muchas zonas, los funcionarios del partido, según Pei,
"reclutaban matones como agentes de cobro. Esta práctica
ha tenido como consecuencia el encarcelamiento ilegal, la tortura y
la muerte de campesinos que no podían pagar".
¿Podrá el PCC recuperar la confianza del campesinado?
Las relaciones entre el partido y los campesinos hoy atraviesan quizá su peor momento. A lo largo de su turbulenta relación de 75 años, el partido siempre ha logrado recuperarse y volver a ganar la confianza del campesinado después de la aplicación de políticas desastrosas como el Gran Salto hacia adelante y la Revolución Cultural. ¿Tendrá acaso la suficiente flexibilidad para volver a lograrlo?
Emulando
la antigua tradición de apelar al centro imperial para detener
los abusos de los señores locales, los campesinos han enviado
delegaciones a Beijing para presentar sus quejas contra las
autoridades locales. Pero las respuestas positivas desde el centro,
que se traducen en el procesamiento de los cuadros corruptos y la
detención de las prácticas abusivas, son erráticas
y poco sistemáticas. Hay gente en el partido, como se
desprende del relato de Chen and Wu, que se preocupa por los
campesinos y que quiebra una lanza por ellos. El problema es que la
inercia, la corrupción, la burocracia y la indiferencia
atentan contra toda reforma interna seria del partido.
¿Es
posible una renovación ideológica que pueda revitalizar
la vieja relación? Al deshacerse de su visión
socialista –aun cuando mantiene la retórica socialista-
el partido ha debido construir una ideología alternativa de
legitimación para la era de desarrollo capitalista rápido.
Esto se plasma en una visión que Dennis Lynch describe en su
libro “Rising China and Asian Democratization” (Stanford:
Stanford University Press, 2006) como un "retorno a la grandeza
nacional liderado por el PCC", fundado en el logro y ejercicio
de un “poder nacional general" y la "refocalización
de la civilización china". Las nuevas clases medias
urbanas en expansión que se han beneficiado del desarrollo con
énfasis urbano y orientado a la exportación
predominante en las dos últimas décadas se han
inclinado a apoyar esta visión. Sin embargo, no es muy
probable que esta ideología resulte atractuva para los
campesinos, los trabajadores migratorios y los trabajadores
despedidos de las empresas estatales que han sido los que han pagdo
los costos de la industrialización acelerada de la China.
¿Qué
pasa con las elecciones en los poblados tan pregonadas? Ni
siquiera el más duro de los críticos de China puede
negar que en las elecciones de los poblados, introducidasen la década
de 1980, hay cada vez más competencia. No se debe menospreciar
el papel que puede jugar la democratización rural, por más
limitada que resulte actualmente, en la revitalización de la
relación entre el partido y el campesinado. Pero si bien las
elecciones han permitido a los pobladores rurales cierta medida de
control sobre el gobierno local, las mismas han sido manipuladas con
demasiada frecuencia por el partido y los funcionarios del gobierno.
Además, el PCC ha bloqueado la realización de
elecciones más allá del ámbito local de poblado,
de forma tal que el partido continúa llenando las oficinas
gubernamentales municipales y nacionales con sus propios cuadros.
En
la búsqueda de una "salida" para la actual situación
trabada, Chen y Wu citan las opiniones de Yu Jianrong, un destacado
especialista rural del Centro de Investigación Agrícola
de la Universidad Central de China: "La solución de Yu es
convocar a los campesinos a formar su propia organización y
reemplazar la burocracia local actual por un autogobierno de los
campesinos. Para Yu, sólo una red de organizaciones campesinas
podría representar verdaderamente los intereses y necesidades
de los campesinos y comunicarlas ordenadamente, y evitar y mitigar
las confrontacion y los conflictos”.
La solución de Yu puede parecer utópica, pero refleja efectivamente las perspectivas aparentemente muy sombrías de mejoramiento de la relación entre el partido y el campesinado. Esto coloca un gran signo de interrogación sobre el futuro de China, a pesar de las altas tasas de crecimiento del país que ascienden a los dos dígitos. Es una de las ironías más grandes de la historia contemporánea que el Partido Comunista de China, tras haber llevado al pueblo chino a la victoria contra el imperialismo y de haber producido lo que sin duda es un milagro económico, se encuentre hoy tan alejado de quienes eran su soporte primario y posiblemente el más importante, a raíz de las secuelas de su decisión estratégica de cabalgar a lomos del capitalismo mundial globalizado, reteniendo al mismo tiempo el control autoritario del poder. Pocos analistas consideran al campesinado descontento como una amenaza seria para el gobierno del partido a corto y mediano plazo, pero la falta de legitimidad ante un segmento tan grande de la población sólo puede producir en última instancia consecuencias desastrosas.
*Walden Bello es profesor de sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un instituto con sede en Bangkok. Este ensayo fue preparado originalmente para el Nautilus Institute for Security and Sustainable Development.
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ENTREVISTA A DALE WEN: "CHINA NECESITA UN SOCIALISMO ECOLÓGICO"
por Walden Bello*
El breve tomo de Dale Wen "China Copes with Globalization: a Mixed Review", publicado por el Foro Internacional sobre la Globalización (International Forum on Globalization – IFG), es probablemente la mejor introducción integral a los impactos ambientales y sociales de la vertiginosa industrialización china disponible en inglés (http://www.ifg.org). Basado tanto en fuentes chinas como no chinas, el informe analiza detenidamente las políticas económicas de China desde Mao hasta la dirección actual, discute las consecuencias de la política económica de la época de la reforma de 1978-92, examina la globalización de la economía desde 1992, e investiga las voces alternativas de la escena china, entre ellos el movimiento ambientalista y la "Nueva izquierda".
Nacida
y criada en China, Dale obtuvo su Licenciatura en Ciencias en la
Universidad de Ciencia y Tecnología de China en la provincia
de Anhui y su Doctorado en el California Institute of Technology
(Instituto Tecnológico de California). Actualmente es miembro
del International Forum on Globalization (IFG), y trabajó en
la industria de alta tecnología de Silicon Valley antes de
pasar al trabajo sin fines de lucro. Sus trabajos sobre el desarrollo
y el medioambiente de China han sido incluidos en diversas
publicaciones. Viaja con frecuencia a China donde mantiene estrechos
vínculos con la sociedad civil china emergente.
WB: ¿Qué tan grave es la crisis ambiental en China?
DW: La crisis ambiental en China es sumamente grave. Por ejemplo, el nivel de la napa freática de la llanura del norte de China está cayendo en 1,5 metros (5 pies) por año. Esta región produce el 40 por ciento del grano de China. Es imposible dejar de preguntarse cómo se alimentará China cuando se agote el acuífero.
WB:
¿Cuáles son en su opinión los tres problemas
ambientales más graves que enfrenta China en este momento?
DW:
La escasez de agua y su contaminación, la desertificación
y la degradación del suelo, y el calentamiento global y la
crisis energética que se avecina.
WB:
¿Qué papel juegan en su opinión las empresas
multinacionales occidentales en la actual crisis ambiental?
DW: Aprovechando la demora en la aplicación de las leyes ambientales en China, numerosas empresas transnacionales occidentales han trasladado sus fábricas más contaminantes al país y han exacerbado, o incluso creado, muchos problemas ambientales. Por ejemplo, el delta del río Perla y el delta del río Yangtze, las dos Zonas Económicas Especiales donde se encuentran la mayoría de las filiales de las transnacionales, presentan los problemas más graves de contaminación por metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes.
WB: Hay informes (por ejemplo, en el LA Times del 26 de noviembre de 2006) que indican que el gobierno chino está considerando permitirle a los agricultores chinos plantar arroz modificado genéticamente. ¿Qué piensa sobre eso?
DW:
Según el informe, el gobierno chino se está moviendo
lentamente en este tema –lo más pronto que habría
una decisión al respecto sería de aquí a dos
años. Recuerdo que en 2005 había rumores de que el
arroz transgénico se aprobaría en el plazo de un año.
Me alegra que no haya sucedido. Ahora hay más tiempo y más
espacio para el debate. Comprendo que el gobierno chino invirtió
mucho dinero en tecnología transgénica y está
buscando desesperadamente soluciones mágicas para la crisis
rural. Pero tomando en cuenta la experiencia pasada de la Revolución
Verde, deberíamos aprender que la tecnología por sí
sola no alcanza para resolver los problemas sociales, y que algunas
veces puede ser incluso contraproducente.
WB: Hay quienes afirman que el problema es el capitalismo. ¿Está de acuerdo?
DW: El capitalismo es sin duda un factor que contribuye enormemente y que tenemos que abordar. Pero no es el único factor. No debemos olvidar que la antigua Unión Soviética también tenía un historial de comportamiento ambiental deprimente. Las fuerzas progresistas deben promover una visión crítica del desarrollismo para abordar la crisis ambiental.
WB:
¿La solución de la crisis ambiental china depende de su
democratización?
DW:
No necesariamente. Con el tipo de democracia representativa que
existe en los países occidentales, los ricos y los poderosos
siempre pueden externalizar el costo ambiental a los pobres y a
quienes no tienen voz; este es un problema importante del movimiento
ambientalista estadounidense. El enfoque predominante de "no en
mi patio trasero" a menudo conduce al traslado de la
contaminación y la devastación ambiental, en vez de
abordar los problemas reales. Por eso no creo que una democracia del
tipo de la de EEUU pueda ayudar a solucionar la crisis ambiental en
China. Una democracia verdaderamente participativa puede ayudar, si
todos tienen voz, incluso las víctimas de la destrucción
ecológica. Las democracias sociales del norte de Europa
funcionan mejor que el modelo estadounidense y se acercan mucho más
a una verdadera democracia participativa, pero también tienen
mucho menos población y menos presión sobre los
recursos que China, por lo que copiar el modelo en forma directa no
sería una solución sencilla. China tendrá que
desarrollar su propio sistema político inclusivo acorde a su
historia y su propia cultura. La dirección actual destaca “la
sociedad armoniosa” y el “desarrollo sostenible”.
Si bien es necesario profundizar los detalles de estas frases, creo
que es un buen comienzo.
WB:
Los ambientalistas occidentales critican a los chinos por reproducir
los estilos de vida occidentales que producen impactos graves sobre
el medioambiente. ¿Qué puede decirnos sobre eso?
DW:
La crítica es acertada, ya que la rápida adopción
de los estilos de vida occidentales que promueven las elites chinas
es una triste realidad. Pero no debemos olvidar porqué sucede
esto; el Occidente dominante (que incluye gobiernos, medios de
comunicación e incluso algunas ONG) ha promovido agresivamente
en China la mentalidad y el estilo de vida de la clase media, porque
considera que constituye la base para la democracia de tipo
occidental. Los ambientalistas resultarían más
convincentes para la opinión pública china si también
criticaran los estilos de vida en sus propios países y la
influencia de Occidente en la difusión de esos estilos.
WB:
¿Qué opina la “Nueva izquierda" de China
sobre el medioambiente? ¿Tiene un programa de reglamentación
ambiental? ¿Cuáles son los temas claves de su programa?
DW:
El concepto "Nueva izquierda” de China se refiere a
cualquier que esté contra la ortodoxia neoliberal, por lo
tanto no existe todavía una opinión unificada sobre el
medioambiente. Algunos teóricos de la Nueva izquierda como
Wang Hui, Huang Ping y Wen Tiejun, han escrito mucho contra el
desarrollismo y participan activamente en los movimientos verdes
emergentes en China. Sin embargo, otros teóricos de la Nueva
izquierda asumen que una vez que se hayan resuelto los problemas de
la igualdad, los problemas ambientales se solucionarán en
forma automática. No estoy de acuerdo con esa posición.
La combinación de perspectivas verdes y rojas será un
desafío para la “Nueva izquierda” de China, como
para muchas otras fuerzas progresistas en otras partes del mundo.
WB:
China es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del
mundo. ¿Debería China acatar los límites
obligatorios de emisiones de gases de efecto invernadero en virtud de
un nuevo Protocolo de Kioto?
DW: Creo que en el marco de un nuevo Protocolo de Kioto se deberían asignar las cuotas de emisión de gases de efecto invernadero sobre una base igualitaria per capita, y todos los países deberían estar sujetos a esos límites obligatorios en virtud de un sistema de topes y comercio de carbono. Si bien se puede objetar que ese tipo de programas premia la sobrepoblación de los países en los países en desarrollo, no debemos olvidar que la asignación actual de cuotas según las emisiones previas premia a los grandes emisores (es decir a los países desarrollados) que son los que generaron el problema del calentamiento global. Se podría plantear una solución de compromiso, en la cual usemos las cifras de población actuales o las de 1990 para establecer las cuotas, y después un sistema de cuotas iguales per capita, buscando desalentar tanto el crecimiento de la población como la emisión de gases de efecto invernadero.
Otro
tema es que en esta época de corporaciones transnacionales,
las fronteras de los Estados nación se han desdibujado. Por
ejemplo, si se tala un bosque en Indonesia para suministrar madera a
las fábricas chinas establecidas por compañías
estadounidenses y los productos terminados se exportan para disfrute
de consumidores occidentales, ¿quién es responsable por
la emisión de gases en ese proceso? Yo creo que los
consumidores finales deben cargar con la responsabilidad mayor.
WB:
James Lovelock, el ambientalista de Gaia Fame, ha promovido la
adopción de energía nuclear como parte de una
estrategia para contrarrestar el calentamiento global. ¿Considera
que la energía nuclear debería formar parte del
programa de energía alternativa de China?
DW:
No sé lo suficiente sobre las ventajas y desventajas de la
energía nuclear como para contestar esta pregunta en forma
directa. Pero creo que existen muchas tecnologías probadas,
ambientalmente aptas, rentables y menos polémicas a
disposición –que incluyen la eficiencia energética,
la energía eólica, los digestores de biogás
(utilizando desechos animales/vegetales y restos agrícolas),
las cocinas solares, los calentadores solares, etc. Y China es el
líder mundial en algunas de esas tecnologías (por
ejemplo, los digestores de biogás y los calentadores solares).
Espero que todas estas tecnologías probadas y seguras sean una
parte importante del programa de energía alternativa de China
antes de tener que depender de la energía nuclear.
WB: ¿Cuál es su opinión sobre el movimiento ambientalista en China? ¿Qué tan independientes son los ambientalistas del gobierno? ¿Qué tan eficaces son?
DW:
El movimiento ambientalista está creciendo muy rápido
en China. Tiene un gran potencial y al mismo tiempo se enfrenta a un
gran desafío. La mayoría de los ambientalistas son
bastante independientes del gobierno, pero no son suficientemente
independientes de sus donantes occidentales –ni financieramente
ni, lo que es más importante, tampoco ideológicamente.
En mi opinión, este es el gran cuello de botella que limita su
eficacia. Deben salir de su ámbito restringido de clase media
para llegar a la opinión pública masiva.
WB: Las organizaciones ecologistas fueron una suerte de campo de entrenamiento para la democracia en Europa Oriental en la década de 1980. ¿Considera que ese también podría ser el caso en China?
DW: No tengo información suficiente sobre la situación real que existía en Europa Oriental. De la información limitada que tengo, los ambientalistas y sus ideas fueron fundamentales para generar los cambios. Pero sobre lo que pasó después, ni siquiera estoy segura que los cambios hayan sido para mejor. A partir de la década de 1990 han proliferado el materialismo y el consumismo y se ha marginado a los ambientalistas. He escuchado que algunos ambientalistas están muy enojados por esto o incluso sienten que fueron utilizados en los años ochenta; lo que querían era un socialismo más humano pero no el capitalismo sin barreras que existe ahora. Por cierto que NO quiero ver esa historia repetida en China. Como ya mencioné, China necesita crear su propio modelo político inclusivo acorde con su propia historia y cultura.
WB:
¿Cuál es su propia propuesta ecológica y
económica alternativa para China?
DW: Yo quisiera una alternativa que combine la justicia social y la sustentabilidad ecológica: una especie de socialismo ecológico o sistema socialdemócrata ecológico. Otra tarea importante para la izquierda progresista es recuperar la esfera espiritual y religiosa. Es un desafío para todos los movimientos progresistas en todo el mundo. Quienes ya se dedican a esa tarea, entre ellos los diversos emprendimientos interreligiosos en Occidente y la teología de la liberación en América Latina, pueden resultar una inspiración para nosotros. Como persona espiritual, pero no religiosa, creo que la ideología de izquierda tradicional como el marxismo ha puesto demasiado énfasis en la producción material, y eso favoreció de hecho el desarrollismo y el consumismo predominante en el siglo XX, y cedió el campo religioso y espiritual a la derecha. El materialismo secular no es la herramienta adecuada para combatir el fundamentalismo religioso que aumenta en el mundo. Debemos cultivar y promover una vida espiritual saludable y tolerante para forjar el camino hacia el futuro. Como afirman algunos indígenas Achuar, el problema de occidente es que la gente allí tiene los sueños equivocados. Los pueblos indígenas y muchos pueblos con raíces en la tierra todavía tienen una conexión espiritual muy fuerte con la tierra y el medioambiente, y debemos aprender de ellos. En el caso de China, debemos volver a examinar y aprender algunos aspectos positivos de nuestra cultura tradicional, entre ellos el confucionismo, el taoísmo y el budismo, y también aprender del resto del mundo.
WB:
Usted posee una característica distintiva, por ser una
ciudadana china expatriada que no obstante se preocupa mucho por el
futuro de China y tiene opiniones progresistas que critican tanto al
gobierno chino como al estadounidense. ¿Hay más
personas como usted aquí en EEUU? ¿Qué le
aconsejaría a otros expatriados chinos? ¿Considera que
el gobierno chino la escucharía?
DW:
Hay más gente como yo aquí en EEUU, pero la verdad es
que somos una pequeña minoría. Mi consejo para otros
expatriados chinos es: "Los Estados Unidos no son la totalidad
del mundo, y la clase media con la que normalmente interactuamos es
sólo una pequeña parte de la población mundial.
Ni siquiera representa la mayoría de quienes crecen y se
alimentan en Estados Unidos. Por eso debemos tomar contacto con la
realidad, informarnos, no tomar nuestras experiencias de clase media
en los Estados Unidos como la verdad y tratar de imponerlas en
China".
No
sé si el gobierno chino me escucharía, pero espero que
juzgue mis ideas según su contenido, independientemente de mi
situación de expatriada. Y lo que es más importante,
espero que el gobierno escuche más a las bases. Un problema de
la época de la reforma es que el gobierno escuchó
demasiado a las elites (tecnócratas, intelectuales,
expatriados, expertos extranjeros, etc.) y se desconectó de la
mayoría del pueblo trabajador. En los dos últimos años
se han percibido signos positivos de que el gobierno está
respondiendo más a las necesidades del pueblo. Espero que esta
tendencia continúe.
WB: ¿Qué tanta confianza tiene de que China cambie su curso antes de que sea demasiado tarde?
DW:
No sólo China debe cambiar su curso sino también otros
países. Algunos problemas, como el calentamiento global,
parecen tan graves que incluso nuestros mejores esfuerzos sólo
servirán para mitigarlos en el futuro cercano. Cualquier
solución exigirá trabajar mucho y por largo tiempo, y
esto también se aplica a China. Estos problemas no son nuevos,
hace ya tiempo que se conocen y no han sido abordados en forma
adecuada, pero más vale tarde que nunca, y todos debemos
esperar lo mejor y trabajar para ello.
*Walden Bello es el director ejecutivo de Focus on the Global South y miembro asociado del Programa de Colaboración Global del Nautilus Institute for Security and Sustainable Development.
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Enfoque
Sobre Comercio
es un boletín mensual de distribución electrónica,
publicado por Focus
on the Global South,
que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias
regionales y mundiales de la economía y el comercio, la
economía política de la globalización y las
luchas populares de resistencia y alternativas al capitalismo
mundial. Sus
contribuciones y comentarios son bienvenidos, escriba a
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Traducción: Alicia Porrini y Alberto Villarreal (comercioredes@gmail.com) para REDES - Amigos de la Tierra Uruguay (www.redes.org.uy)
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