ENFOQUE SOBRE COMERCIO

No. 127, Febrero 2007


En esta edición de Enfoque sobre Comercio, Aileen Kwa analiza las perturbadoras similitudes entre los esfuerzos de último momento de los Estados Unidos y la Unión Europea para armar el paquete del acuerdo de la Ronda de Doha y las maniobras que obligaron a la finalización de la Ronda Uruguay. Kwa también nos presenta un resumen sobre el estado de las negociaciones de la OMC en las distintas áreas clave: agricultura, servicios y productos industriales. Mirando a China, Walden Bello examina la relación históricamente problemática entre el Partido Comunista de China y el campesinado chino, y especula sobre si el partido puede darse el lujo de ignorar el crecimiento del descontento y la pobreza en las zonas rurales. Bello además entrevista a Dale Wen, una intelectual china que integra el Foro Internacional sobre la Globalización (International Forum on Globalization – IFG), quien analiza la crisis social y ecológica de China y propone como respuesta necesaria el “socialismo ecológico”.


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REANUDACIÓN’ EN LA OMC: ¿OTRO ACUERDO DE “BLAIR HOUSE”?

Aileen Kwa


CHARLAS INFORMALES VARIAS EN LA OMC: ANÁLISIS Y PUESTA AL DÍA DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE AGRICULTURA, NAMA Y SERVICIOS

Aileen Kwa


¿EL FIN DEL ROMANCE? LA INDUSTRIALIZACIÓN ACELERADA, EL PARTIDO Y EL CAMPESINADO EN CHINA

Walden Bello


ENTREVISTA A DALE WEN: "CHINA NECESITA UN SOCIALISMO ECOLÓGICO"
Walden Bello


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REANUDACIÓN’ EN LA OMC: ¿OTRO ACUERDO DE “BLAIR HOUSE”?

por Aileen Kwa*


GINEBRA, 19 de febrero de 2007: Aun cuando las negociaciones del Programa de Doha se reanudaron en la OMC, la mayoría de los negociadores en Ginebra se encuentra a oscuras sobre lo que está pasando realmente. No hay reuniones formales de los miembros sobre agricultura. La presidencia del comité de agricultura a cargo del embajador de Nueva Zelanda Crawford Falconer mantiene en forma regular “charlas informales” a las que solamente están invitadas entre 23 y 25 delegaciones. (1) Estas reuniones son solamente para embajadores. En una reunión del Grupo Africano en Ginebra el viernes 16 de febrero, los delegados africanos expresaran su malestar por haber sido excluidos de estas conversaciones. De todo el continente, el único país que figura en la lista de invitados a estas charlas informales es Benín, en su calidad de portavoz de África Occidental sobre el tema del algodón – toda una amarga ironía, si se tienen en cuenta las declaraciones del Director General Pascal Lamy de que la ronda es, antes que nada, de vital importancia para el África.


Las charlas informales duran alrededor de dos horas y ocurren una o dos veces por semana. Allí se exploran distintos escenarios –cifras de ayuda interna y acceso al mercado.


En las últimas semanas, sin embargo, las verdaderas negociaciones son, al parecer, las que se dieron entre Estados Unidos y la Unión Europea, aunque el G4 [EEUU, UE, India y Brasil] se reúne esta semana en Londres y está prevista una reunión Brasil-India para el 5 de marzo.


El formato de negociación del G6 (EE.UU., UE, India, Brasil, Australia y Japón), el “real foro de negociación” antes de que las conversaciones fracasaran en julio del año pasado, fue disuelto. La Representante Comercial de Estados Unidos Susan Schwab comentó en una conferencia de prensa que el foro del G6 no fue útil. En su lugar, está abogando por un enfoque de “ingeniería inversa”.


Ingeniería inversa EEUU-UE: ¿un acuerdo de Blair House con otro nombre?

Según un delegado de un país en desarrollo, la “ingeniería inversa” de Schwab es el proceso por el cual Estados Unidos y la Unión Europea dejan de lado la fórmula de reducción arancelaria de acceso al mercado en sus negociaciones, haciendo énfasis en cambio en los productos cuyo acceso al mercado es de interés respectivo, o en productos que son sensibles para sus respectivos electores. Trabajan un acuerdo entre ellos producto a producto. Después de eso, trabajan en la fórmula de reducción arancelaria a ser aplicada multilateralmente, así como en el tratamiento de los productos sensibles, de forma tal que se ajusten al acuerdo bilateral.


Una vez decidido el paquete que les interesa, las conversaciones se amplían para incluir primero a India y Brasil, y luego a un pequeño grupo de otros miembros (probablemente los mismos que concurren a las “charlas informales”). La mayoría de los miembros de la OMC se encontrarán al final con un paquete del tipo “tómalo o déjalo”.


Este proceso no es nuevo. La Ronda Uruguay terminó infaustamente sólo después que EEUU y la UE se reunieron en Blair House (la casa oficial de huéspedes estatales del Presidente de los Estados Unidos en Washington) y lograron el Acuerdo de Blair House que luego le propusieron al resto de los Miembros para que lo aprobaran como un acuerdo multilateral.


Comentando informalmente sobre la situación actual de las negociaciones y su exclusión del proceso, uno de los delegados africanos cuyo país no fue invitado a las conversaciones informales, se lamentaba así:


Esto no es un proceso multilateral, sino acuerdos bilaterales y plurilaterales que se “procesan” y aprueban a través de la ruta multilateral simplemente para justificar que los miembros participan. En los hechos, no se está llevando a cabo una negociación dirigida por los miembros”.


Y agreg
ó:


“¿Reanudación de las negociaciones? Ésta es una reanudación falsa. El proceso actual es para legitimar el acuerdo al que puedan llegar EEUU y la UE. Quizá pensaron que estaban cerca de cerrar un acuerdo o que estaban avanzando, y quieren que el resto de los miembros adhiera a sus conclusiones, a eso le llaman “reanudación”. Pero la realidad es que el resto de los miembros solamente nos sentamos y esperamos... Las sesiones informales de presidencia [abiertas a todos los miembros, de las cuales se realizó una en dos semanas] son sólo de carácter informativo. Allí por ejemplo se informa que no hubo avances en las charlas informales. Es una pérdida de tiempo. Estas reuniones abiertas no son reuniones de negociación.


Política en Washington – la ley agrícola y la vía rápida

Si el Congreso dará a la administración Bush una prórroga de la Autoridad de Promoción del Comercio (conocida como “fast track” o “vía rápida”) cuando expire la actual el 1 de julio de 2007, será un factor determinante para la vida o muerte de la ronda. Sin embargo, como comentara informalmente un funcionario estadounidense, la prórroga no tiene porqué estar vigente el 1 de julio, fecha en que expira la vía rápida actual. Podría bien ser que hubiera un lapso de varios meses entre la aprobación del Congreso de una nueva “vía rápida” a los efectos de concluir la Ronda de Doha y varios acuerdos de libre comercio (TLC), por ejemplo con Perú, Panamá, Colombia y Corea del Sur. No obstante, es evidente que la capacidad negociadora de la representante comercial estadounidense Schwab de cara a sus socios comerciales se vería disminuida al terminar la vía rápida. Se libra una dura campaña en Washington. Se analizan las cláusulas laborales y ambientales de los TLC en vistas a sumar a la causa a los demócratas. Y al mismo tiempo, también se corteja a los demócratas que representan intereses agrícolas y se les pregunta qué aspiran obtener de Doha y de la Ley Agrícola. Cuánto éxito puede tener esta campaña de la Administración todavía está por verse.


El 1º de febrero, la Administración dio a conocer al Congreso 65 propuestas para la Ley Agrícola. Si bien las mismas están todavía en la etapa de propuesta, las tendencias no son particularmente alentadoras. Hay planes de seguir moviendo subsidios de una caja a otra –trasladar subsidios que están catalogados como ilegales en la OMC convirtiéndolos en apoyos directos al ingreso de los agricultores que, en la OMC, corresponden al ilimitado “compartimento verde”. En realidad Estados Unidos ya alberga cerca del 70% de sus subsidios en el compartimento verde, que como ha demostrado el caso del algodón en la OMC, es claramente distorsionante del comercio. Estos traslados hacia pagos directos no tienen otro objetivo que el de ocultar subsidios a la exportación y distorsiones al comercio. El aumento en los pagos directos podría llegar a US$ 5.500 millones. De esta forma Estados Unidos puede declarar que es compatible con la OMC, y seguir distorsionando el comercio en los hechos.


Lamentablemente, este juego engañoso de transferir los subsidios de un compartimento a otro podría destrabar el estancamiento en que se encuentra hoy la Ronda de Doha. Debido a los altos precios del maíz y otros cultivos básicos gracias a los biocombustibles y la gran demanda mundial, las llamadas ‘ayudas internas distorsionantes del comercio’ se redujeron en Estados Unidos a US$ 11.500 millones en 2006, lo que es bastante menos que los US$ 19.000 millones del año anterior. En su última oferta oficial en la OMC en octubre de 2005, Estados Unidos proponía consolidar sus apoyos internos distorsionantes del comercio en US$ 22.000 millones. El G20 rechazó esa oferta y le pidió a EEUU que recortara sus subsidios a US$ 12.500 millones.


En este momento sería concebible pensar que Estados Unidos podría aceptar la posición del G20. De ser así, el único obstáculo para un acuerdo en el pilar de la ayuda interna serían las disciplinas de los compartimentos azul y verde. Esperemos que el G20 despierte e impulse disciplinas fuertes en el compartimento verde – aunque han enunciado algunas de estas disciplinas no parecen haber hecho mucho esfuerzo por las mismas en las negociaciones.

En cuanto al ‘acceso al mercado’, una fuente cercana al equipo negociador de Brasil declaró que aunque el Comisionado de la UE Peter Mandelson ha hecho conocer su intención de aceptar la posición del G20 de una reducción arancelaria del 54%, siguen existiendo diferencias entre la UE y Brasil. Aparentemente la UE quiere reducir los aranceles utilizando como base promedios (incluso aunque le están solicitando a los países en desarrollo que reduzcan los aranceles del NAMA producto por producto), en tanto que el G20 solicita reducciones producto por producto. También siguen existiendo diferencias respecto al alcance y el trato de los productos sensibles.

Acceso al mercado de productos no agrícolas (NAMA por sus siglas en inglés)

En el NAMA, el Embajador de Canadá Donald Stephenson ha mantenido también algunas consultas informales (algo similar a las charlas informales de agricultura). En estas reuniones, Stephenson ha explorado las diferentes ideas sobre el “grado de ambición”. Si bien no tiene mucho sentido que se sacrifique un sector a cambio de beneficios en otro en las negociaciones, los negociadores de la OMC están apuntando en general a que la ambición en el NAMA y los Servicios sea más o menos la misma que en Agricultura. Es decir, que si los aranceles agrícolas se reducen en un 54%, los del NAMA no deberían andar muy lejos de ese porcentaje.


Desde la reanudación, Estados Unidos y la UE han intentado, al igual que en servicios, intensificar las negociaciones en el NAMA. Este enfoque fue rechazado por los países en desarrollo. Se informa que India declaró que esta ronda es sobre agricultura ya que es el sector que tiene mayores distorsiones y sería imposible concluir cifras para el NAMA antes de acordar las cifras de agricultura.


No ha habido acuerdo sobre la conceptualización del ‘grado de ambición’, ya que la presidencia intenta definir “grado de ambición” como el resultado de la ecuación “aranceles menos flexibilidades más sectores”. El NAMA 11 [que incluye a Argentina, Brasil, Egipto, India, Indonesia, Namibia, Filipinas, Sudáfrica, Túnez y Venezuela] se opuso, argumentando que las flexibilidades deben ser un tema completamente separado de la fórmula arancelaria (ésta es la misma posición que sostuvo el NAMA 11 el año pasado) y no deben entrar en la cuenta para definir el grado de ambición. También sostuvieron que al ser completamente voluntarias las negociaciones sectoriales tampoco pueden contarse como un factor en esa definición.


La UE sigue presionando fuertemente por un coeficiente de 10 para los países desarrollados y uno de 15 para los países en desarrollo en la fórmula suiza, es decir aranceles máximos de 10 y 15% respectivamente. Se dice que Estados Unidos ha mantenido silencio sobre los coeficientes. Aparentemente enfrenta dificultades internas en el sector manufacturero y puede no estar dispuesto a aceptar un coeficiente general de 10 para sí mismo. Los dos sectores sensibles para Estados Unidos son automotores y textiles.(2) En cambio, sigue impulsando agresivamente las negociaciones sectoriales. Favorece a sus intereses aplicar un enfoque sectorial para la liberalización ya que busca bajar a cero los aranceles en muchos sectores, pero mantener aranceles altos en textiles. Ha intentado promover una negociación ‘sectorial positiva’ en textiles en el NAMA, es decir aranceles más altos que los de la fórmula, pero esta iniciativa no pareció tener mucho éxito en las negociaciones el año pasado.


También hay conversaciones sobre las barreras u obstáculos no arancelarios (ONA) y el mecanismo no legalmente vinculante para acordar en materia de barreras no arancelarias.

Servicios

En la reunión de Davos de fines de enero, tanto Estados Unidos como la UE intentaron que los países en desarrollo aceptaran una fecha para la revisión de sus ofertas de servicios. Nuevamente, los países en desarrollo eligieron esperar a que hubiera una señal más clara en agricultura antes de comprometerse. No se ha establecido ninguna fecha. Al explicar porqué los países en desarrollo no han tomado una decisión, un delegado del Caribe dijo “Ellos (los Estados Unidos y la UE) intentan que haya un grado de ambición bajo en agricultura y niveles altos en servicios y el NAMA. En la actual situación (en la que no ha surgido nada en agricultura), no tengo forma de justificar porqué deberíamos presentar una oferta revisada”.


Sin embargo, en las dos últimas semanas de cada mes se están realizando pequeñas reuniones informales sobre servicios. La de febrero tratará de las reglas y no tanto de acceso a los mercados –incluidas la reglamentación nacional y el mecanismo de salvaguardia urgente.


Las conversaciones sobre reglamentación nacional han continuado bajo la Presidencia de Peter Govindasamy de Singapur. Ha tratado los siguientes temas en sus reuniones –transparencia, normas técnicas, prueba de necesidad y desarrollo. En cada reunión ha trabajado con grupos sobre partes del texto de reglamentación nacional.


No obstante, las posiciones siguen aún muy distantes entre sí. Estados Unidos dejó claro que no se los forzará a acordar sobre una prueba de necesidad. Si se incluye una en el texto, no habrá negociaciones sobre reglamentación nacional. La UE acostumbraba a hacer silencio sobre el tema, pero ahora también está manifestando su oposición a la prueba de necesidad. Suiza, Australia, India y Hong Kong China están entre las delegaciones que están a favor de la prueba de necesidad. El resultado final, especulan algunos, podría ser una prueba de necesidad no obligatoria de “mayor empeño”.


Sin embargo, Estados Unidos ha impulsado agresivamente el “comentario previo” en el marco de la transparencia. Es decir, los países deben notificar a los miembros de la OMC antes de cambiar su reglamentación nacional, y estar abiertos a recibir comentarios de las otras delegaciones sobre los cambios que se proponen introducir a la reglamentación. Los países en desarrollo se oponen a esto –le abriría a los demás países un camino para interferir en sus políticas nacionales. Además, los países en desarrollo sostienen que no tienen capacidad institucional para poner en práctica un acuerdo de este tipo. El texto actual se basa en la posición de Estados Unidos y podría ser diluido para llegar a una formulación del tipo de “mayor empeño” no obligatorio.


Las preocupaciones de desarrollo de los países del África, Caribe y Pacífico (ACP) no han encontrado eco en los países desarrollados como Estados Unidos, que temen que los reclamos de los ACP impliquen demasiadas excepciones al acuerdo. Además, los principales protagonistas al parecer no están de acuerdo con autorizar la exclusión de sectores enteros para los Países Menos Adelantados (PMA)! En conjunto, siguen habiendo muchas diferencias.


Perspectivas de desarrollo de los países en desarrollo sofocadas

La historia no parece haber cambiado, y pareciera que estamos volviendo a vivir los días finales de las negociaciones de la Ronda Uruguay.


La pobreza en África se ha duplicado en los pasados 25 años en el contexto de las políticas de ajuste. La UNCTAD ya reveló que incluso en los últimos años, en los que algunos PMA han experimentado un crecimiento económico positivo, y un aumento de las exportaciones, la pobreza no ha disminuido. En Comoros, Malawi, Malí, Tanzania y Zambia, el crecimiento del PBI no se ha traducido en un aumento del consumo per cápita, es decir no se redujo la pobreza.(3) El científico de Harvard Dani Rodrik concluye que los países pobres de África pueden crecer, pero que al parecer no pueden sostener su crecimiento.(4) Esto probablemente esté relacionado con las conclusiones del economista de la UNCTAD S.M. Shafaeddin que cita ejemplos de Jamaica, Ghana, Colombia, Uruguay y Paraguay –todos países que han tenido tasas de crecimiento altas o moderadas en sus exportaciones en los últimos años, pero que han tenido un valor agregado de manufactura negativo. Es decir, incluso aunque crecen las exportaciones ha habido un proceso de desindustrialización, el valor agregado de manufactura de Ghana fue –3,5% durante la década de 1990, lo que indica una desindustrialización grave.(5)


Estos problemas no han sido discutidos en la institución multilateral del comercio. Por el contrario, el programa de Doha y sus fórmulas fijas para la liberalización de todos los sectores y productos línea a línea, y en forma permanente, está siendo negociado con resultados que los expertos ya han pronosticado que significarán pérdidas para los pobres.
(6)



* Aileen Kwa es investigadora asociada de Focus on the Global South radicada en Ginebra.



Notas
1. El grupo reunido por Falconer incluye a Argentina, Australia, Bangladesh, Benín, Brasil, Canadá, Chad, Chile, China, Costa Rica, Croacia, la Comisión Europea (CE), India, Corea, Indonesia, Japón, Malasia, Noruega, Paraguay, Suiza, Tailandia, Estados Unidos y Uruguay.

2. Desde que asumió el poder Bush en 2001, ha desaparecido 1 de cada 5 puestos de trabajo en la industria manufacturera, lo que totaliza más de 96 millones de empleos perdidos. La industria automotriz y la textil son las que han sido más severamente golpeadas (Klapper B 'WTO's 150 Members to Meet Amid Uncertainty about US' AP, 7 de febrero de 2007).

3. UNCTAD 2006 LDC Report.

4. Rodrik D 2006 'Goodbye Washington Consensus, Hello Washington Confusion', enero.
5. Shafaeddin S.M. 2005 'Trade Liberalisation and Economic Reform in Developing Countries: Structural Change or De-Industrialisation?'
Documento de discusión de UNCTAD No. 179 Abril.

6. Ver Wise T and Gallagher K 2006 'Doha Round and Developing Countries: Will the Doha Deal Do More Harm Than Good?' y también, Polaski S
2006 'Winners and Losers: Impact of the Doha Round'.


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CHARLAS INFORMALES VARIAS EN LA OMC: ANÁLISIS Y PUESTA AL DÍA DE LAS NEGOCIACIONES SOBRE AGRICULTURA, NAMA Y SERVICIOS

*por Aileen Kwa


Desde la “reanudación blanda” de las conversaciones de Doha anunciada por el director general el 16 de noviembre del año pasado, la actividad de la OMC se ha reiniciado, pero todas las reuniones se han realizado a nivel informal. Hasta ahora no se han fijado plazos, pero los que participan dicen que Lamy le ha solicitado a los presidentes de los grupos de negociación, en voz baja, que elaboren textos en base a las consultas con los miembros. Según uno de los presidentes “si bien no hay fechas límites establecidas, estamos trabajando sobre un escenario que supone, en el mejor de los casos, tener un texto a fines de marzo”.

Está claro ahora que la “opción A” de Lamy está fuera de alcance –la ‘ventana de oportunidad’ para sellar un acuerdo a fines de marzo, tres meses antes de que expire la autoridad para la promoción del comercio de Estados Unidos (conocida como “fast track” o “vía rápida”), se ha cerrado. La Opción B es tener sobre la mesa un paquete suficientemente tentador para Estados Unidos lo antes posible este año. Los miembros del Congreso de Estados Unidos que están a favor de la ronda tendrán entonces un argumento más fuerte si quieren promover una ampliación de la prórroga de la vía rápida cuando este tema se discuta, antes de que expire la actual vía rápida el 1 de julio de 2007. El plan es no dejar que la vía rápida caduque ya que podría llevar años concretar una nueva.


En Ginebra, la mayoría cree que una prórroga o renovación de la vía rápida es altamente improbable dado el estado de ánimo que prevalece actualmente en Estados Unidos respecto del libre comercio, la sensibilidad política sobre los subsidios agrícolas y su relación con las próximas elecciones presidenciales en 2008. Sin embargo, como expresara un delegado de uno de los países del G20:


“No es imposible. Siempre existe cierto elemento de incertidumbre. Qué pasa si los Demócratas y Republicanos llegan a un acuerdo del que no tenemos noticias y los Demócratas aceptan una prórroga (para la vía rápida)? Y nunca sabremos el porqué… En este momento, la vía rápida parece ser lo último que tienen en mente. Pero Estados Unidos nos ha sorprendido en el pasado un par de veces. Aunque es muy improbable, no es imposible que aparezcan con una sorpresa”.


“Además” declara otro delegado, “sin importar lo que sienten los presidentes respecto de la situación a nivel personal, es su trabajo impulsar las negociaciones”.


Agricultura
Ninguna reducción real de la ayuda interna

Siendo el tema que frenó las conversaciones en julio, gran parte de la actividad en Ginebra hoy se centra en agricultura. El colapso de julio se originó en la negativa de Estados Unidos a mejorar su oferta en el tema de la ayuda interna, y a la vez demandar una gran apertura de acceso a mercados de los miembros. Había solicitado una reducción arancelaria algo inferior a 60% (para los países en desarrollo) y ligeramente inferior a 90% para los países desarrollados. Sin embargo, no ofreció ninguna reducción real en sus gastos efectivos en el total de la ayuda interna distorsionante del comercio (OTDS por sus siglas en inglés). Su nivel actual de gasto en OTDS es de US$ 19.700 millones (Aquí no se computa el gasto de Estados Unidos de alrededor de 50 mil millones de dólares por año en ayuda clasificada como legal en el marco del “compartimento verde” de la OMC). La oferta estadounidense fue consolidar su OTDS en US$ 22.300 millones, es decir ninguna exigencia de reducción del gasto real, sino que se reservaba para sí “agua” o la posibilidad de aumentar efectivamente los subsidios entre 2 y 3 mil millones de dólares. El único logro de esa propuesta sería que Estados Unidos eliminaría el “agua” (dinero que estaban autorizados a gastar pero no lo hacían) de su compromiso en materia de OTDS en la Ronda Uruguay, que les daba la posibilidad de gastar hasta cerca de US$ 48.000 millones.


Si bien la UE se las ha ingeniado para aparecer como el “policía bueno”, tampoco está reduciendo su ayuda interna. La reforma de la Política Agrícola Común (PAC) de la UE en 2003 no redujo el conjunto de los subsidios que reciben los productores de la UE, simplemente recategorizó el grueso de estos subsidios trasladándolos al “compartimento verde” compatible con la OMC. El grueso de los apoyos que otorga la UE, aproximadamente € 89.000 millones, ahora son legales para la OMC, incluso aunque estas enormes sumas que se dan a los productores inevitablemente contribuyan a la sobreproducción y a la baja de los precios mundiales. El nivel actual de gasto OTDS de la UE asciende a € 26.000 millones, y su oferta es fijar en € 33.000 millones el techo de su gasto OTDS. Una vez más, no hay ningún recorte real, por el contrario, su oferta les permite incrementar los subsidios OTDS en 6-7 mil millones de euros.


Intereses de EEUU de acceso al mercado: Objeciones al G33

Sin ofrecer nada a cambio, Estados Unidos en particular le ha caído con todo a la solicitud del G33 de flexibilizar la reducción de los aranceles. Jason Hafemeister, Sub Secretario del Representante Comercial estadounidense (USTR por sus siglas en inglés) para las negociaciones de agricultura en la OMC explicó el colapso de julio y la posición del USTR:


“Hemos sido muy generosos en nuestra oferta sobre agricultura. Estamos reduciendo los ayuda interna distorsionante en un 60% en comparación con el 20% de la Ronda Uruguay. Pero en julio no se discutió realmente sobre la ayuda interna. La atención se centró en el acceso a los mercados y fue éste el punto en que trastabillaron las conversaciones. Necesitamos nuevos flujos comerciales y en este momento no hay nada sobre la mesa al respecto”.


Continuó diciendo que existen diferencias entre Estados Unidos y la UE. “Pero la mayor diferencia es con los países en desarrollo. El G33 está planteando excepciones importantes que implicarían anular por completo el efecto de las reducciones arancelarias”. (1)


Dio varios ejemplos: India tiene un arancel consolidado medio de 114%. La formula de reducción arancelaria del G20 reduciría el arancel consolidado a 70%. Pero el tipo arancelario aplicado medio de la India es 35%. Indonesia tiene una tasa consolidada de 48%. La formula del G20 lo reduciría a 33% mientras que la tasa aplicada media es de 9%. Según Hafemeister, solamente el 3% de los niveles arancelarios indonesios caería por debajo de las tasas aplicadas en la actualidad.

A esto debe sumarse, indicó, que el G33 (el Grupo de 43 países en desarrollo) sigue proponiendo los Productos Especiales (20% de las líneas arancelarias) y el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE). Concluyó que por lo tanto no habría reducciones arancelarias en agricultura. Al referirse a un estudio de la Secretaría de la OMC, dijo que el 20% puede abarcar hasta un 98% del comercio de un país y el 93% en otro. Si bien concedió que existen casos en que las reducciones de los aranceles podrían obligar a los campesinos en los países pobres a competir con importaciones baratas subsidiadas, declaró que de todas formas, los países podrían ofrecer acceso a los mercados mediante cuotas (o ‘contingentes’, según la jerga de la OMC).


¿Cuáles son los intereses de Estados Unidos? Según Hafemeister “Estamos buscando acceso a los mercados de los países en desarrollo. Es en esto en donde se puede sacar provecho de la ronda”. Declaró que grandes porcentajes de las exportaciones agrícolas estadounidenses corresponden a una pocas líneas arancelarias –por ejemplo la soja y el algodón- lo que hace inaceptable para Estados Unidos que no haya una apertura de mercados en estas líneas arancelarias. Manejó como ejemplos el algodón, la soja y el aceite de soja, para los cuales el mercado chino es el objetivo central, y señaló que el 20% de Productos Especiales podría implicar ningunas nuevas exportaciones a China.


En conversaciones bilaterales con los líderes del G33 –Indonesia y Filipinas- antes del colapso de julio, se informó que Hafemeister había presentado a estos países una larga lista de productos para los cuales Estados Unidos quería acceso al mercado. Les solicitó a estos países que tuvieran en cuenta esa lista al decidir sobre sus PE.


Después del colapso de las negociaciones, el Banco Mundial también se ha sumado a la campaña contra los PE y el MSE. Un estudio reciente del Banco sostiene que los países en desarrollo que protegieran sus mercados a través de los PE enfrentarían un alza en los precios de los productos básicos. En la medida en que los pobres también son consumidores, esto significa que la pobreza aumentará, implicando un retroceso del desarrollo, ¡en algunos casos hasta de 30 años!. Estas conclusiones fueron cuestionadas por el G33. Sin embargo, el Banco todavía sigue insistiendo en esta campaña.


Propuestas de Australia

Desde la “reanudación blanda”, los australianos –que lideran el Grupo Cairns—han estado al frente intentando generar nuevas soluciones para desbloquear la situación. Australia es obviamente un exportador agrícola competitivo y se beneficia promoviendo el libreto de EEUU en materia de acceso a los mercados. Las ideas que Australia ha dejado flotando informalmente incluyen:


“La propuesta 5 más 5” (2): Estados Unidos reduce el conjunto de su ayuda interna distorsionante del comercio (OTDS) en 5 mil millones, mejorando su oferta de US$ 22.000 millones a US$ 17.000 millones. A su vez, la “tasa de cambio” (otro de los términos de la jerga de Ginebra) demandará que los países desarrollados aumenten su apertura del mercado 5% más que lo establecido en la propuesta del G20 –de 54% a 59%. Los países en desarrollo tendrían que abrir sus mercados en dos tercios de la exigencia planteada a los países desarrollados, es decir, una reducción cercana al 40% de su tasa consolidada.


Hasta el momento, la propuesta ha sido rechazada tanto por la UE como por los países en desarrollo. Según explica Peter Young de la Comisión Europea,


El problema es que (la propuesta australiana) es estructuralmente desequilibrada. Va más allá de la propuesta del G20 respecto del acceso a los mercados y se queda corta en materia de ayuda interna. Le facilita las cosas a Estados Unidos”.


Refiriéndose al espacio de maniobra de la UE respecto al acceso a los mercados, Young declaró:


“Antes del verano, indicamos nuestra disposición a ofrecer apenas un poco menos que lo solicitado por el G20. Pero era parte de un paquete para reducir la ayuda interna de Estados Unidos. Puesto que Estados Unidos no se mostró dispuesto a mejorar su oferta en ayuda interna, nuestra oferta no fue confirmada. Pero sigue estando allí, aunque condicionada. La flexibilidad máxima a la que podemos llegar, como término medio, está apenas un poquito por debajo del promedio general (de reducciones) (de la propuesta) del G20”.


“El enfoque acumulativo para los Productos Especiales (PE) y los Productos Sensibles”: Para que Estados Unidos llegue a aceptar la propuesta australiana, ha dejado claro al G33 que los PE y los mecanismos del MSE deben proporcionar “acceso genuino a los mercados”. En esa medida, Australia y otros han sugerido un “enfoque acumulativo”. Se dice que Lamy también ha mencionado esa propuesta:


- Los países desarrollados designan 4% de sus líneas arancelarias como productos sensibles (la UE ha solicitado un 8%, y que para los productos sensibles se disponga una combinación de reducciones arancelarias más bajas y ampliación de los contingentes arancelarios (TRQ).

- Los países en desarrollo designan 6% de sus líneas arancelarias como sensibles y 2% de sus líneas arancelarias como PE, de esta forma se proporciona a los países en desarrollo flexibilidad para un 2-8% de sus líneas arancelarias.


Este es un caso típico de querer meterle a los países en desarrollo algo en lo que ni siquiera tienen interés, y usarlo como justificación para restringir el tipo de flexibilidad que realmente solicitan. Un delegado de un país del G33 dijo “nosotros no somos solicitantes de productos sensibles. Queremos Productos Especiales”.


Es difícil detectar algún “trato especial” para los países en desarrollo en la supuesta flexibilidad de los productos sensibles –una disposición sugerida por la UE en Cancún para cubrir sus propias necesidades. En realidad, obligaría a los países en desarrollo a proporcionar acceso al mercado a otros. El tratamiento para los productos sensibles de los países desarrollados (como lo propone la UE) es una combinación de reducciones arancelarias más bajas que las normales, y la expansión de su contingente arancelario de 3 a 5%.(3) Los países exportadores sugieren que los países en desarrollo amplíen sus contingentes arancelarios entre 2 y 4%. Muchos países en desarrollo no tienen contingentes arancelarios en sus listados, o tienen muy pocos. Si éste es el caso, Australia sugirió que asuman la reducción arancelaria normal que se requiere para las líneas arancelarias clasificadas como sensibles, pero con un período de transición más largo, por ejemplo, dos años más!


Otras discusiones sobre PE y MSE

Estados Unidos sigue sin poder negociar cifras, así que en Ginebra desde la reanudación blanda, no ha tenido lugar ninguna discusión real respecto del 20% para los PE. Australia y otros países han criticado la lista de “indicadores” desarrollados por el G33 para identificar los productos que podrían quedar abarcados por los PE. Los 23 indicadores fueron presentados a los miembros de la OMC el 22 de noviembre de 2005 (JOB(05)304).


Ha habido asimismo mucho debate sobre la propuesta del G33 en torno al Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE). El MSE permitiría a los países en desarrollo aumentar sus aranceles en respuesta a avalanchas de importaciones o caídas de precios repentinas. Los opositores al MSE incluyen a Costa Rica, Argentina y Chile, pero también a países desarrollados exportadores. No quieren que la cobertura de los productos abarque todas las líneas arancelarias como propone el G33, y han sugerido que cualquier aumento de aranceles no vaya más allá de la tasa consolidada de la Ronda Uruguay. Canadá, la UE y EEUU cuentan actualmente con la protección que les proporciona la Disposición de Salvaguardia Especial de la Ronda Uruguay.(4) Como aspiran mantener esta disposición, se muestran algo más dispuestos a brindar flexibilidad en materia del MSE que los opositores antedichos.


Las charlas informales de Falconer

El embajador de Nueva Zelanda presidente de las negociaciones agrícolas, Crawford Falconer, ha organizado una serie de charlas informales (sólo para embajadores). Solamente 23 países han sido invitados a estos encuentros a puertas cerradas. Están incluidos en los invitados Argentina, Australia, Bangladesh, Benín, Brasil, Canadá, Chad, Chile, China, Costa Rica, Croacia, la Comisión Europea (CE), India, Corea, Japón, Malasia, Noruega, Paraguay, Suiza, Tailandia, Estados Unidos y Uruguay.


A estas reuniones se las ha llamado “3 por 3” –tres reuniones en las que se cubren 3 temas por sesión.


Por ejemplo, en la sesión del 27 de noviembre se exploró la “tasa de cambio” entre ayuda interna y acceso al mercado. Falconer exploró el nivel de conformidad de los miembros con una propuesta no muy diferente de la australiana, que usa la propuesta del G20 (Estados Unidos reduce el total de su ayuda interna distorsionante del comercio hasta 12 mil millones, y se logra una apertura de acceso al mercado de 54% para los países desarrollados) como punto de partida.


Él sugirió bajar el total de la ayuda interna distorsionante del comercio (OTDS) de Estados Unidos, de los 22 mil millones que ofrece la propuesta de Estados Unidos a 15 mil millones de dólares. Es decir, el OTDS para los Estados Unidos se reduciría al 70%, y el recorte respectivo de la UE rondaría el 75%. Como contrapartida, en materia de acceso al mercado, la reducción arancelaria sería de 60% para los países desarrollados y 40% para los países en desarrollo.


Estados Unidos estuvo aparentemente muy silencioso durante esa “charla”. La UE expresó su desacuerdo, y algunos países en desarrollo se opusieron argumentando que la presidencia no debería estar equiparando la “tasa de cambio” del acceso al mercado y la ayuda interna.


Las charlas informales y otras consultas laterales continúan. Falconer ha dicho que podría re-redactar, en base a estas consultas, los documentos de referencia sobre una variedad de temas que había elaborado antes del colapso de julio. Aunque no se han fijado plazos, es posible que el presidente pueda presentar algún texto en la primavera (boreal). Sin embargo, un miembro del G33 observó que “Parece que el propio Falconer está personalmente bastante pesimista”.


Acceso al mercado de productos no agrícolas (NAMA por sus siglas en inglés)

Las charlas de “salón” de Stephenson

Una vez que avancen las conversaciones en agricultura (o al menos una vez que se hayan realizado consultas) también se pondrán en movimiento las conversaciones sobre el NAMA, ya que los miembros evalúan el paquete en su conjunto. Sin embargo, es improbable que haya mucho avance en los ‘temas centrales’ del NAMA hasta tanto no se haya llegado a acuerdos en los ‘temas centrales’ de agricultura. Antes del colapso de julio, los países desarrollados habían solicitado aperturas de mercado muy drásticas –con coeficientes de la fórmula suiza de 15 para los países en desarrollo y 10 para los países desarrollados. [El coeficiente es el nivel arancelario final a ser alcanzado a lo largo de un número de años preestablecido]. Esto no es aceptable para la mayoría de los países en desarrollo. Si bien el NAMA apunta a aumentar los flujos comerciales, los países en desarrollo pronostican que una apertura drástica de sus mercados podría por el contrario aniquilar sus industrias.


Una reunión informal abierta al conjunto de los miembros tuvo lugar el 1 de diciembre. Donald Stephenson, el embajador canadiense que preside el NAMA, exploró con los miembros un “mapa de ruta” para las siguientes semanas. Hubo acuerdo en que el texto de julio de 2006 que Stephenson había presentado fuera la base para ulteriores consultas y trabajo. Los miembros en la reunión aparentemente no acordaron un camino a seguir para el abordaje de los temas centrales más controvertidos, es decir, los coeficientes para la fórmula de reducción arancelaria. Pero hubo acuerdo en que la presidencia debía mantener consultas sobre las “flexibilidades” para los países en desarrollo, es decir, las economías pequeñas y vulnerables, los países del párrafo 8, del párrafo 6 y los miembros de reciente adhesión.


Servicios

Las conversaciones sobre acceso a los mercados de servicios también comenzaron con consultas con un pequeño grupo. Desde fines de 2006 no se ha fijado ningún cronograma, pero los presidentes de los comités de servicios están trabajando en la hipótesis del “mejor escenario posible” en la perspectiva de que las negociaciones terminen el 31 de marzo de 2007.


En la reunión abierta que sostuvo Mateo el 27 de noviembre, Estados Unidos describió el acceso al mercado en servicios como un tema que ‘hace o deshace’ cualquier acuerdo sobre el Programa de Doha, generando consternación ente algunos negociadores de países en desarrollo, dada la renuencia estadounidense a mejorar su oferta en agricultura.


Las negociaciones sobre reglamentación nacional también avanzan bajo la presidencia de Peter Govindasamy de Singapur, que está llevando a cabo consultas. Estas negociaciones son básicamente sobre la puesta en práctica de disciplinas que aseguren que las prescripciones y procedimientos en materia de calificación y otorgamiento de licencias y la aplicación de normas técnicas para los proveedores de servicios extranjeros faciliten los flujos comerciales.


El Artículo VI:4 del AGCS compromete a los miembros de la OMC a disciplinar su reglamentación nacional. Estas disciplinas son “horizontales”, atravesando todos los sectores y modos de suministros. Una vez acordadas, todos los sectores que los países se hayan comprometido a liberalizar en la Ronda Uruguay y la ronda actual, tendrían que regirse según estas nuevas reglamentaciones horizontales. Esto significaría una profundización considerable de los compromisos de acceso al mercado que los países han consolidado en la OMC. Las reglamentaciones nacionales en el área de los servicios son similares a las barreras no arancelarias en el área de bienes. Un país puede realizar un compromiso en la OMC, pero usar la reglamentación para eludirlo. Los países en desarrollo están divididos en este tema. Algunos exportadores de servicios como las economías del Caribe, quieren una cierta cantidad de estas disciplinas porque han sido excluidas del mercado estadounidense. India es un solicitante importante. Pero las disciplinas actúan en ambos sentidos, al impedirles también a los países en desarrollo proteger sus mercados nacionales.


Además de la India, otros solicitantes agresivos son Australia y Suiza, Chile, Colombia, Corea, Taipei, Hong Kong, México, Tailandia y Nueva Zelanda. Estos países proponen que se fije un grado de “ambición alta” para esas negociaciones y su resultado final.


El grueso de los países en desarrollo es aprensivo, todavía no han dicho un no rotundo, por las razones que explicamos anteriormente. La mayoría aboga por un resultado de ambición reducida, conscientes de su debilidad en materia normativa. Están cautelosos y no quieren atarse las manos en la OMC y que esto limite su capacidad de proporcionar servicios universales, o reglamentar de acuerdo a objetivos nacionales en un futuro.


La Prueba de Necesidad

El tema más polémico en estas negociaciones es la prueba de necesidad.(5) La prueba de necesidad ya existe en el Artículo VI:4b del AGCS. Países como Brasil y Filipinas lideran el llamado a abandonar la prueba de necesidad argumentando que puede impedirles cumplir con su obligación de brindar servicios universales. Estados Unidos también es un fuerte opositor a la prueba de necesidad. Sus reguladores nacionales objetan la idea de tener restricciones establecidas por reglas multilaterales que limiten su capacidad de regular a nivel nacional. La UE no ha adoptado una posición expresa –es probable que su posición varíe según el sector. No es probable que quiera una prueba de necesidad para el Modo 4 y las prescripciones en materia de calificación, pero puede gustarle uno para las prescripciones en materia de licencias. Otros países que se oponen son el Grupo ACP, Malasia, Indonesia, el Grupo Africano y las economías pequeñas y vulnerables.


La falta de apoyo de Estados Unidos efectivamente puso freno a las negociaciones sobre la prueba de necesidad, especialmente en la medida en que algunos de los solicitantes quieren que Estados Unidos retorne a la mesa de negociaciones de la OMC. Ahora hay conversaciones para rebajar de rango cualquier referencia al respecto, trasladándola al preámbulo y tornándola consiguientemente de menor obligatoriedad legal.


Los solicitantes de la prueba de necesidad son Australia, Nueva Zelanda, Suiza y Hong Kong.


Otros peligros: Prescripciones y procedimientos de calificación y licencia

Sin embargo, las negociaciones sobre las reglamentaciones nacionales plantean otros peligros para los países en desarrollo. Si no hay ninguna prueba de necesidad, India quiere que las disciplinas en las prescripciones (6) y los procedimientos (7) en materia de calificación sean muy detalladas. Estas disciplinas podrían reducir la práctica de algunos países (Estados Unidos y la UE) de incluir solamente “ofertas de papel” en sus compromisos para el Modo 4 (movimiento de personas físicas) mediante leyes de inmigración no transparentes.


Si estas disciplinas solamente se aplicaran al Modo 4, podrían ayudar a muchos países en desarrollo. Pero las disciplinas también atraviesan transversalmente todos los demás sectores: banca, seguros, turismo, transporte, salud, agua, educación, etc, y probablemente recorten seriamente la capacidad de los países en desarrollo de regular la entrada de inversionistas extranjeros. Lo mismo también se aplica al área de prescripciones (8) y procedimientos (9) en materia de licencias, en la que la UE ha presentado propuestas muy detalladas.


¿Qué características presentan algunas de estas disciplinas? En el texto consolidado de la Presidencia de julio de 2006 JOB(06)225, las prescripciones en materia de calificación incluyen por ejemplo:

H1. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de calificación estén preestablecidas, sean objetivas, transparentes y estén disponibles al público...

H2. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de calificación no sean adoptadas ni aplicadas en vistas a crear obstáculos al comercio de los servicios y que las mismas se basen en criterios objetivos, como la competencia y la capacidad de prestar los servicios, etc.


Los procedimientos en materia de licencias incluyen:

F.1. Cada Miembro asegurará que los requisitos de licencia estén preestablecidos, sean objetivos, transparentes y estén disponibles al público...

F.2. Cada Miembro asegurará que las prescripciones en materia de licencia no actúen como obstáculos al comercio de los servicios y no serán más restrictivos del comercio que lo necesario para cumplir con los objetivos de las políticas nacionales (la nota al pie de la Presidencia en este punto dice “Muchas delegaciones no han hecho propuestas sobre el concepto de necesidad y han expresado su oposición a su inclusión en las disciplinas).


Es probable que se adopte alguna variante de estas disciplinas, si las negociaciones llegan a puerto. Según una fuente interna, las disciplinas en Reglamentación Nacional sobre prescripciones y procedimientos en materia de calificación son un componente muy importante del paquete para India en la Ronda. Los intereses ofensivos de India están en el Modo 1 (suministro transfronterizo) y el Modo 4. Sin embargo, a sabiendas que no se dará mucho en el Modo 4, han decidido asignarle alta prioridad a estas disciplinas de prescripciones y procedimientos en materia de calificación.


Los peligros son muchos para los países en desarrollo que quieren proporcionar servicios universales, o tienen industrias de servicios débiles. En el momento en que abran un sector en sus listas de servicios en la OMC, los procedimientos en materia de calificación y licencia, incluso si han sido elaborados para cumplir con objetivos nacionales pueden no ser legales en la OMC. Por ejemplo, un país que quiera solamente aceptar bancos extranjeros que proporcionen cierto porcentaje de crédito a pequeños agricultores, puede encontrar que su legislación contradice la jurisprudencia “pro-comercio” de la OMC, en la cual los criterios para el ingreso tienden a centrase en la capacidad del proveedor de suministrar el servicio o en su nivel de competencia.


* Ahílen Kwa es investigadora asociada de
Focus on the Global South radicada en Ginebra.

Notas
1. Hafemeister J 2006 Presentación realizada en el Taller “Carnegie Endowment for
International Peace Workshop” "The Doha Round and Trade in Agricultural
Products: Who are the Losers and What Should be Done?", 5 de septiembre,
Washington.
2. Desde el punto de vista del estilo, esta propuesta se asemeja a la propuesta de Lamy antes del colapso de julio de “20-20-20” –rebajar el total la ayuda interna distorsionante del comercio de Estados Unidos del monto actual de 22 mil millones a 20 mil millones, la propuesta del G20 sobre acceso al mercado que contempla reducciones arancelarias del 54% para los países desarrollados, y un coeficiente de 20 para los países en desarrollo en el NAMA. Esta propuesta fue rechazada por el G20 y los países en desarrollo. El G20 había propuesto reducciones del total de la ayuda interna distorsionante de Estados Unidos que la llevaran a 12 mil millones.
3.
Durante la Ronda Uruguay, además de las reducciones arancelarias a través de una fórmula, se solicitó a los países que generaran oportunidades de acceso al mercado mínimas, permitiendo importaciones de cantidades específicas con un segundo nivel arancelario menor que la tasa arancelaria habitual. La cantidad de bienes importados a esta tasa arancelaria menor fue denominada como cuota o contingente de tasa arancelaria (TRQ por sus siglas en inglés). Se les pidió a los países desarrollados un TRQ de hasta 5% de su consumo interno, y a los países en desarrollo de hasta 4% de su consumo interno. Sin embargo, esto no es una regla. Un país puede no haber proporcionado una segunda tasa arancelaria más baja debido a considerar que la oportunidad de acceso mínimo que se exige ya está disponible con la tasa arancelaria ‘normal’.

4. La Disposición de Salvaguardia Especial del Acuerdo de la Ronda Uruguay sobre Agricultura fue otorgada a los productos sujetos a la arancelización (cuando los obstáculos no arancelarios fueron convertidos en aranceles) como resultado de la implementación del Acuerdo. La Disposición de Salvaguardia Especial habilita el aumento de las cargas fiscales cuando hay olas de importaciones o bajas importantes en los precios. En la medida que la mayoría de los países en desarrollo no tenían obstáculos no arancelarios, la Salvaguardia Especial ha sido usada fundamentalmente por países desarrollados como la UE y EEUU. Solamente 21 países han accedido a esta disposición y solamente para unos pocos productos. Ésta es otra área en la Ronda Uruguay en la que los países desarrollados se aseguraron un trato especial para sí mismos.
5. El preámbulo del AGCS reconoce el derecho de los miembros a regular, e introducir nuevas reglamentaciones para cumplir con sus objetivos nacionales. Sin embargo, la prueba de necesidad en el Artículo VI.4b del AGCS exige que las disciplinas “no sean más gravosas de lo necesario para asegurar la calidad del servicio”, y de igual manera el Artículo VI establece que las reglamentaciones de los países “no constituyan obstáculos innecesarios al comercio de servicios”, representando ambos una contradicción inherente a este derecho. Si bien los Miembros tienen derecho a determinar los fines de su reglamentación, los medios que elijan podrían ser puestos en cuestión y ser sometidos a la prueba de necesidad de la OMC por un panel de arbitraje.

6. Las prescripciones en materia de calificación son los requisitos sustantivos relativos a la competencia para brindar un servicio que se le exigen a un proveedor de servicios antes de obtener una autorización para prestar un servicio.

7. Los procedimientos en materia de calificación son reglas de carácter administrativo o procesal relativas a la administración de los requisitos de calificación, incluidas las que apuntan a verificar que los candidatos cumplan con las prescripciones en materia de calificación, así como aquellas relativas a la adquisición o complementación de dichas calificaciones.

8. Las prescripciones en materia de licencia son requisitos sustantivos, distintos de aquellos que se exigen para la calificación y las normas técnicas, que se le exigen a un proveedor para obtener o renovar una autorización para suministrar un servicio.

9. Los procedimientos en materia de licencia son reglas de carácter administrativo o procesal relativas a la administración de las prescripciones en materia de licencia para la prestación de un servicio, incluidas las relativas a la presentación y procesamiento de una solicitud de licencia o renovación de la misma.



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¿EL FIN DEL ROMANCE? LA INDUSTRIALIZACIÓN ACELERADA, EL PARTIDO Y EL CAMPESINADO EN CHINA

por Walden Bello*



Los politólogos han descrito en ocasiones la revolución china como el producto de una alianza entre los intelectuales de clase media y el campesinado. En su revisión innovadora de la teoría marxista-leninista, Mao Zedong transformó al campesinado, clase desdeñada por Marx, en la “fuerza principal” de esta revolución antifeudal y antiimperialista. Aplicada en la práctica por el Partido Comunista, dirigido y dominado por la intelectualidad revolucionaria, esta reformulación demostró ser la clave del triunfo comunista de 1949.


Pero la relación entre el Partido Comunista de China (PCC) y el campesinado chino nunca fue sencilla. De hecho, podría describirse mejor como una relación tumultuosa.




Una visión desgastada

La visión que le valió al Partido Comunista el apoyo de millones de campesinos --aquella que hablaba de un campo donde la tierra de los terratenientes sería cultivada por millones de pequeños agricultores propietarios—siguió siendo precisamente eso: nada más que una visión. La transformación agraria dirigida por el partido adoptó la forma de la requisición del superávit de grano para cumplir la política de Mao de priorizar a la industria. Los campesinos vieron como se recortaban aún más sus libertades cuando a mediados de la década de 1950 se colectivizó la producción. Luego, durante el Gran Salto hacia adelante de 1958 a 1961, el partido hacinó a los campesinos en comunas (más de 26.000 en toda China) en las que su vida se transformó en una noria en torno al trabajo pesado, persiguiendo así estimular la producción y una requisición más efectiva del superávit por encima de las necesidades de supervivencia de los campesinos para sostener la campaña de superindustrialización de Mao. En su fascinante biografía “Mao: the Unknown Story” (New York: Random House, 2005), Jung Chang y Jon Halliday describen a los cuadros del partido que realizaban la micro-gestión de la producción, manteniendo a los campesinos "encerrados en sus poblados" para impedirles “robar” su propia cosecha.


Después del desastre en el que se sumió este experimento social que determinó la muerte de unos 30 millones de personas –en su mayoría campesinos—a causa de la desnutrición y el hambre, la balanza de la lucha por el superávit se inclinó hacia el campesinado. Se bajaron las metas de requisición, y como destacan Chang y Halliday: "En muchos lugares se permitió a los campesinos arrendar tierras de la comuna, lo que les permitió volver a ser agricultores individuales. Esto mitigó el hambre y motivó la productividad".


El campesinado y la gran revolución cultural proletaria

Los especialistas en la China rural tienen opiniones encontradas sobre el impacto que produjo sobre el campesinado el siguiente gran evento, la Revolución Cultural. Para Chen Guidi y Wu Chantao, autores de “Will the Boat Sink the Water?  (New York: Public Affairs, 2006), una crónica conmovedora del sufrimiento campesino bajo el dominio del partido, la Revolución Cultural fue un “desastre” para el campesinado:

"Un campesino podía ser acusado de ‘optar por la vía capitalista’ si en su casa había dos pollos o si plantaba algunas verduras para vender en el mercado". En contraste, para Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals, la Revolución Cultural, que comenzó de lleno en 1966, significó un alivio para el campesinado. Debido a la autodestrucción que implicó para el partido la purga realizada por Mao de los “seguidores del capitalismo” enquistados en todos los niveles del partido, la capacidad de las autoridades de requisar grano se vio debilitada. Como describen en su trabajo magistral “Mao's Last Revolution” (Cambridge: Harvard University Press, 2006):


"El deseo secreto de muchos campesinos era que los dejaran en paz, y cuando los recaudadores de impuestos del Estado dejaron de presentarse a tiempo y en gran número por estar ocupados en luchas internas, los campesinos estaban satisfechos. En algunas zonas de la China rural, ese subproducto no deliberado de una burocracia estatal disfuncional fue aclamado como un fenómeno nuevo y muy importante.  En el condado de Shehong, en Sechuán, a los campesinos se les dijo que "la Revolución Cultural significa que ya no habrá que entregar más grano al Estado!".


Sacudidos por la lucha entre facciones, los agentes del partido y el gobierno no podían cobrar los impuestos a tiempo ni en su totalidad. En realidad, en las "dos regiones subprovinciales de Suzhou y Zhenjiang, en Jiangsu, los impuestos agrícolas equivalentes a 200 millones de jin [100 millones de kilos] de grano simplemente nunca se cobraron. La situación fue similar en las regiones subprovinciales de Enshi y Xiangyang, en Hubei, donde no se cobraron los impuestos equivalentes a unos 60 millones de jin".


No resulta para nada sorprendente entonces que la producción aumentara durante toda la Revolución Cultural de 214 millones de toneladas en 1966 a 286 millones de toneladas en 1976. Con los problemas de cobranza y transporte, el aumento de la producción no benefició a las ciudades sino que fue absorbido por los hogares campesinos. Pero el aumento de la producción no fue la única consecuencia del afloje de la mano de hierro del partido. Los años de la Revolución Cultural vieron, en algunas zonas de la China rural, “un resurgimiento de la agricultura familiar, que preferían los campesinos. En la prefectura de Yibin, en Sechuán, 8.355 de 49.349 equipos de producción pasaron hacia fines de 1969 a redistribuir tierras a hogares individuales, subcontratando la producción a los hogares individuales…, permitiendo así que los intereses privados ‘tomarán el control de la economía colectiva’”.


La época dorada

El cambio en la correlación de fuerzas a favor de los campesinos pareció consolidarse con las reformas iniciadas por Deng Xiaoping después de la muerte de Mao en 1976. Los campesinos querían el fin de las comunas y Deng y sus reformadores los complacieron introduciendo el “sistema de responsabilidad familiar por contrato”. Según este sistema, cada familia recibía una parcela de tierra para cultivar. De lo producido, la familia podía quedarse con lo que quedara después de venderle al Estado una porción fija a un precio fijado por el Estado, o pagando simplemente en su defecto un impuesto en efectivo. El resto lo podía consumir o vender en el mercado.


Existe consenso entre los especialistas de China de que ésta fue la época dorada del campesinado. Ese sentimiento de grandes expectativas es evocado por Chen Guidi y Wu Chuntao en su informe sobre los conflictos agrarios en la provincial de Anhui:


"Cuando finalmente la Revolución Cultural se estancó después de la muerte de Mao en 1976, se intentó aplicar el sistema de contrato familiar en la provincia de Anhui y resultó ser todo un éxito. Desapareció el letargo de los años anteriores. Era común ver a tres generaciones de una familia trabajando juntas en el marco de uno de esos contratos, en busca de una vida mejor. La reforma aumentó en 15 por ciento el ingreso per capita entre los años 1978 y 1984. Fueron los años de la recuperación".


Se ha caracterizado a la reforma rural como una reforma "explosiva", cuyas consecuencias se hicieron sentir en toda la economía. El superávit generado por la reforma, destaca Minxin Pei en su ensayo “China's Trapped Transition: the Limits of Developmental Autocracy (Cambridge: Harvard University Press, 2006) "permitió a los gobiernos rurales invertir en nuevas actividades industriales, lo que eventualmente se convirtió en una fuente esencial de finanzas públicas".


Después de estudiar las transformaciones económicas de Taiwán, resulta imposible obviar las similitudes entre el período de la reforma de 1978-84 y la década de 1950 en Taiwán, donde la reforma agraria radical transformó y consolidó a los agricultores arrendatarios en una próspera clase de pequeños agricultores propietarios, cuya demanda de implementos agrícolas y otros productos manufacturados disparó y sostuvo la temprana industrialización de la isla por medio de la sustitución de las importaciones.


El gran retroceso

Pero al igual que en Taiwán, la época dorada del campesinado llegó a su fin y la causa fue idéntica: la adopción de una estrategia de industrialización centrada en la ciudad y orientada a la exportación, fundada en la integración rápida a la economía capitalista mundial. Esta estrategia, promulgada en el XII Congreso Nacional del Partido en 1984, básicamente significó la construcción de la economía industrial urbana sobre "los hombros de los campesinos", como afirman Chen y Wu. La acumulación primitiva de capital adoptó principalmente la forma de la requisición del superávit campesino a través del cobro de impuestos altos. Y como en el Gran Salto hacia adelante, la maquinaria del partido en el campo jugó el papel de supervisor de la nueva estrategia.


Esta estrategia de desarrollo orientada hacia el desarrollo industrial urbano tuvo severas consecuencias. El ingreso campesino, que había crecido a un ritmo del 15,2% anual entre 1978 y 1984, cayó a un 2,8% por año entre 1986 a 1991. Hubo cierta recuperación a principios de la década de 1990 pero la última parte de la década se vio marcada por el estancamiento del ingreso rural. En contraposición a lo anterior, en el año 2000, el ingreso urbano (que ya era más alto que el campesino a mediados de los años ochenta), era en promedio seis veces más alto que el ingreso campesino.


Las razones clave del estancamiento del ingreso rural fueron los costos cada vez más altos de los insumos agrícolas, la caída de los precios de los productos agrícolas y el aumento de los impuestos, factores todos que actuaron transfiriendo ingresos del campo a la ciudad. Pero el principal mecanismo para la extracción de superávit del campesinado fue el incremento de los impuestos. En 1991 el Estado central cobraba impuestos sobre 149 rubros de productos agrícolas, pero esto resultó ser una parte de una tajada mucho mayor, ya que los estamentos inferiores del gobierno comenzaron a cobrar sus propios impuestos, gravámenes y cargos. Actualmente, las diversas capas del gobierno rural imponen un total de 269 tipos de tributos, además de toda suerte de gastos administrativos a menudo fijados de manera arbitraria.


Si bien se supone que los impuestos y gravámenes no debían superar el cinco por ciento del ingreso de los agricultores, el monto real probablemente fuera mucho más alto, al punto que según algunos estudios del Ministerio de Agricultura, la carga impositiva que sobrellevaban los campesinos era tres veces superior al límite oficial, es decir del 15 por ciento.


Ese incremento de los impuestos quizás podría haber sido soportable para los campesinos si hubieran recibido algo a cambio, como mejoras en la salud y la educación públicas y más infraestructura agrícola. Ante la ausencia de beneficios tangibles, para los campesinos sus ingresos estaban subsidiando lo que Chen y Wu describen como “el crecimiento monstruoso de la burocracia y la metástasis del número de funcionarios" que no parecían tener otra función que sacarles cada vez más.


Aparte de verse obligados a pagar precios más altos por los insumos, de cobrar precios menores por sus mercancías y de pagar impuestos más altos, los campesinos también pagaron de otras maneras el costo de la orientación industrialista de la estrategia económica. Según “China: the Balance Sheet” (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Institute of International Economics: Washington, DC, 2006), "40 millones de campesinos han sido forzados a dejar sus tierras para construir carreteras, aeropuertos, represas, fábricas y otras inversiones públicas y privadas, a los que se agregan dos millones más que serán desplazados cada año”.


La amenaza de la liberalización del comercio

Pero el impacto de todas estas fuerzas puede resultar incluso insignificante en contraste con el compromiso efectuado por China de eliminar los cupos o cuotas agrícolas y reducir los aranceles al ingresar a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos compromisos fueron, como lo destaca “China: the Balance Sheet”, de gran magnitud:


"El desafío de administrar el sector agrícola se ha multiplicado en virtud de los compromisos asumidos por la China en materia de agricultura en la OMC, que son mucho mayores que los de otros países en desarrollo y que en ciertos aspectos superan los de países de altos ingresos. El gobierno chino ha aceptado reducir aranceles e implantar otras políticas que amplían significativamente el acceso a los mercados; aceptó restricciones estrictas al uso de subsidios agrícolas; y prometió eliminar todos los subsidios a la exportación agrícola –compromisos que superan los que hicieran otros participantes en las negociaciones de la Ronda Uruguay que llevaron a la creación de la OMC".


El acuerdo de la OMC refleja las prioridades actuales de China.  Si la dirección del partido ha optado por poner en riesgo grandes segmentos de su agricultura como el sector sojero y algodonero, es porque el partido desea abrir o mantener abiertos los mercados mundiales para sus exportaciones industriales. Las consecuencias sociales de este toma todavía no se han hecho sentir del todo, pero es probable que haya favorecido la drástica desaceleración del ritmo de reducción de la pobreza durante el período de 2000 a 2004.




¿Los nuevos señores supremos?

La corrupción, que se multiplicó entre los cuadros del partido en el clima de "hacerse rico es glorioso" de la era post-Mao, contribuyó a empeorar la relación ya de por sí volátil entre los campesinos y el partido, y cuando se vio a los funcionarios locales del partido apoyar o mimar a elementos mafiosos –muchos de ellos a su vez miembros del partido—aumentó el enojo de los campesinos contra aquellos a quienes parecían considerar ahora como sus nuevos señores feudales. El libro de Chan y Wu es una sombría crónica de esta transformación del partido de cuadros dedicados y respetados a una auténtica clase gobernante rural que actúa como dueña y señora de los campesinos. Vale la pena citar en su totalidad su descripción de cómo esta clase ejerce uno de sus "privilegios":


"La verdad es que el vasto campo chino se ha convertido en el paraíso de los glotones. Como una nube de langostas, los funcionarios con sus apetitos a cuestas descienden al campo y con una inventiva sin fin despliegan mil excusas para comer y beber: cenas para inspectores, cenas para conferencias, cenas para la mitigación de la pobreza rural; cene si se puede dar el lujo y si no puede también; cene a crédito, cene con un préstamo, celebre cenas desde que empieza el año hasta que termina, desde el amanecer hasta que caiga el día; disfrute de una cena cuando asume un cargo y también cuando lo deja”.


"Un proverbio popular sobre la costumbre de comer y beber a expensas de los fondos públicos dice: ‘No se gana nada con no comer, porque es gratis. Entonces ¿por qué no comer?’ Comer gratis se ha convertido en un signo de estatus, en un indicador de posición social. La calidad de una cena puede determinar la aprobación de un proyecto, el éxito de una transacción o encaminar un ascenso. Se ha convertido en parte de la cultura política".


Ante el predominio de ese tipo de prácticas, no es para nada sorprendente que se hayan multiplicado las protestas. De las 8.700 que el Ministerio de Seguridad denominó en 1993 como “incidentes grupales masivos” se pasó a 87.000 en 2005, y la mayoría de estas manifestaciones ocurrieron en el campo. Además, la participación en estos incidentes viene aumentando: de 10 personas o menos en promedio a mediados de los años 1990 se pasó a 52 por incidente en 2004.


Una forma de protesta muy extendida es la resistencia a pagar los impuestos. Minxin Pei de la organización Carnegie Endowment for International Peace afirma que en Xinjiang en 2001, según los informes, la resistencia a pagar los impuestos era una práctica frecuente en el 40 por ciento de los poblados estudiados. En ese mismo estudio, cerca del 70 por ciento de los cuadros del partido en esos poblados afirmó que el cobro de los impuestos era la tarea más difícil. Como demuestran Chen y Wu, es común el uso de la policía para obligar a los campesinos a pagar. Y en muchas zonas, los funcionarios del partido, según Pei, "reclutaban matones como agentes de cobro.  Esta práctica ha tenido como consecuencia el encarcelamiento ilegal, la tortura y la muerte de campesinos que no podían pagar".


¿Podrá el PCC recuperar la confianza del campesinado?

Las relaciones entre el partido y los campesinos hoy atraviesan quizá su peor momento. A lo largo de su turbulenta relación de 75 años, el partido siempre ha logrado recuperarse y volver a ganar la confianza del campesinado después de la aplicación de políticas desastrosas como el Gran Salto hacia adelante y la Revolución Cultural. ¿Tendrá acaso la suficiente flexibilidad para volver a lograrlo?


Emulando la antigua tradición de apelar al centro imperial para detener los abusos de los señores locales, los campesinos han enviado delegaciones a Beijing para presentar sus quejas contra las autoridades locales. Pero las respuestas positivas desde el centro, que se traducen en el procesamiento de los cuadros corruptos y la detención de las prácticas abusivas, son erráticas y poco sistemáticas. Hay gente en el partido, como se desprende del relato de Chen and Wu, que se preocupa por los campesinos y que quiebra una lanza por ellos. El problema es que la inercia, la corrupción, la burocracia y la indiferencia atentan contra toda reforma interna seria del partido.

¿Es posible una renovación ideológica que pueda revitalizar la vieja relación?  Al deshacerse de su visión socialista –aun cuando mantiene la retórica socialista- el partido ha debido construir una ideología alternativa de legitimación para la era de desarrollo capitalista rápido. Esto se plasma en una visión que Dennis Lynch describe en su libro “Rising China and Asian Democratization” (Stanford: Stanford University Press, 2006) como un "retorno a la grandeza nacional liderado por el PCC", fundado en el logro y ejercicio de un “poder nacional general" y la "refocalización de la civilización china".  Las nuevas clases medias urbanas en expansión que se han beneficiado del desarrollo con énfasis urbano y orientado a la exportación predominante en las dos últimas décadas se han inclinado a apoyar esta visión. Sin embargo, no es muy probable que esta ideología resulte atractuva para los campesinos, los trabajadores migratorios y los trabajadores despedidos de las empresas estatales que han sido los que han pagdo los costos de la industrialización acelerada de la China.


¿Qué pasa con las elecciones en los poblados tan pregonadas?  Ni siquiera el más duro de los críticos de China puede negar que en las elecciones de los poblados, introducidasen la década de 1980, hay cada vez más competencia. No se debe menospreciar el papel que puede jugar la democratización rural, por más limitada que resulte actualmente, en la revitalización de la relación entre el partido y el campesinado. Pero si bien las elecciones han permitido a los pobladores rurales cierta medida de control sobre el gobierno local, las mismas han sido manipuladas con demasiada frecuencia por el partido y los funcionarios del gobierno. Además, el PCC ha bloqueado la realización de elecciones más allá del ámbito local de poblado, de forma tal que el partido continúa llenando las oficinas gubernamentales municipales y nacionales con sus propios cuadros.


En la búsqueda de una "salida" para la actual situación trabada, Chen y Wu citan las opiniones de Yu Jianrong, un destacado especialista rural del Centro de Investigación Agrícola de la Universidad Central de China: "La solución de Yu es convocar a los campesinos a formar su propia organización y reemplazar la burocracia local actual por un autogobierno de los campesinos. Para Yu, sólo una red de organizaciones campesinas podría representar verdaderamente los intereses y necesidades de los campesinos y comunicarlas ordenadamente, y evitar y mitigar las confrontacion y los conflictos”.


La solución de Yu puede parecer utópica, pero refleja efectivamente las perspectivas aparentemente muy sombrías de mejoramiento de la relación entre el partido y el campesinado. Esto coloca un gran signo de interrogación sobre el futuro de China, a pesar de las altas tasas de crecimiento del país que ascienden a los dos dígitos. Es una de las ironías más grandes de la historia contemporánea que el Partido Comunista de China, tras haber llevado al pueblo chino a la victoria contra el imperialismo y de haber producido lo que sin duda es un milagro económico, se encuentre hoy tan alejado de quienes eran su soporte primario y posiblemente el más importante, a raíz de las secuelas de su decisión estratégica de cabalgar a lomos del capitalismo mundial globalizado, reteniendo al mismo tiempo el control autoritario del poder. Pocos analistas consideran al campesinado descontento como una amenaza seria para el gobierno del partido a corto y mediano plazo, pero la falta de legitimidad ante un segmento tan grande de la población sólo puede producir en última instancia consecuencias desastrosas.


*Walden Bello es profesor de sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un instituto con sede en Bangkok. Este ensayo fue preparado originalmente para el Nautilus Institute for Security and Sustainable Development.



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ENTREVISTA A DALE WEN: "CHINA NECESITA UN SOCIALISMO ECOLÓGICO"

por Walden Bello*


El breve tomo de Dale Wen "China Copes with Globalization: a Mixed Review", publicado por el Foro Internacional sobre la Globalización (International Forum on Globalization – IFG), es probablemente la mejor introducción integral a los impactos ambientales y sociales de la vertiginosa industrialización china disponible en inglés (http://www.ifg.org). Basado tanto en fuentes chinas como no chinas, el informe analiza detenidamente las políticas económicas de China desde Mao hasta la dirección actual, discute las consecuencias de la política económica de la época de la reforma de 1978-92, examina la globalización de la economía desde 1992, e investiga las voces alternativas de la escena china, entre ellos el movimiento ambientalista y la "Nueva izquierda".


Nacida y criada en China, Dale obtuvo su Licenciatura en Ciencias en la Universidad de Ciencia y Tecnología de China en la provincia de Anhui y su Doctorado en el California Institute of Technology (Instituto Tecnológico de California). Actualmente es miembro del International Forum on Globalization (IFG), y trabajó en la industria de alta tecnología de Silicon Valley antes de pasar al trabajo sin fines de lucro. Sus trabajos sobre el desarrollo y el medioambiente de China han sido incluidos en diversas publicaciones. Viaja con frecuencia a China donde mantiene estrechos vínculos con la sociedad civil china emergente.


WB: ¿Qué tan grave es la crisis ambiental en China?


DW: La crisis ambiental en China es sumamente grave. Por ejemplo, el nivel de la napa freática de la llanura del norte de China está cayendo en 1,5 metros (5 pies) por año. Esta región produce el 40 por ciento del grano de China. Es imposible dejar de preguntarse cómo se alimentará China cuando se agote el acuífero.


WB: ¿Cuáles son en su opinión los tres problemas ambientales más graves que enfrenta China en este momento?


DW: La escasez de agua y su contaminación, la desertificación y la degradación del suelo, y el calentamiento global y la crisis energética que se avecina.


WB: ¿Qué papel juegan en su opinión las empresas multinacionales occidentales en la actual crisis ambiental?


DW: Aprovechando la demora en la aplicación de las leyes ambientales en China, numerosas empresas transnacionales occidentales han trasladado sus fábricas más contaminantes al país y han exacerbado, o incluso creado, muchos problemas ambientales. Por ejemplo, el delta del río Perla y el delta del río Yangtze, las dos Zonas Económicas Especiales donde se encuentran la mayoría de las filiales de las transnacionales, presentan los problemas más graves de contaminación por metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes.


WB: Hay informes (por ejemplo, en el LA Times del 26 de noviembre de 2006) que indican que el gobierno chino está considerando permitirle a los agricultores chinos plantar arroz modificado genéticamente. ¿Qué piensa sobre eso?


DW: Según el informe, el gobierno chino se está moviendo lentamente en este tema –lo más pronto que habría una decisión al respecto sería de aquí a dos años. Recuerdo que en 2005 había rumores de que el arroz transgénico se aprobaría en el plazo de un año. Me alegra que no haya sucedido. Ahora hay más tiempo y más espacio para el debate. Comprendo que el gobierno chino invirtió mucho dinero en tecnología transgénica y está buscando desesperadamente soluciones mágicas para la crisis rural. Pero tomando en cuenta la experiencia pasada de la Revolución Verde, deberíamos aprender que la tecnología por sí sola no alcanza para resolver los problemas sociales, y que algunas veces puede ser incluso contraproducente.


WB: Hay quienes afirman que el problema es el capitalismo. ¿Está de acuerdo?


DW: El capitalismo es sin duda un factor que contribuye enormemente y que tenemos que abordar. Pero no es el único factor. No debemos olvidar que la antigua Unión Soviética también tenía un historial de comportamiento ambiental deprimente. Las fuerzas progresistas deben promover una visión crítica del desarrollismo para abordar la crisis ambiental.


WB: ¿La solución de la crisis ambiental china depende de su democratización?


DW: No necesariamente. Con el tipo de democracia representativa que existe en los países occidentales, los ricos y los poderosos siempre pueden externalizar el costo ambiental a los pobres y a quienes no tienen voz; este es un problema importante del movimiento ambientalista estadounidense. El enfoque predominante de "no en mi patio trasero" a menudo conduce al traslado de la contaminación y la devastación ambiental, en vez de abordar los problemas reales. Por eso no creo que una democracia del tipo de la de EEUU pueda ayudar a solucionar la crisis ambiental en China. Una democracia verdaderamente participativa puede ayudar, si todos tienen voz, incluso las víctimas de la destrucción ecológica. Las democracias sociales del norte de Europa funcionan mejor que el modelo estadounidense y se acercan mucho más a una verdadera democracia participativa, pero también tienen mucho menos población y menos presión sobre los recursos que China, por lo que copiar el modelo en forma directa no sería una solución sencilla. China tendrá que desarrollar su propio sistema político inclusivo acorde a su historia y su propia cultura. La dirección actual destaca “la sociedad armoniosa” y el “desarrollo sostenible”. Si bien es necesario profundizar los detalles de estas frases, creo que es un buen comienzo.


WB: Los ambientalistas occidentales critican a los chinos por reproducir los estilos de vida occidentales que producen impactos graves sobre el medioambiente. ¿Qué puede decirnos sobre eso?


DW: La crítica es acertada, ya que la rápida adopción de los estilos de vida occidentales que promueven las elites chinas es una triste realidad. Pero no debemos olvidar porqué sucede esto; el Occidente dominante (que incluye gobiernos, medios de comunicación e incluso algunas ONG) ha promovido agresivamente en China la mentalidad y el estilo de vida de la clase media, porque considera que constituye la base para la democracia de tipo occidental. Los ambientalistas resultarían más convincentes para la opinión pública china si también criticaran los estilos de vida en sus propios países y la influencia de Occidente en la difusión de esos estilos.


WB: ¿Qué opina la “Nueva izquierda" de China sobre el medioambiente? ¿Tiene un programa de reglamentación ambiental? ¿Cuáles son los temas claves de su programa?


DW: El concepto "Nueva izquierda” de China se refiere a cualquier que esté contra la ortodoxia neoliberal, por lo tanto no existe todavía una opinión unificada sobre el medioambiente. Algunos teóricos de la Nueva izquierda como Wang Hui, Huang Ping y Wen Tiejun, han escrito mucho contra el desarrollismo y participan activamente en los movimientos verdes emergentes en China. Sin embargo, otros teóricos de la Nueva izquierda asumen que una vez que se hayan resuelto los problemas de la igualdad, los problemas ambientales se solucionarán en forma automática. No estoy de acuerdo con esa posición. La combinación de perspectivas verdes y rojas será un desafío para la “Nueva izquierda” de China, como para muchas otras fuerzas progresistas en otras partes del mundo.


WB: China es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo. ¿Debería China acatar los límites obligatorios de emisiones de gases de efecto invernadero en virtud de un nuevo Protocolo de Kioto?


DW: Creo que en el marco de un nuevo Protocolo de Kioto se deberían asignar las cuotas de emisión de gases de efecto invernadero sobre una base igualitaria per capita, y todos los países deberían estar sujetos a esos límites obligatorios en virtud de un sistema de topes y comercio de carbono. Si bien se puede objetar que ese tipo de programas premia la sobrepoblación de los países en los países en desarrollo, no debemos olvidar que la asignación actual de cuotas según las emisiones previas premia a los grandes emisores (es decir a los países desarrollados) que son los que generaron el problema del calentamiento global. Se podría plantear una solución de compromiso, en la cual usemos las cifras de población actuales o las de 1990 para establecer las cuotas, y después un sistema de cuotas iguales per capita, buscando desalentar tanto el crecimiento de la población como la emisión de gases de efecto invernadero.


Otro tema es que en esta época de corporaciones transnacionales, las fronteras de los Estados nación se han desdibujado. Por ejemplo, si se tala un bosque en Indonesia para suministrar madera a las fábricas chinas establecidas por compañías estadounidenses y los productos terminados se exportan para disfrute de consumidores occidentales, ¿quién es responsable por la emisión de gases en ese proceso? Yo creo que los consumidores finales deben cargar con la responsabilidad mayor.


WB: James Lovelock, el ambientalista de Gaia Fame, ha promovido la adopción de energía nuclear como parte de una estrategia para contrarrestar el calentamiento global. ¿Considera que la energía nuclear debería formar parte del programa de energía alternativa de China?


DW: No sé lo suficiente sobre las ventajas y desventajas de la energía nuclear como para contestar esta pregunta en forma directa. Pero creo que existen muchas tecnologías probadas, ambientalmente aptas, rentables y menos polémicas a disposición –que incluyen la eficiencia energética, la energía eólica, los digestores de biogás (utilizando desechos animales/vegetales y restos agrícolas), las cocinas solares, los calentadores solares, etc. Y China es el líder mundial en algunas de esas tecnologías (por ejemplo, los digestores de biogás y los calentadores solares). Espero que todas estas tecnologías probadas y seguras sean una parte importante del programa de energía alternativa de China antes de tener que depender de la energía nuclear.


WB: ¿Cuál es su opinión sobre el movimiento ambientalista en China? ¿Qué tan independientes son los ambientalistas del gobierno? ¿Qué tan eficaces son?


DW: El movimiento ambientalista está creciendo muy rápido en China. Tiene un gran potencial y al mismo tiempo se enfrenta a un gran desafío. La mayoría de los ambientalistas son bastante independientes del gobierno, pero no son suficientemente independientes de sus donantes occidentales –ni financieramente ni, lo que es más importante, tampoco ideológicamente. En mi opinión, este es el gran cuello de botella que limita su eficacia. Deben salir de su ámbito restringido de clase media para llegar a la opinión pública masiva.


WB: Las organizaciones ecologistas fueron una suerte de campo de entrenamiento para la democracia en Europa Oriental en la década de 1980. ¿Considera que ese también podría ser el caso en China?


DW: No tengo información suficiente sobre la situación real que existía en Europa Oriental. De la información limitada que tengo, los ambientalistas y sus ideas fueron fundamentales para generar los cambios. Pero sobre lo que pasó después, ni siquiera estoy segura que los cambios hayan sido para mejor. A partir de la década de 1990 han proliferado el materialismo y el consumismo y se ha marginado a los ambientalistas. He escuchado que algunos ambientalistas están muy enojados por esto o incluso sienten que fueron utilizados en los años ochenta; lo que querían era un socialismo más humano pero no el capitalismo sin barreras que existe ahora. Por cierto que NO quiero ver esa historia repetida en China. Como ya mencioné, China necesita crear su propio modelo político inclusivo acorde con su propia historia y cultura.


WB: ¿Cuál es su propia propuesta ecológica y económica alternativa para China?


DW: Yo quisiera una alternativa que combine la justicia social y la sustentabilidad ecológica: una especie de socialismo ecológico o sistema socialdemócrata ecológico. Otra tarea importante para la izquierda progresista es recuperar la esfera espiritual y religiosa. Es un desafío para todos los movimientos progresistas en todo el mundo. Quienes ya se dedican a esa tarea, entre ellos los diversos emprendimientos interreligiosos en Occidente y la teología de la liberación en América Latina, pueden resultar una inspiración para nosotros. Como persona espiritual, pero no religiosa, creo que la ideología de izquierda tradicional como el marxismo ha puesto demasiado énfasis en la producción material, y eso favoreció de hecho el desarrollismo y el consumismo predominante en el siglo XX, y cedió el campo religioso y espiritual a la derecha. El materialismo secular no es la herramienta adecuada para combatir el fundamentalismo religioso que aumenta en el mundo. Debemos cultivar y promover una vida espiritual saludable y tolerante para forjar el camino hacia el futuro. Como afirman algunos indígenas Achuar, el problema de occidente es que la gente allí tiene los sueños equivocados. Los pueblos indígenas y muchos pueblos con raíces en la tierra todavía tienen una conexión espiritual muy fuerte con la tierra y el medioambiente, y debemos aprender de ellos. En el caso de China, debemos volver a examinar y aprender algunos aspectos positivos de nuestra cultura tradicional, entre ellos el confucionismo, el taoísmo y el budismo, y también aprender del resto del mundo.


WB: Usted posee una característica distintiva, por ser una ciudadana china expatriada que no obstante se preocupa mucho por el futuro de China y tiene opiniones progresistas que critican tanto al gobierno chino como al estadounidense. ¿Hay más personas como usted aquí en EEUU? ¿Qué le aconsejaría a otros expatriados chinos? ¿Considera que el gobierno chino la escucharía?


DW: Hay más gente como yo aquí en EEUU, pero la verdad es que somos una pequeña minoría. Mi consejo para otros expatriados chinos es: "Los Estados Unidos no son la totalidad del mundo, y la clase media con la que normalmente interactuamos es sólo una pequeña parte de la población mundial. Ni siquiera representa la mayoría de quienes crecen y se alimentan en Estados Unidos. Por eso debemos tomar contacto con la realidad, informarnos, no tomar nuestras experiencias de clase media en los Estados Unidos como la verdad y tratar de imponerlas en China".


No sé si el gobierno chino me escucharía, pero espero que juzgue mis ideas según su contenido, independientemente de mi situación de expatriada. Y lo que es más importante, espero que el gobierno escuche más a las bases. Un problema de la época de la reforma es que el gobierno escuchó demasiado a las elites (tecnócratas, intelectuales, expatriados, expertos extranjeros, etc.) y se desconectó de la mayoría del pueblo trabajador. En los dos últimos años se han percibido signos positivos de que el gobierno está respondiendo más a las necesidades del pueblo. Espero que esta tendencia continúe.


WB: ¿Qué tanta confianza tiene de que China cambie su curso antes de que sea demasiado tarde?


DW: No sólo China debe cambiar su curso sino también otros países. Algunos problemas, como el calentamiento global, parecen tan graves que incluso nuestros mejores esfuerzos sólo servirán para mitigarlos en el futuro cercano. Cualquier solución exigirá trabajar mucho y por largo tiempo, y esto también se aplica a China. Estos problemas no son nuevos, hace ya tiempo que se conocen y no han sido abordados en forma adecuada, pero más vale tarde que nunca, y todos debemos esperar lo mejor y trabajar para ello.


*Walden Bello es el director ejecutivo de Focus on the Global South y miembro asociado del Programa de Colaboración Global del Nautilus Institute for Security and Sustainable Development.


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Traducción: Alicia Porrini y Alberto Villarreal (comercioredes@gmail.com) para REDES - Amigos de la Tierra Uruguay (www.redes.org.uy)

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